En el congreso mexicano no hemos visto partidos políticos que agrupen causas relacionadas con la tecnología. En contraste, en Europa los llamados Partidos Pirata se encuentran representados a nivel nacional e incluso en el parlamento europeo. Esto resulta algo paradójico considerando que cada vez usamos más internet en México (57.4% en 2015 vs 65.8% de la población en 2018) y otros dispositivos que tienen un impacto (positivo o negativo) en temas vinculados con la conectividad, privacidad, derechos de autor, movilidad, crecimiento económico, y demás.

En temas políticos es común hablar sobre la efectividad del uso de herramientas digitales en campañas electorales, como el caso de Howard Dean y el uso de correo electrónico, la movilización electoral digital con Obama (ver Victory Lab, por ejemplo) o el controvertido caso de Cambridge Analytica con Donald Trump. Sin duda este último generó polémica y llevó al congreso estadunidense a investigar más sobre el tema y emitir posicionamientos y posibles futuras regulaciones, probablemente inspirados en la ley europea que se conoce como RGPD, para contrarrestar malas prácticas en internet. 

El debate sobre el uso de datos y la posible manipulación del comportamiento de los votantes ha ido más allá del tema electoral e investigadores como Shoshana Zuboff, en su más reciente libro “Surveillance Capitalism” explican cómo la industria “Tech” o de tecnología incluso está creando un nuevo orden económico, político y global a nivel mundial.

En este contexto es pertinente reflexionar sobre a las implicaciones políticas del mundo “online” en el mundo “offline”. Por ejemplo, considerar las divisiones que generan los conflictos entre taxistas y ubers o entre las personas que quieren más privacidad en el uso de sus datos en línea contra aquellos que apoyan la personalización de anuncios. Probablemente con un mayor uso del internet y nuevas tecnologías más tensiones, divisiones y clivajes se formen y se articulen en algún tipo de representación política.

Ilustración: Patricio Betteo

¿Qué es un clivaje y por qué es relevante en la era digital?

A finales de los años 60 los politólogos Lipset y Rokkan propusieron que los sistemas de partidos occidentales se originan en divisiones, rupturas o clivajes. La confrontación de estos clivajes genera que las personas se agrupen políticamente en favor de sus intereses. Por ejemplo, el clivaje religioso originó partidos liberales y cristianos en democracias europeas por la confrontación de personas creyentes contra seculares. A su vez clivaje de clase es producto del conflicto entre la burguesía y la clase trabajadora que dio pie a la creación de partidos socialistas o comunistas vs liberales y/o promercado.

Hoy en día los clivajes se han vuelto más complejos. Los clivajes postindustriales (ver Inglehar, Norris) a diferencia de los materiales, integran nuevos intereses que van más allá de la satisfacción materia o económica y buscan la satisfacción personal y la inclusión de valores individuales en la agenda pública. Esto se ve en la creación de partidos verdes contra industria, o partidos pro LGTBI contra conservadores, por ejemplo.

En el mundo y en México podemos identificar nuevos conflictos y clivajes en torno a la tecnología. Los demócratas en EEUU tiene una postura que favorece más la neutralidad de la red que los republicanos. Por otra parte, los diputados de Morena y el PRD han manifestado interés en cobrar impuestos a las ganancias de plataformas digitales mientras que representantes de la industria se han manifestado en contra. En el contexto mexicano todavía hay mucho margen para que los partidos políticos existentes (o nuevos) integren demandas ciudadanas de este tipo de temas en sus agendas.

¿Se crearán partidos piratas en México o los partidos tradicionales lograrán atrapar al electorado integrando esos temas en su agenda? La respuesta es incierta. No sabemos si en las siguientes elecciones algún Partido Pirata podría ser un contendiente serio contra alguno(s) de los partidos ahora en el Congreso. Lo que sí es certero es que los temas relacionados con la tecnología en México y el mundo ganarán más relevancia y probablemente habrá nuevos conflictos, coaliciones, clivajes y por ende nuevas demandas que buscarán representación política.

 

José Alfaro