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Recientemente ha tenido lugar una discusión relativa a la reducida presencia de las mujeres en dos de las revistas más importantes del país: Nexos y Letras Libres.

Fernando Escalante inició resaltando la alta disparidad entre la cantidad de mujeres y hombres que publican y trabajan –en este últimos aspecto únicamente en Letras Libres– para estas revistas. A lo anterior, el director de Nexos, Héctor Aguilar Camín, respondió, que es verdad que menos mujeres son publicadas en dicha revista, pero que ello no se debe a ningún criterio explícitamente discriminatorio y que, además, al analizar otras publicaciones encontró el mismo resultado. Su conclusión es que lo anterior es resultado de “un sesgo masculino inconsciente”.

Luis González de Alba se une a la discusión y rechaza la estrategia de imponer “cuotas de género” para que haya más presencia de mujeres en las publicaciones pues considera que sería violentar el orden natural. Éste, según puede interpretarse de su texto, deposita en los hombres las actividades relacionados con la guerra. Y en tanto sostiene que la política es “la guerra por otros medios“ y las publicaciones son una parte integral de la misma, la ausencia de las mujeres en este ámbito es una cuestión natural y la disparidad señalada no es producto de una discriminación directa.

En concordancia con la postura de Aguilar Camín, la discriminación no siempre se da de manera directa o explícita; es decir, a pesar de que los criterios editoriales o las políticas de contratación de las revistas no distingan negativamente entre hombres y mujeres, las condiciones estructurales de ambos son diferentes. Las mujeres han sido históricamente relegadas al ámbito de lo privado y excluidas de la esfera de lo público. Si bien los feminismos y diversos movimientos sociales han facilitado la incorporación de las mujeres a dicha esfera, su participación presenta claras desventajas -por ser más reciente-, típicas de quien llega tarde. Si hay una cantidad menor de mujeres que son publicadas es porque, en muchas ocasiones, son invisibilizadas o no son tomadas en cuenta. Pero ello, y en oposición a la postura de González de Alba, no se debe a su falta de capacidad, sino a la exclusión de la esfera de lo público, y de la definición de sus límites y contenido, de la que han sido sujetas involuntariamente, tanto las mujeres como otros grupos desaventajados.

Ante esto, ¿qué puede hacerse? González de Alba rechaza la idea de las “cuotas de género”, pues sería -en su opinión- dar respuesta a un “falso problema”. Claramente, el problema no es falso sino estructural. El hecho, como se mencionó, de que el consejo editorial de Nexos tenga una postura neutral y no una actitud misógina explícita no conlleva, ipso facto, que se genere una situación de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Las “cuotas de género” son políticas de acción afirmativa con una complejidad concreta pues suele considerarse que ponen en riesgo la eficiencia y virtud del sistema en el que son implementadas. No obstante, existe una serie de políticas o criterios –menos categóricos- que, conscientes de las desventajas reales de la gran mayoría de las mujeres, podrían adoptarse como medidas temporales para promover la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, en este caso en el ámbito de las publicaciones. Por ejemplo, podría enfatizarse la búsqueda de mujeres autoras, que cumplan con los estándares y calidad de la revista, para tratar los temas de interés de la misma. Podría, asimismo, elegirse de entre dos artículos igual de satisfactorios, el que esté escrito por una mujer. Ello contribuiría a dar espacio y mayor representación a quienes se han encontrado, tradicional y arbitrariamente, subrepresentadas, sin poner en riesgo la reputación de la publicación.

Las explicaciones que parten de una interpretación biológica de la vida social suelen ser falaces, pues suelen ignorar la construcción cultural que hay detrás. Por ello, es recomendable aproximarse a los hechos sociales, como la disparidad entre hombres y mujeres en este caso, de manera crítica y curiosa.

Regina Larrea Maccise. Colaboradora de la Dirección de Equidad de Género de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.