Foto: Procsilas Moscas

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Los números pueden, si se leen con poco cuidado, llevarnos a conclusiones equivocadas. Y aquí un ejemplo que considero relevante dado el reciente debate sobre si en la revista Nexos existe algún tipo de discriminación hacia las mujeres: los números del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

El SNI clasifica a los investigadores de todo el país de acuerdo a su producción científica. A cada uno de nosotros, cada cierto número de años, de acuerdo con nuestra productividad, un comité nos clasifica como Candidatos, Nivel 1, 2 o 3. Quienes más productivos han sido, de acuerdo con los criterios del sistema, son clasificados en un nivel más alto.

Pues resulta que del total de investigadores vigentes en el SNI en Ciencias Sociales en 2009, sólo el 33.5% eran mujeres. Y mientras casi el 40% de los clasificados como “Candidatos” eran mujeres, sólo el 35% de los clasificados como nivel 1, el 29% de los clasificados como nivel 2 y el 20% de los clasificados como nivel 3 lo eran. Bajo el mismo argumento que quienes debaten sobre la presencia de las mujeres en Nexos, el SNI las discrimina. Pero, ¿es cierto?

La respuesta, de acuerdo con datos que he recolectado junto con Coral González, una de mis estudiantes de tesis en el ITAM, es no. Y, ¿cómo sabemos? Pues muy fácil. Si los integrantes de los comités del SNI que clasifican a los investigadores nacionales en distintos niveles de productividad tuvieran una clara preferencia por los hombres, tendría que ser más difícil para una mujer ser promovida dentro del sistema. Y no es cierto.

Las mujeres promovidas entre 2004 y 2009 a un nivel superior en el SNI no han dirigido más tesis de licenciatura que los hombres en una situación similar. Tampoco han dirigido más tesis de posgrado; no han publicado más artículos de investigación en revistas extranjeras, ni han publicado más artículos individualmente. No es más difícil entonces que te promuevan en el SNI siendo mujer. No les piden más para una promoción. Entonces, parece posible concluir lo que ya dije: el SNI no discrimina a las mujeres.

El SNI sólo estaría discriminando si sus criterios para clasificar a los investigadores en distintos niveles estuvieran sesgados hacia actividades en las que los hombres son más productivos, mientras las mujeres, en promedio, realicen mejor otras actividades relacionadas con la vida académica que el SNI no tomara en cuenta. Si consideramos que esto no sucede, la evidencia sugiere que la culpa de que haya tan pocas mujeres en el sistema no la tiene el SNI.

Por supuesto, con estos datos no estamos invitando a concluir que la discriminación contra las mujeres en la ciencia no existe. Es posible que, como dicen los datos, sean menos productivas, precisamente como resultado de prácticas discriminatorias en sus centros de trabajo.

Si la revista Nexos ya se puso el saco de misógina, yo la invito a hacerse preguntas similares para que sea posible identificar en qué parte del proceso de selección de artículos se está discriminando a las mujeres. Yo propongo, para empezar, las siguientes: ¿Cómo eligen a quién publicar? Si es por invitación, ¿qué porcentaje de las invitaciones se hacen a mujeres? Si hay un consejo editorial que determina si un texto es publicado, ¿qué porcentaje del total de textos sometidos a su consideración son escritos por mujeres? ¿Qué porcentaje de los textos de mujeres y de hombres son rechazados? Si bien habría que, de nuevo, leer con cuidado los números que acompañen a las respuestas a estas preguntas, creo que son un mucho mejor punto de partida.

Emilio Gutiérrez Fernández. Profesor-investigador del Departamento de Economía del ITAM.