Imagen: El Hombre Controlando el Universo, Diego Rivera

En un post (29/03/2011) de su blog, Jesús Silva-Herzog Márquez remitió a una nota sobre la censura de un mural en Maine, subida a su vez al blog de The New York Review of Books. Ahí se recuerda el incidente del pintor mexicano Diego Rivera con Nelson Rockefeller referido a un mural muy anterior; se menciona y cita entera una balada de E.B. White aparecida el año de 1933 en The New Yorker, revista de la que White –articulista de prosa ejemplar; al cabo del tiempo mejor conocido como autor de libros ya clásicos para niños como Stuart Little y La telaraña de Carlota—fue colaborador desde sus inicios. Silva-Herzog Márquez se pregunta si habrá una traducción al español de esa balada; en el Blog de la Redacción hemos recordado que sí la hay, y apareció en nuestra revista hace varios años.

YO PINTO LO QUE VEO

(Una balada de la integridad artística)

E. B. White

“¿Qué es lo que pinta usted sobre los muros?”
Dijo Nelson el nieto de John D.
“¿Pinta usted cualquier cosa que le venga?
“¿Va a ponerle palomas, o un árbol en otoño?
“¿O una escena de caza, como en una sala inglesa?”

“Yo pinto lo que veo”, dijo Rivera.

“¿Y qué colores usa cuando pinta?”
Dijo Nelson el nieto de John D.
“¿El rojo si es la barba de algún santo?
“Y si usa el rojo ¿es rojo intenso o débil?
“¿Prefiere algún azul, azul prusiano?”

“Yo pinto lo que pinto”, dijo Rivera.

“¿De quién es esa cara que está sobre mi muro?”
Dijo Nelson el nieto de John D.
“¿Es la cara de algún buen conocido?
“¿Un Rensselaer, tal vez, o un Saltonstall?
“¿Acaso es Franklin D.? ¿O es Mourdant Hall?
“¿O es la cara de un ruso?”

“Yo pinto lo que pienso”, dijo Rivera.
“Yo pinto lo que pinto, yo pinto lo que veo,
“Yo pinto lo que pienso”, dijo Rivera,
“Y hay algo que se llama integridad:
“Es lo que más me importa en una sala burguesa;
“Sin embargo…
“Pondré a una pareja tomándose un trago,
“Y puedo incluir un retrato de Abraham Lincoln;
“Pondría incluso una máquina McCormick,
“Y aun así mi arte no se abarataría.
“Pero la cara de Lenin tiene que estar ahí
“O mis amigos van a darme calabazas,
“Calabazas para siempre, calabazas”.

“En mí sería una cosa muy mal vista”,
Dijo Nelson el nieto de John D.,
“Cuestionar la integridad de algún artista
“O mencionar el simple cobro de honorarios;
“Pero yo sé muy bien cuál es mi gusto,
“Aunque odio ponerle trabas al arte;
“Por veintiún mil dólares reaccionarios
“Usted pintó un radical. Digo, no es justo,
“Nadie me va a rentar las oficinas,
“Estas capitalistas oficinas.
“Porque, como usted sabe, esto es una sala pública,
“Y la gente quiere siempre algo bonito—
“Palomas, o algún árbol en otoño.
“Y aunque detesto ponerle trabas a su arte,
Algo le debo a Dios y a mi Abuelito,
“Y no quisiera yo sonar muy duro
“Pero, después de todo, este es mi muro…”

“Vamos a ver de quién es”, dijo Rivera.

1933


Traducción de Luis Miguel Aguilar bajo el pseudónimo de “Gabriel Jiménez”. Revista Nexos 94, octubre de 1985.