La épica para lograr la unidad de las izquierdas en México en el Frente Democrático Nacional en el 88, posteriormente para fundar el PRD en el 89 es uno de los lugares más comunes del discurso público de los líderes de este partido. ¿Tiene algún sentido repasarla a 30 años de que sucedió? Me parece que sí, hay una enseñanza importante sobre este proceso que sólo ha sido someramente discutida en el debate público mexicano, pero considero que es importante profundizar. La victoria de Andrés Manuel López Obrador en la elección presidencial del 2018 fue la victoria de una de las corrientes fundadoras del PRD, pero no del conjunto de las izquierdas mexicanas. En particular, la izquierda que sigue marginada es la que siempre lo estuvo durante el periodo de partido hegemónico en México.1

El historiador Carlos Illades en su libro El Futuro es Nuestro: Historia de la izquierda en México (Oceano, 2018) hace un trabajo arqueológico hasta el s. XIX trazando tres principales corrientes:2 socialista (que engloba al comunismo, anarquismo y otras corrientes ideológicas), nacional-revolucionaria y cristiana. Sin el afán de repetir el trabajo historiográfico de Illades vale la pena recordar algunos de los procesos de integración previos al Partido de la Revolución Democrática que explican también su posterior proceso de degradación en la segunda década del s. XXI. Algunos de los actores y organizaciones que terminaron por desprenderse o mantenerse en el PRD mantuvieron su cariz ideológico dentro de una de estas tres grandes corrientes. A lo largo de los próximos párrafos argumentaré sobre cómo la corriente Nacional-Revolucionaria fue la que logró el triunfo en las elecciones de 2018, mientras que la corriente socialista se mantuvo en el PRD y quedó marginada efectivamente del gobierno y de la agenda de éste.

Ilustración: Víctor Solís

La afluente socialista del PRD deviene de un proceso histórico de integración de diversos partidos minoritarios que en palabras del historiador Barry Carr3 fue un “impresionante movimiento de reorganización y reagrupamiento de la izquierda mexicana que culminó con la disolución formal del Partido Comunista”. La Ley de la Reforma de Política (LOPPE) iniciada por el gobierno de Echeverría permitió canalizar los últimos remanentes de la Guerrilla hacía la izquierda parlamentaria, uno de los principales perfiles que se integraron de este modo a la institucionalidad sería uno de los dos principales líderes de Nueva Izquierda (Los Chuchos), Jesús Zambrano Grijalva. Para 1981, el proceso de formación del PSUM culminó. En ese momento algunos como Heberto Castillo se mantuvieron al margen, así como los trotskistas del Partido Socialista de los Trabajadores (PST). Mientras que logró incorporar al Partido del Pueblo Mexicano, de dónde se integrarían fuertes liderazgos en Nayarit y Jalisco que a la fecha se mantienen en el PRD como el Grupo Universidad de Jalisco a la vez que organizaciones como el Movimiento de Acción Política (MAP).

Finalmente, en 1987, se culmina el proceso de integración de esta veta embrionaria del PRD con la fundación del PSUM. Primero con la defección de algunos de los principales liderazgos del PST como Jesús Ortega, Carlos Navarrete, Miguel Alonso Raya, Graco Ramírez,4 entre otros del liderazgo de Rafael Aguilar Talamantes y se integraron al proceso de unidad entorno a la candidatura de Heberto Castillo con miras a la elección del año próximo, a la vez que incorporaron cuadros importantes de los movimientos sociales como los venidos de la Revista Punto Crítico; Raúl Álvarez Garín, Guadalupe Acosta Naranjo, Marco Rascón, entre otros. Sin embargo, todas estas confluencias nunca lograron ser en sí mismas más que fuerzas políticas marginales con representación en las cámaras de algunos de los personajes citados anteriormente, pero sin el poder necesario para frenar iniciativas presidenciales o impulsar las propias. Se mantuvieron siempre entorno al 5.0% de la representación y votos.

Tabla 1 – Resultados de la Izquierda Independiente y la Izquierda Satélite
(Porcentaje total de votos obtenidos)
5

  1979 1982 1985 1988

Izquierda Independiente
(PCM/PSUM/PMS/PMT/PRT)

5.0 4.87 6.05 3.99

Izquierda Satélite
(PPS/PST/PFCRN)

4.7 2.96 4.05 21.04

Por otra parte, la Corriente Democrática nace en 1986 para disputar la candidatura presidencial del PRI, aún en la XIII Asamblea Nacional de este partido intentaron infructuosamente abanderar su agenda.6 Es decir, disputaron el control del partido hegemónico hasta el último momento que les fue posible al punto en que personajes como Ifigenia Martínez declararon que la Corriente Democrática (CD) era sólo “La izquierda del PRI”, irían otros más lejos al decir “Somos priístas convencidos de ideología y programa”,7 finalmente Porfirio Muñoz Ledo definiría a la Corriente como “populista-nacionalista de la Revolución Mexicana —pero no defendemos el socialismo.”8 El discurso nacional-revolucionario de la CD logró erosionar parte de los sectores agrarios característicos del PRI y logró mucha tracción en el sureste del país, logrando efectivamente un quiebre de las bases que no se sentían ya representadas por las nuevas cúpulas tecnócratas del PRI representadas en la precandidatura de Carlos Salinas de Gortari, hasta entonces Secretario de Programación y Presupuesto, uno de los principales artífices del giro neoliberal del PRI en los 80. 9

En el giro que acabaría por dibujar el cariz nacionalista de la candidatura de Cárdenas, éste buscaría la nominación por los partidos satélite, primero el PARM, posteriormente el PFCRN y el PPS. Acorde al politólogo norteamericano Andrew Reding, esto confirmaría el carácter de cisma de la familia revolucionaria, sería la primera vez desde 1952 que el PPS no apoyaría al candidato del PRI.10 Hasta que, el 7 de junio después de “meses de resistirse a lo inevitable”.11 En una carta publicada en Proceso el 11 de junio de 1988 titulada “No preguntes de dónde vienes, sino hacia donde vas”, Castillo explicaría que el PMS no renunciaba a la agenda socialista en México, justipreció las condiciones de nuestro país necesitaban un acuerdo más básico para transitar a la democracia y puso acento en que ésta era una alianza entre demócratas y nacional-revolucionarios.12 Desde entonces, los nacional-revolucionarios terminaron concediendo que “Inclinar al PRI hacía la izquierda ya no es viable”.13 Y los socialistas que ante un temor al cambio radical había que “adaptar el socialismo a las condiciones mexicanas e insistir en los lazos entre pluralismo y democracia”.14

Una vez pasado el proceso electoral del 88 comenzó la sempiterna crisis del PRD, incluso antes de su fundación sólo el PMS seguiría el Llamamiento al Pueblo de México,15 documento que convocaría a la fundación del PRD. Los partidos de la izquierda satélite no acompañarían el llamado. Una vez obtenido el registro, heredado del PMS, las controversias entre nacional-revolucionarios y las distintas expresiones venidas del socialismo no se hicieron esperar. A pesar de haber hecho llamados en contra del caudillismo y el presidencialismo durante su campaña presidencial, Cuauhtémoc Cárdenas acabó convertido en el caudillo y primo entre pares, al interior del PRD. Esto provocó la renuncia de algunos exintegrantes del MAP como José Woldenberg en los albores de la formación de este partido. Ellos acusarían la formación de un movimiento cuasimesiánico y que no priorizaría la formación de canales adecuados para el dialogo de las diferencias y la formación de una agenda en pro del país que no sólo buscara los triunfos electorales.16 Irónicamente Cárdenas acabaría por entender lo pernicioso de los caudillos en el PRD no con la salida de su fiel escudero Porfirio Muñoz Ledo del partido en el 99, sino con su desplazamiento de este rol por la consolidación del liderazgo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en la primera década del s. XXI. Éste crecería bajo el cobijo de Cárdenas, pero una vez en la jefatura de Gobierno del Distrito Federal desplazaría al Ingeniero, el segundo acabaría por formar un infructuoso movimiento en la búsqueda de la construcción de una alternativa de izquierdas democráticas en 2018 llamado Por México Hoy.17

La apropiación, y posterior abandono, de los Nacional-Revolucionarios de la estructura del PRD pasaría justo por la transición de un modelo de partido de cuadros a uno corporativo-clientelar y el quiebre del bloque nacional-revolucionario al interior del PRD, que poco a poco iría marginando a los actores más ideológicos de la corriente socialista, culminando con el triunfo de los herederos trotskistas al frente del PRD, en particular el grupo conocido como Nueva Izquierda liderado en su momento por Jesús Zambrano, Jesús Ortega, Carlos Navarrete, Guadalupe Acosta Naranjo y Graco Ramírez. Tras la victoria de éstos, los nacional-revolucionarios comenzarían la creación de una estructura paralela al PRD a través de las redes ciudadanas, primero, coordinadas por Ricardo Monreal18 y la eventual conformación de MORENA como Partido Político. En los próximos párrafos describiré de la manera más sucinta posible este proceso.

Dos momentos fueron claves para la marginación de los socialistas en el control de la dirigencia partidista fueron el Tercer Congreso Nacional19 y la elección interna de 1996;20 el primero, ocurrido en Oaxtepec, Morelos en Agosto de 1995 mostró la debilidad de los principales actores socialistas para proponer los términos debate en medio de dos tendencias de los nacional-revolucionarios, que en realidad era un enfrentamiento entre los liderazgos de Porfirio Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas. Muñoz-Ledo proponía abandonar la oposición sistemática y entrar en una transición pactada; Mientras que Cárdenas mantenía seguir con la línea dura y hacer un llamado a un Gobierno de Salvación Nacional. La primera derrota para los socialistas fue cuando Rosa Albina Garavito fue derrotada para presidir la mesa de línea política por Amalia García; pero esto sería sólo un aviso de lo venidero. Gilberto Rincón Gallardo y Heberto Castillo hacen llamados a recuperar la unidad e impulsar una posición de consenso, son avasallados en el debate por un López Obrador que intenta afianzar al Ingeniero Cárdenas y el articulado debate de Muñoz Ledo que termina por hacer su posición triunfante. Dos años después Rincón Gallardo impulsaría un partido nuevo que recuperara la agenda socialdemócrata y acusaría que la única idea del PRD era “Recuperar la presidencia para Cuauhtémoc Cárdenas”.21

La elección interna de 1996 sería poco competitiva, pero muy simbólica por dos fenómenos la profunda votación corporativa y la fulminante derrota de Heberto Castillo ante AMLO; Castillo obtendría 43,108 votos; mientras que la planilla liderada por López Obrador obtendría 230,386 votos. Es decir, una relación de cinco a uno. La notoria afiliación de masas en las que de un padrón de más de un millón de afiliados, votaron tan sólo 300,000; así como la victoria del triunfador en estados como Tabasco con el 97% de los votos. Levantarían suspicacia sobre la legitimidad de esta elección como un ejercicio libre y democrático. Castillo declararía: “Quienes cedimos el registro al partido lo hemos perdido… el PRI se quedó con el registro y lo ha hecho de forma masiva, tanto que ahora no tenemos forma de influir estatutariamente”. Castillo fallecería un año después de esta elección.

Una vez hechos con el control absoluto del nuevo partido, los Nacional-Revolucionarios al interior del PRD se agruparían en torno a un nuevo liderazgo carismático. Las elecciones del 2000 marcaron el ocaso del neocardenismo, con Muñoz-Ledo convertido a foxista, López Obrador se convirtió en la nueva figura central del Sol Azteca. Hacia 2006 su precandidatura fue prácticamente única. Alguna vez en una charla informal en el salón Covadonga escuché a un actual colaborador del gobierno federal explicar por qué AMLO le cedió el control del partido en 2004 a Jesús Ortega, su cálculo fue: “Que se queden con el partido, así no los invito al gobierno”. Para 2007, Nueva Izquierda había fortalecido su control sobre la estructura nacional del PRD y con la resolución del TEPJF hizo añicos el intento obradorista por recuperar la dirigencia del partido en la figura de Alejandro Encinas.22 El periodo 2008-2012 sería entonces una reedición de la batalla del III Congreso Nacional, entre posiciones dialoguistas y la oposición férrea. Los líderes de Nueva Izquierda, desde aquel 1995, habían sido promotores del diálogo y el reformismo.

Esto permitió que nuevos liderazgos como René Arce, uno de los derrotados en aquella interna de 1996, en la Ciudad de México impulsaran la vieja agenda de derechos de la socialdemocracia, aún con la oposición de los obradoristas las reformas como Interrupción Legal del Embarazo y Matrimonio Igualitario fueron el signo del PRD bajo la presidencia de Jesús Ortega y el gobierno de Marcelo Ebrard.23 La separación entre los socialdemócratas y nacional-revolucionarios sólo se profundizaría. El conflicto postelectoral de 2006, el daño a la imagen del PRD derivado de éste y el amago de López Obrador al postular candidatos y hacer campaña por la coalición Convergencia – Partido del Trabajo, caló fuerte en los liderazgos del PRD. Para 2012 la firma del Pacto de México acorde al politólogo Alberto Fernández ocurrió en esta lógica:

Los “chuchos” aprendieron la lección [del conflicto post electoral de 2006] y decidieron no cederle el terreno al maltrecho PAN como interlocutor privilegiado del gobierno, como el lopezobradorismo le permitió al PRI seis años antes. Su participación en el Pacto por México es el reconocimiento de la realidad indisputable de la presidencia de Peña Nieto y un intento por rescatar lo poco rescatable —una forma fiscal a grandes rasgos progresiva, algunos pasos tímidos para abrir el marcado de las telecomunicaciones—, con la plena conciencia de que la joya de la corona, la reforma energética, estaba prácticamente amarrada entre priístas y panistas.24

En este tenor de ideas y ante la imposibilidad de recuperar el control del partido, por la consolidación de las redes de Nueva Izquierda25 y su alianza con Alternativa Democrática Nacional, liderada por Héctor Bautista; corriente en la que participaría el hijo de Heberto Castillo, así como Lídice Rincón Gallardo, hija de Gilberto. López Obrador decide fundar Morena, partido sin corrientes formales y de origen meramente obradorista.

Ante el vaciamiento de las filas del PRD que significaría el nacimiento de Morena, aunado a la crisis posterior a la matanza de los 43 estudiantes de la Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, los liderazgos del partido decidirían impulsar a una figura de claro corte socialdemócrata al frente del PRD. Agustín Basave impulsaría lo que el llamaba “La Cuarta Socialdemocracia”;26 Basave planteó una serie de propuestas críticas al modelo neoliberal pero que también enmiendan las fallas del Estado de Bienestar de finales del s. XX. Quizás su corta presidencia del PRD feneció más por falta de pericia política y desconocimiento del funcionamiento interno del partido, como alguna vez le cuestioné,27 sin embargo su presidencia sentaría las bases del proyecto político de Por México al Frente y la propuesta política del presente de nuestro instituto político.

En la elección presidencial de 2018, el PRD pudo avanzar algunas propuestas de la agenda socialdemócrata dentro de la plataforma de Ricardo Anaya, como reconoce Carlos Illades en entrevista con Sin Embargo, asuntos como la Renta Básica Universal fueron propuestas innovadoras e inesperadas con la inclusión del PRD en el Frente.28 La victoria de la plataforma nacional-revolucionaria, sin embargo, fue aplastante. Considero que hay un ánimo social similar en la victoria de Peña Nieto en 2012 y la de AMLO en 2018. La añoranza del viejo presidencialismo ante una democracia que no ha dado resultados. ¿Qué queda para el PRD? Sus resultados son muy similares a los de la Izquierda Independiente de la Tabla 1, dejando el rol de izquierda satélite para el Partido del Trabajo. La similitud de los liderazgos del PRD con los viejos del PMS/PMT es que entienden29 que para lograr las transformaciones necesarias para su agenda, hay que ser parte de la política, ser parte del sistema democrático. A pesar de ello, que la carta de renuncia de Woldenberg al partido que antes mencionamos sería profética cuando dice “nos convencimos de la necesidad de un partido de centro-izquierda en nuestro país que contribuya al tránsito democrático y que ofrezca su esfuerzo a atemperar las profundas desigualdades que marcan al país, compromiso que al parecer a pasado a segundo plano”.30

Ante esto la nueva Dirigencia Nacional Extraordinaria hizo un llamado a organizaciones de la Sociedad Civil a integrarse a un nuevo esfuerzo similar al que diera tránsito del PMS al PRD.31 Empero las condiciones son radicalmente distintas, el cambio del 89 tuvo más que ver con el magnetismo del liderazgo cardenista, mientras que este llamado tiene que ver más con el vacío democrático en las izquierdas. La socialdemocracia se encuentra ante una oportunidad única de resurgir, sí de la mano de liderazgos que marcharon de la marginalidad a la opción de gobierno y de vuelta, pero también con la necesidad de atraer a nuevas figuras y causas que la llenen de sentido. No basta con este comunicado como un llamado a misa, habrá que salir al encuentro, diálogo e invitación de distintos colectivos que hoy hacen la oposición y promoción de una agenda de derechos desde la sociedad civil, pero sobre todo habrá que demostrar que este nuevo nacimiento podrá por fin romper con los liderazgos caudillistas y la obsesión presidencial que los Nacional-Revolucionarios no han podido abandonar. Poner el acento en la parte democrática de la agenda socialista y dar pasos al costado para permitir el surgimiento de liderazgos con nueva vocación democrática. Este 5 de mayo el PRD cumplirá 30 años bajo este membrete ¿Será el último aniversario bajo este esquema? Sólo el tiempo podrá decir si la renovación va en serio, o estamos viviendo otro tipo de ocaso.

 

Saul Vazquez Torres
Internacionalista por el Tecnológico de Monterrey, Consejero Nacional del PRD e Integrante de la Iniciativa Galileos.

Agradezco los comentarios de Antonio Cárdenas Rodríguez y Guadalupe Acosta Naranjo que me ayudaron a precisar algunos de los datos y fuentes de este texto.


1 El periodo de la hegemonía es comprendido entre 1930 y 2000. Para más sobre la clasificación de este sistema de partidos recomiendo este texto de Eduardo Rodríguez Manzanares.

2 Habla de un sinnúmero de corrientes que termina por englobar dentro de estas tres, algunas tradiciones como el sindicalismo cambian de un trabajo dentro del socialismo a la nacional revolucionaria. A lo largo de este texto cuando se mencione “corrientes” se referirá a alguna de estas tres, no a las hasta hace poco registradas estatutariamente al interior del PRD, a ésas se les mencionará por su nombre.

3 “La Izquierda Mexicana a Través del S. XX”, Barry Carr, 1996, México, Era pp. 281-325.

4Nueva Izquierda, la Izquierda sin Novedad” Jorge Javier Romero, Horizontal, 10 de Noviembre de 2015.

5 En Carr, Op. Cit. p. 314. Vale la pena mencionar que aunque Carr hace una diferencia entre Izquierda Independiente y Satélite, estos datos nos sirven sólo de referencia. Los partidos de la Izquierda Satélite se integrarían al Frente Democrático Nacional, pero al final no terminarían por participar de la fundación del PRD. Eventualmente todos ellos se disolvieron en la década de los 90.

6 En su libro autobiográfico Sobre Mis Pasos (Aguilar, 2010) Cárdenas dedica una sección de su capítulo 6 (pp.198-203) a discutir la XIII Asamblea Nacional del PRI y los esfuerzos de la Corriente Democrática por mantenerse al interior de este.

7 “Somos priístas convencidos de ideología y programa”, José Luis Gaona Vega, Revista Punto, 9 de Mayo de 1988, p.11.

8 “The Democratic Current: A New Era in Mexican Politics”, Andrew Reding, en  World Policy Journal Vol. 5, No. 2 (Primavera, 1988), pp. 323-366 Disponible para lectura gratuita online en JSTOR.

9 Sobre este fenómeno es muy ilustrador el documental de Clío sobre La Historia del PRD; muestra el testimonio de varios grupos agrarios en la formación, campaña y conflicto post electoral de la candidatura del Ingeniero Cárdenas.

10  Reding, Op. Cit. p. 324.

11 Carr, Op. Cit.  p. 310.

12 “No preguntes de dónde vienes, sino a dónde vas” Heberto Castillo en Proceso, 11 de Junio de 1988. Recuperado de su repositorio digital.

13 Carr, Op. Cit. p. 306-307

14 Ibid.

15 Se puede leer en un incómodo formato de imagen en el Repositario Documental del PRD.

16 “El Desencanto”, José Woldenberg K. , Cal y Arena, México, 2009. Pp. 215-220.

17 El resultado de ese proceso se puede leer en un documento en línea, al final la organización acabó por no apoyar directamente a ninguno de los candidatos que se presentaron a la elección presidencial de 2018, integrantes particulares se dividieron entre las candidaturas de Ricardo Anaya y AMLO.

18 “La Convención Nacional Democrática: Por el bien de todos.” Oscar Darán Martínez en El Cotidiano. No. 141. Disponible en el repositorio REDALYC.

19 “Tercer Congreso del PRD: La Transición con Izquierda” Ricardo Becerra en nexos. 1 de Octubre de 1995. Disponible en línea.

20 “El PRD en 1996”, Pablo Javier Becerra Chávez y Edith Belem Rivera Montenegro en Elecciones y partidos políticos en México 1996, Centro de Estadística y Documentación Electoral, Universidad Autónoma Metropolitana, 1997 pp. 177-189. Todos los datos, números y citas sobre esta elección provienen de esta fuente en particular.

21 “Académicos y Políticos la cuestionan” Antonio Jáques en Proceso no. 1227, 6 de Mayo del 2000. Recuperado de su repositorio digital.

22 “División interna y confrontación externa del PRD después de la elección presidencial (julio 2006-junio 2009)”, Anselmo Flores Andrade en IberoForum: Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana. Año V, No. 10. Julio-Diciembre de 2010. Pp. 22-52

23 “Las Corrientes Políticas del Partido de la Revolución Democrática en el Distrito Federal (1997-2012)” Carlos Cruz Arzate en Foro Internacional n. 227. 2017 pp. 149-187

24 “El Diablo se llama Chucho”, Alberto Fernández en Letras Libres, 30 de mayo de 2014. Disponible en línea

25 Romero, Op. Cit.

26 Escribiría un libro con este título (Catarata, 2015).

27 “Perredistas hacen ‘Roast’ a su estilo”, Carina García en El Universal. 10 de Septiembre de 2015. Disponible en línea.

28 “Las muchas izquierdas en México. Carlos Illades las desmenuza en El Futuro es Nuestro (ADELANTO)”; Mónica Maristain, en SinEmbargo.mx, 17 de Marzo de 2018 Disponible en línea

29 Fernández, Op. Cit.

30 Woldenberg, Op. Cit. p. 219.

31 El PRD llama a la sociedad a construir juntos un nuevo proyecto político, Partido de la Revolución Democrática, 9 de abril de 2019. Disponible en línea.