Cualquier promedio municipal, el que me digan, expresa necesariamente una falacia.

Los municipios —demarcaciones territoriales en el caso de la Ciudad de México— son en principio realidades espaciales: las delimitaciones territoriales que definen las células de la organización política, administrativa y de gobierno de nuestro país —desde la reforma de 1999 al artículo 115 constitucional dejaron de ser una entidad puramente administrativa, para convertirse en un orden de gobierno—. En suma, “el municipio es la base territorial en la que se divide la República mexicana”,1 y el nivel de gobierno con el que la ciudadanía tiene más contacto.2 Si bien ya desde su nominación hay 16 diferentes, las demarcaciones territoriales mexicopolitenses —me niego a usar el horroroso mexiqueño—, cada uno de los 2,466 municipios que hay en México tiene la misma categoría jurídica.3 Sin embargo, el sino de su descomunal heterogeneidad germina desde su origen, el espacial.

Ilustración: Víctor Solís

La extensión del municipio mexicano es de 793.3 kilómetros cuadrados (km2), en promedio.4 Uno de los 113 municipios del estado de Michoacán de Ocampo, Tepalcatepec —‘Cerro de los tepalcates’, en náhuatl—, es el que tiene una extensión más próxima a dicho promedio (794.2 km2), y Tepalcatepec es caso raro, porque en un universo tan heterogéneo, caer en el término medio resulta una excentricidad. Considerando una tolerancia de ±10 km2, menos del 0.5% del total de municipios se halla en el promedio:

MUNICIPIO

EXTENSIÓN TERRITORIAL (km2)

Tlatlaya, Estado de México

785.887

Aquismón, San Luis Potosí

786.35

Genaro Codina, Zacatecas

786.418

Metztitlán, Hidalgo

790.361

Chiapa de Corzo, Chiapas

791.754

Tepalcatepec, Michoacán

794.205

Matamoros, Coahuila de Zaragoza

798.271

San Juan Guichicovi, Oaxaca

798.303

San Juan de Sabinas, Coahuila de Zaragoza

798.67

Tila, Chiapas

801.612

Chiautla, Puebla

802.08

Colón, Querétaro

803.336

 

Quizá haya quien piense que una tolerancia de ±10 km2 sea demasiado estrecha. Bueno, basta recordar que existen en el país 49 municipios con una extensión menor a dicho margen.

Sin considerar Hueyapan, Morelos, hasta ahora sin una extensión delimitada, el municipio con menos territorio de todo México es más pequeño que la primera sección del Bosque de Chapultepec (2.4 km2). Se trata de Natividad, localizado en la sierra norte de Oaxaca, en el distrito de Ixtlán de Juárez. Creado en 1939, Natividad cuenta con una superficie de apenas 2.2 km2. Y la menudencia espacial natividense no es única: los municipios más pequeños del país —además de Natividad, los también oaxaqueños Santa Cruz Amilpas y Santa Inés Yatzeche—, completitos, los tres, cabrían perfectamente en la Ciudad Universitaria de la UNAM (7 km2).

En el altiplano central chiapaneco, en el extremo oeste de la selva Lacandona, en medio de Ocosingo y Las Margaritas, se localiza el municipio de Altamirano. Con una superficie de 958.2 km2, cubre el 1.3% del territorio total de Chiapas. Altamirano no es uno de los municipios más grandes de tal estado —de hecho, en Ocosingo hay espacio para diez territorios iguales al de Altamirano—. Pues resulta que la extensión de Altamirano equivale a la suma de las superficies de los cien municipios más pequeños de todo el país (957.7 km2). Entre dicho centenar se encuentran municipios como el mexiquense Melchor Ocampo, el cual forma parte de la Zona Metropolitana del Valle de México, Guelatao de Juárez, cuna del Benemérito de las Américas, o Río Blanco, Veracruz, cuya cabecera municipal está conurbada con Orizaba y Nogales.

Ahora, si consideramos en conjunto el territorio de los 246 municipios más chicos de la República Mexicana —es decir, el primer decil—, el área resultante (4,519 km2) es prácticamente la misma que la que ocupa Santa María Chimalapa (4,556 km2), municipio ubicado en el oriente del estado de Oaxaca, al sur de Veracruz de Ignacio de la Llave, y en colindancia con Chiapas. Y con sus 4.5 mil km2, Santa María Chimalapa no alcanzaría para cubrir ni siquiera el 1% del territorio nacional. En efecto: la suma del espacio de los 246 municipios más pequeños del país, 10% del total, apenas suma el 0.2% de la superficie nacional. En el extremo opuesto de la tabla, los 246 municipios más extensos de México, los que integran el decil superior, concentran poco más de seis de cada diez kilómetros cuadrados de todo el país. Consecuentemente, descontando los extremos, el 80% de los municipios, esto es 1,974, se reparte el 39% del territorio nacional.

Ensenada, uno de los cinco municipios que integran el estado de Baja California, tiene una extensión territorial de 53 mil km2, lo que lo posiciona como el más grande de todo México. Para alcanzar la misma cantidad de kilómetros cuadrados habría que sumar los territorios de Cosío, el municipio más pequeño de Aguascalientes; de los 28 municipios más chicos de Chiapas, de todas las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, excepto las dos más grandes, Milpa Alta y Tlalpan; de siete municipios de Guanajuato, cuatro de Guerrero, 21 de Hidalgo, siete de Jalisco, 63 del Estado de México…, y bueno, así hasta llegar a 35 de Yucatán: en total, habría que sumar la superficie de los 868 municipios más pequeños de México, es decir, más de una tercera parte de todos, para tener la misma extensión que el solo municipio de Ensenada.

Tres comparaciones nacionales más para dimensionar las cosas:

• En territorio ensenadense cabría 24 mil veces el del también municipio libre de Natividad, Oaxaca.

• El municipio bajacaliforniano de Ensenada tiene una superficie en la que cabría 36 veces el área que ocupan las 16 demarcaciones de la Ciudad de México.

• Ensenada se asienta en un espacio equivalente a los territorios de la Ciudad de México, Tlaxcala, Morelos, Aguascalientes, Colima, Querétaro e Hidalgo, sumados —en conjunto, 235 municipios—.

Así pues, la disparidad de las dimensiones espaciales del municipio mexicano va desde Natividad, Oaxaca, asentado en un territorio mucho más chico que el que ocupa el lago artificial Nabor Carrillo (9.4 km2) o el del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México (6.6 km2), hasta Ensenada, Baja California, que es más grande que países como Bosnia y Herzegovina, Costa Rica, Eslovaquia, República Dominicana, Estonia y Dinamarca —claro, sin considerar Groenlandia—, y cuya superficie es mayor que la suma de los territorios de Granada, Singapur, Hong Kong, Trinidad y Tobago, Palestina —considerando Cisjordania y la Franja de Gaza—, Puerto Rico, Chipre, Líbano y Jamaica.

En promedio, cada una de las 32 entidades federativas del país se divide en 77 municipios de 793.3 km2. De nuevo, se trata de promedios que más que ayudar a entender una realidad concreta, la encubren: mientras que al igual que Baja California, Baja California Sur se integra sólo por cinco municipios, Oaxaca concentra casi una cuarta parte del total de municipios de todo México, 570 con una superficie promedio de poco menos de 165 km2. Si Yucatán, Michoacán, Chiapas, Jalisco, Estado de México, Veracruz, Puebla de Zaragoza y Oaxaca se conforman todos por más de un centenar de municipios cada uno, además de las Baja Californias, cada una de las siguientes entidades federativas se integran por menos de veinte municipios: Colima, Aguascalientes, Campeche, Quintana Roo, Ciudad de México, Tabasco, Querétaro y Sinaloa. Con todo, el promedio de la extensión territorial más pequeño no lo tienen los municipios oaxaqueños, sino los de Tlaxcala, con 66.2 km2, seguidos por las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, y los municipios de Morelos y Puebla, con 92, 135 y 157 km2, respectivamente.

Considerando una variable más, la población,5 la heterogeneidad municipal se pavonea. En promedio, en cada uno de los 2,466 municipios de México residen 48.6 mil personas. Tal es un monto poblacional muy cercano al que reporta Santiago Papasquiaro (48,482 habs.), sin embargo, este municipio duranguense, con una extensión territorial de 6.3 mil km2, presenta una población relativa de 7.6 habitantes por km2 (hab./ km2), densidad muy por debajo del promedio nacional: 61 hab./ km2.

Si el promedio nacional tenemos que contarlo en decenas de miles —48.6 mil habitantes por municipio—, la gente que radica en el municipio menos poblado del país se cuenta por decenas, no llega a un centenar. Santa Magdalena Jicotlán, ubicado en la región Mixteca de Oaxaca, unos 120 kilómetros al noroeste de la capital del estado, celebra sus fiestas patronales el 22 de julio. Este año, hubo jaripeo con toros del rancho La Bendición, y amenizó Citlali y su Sentimiento Norteño, y también la banda La Máxima Escuela. Además de sus pobladores, participaron más de mil invitados, la mayoría, jicotlanenses emigrados… Durante el resto del año, Santa Magdalena Jicotlán es un sitio desolado; su cabecera municipal, un poblado limpio y bien cuidado, tiene una Iglesia, en la que no hay cura; un centro médico sin doctores, y una escuela atendida por una sola maestra. En todo el municipio viven 87 personas.

Con todo y que el promedio de habitantes por municipio en Oaxaca es mucho mayor respecto a la cantidad de gente que queda en Santa Magdalena Jicotlán, la dispersión poblacional por municipio de aquella entidad es la más pronunciada de todo México: en promedio, 6,961 personas por municipio. En el extremo opuesto de la tabla se encuentra la Ciudad de México: en cada una de sus 16 demarcaciones territoriales en promedio habitan poco más de medio millón de seres humanos. Con 137,927 habitantes, Milpa Alta, la menos poblada, tiene una población muy similar a la de San Andrés Cholula —la mayoría urbana, residente en la Zona Metropolitana de Puebla— o a la de Nacajuca, Tabasco.

Iztapalapa, la demarcación más poblada de la Ciudad de México, es también el municipio con más residentes de todo nuestro país. En poco menos de 115 kilómetros cuadrados —una extensión similar a la del municipio de Zináparo, Michoacán, en donde residen menos de 3,500 personas—, la alcaldía de Iztapalapa atiende a una población superior a la que vive en nueve estados de la República Mexicana: Colima, Baja California Sur, Campeche, Nayarit, Tlaxcala, Aguascalientes, Quintana Roo, Zacatecas y Durango. Con 1’827,868 habitantes, Iztapalapa tiene más población que la República de Kosovo y el Reino de Baréin, o que países como Guinea-Bisáu, Trinidad y Tobago, Timor Oriental y Estonia. Por monto poblacional, todos con más de un millón de almas, le siguen a Iztapalapa los siguientes municipios:

MUNICIPIO

POBLACIÓN (2015)

Nezahualcóyotl, Estado de México

1’039,867

Monterrey, Nuevo León

1’109,171

Gustavo A. Madero, Ciudad de México

1’164,477

Zapopan, Jalisco

1’332,272

Juárez, Chihuahua

1’391,180

Guadalajara, Jalisco

1’460,148

Puebla, Puebla

1’576,259

León, Guanajuato

1’578,626

Tijuana, Baja California

1’641,570

Ecatepec de Morelos, Estado de México

1’677,678

 

Tan sólo en estos once municipios, contando también Iztapalapa, esto es, menos del 0.5% del total nacional, habita el 13% de la población total de México. Y si consideramos los cien municipios más poblados —es decir, apenas el 4% de los 2,466 que hay en el país—, se alcanza la cifra de 59.6 millones de habitantes, o sea, uno de cada dos del total nacional. Vale la pena repetirlo: en menos del 5% de los municipios del país habita la mitad de la población total. La extensión territorial que suman tales municipios, 8,443 km2, resulta similar a la de la República de Abjasia; en efecto: la mitad de los habitantes del país habita en los 100 municipios más poblados de México, y podrían vivir más o menos con la misma densidad en el estado de Campeche, en uno solo de sus once municipios: de El Carmen.

La población relativa promedio en nuestro país, 61 hab./ km2, es igual a la que podemos encontrar en municipios como Calvillo, Aguascalientes; Juan R. Escudero, Guerrero; Zontecomatlán de López y Fuentes, Veracruz, o San Julián, Jalisco. Hay 27 municipios en los que la densidad de población es inferior a un habitante por kilómetro cuadrado. Existen municipios mexicanos, como el duranguense Mapimí o el zacatecano El Plateado de Joaquín Amaro, con una población relativa como la de Australia (3 hab./ km2), y otros, como San Cristóbal de las Casas en Chiapas o Santa María del Tule en Oaxaca, con una densidad de población prácticamente igual a la de Corea del Sur (530 versus 517 hab./ km2). En el extremo opuesto, la densidad de población más alta se registra en las demarcaciones territoriales y los municipios integrados a la Zona Metropolitana del Valle de México; en los cinco más densamente poblados, por cada kilómetro cuadrado habitan más de 15 mil personas:

MUNICIPIO

POBLACIÓN RELATIVA  (2015)

Benito Juárez, Ciudad de México

15,632

Iztapalapa, Ciudad de México

16,152

Cuauhtémoc, Ciudad de México

16,373

Nezahualcóyotl, Estado de México

16,436

Iztacalco, Ciudad de México

16,901

 

Así que si toda la gente que residimos en México viviéramos con una densidad de población como la que reporta la demarcación territorial Benito Juárez de la Ciudad de México —en donde se alcanza el más alto Índice de Desarrollo Humano de todo el país—, necesitaríamos apenas una ciudad de 7,647 km2, una superficie unas cuantas hectáreas menor que el municipio de Hopelchén, Campeche.

Ilación

El fundamento de la realidad municipal es su dimensión espacial. Si el 78.7% de los municipios en México tiene una extensión igual o menor al promedio y el 94.1% no sobrepasan el promedio más una desviación estándar, entonces dicho promedio no tiene sentido alguno, o en cualquier caso, expresa claramente el sin sentido de la configuración espacial de los municipios.

El vocablo falacia tiene dos acepciones: la primera, “engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien”, explicita la voluntad de hacer creer que algo falso es verdadero; la segunda, “hábito de emplear falsedades en daño ajeno”, no consigna la intención de timar y en cambio sí refiere un hábito, esto es, a una costumbre o rutina que, como bien se sabe, llega a hacerse de manera inconsciente. Es con el último significado con el que uso la palabra cuando afirmo que todo promedio municipal expresa necesariamente una falacia.

Termino explicitando la deducción obligada: bien nos convendría remapear el país, reconfigurar la división municipal e incluso darnos la oportunidad de re-pensar la integración de todo el territorio nacional en unidades político-administrativas que no necesariamente tengan todas y cada una tenga el mismo peso, la misma personalidad jurídica. Habrá quienes piensen que la propuesta es casi un sacrilegio, y abundarán las voces que al leer esto digan que eso es imposible, que atentaría contra la Soberanía del Municipio Libre, así con mayúsculas muy grandes. Muy difícil quizá lo sea, pero no imposible…, menos en una situación de cambio de régimen, me parece.

 

Germán Castro


1  LXIII Legislatura de la H. Cámara de Diputados. 500 años del municipio en México. México, 2018. p. 105

2 “De cada diez trámites realizados por un ciudadano en México a lo largo de un año, 5.7 son directamente con el gobierno municipal…” Oliver Meza y Elizabeth Pérez-Chiqués. “La corrupción en el gobierno municipal”, nexos, septiembre 9, 2019.

3 La versión más actualizada del Catálogo Único de Claves de Áreas Geoestadísticas Estatales, Municipales y Localidades del INEGI considera ya 2,465 municipios, dado que de los cuatro municipios morelenses creados en diciembre de 2017, incorpora ya Coatetelco y Xoxocotla, no así Tetelcingo, impugnado por el municipio de Cuautla, ni Hueyapan, que si bien cuenta con alcalde electo, oficinas y una estructura de gobierno, aún no tiene un territorio precisamente definido, pues mantiene diferencias con las autoridades municipales de Tetela del Volcán.

4 Los datos de las superficies de los municipios que empleo aquí se calcularon sobre el Marco Geoestadístico del INEGI, actualizado a agosto de 2019, utilizando para ello el software ArcGis.

5 Uso los resultados de la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI.