Foto: wwarby

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La determinación de las prioridades de gasto público debe basarse en un diagnóstico sólido de la falta de crecimiento económico en México. Tal diagnóstico debe empezar por reconocer que el determinante próximo del lento crecimiento es la baja tasa de inversión en capital físico cuya reducción se ha debido a una brusca contracción de la inversión pública en las últimas décadas. Como se muestra en el cuadro 1, mientras que la inversión fija total cayó en casi 5 puntos porcentuales como porcentaje del PIB entre 1979-81 y 2004-2007, la inversión pública cayó todavía más (desplomándose en 6.6 puntos porcentuales).

cuadro1ros

La caída de la inversión pública tiene que ver en parte con las privatizaciones pero es también en gran medida un legado del tipo de ajuste fiscal seguido después de la crisis de la deuda. El ajuste macroeconómico seguido fue exitoso en corregir el desequilibrio fiscal, en el sentido de eliminar déficits públicos altos e insostenibles, pero descansó excesivamente en la contracción de la inversión pública y falló dramáticamente en la tarea de fortalecer los ingresos tributarios no petroleros.

La inversión en infraestructura, que tiene el mayor potencial de afectar positivamente el crecimiento, ha sufrido en esta contracción. En el periodo 2001-06, México ocupaba el último lugar, entre las economías latinoamericanas grandes con información disponible, en inversión en infraestructura como fracción del PIB y ello se aplicaba tanto a la inversión pública como a la privada (cuadro 2). México invertía en infraestructura en ese periodo cuatro puntos del PIB menos que Chile, el único país en el cuadro 2 con una aumento en la inversión en infraestructura entre 1981-06 y 2001-06.  México destaca también por haber tenido la contracción más fuerte en la inversión en infraestructura (50 por ciento) con la excepción de Brasil. La caída en la inversión tuvo lugar en construcción de carreteras, provisión de agua y electricidad. Sólo en el caso de las telecomunicaciones hubo una recuperación. Sin embargo, aún en este caso México ocupaba el penúltimo lugar entre las economías grandes  de América Latina (por delante sólo de Argentina) por detrás de otros países latinoamericanos como Chile y Brasil a los que superaba en 1980 (Calderón y Serven, 2004).

cuadro2ros

Un área prioritaria para invertir recursos adicionales es el Sur. Un nuevo trato que cree las condiciones para aprovechar el potencial productivo del Sur, y permitirle alcanzar el nivel medio de desarrollo que el resto del país tiene, generaría un considerable impulso adicional al proceso de crecimiento, además de la reducción de la pobreza y las desigualdades regionales. Inversión en infraestructura en esas regiones y la introducción de discriminación positiva en su favor en otras políticas abriría nuevas áreas de inversión y nuevos mercados, liberando así un potencial de crecimiento que contribuiría a una tasa mayor de crecimiento de la economía en su conjunto.

Jaime Ros. Profesor de Economía, Universidad de Notre Dame.