La periodista Lydia Cacho, reconocida por su denuncia y combate a las redes de trata de niñas y mujeres, publicó en El Universal el artículo “Cárcel a clientes de prostitución” en el que resume una reciente discusión en Francia sobre la propuesta de prohibir la prostitución en vez de tolerarla o regularla. La propuesta emula la ley Sueca que no castiga a quienes ejercen la prostitución, como sucede en algunos países (en Estados Unidos, sólo en el estado de Nevada es legal), sino a quienes quieren pagar por sexo. Es decir se castiga al demandante y no al (o la) oferente (por cierto en México no es ni legal ni ilegal,  a veces está regulada indirectamente por legislación local).

El artículo de Cacho se inserta en un debate más amplio entre quienes, incluso desde el feminismo, creen que la prostitución es una profesión tan legítima como cualquier otra y por tanto, mientras sea entre adultos que libremente toman una decisión no debe ser perseguida por el Estado; y quienes creen que la prostitución, sin importar las condiciones, es una forma de violencia que se ejerce (sobre todo) en contra de las mujeres.

Una de las defensas más elocuentes de la reivindicación de la prostitución, desde una perspectiva feminista, la hizo Camille Paglia en una entrevista (la entrevistadora se dedicaba a la prostitución) en 1993:

Camille Pagilia: Siempre he sentido que las prostitutas tienen el control de las calles, no son víctimas. Admiro eso – fijándose aquí y allá, escapando de las policía, siendo hábiles, viviendo de su ingenio, teniendo inteligencia de calle. Yo creo que con la prostitución, obtener dinero es tener control. Me identifico con eso…

Vea a la prostituta como una de las pocas mujeres que están en control total de su destino, con el control total del reino del sexo. Las feministas lesbianas intentaron quitarle el control de la sexualidad feminina a los hombres–pero la prostituta ya hacía eso.

Tracy Quan: Muchas feministas estarían en desacuerdo. Pintan una caricatura extravagante de la puta — no tiene poder, y está totalmente victimizada.

Camille Paglia: A las feministas les gusta citar estadísticas absolutamente engañosas, un truco típco del movimiento feministas de los últimos 20 años. Por ejemplo, dicen que la mayoría de las prostitutas fueron abusadas cuando eran niñas. ¡Pero no hay evidencia! Las prostitutas más exitosas son invisibles, porque la señal del éxito de una prostituta es que se mezcle con su entorno. Ella tiene el mando de su vida, y de sus clientes. Las que aparecen en las investigaciones tienen problemas de drogas o problemas psicológicos. Ellas son las que fueron abusadas sexualmente. Las feministas están usando a las amateurs para condenar a toda una profesión. ¡Es espantoso!

La posición opuesta a la de Paglia es la de Catherine Mackinnon quien también en 1993 publicó el artículo “La prostitución y los derechos civiles” en donde condena la actividad de manera tajante y la equipara con la esclavitud:

El objetivo de la prostitución es transgredir la seguridad personal de las mujeres. Cada vez que la mujer camina hacia el auto del hombre, cada vez que un hombre entra a un burdel,  la mujer -no muy segura de por sí en una sociedad dominada por hombres- se vuelve más vulnerable. Las mujeres dedicadas a la prostitución intentan poner límites a lo que se les puede hacer. Pero nada las respalda. Los proxenetas supuestamente lo hacen, pero eso muestra que la vida de las prostitutas es tan insegura que los proxenetas parecen seguridad. Nada limita a los proxenetas, y ultimadamente, todo se le puede hacer a su propiedad si ponen precio.

Un estudio reciente sobre prostitutas de calle en Toronto encontró que cerca de 90% querían dejarlo pero no podían. Si están ahí porque no se pueden ir, entonces son esclavas sexuales…Al mismo tiempo, la libertad  de los hombres es comunmente interpretada en términos sexuales e incluye el acceso a mujeres, incluyendo a las prostituidas. Así que mientras para los hombres la libertad incluye que las mujeres sean prostituidas, para las mujeres la prostitución implica la perdida de todo lo que la libertad significa.

…es peligroso presuponer que sólo parte de las prostitución es forzada, dejando que el resto parezca libre, de hecho, casi todo o toda la prostitución está intricada con la fuerza en el sentido más convencional, del incesto al secuestro, del consumo forzado de drogas al ataque y a la ley criminal. La pobreza basada en el sexo, tanto antes como durante las prostitución, la garantiza; mientras la pobreza por sí sola no es reconocida como coerción, sí se reconoce que hace la salida imposible en muchos casos en los que la coerción se puede demostrar.

Con visiones tan distintas sobre la prostitución, la discusión es importante porque los argumentos que usa cada una de estas académicas puede tener diferentes consecuencias sobre políticas públicas: ¿prohibir o no prohibir la prostitución? ¿Castigar a quienes se prostituyen o sólo a quienes son clientes de prostitución? ¿Tolerarla o regularla? ¿Puede ejercerse la prostitución de manera libre o siempre es una forma de dominación? ¿Puede haber prostitución, eliminando sus consecuencias más indeseables?