Este post es un primer experimento. En el Blog de la Redacción de Nexos estamos buscando las crónicas y reflexiones de testigos efectivos de lo que se vive en nuestro país. Periodistas ciudadanos que viven y escriben lo que sucede a ras de tierra.

mty-reynosa

cynthiahuja como amanecio reynosa? esta segura la carretera mty-reynosa? 12:21 PM Mar 31st via web

La mitad de los regios que me preguntaron en los últimos diez días si iría a Reynosa en Semana Santa estaban genuinamente preocupados. La otra mitad sólo quería saber si debían modificar sus rituales vacacionales de primavera. ¿Es segura la carretera? ¿Es cierto que la están cerrando? ¿Qué sabes de que quemaron un camión por la caseta la otra vez? Como si tener toda la vida recorriendo los doscientos diecisiete kilómetros que separan las dos ciudades me hiciera de alguna forma experta en el tema. Como si nacer en Monterrey y crecer en Reynosa y mudarte otra vez a los dieciocho te diera un pase secreto de información sobre la ruta. Como si en una carretera lisa y recta hubiera atajos conocidos sólo para los iniciados. Como si adivinaran que el 18 de marzo pasado, cuando la carretera permaneció bloqueada durante un par de horas por grupos del crimen organizado, mi hermano alcanzó a pasar media hora antes de que fueran secuestrados y quemados los coches de otros viajeros que no corrieron con tanta suerte. Conozco bien ese pedazo de la cuarenta pero ignoro los peligros que estos días esconde. Leo las alertas en Twitter, veo las escuetas actualizaciones de los periódicos, sé que el peaje cuesta 202 pesos y dónde está cada gasolinera. Pero no tengo un mapa de sus amenazas, ni la fórmula exacta de velocidad requerida para llegar sin contratiempos. Lo único que puedo hacer es recorrerla otra vez para contarlo. Para asegurarme de que sigue llevando a donde mismo. De Monterrey a Reynosa, lo de menos es que la carretera se haya vuelto peligrosa.El síntoma es más grave: la carretera es ahora el vehículo por el que viajan el miedo y la violencia que habita en de los destinos que une.

eldacantu En trece años no había manejado nunca en la carretera Mty-Reynosa tan vacía en Semana Santa. Ni un federal de caminos. Un solo autobús. 2:01 PM Mar 28th via Twitterrific

Hace trece años que manejo entre una ciudad y otra sin pensarlo dos veces. Muy temprano a la mañana, cuando decidía alargar el fin de semana y dormir en casa de mis padres y madrugar para llegar a la escuela –y después al trabajo- a tiempo. Muy noche luego de un largo día en la Universidad, o un compromiso familiar o una jornada de compras en Texas. Con mis hermanos, con amigos, un par de veces con algún extranjero que quería conocer la frontera. Frecuentemente sola. Sin otra cosa que medio tanque de gasolina, un buen soundtrack, el dinero de las casetas y muchas ganas de llegar al otro lado. Cualquiera que el otro lado fuera: Nuevo León o Tamaulipas. Estos días hay que mentalizarse, planear, revisar tres veces las llantas del coche, el nivel de aceite. Minimizar las posibilidades de quedarse tirado a mitad de camino porque intuyo que estos días el servicio de grúa de mi compañía celular no sirve de mucho. “¿Qué pasa, por qué le bajaste de repente?” quiere saber mi copiloto-hermano justo antes de llegar al kilómetro 98. La aguja marca 140 kph, pero estamos por pasar Los Ahijados, y es casi seguro que ahí sí nos topemos alguna patrulla. Entre China y Cadereyta casi siempre hay dos o tres federales de caminos. En semana santa suele haber operativos completos. No quiero que nos detengan por exceso de velocidad, ni tampoco llegar después de las seis de la tarde. Pero no hay nadie. Nadie ni nada, excepto la Unidad de Mando Móvil del gobierno de Nuevo León. Un título de mentiras sacado de las caricaturas de los Transformers: el camión que se exhibe en la carretera además es idéntico al que Optimus Prime arrastraba en los episodios de la serie de mi infancia. Vehículos de ficción para una guerra de no creerse.

dirdegobreynosa #Reynosa. ATENCION SE LANZA SITUACION DE RIESGO POR CARRETERA A MONTERREY Y CARRETERA RIBEREÑA, FAVOR DE RESGUARDARSE Y PROTEGERSE. ATENCIÓN 5:43 PM Mar 30th via web

Mi papá me enseñó a respetar a federales de caminos y militares. Más de una vez me han detenido en la carretera viajando sola. Nunca tuve miedo. Recuerdo con claridad el día en que un soldado me interrogó con dureza y prepotencia hasta el punto en que llegamos a mi ocupación: “Soy maestra”. Su tono se transformó y el ademán me indicó con respeto y ¿era esa una sonrisa? que podía marcharme. Ahora es distinto. Esta semana, llegando a Reynosa, no hay militares a la altura de la garita del kilómetro treinta. Tampoco en donde en los últimos meses estuvo el retén de la policía federal con el equipo de rayos equis. Unos diez kilómetros antes de llegar a la ciudad, hay que bajar la velocidad. Alcanzo a leer en uno de los vehículos a la orilla del camino algo que tiene que ver con la policía municipal y una desconocida agencia de investigaciones. Nunca había escuchado sobre esta agencia. Pongo las dos manos en el volante. Bajo el volumen del estéreo. Me quito las gafas de sol. Nos detenemos totalmente. Me da un poco de rabia sentirme nerviosa. Un hombre de lentes oscuros y pelo engominado me pregunta de dónde vengo. Usa jeans y una camisa blanca con un bordado institucional en el pecho. No alcanzo a leerlo. Detrás suyo hay tal vez una docena de hombres armados. Dos de ellos usan sobrero estilo Gilligan y sostienen unas pistolas que me parecen de utilería comparadas con las del ejército. Después de que también le he dicho a dónde voy me deja ir. Me parece un mal presagio encontrar a la ciudad custodiada de esta forma tan irregular. Como regresar a tu casa y encontrar la puerta abierta, las cosas fuera de lugar. Tener la certeza de que alguien está adentro sin tu permiso.

eldacantu Breve escala en diversos puntos de Tamaulipas. Frontera fantasma. El miedo viaja en camionetas, organiza retenes, etcétera. Mucho vértigo. about 9 hours ago via Twitterrific

“Cúbrete las piernas m’ija”. Son las once y media de la noche. Es lunes y venimos de regreso de Matamoros. Cuando salimos de casa de mis tíos pedí que volviéramos por el lado americano pero nadie me hizo caso. Mi petición fue recibida como la necedad de la foránea paranoide que tiene mucho tiempo de vivir en otra parte y que ya no entiende cómo son las cosas aquí. He perdido el caparazón de los que todavía están en Reynosa. Viajamos en una camioneta igual a las que han estado robando en Monterrey desde hace un par de meses. Otro retén a la entrada de la ciudad. ¿Por qué no fuimos en mi coche que no llama la atención? Hace rato que me había tapado las piernas. Hace rato que había pensado que no era buena idea haberme puesto un vestido tan minúsculo y unos zapatos tan altos para viajar en carretera. Prendemos la luces interiores, bajamos los vidrios, mi papá sube las dos manos al volante. Casi puedo escuchar a mi mamá diciendo una oración en silencio. “¿A dónde va, jefe?” pregunta otro hombre armado. Este tiene una camiseta azul marino con un acrónimo impreso que tampoco alcanzo a leer. El miedo te vuelve analfabeta, al parecer. “A Reynosa”. Estamos en medio del boulevard y está muy oscuro. Recuerdo todas esas crónicas latinoamericanas sesenteras y ochenteras que describen la angustia de ser detenido en la calle, la zozobra de estar a disposición del criterio de un puñado de hombres que tienen el poder de permitirte regresar a tu casa. “Pásele, nomás bájele”. Lo que en otro contexto debería sonar a recomendación, tiene para mí el pavoroso rostro de una amenaza. Hay que andarse despacio y con cuidado justo cuando más ganas tienes de pisar a fondo el acelerador.

eldacantu Y por alguna razón, reportar aquí lo que pasa en Reynosa ahora mismo resulta vulgar y pornográfico. about 6 hours ago via Twitterrific

Cuando vives lejos de tu familia- en otra ciudad o en otro país- suele reconfortarte saber con exactitud la cantidad de kilómetros que te separan de tu tierra. Ese número es una especie de promesa, un talismán que acaricias cuando tienes miedo o te sientes solo. Aprendes a anticipar curvas, vados, arroyos. Memorizas los nombres de los pueblos y los antojitos que puedes comprar en cada uno. Vas y vienes y con cada viaje la carretera se vuelve tu amiga: te recoge y te entrega cada vez más rápido. Aunque pasen largas temporadas sin que vayas, sabes que en cualquier momento agarras tu coche o te subes a un autobús y en un par de horas tocas base. Ahora es distinto. Poco a poco perdemos también eso: la capacidad de regresar, de volver, de estar cerca. Las autopistas pierden el brillo de progreso neoliberal de la década de los noventa y se vuelven tierra de nadie. En lugar de unirnos, nos separan. Empiezas a decir con más convicción la oración del camino que tu madre te enseñó hace tanto tiempo. Miras los kilómetros ascender y descender ansiosamente. Admiras por compromiso el paisaje y calculas cuánto más debes acelerar para llegar cuando todavía es de día, bendito horario de verano. Llegas y te sientes cansado y feliz. Un poco de la misma forma que debieron sentir los tripulantes de las diligencias que recorrían esa ruta hace siglo y medio. Pioneros. Sobrevivientes.

nestoreux Twiterrícolas del Noreste de México: La carretera Monterrey-Reynosa está peligrosa. Favor de cuidarse. 5:57 PM Mar 30th via TweetDeck

Elda L. Cantú. Profesora del Departamento de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey.

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