Foto: I & B A Inc.

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Ayer falleció Paul Samuelson, economista  galardonado con el premio Nobel de economía en 1970.  No identifico a una persona que haya contribuido más al desarrollo de una disciplina que Samuelson a la Economía.

Su libro de texto Economía [1] definió la forma en la que se ha impartido la materia hasta hoy.  Todos los textos introductorios comúnmente usados en las escuelas de economía son variaciones sobre el mismo tema.  En Fundamentos del Análisis Económico [2] definió el lenguaje en el que las escuelas de economía conducen la discusión académica.  Samuelson estandarizó el uso de modelos matemáticos como mecanismo para garantizar el rigor académico y popularizó herramientas como la estática comparativa (la comparación de dos situaciones de equilibrio en un modelo) como herramienta básica de análisis.  El ejercicio de la profesión en estos días es impensable fuera de este marco.

En 1948, en la introducción a su libro de texto escribió “la salud política de una democracia está íntimamente ligada con mantener exitosamente niveles de empleo y oportunidades de  vida altos y estables. “  [2, p.3] Siendo un economista que nació en la Primera Guerra Mundial, que creció en la Gran Depresión y que inició su actividad profesional en la Segunda Guerra Mundial, nunca perdió de vista los problemas básicos de formulación de política económica; ¿cómo estabilizar los ciclos de ingreso?, ¿cómo impulsar el desempeño económico?, ¿cómo lograr estándares de vida más equitativos?  Para poder plantear estos objetivos es necesario entender el funcionamiento de la economía.  Para él “la teoría y la observación […]  no pueden estar en conflicto. […] Cuando un estudiante dice, eso está bien en teoría pero no en la práctica, en realidad quiere decir, eso no está bien en la teoría o si no, está expresando un sinsentido.” [2, p.8]

Samuelson mantuvo siempre una línea intelectual creativa e independiente.  Ayudó a popularizar las ideas de Keynes en los Estados Unidos pero al mismo tiempo mantuvo un balance cuestionando algunas de la ideas más radicales derivadas del pensamiento keynesiano.  Sobre ello comenta en algún artículo “Mi mente entrenada en Chicago se resistió tenazmente a la revolución keynesiana pero al final, la razón ganó sobre la tradición y el dogma.”  [3] En el cierre de su cátedra Nobel cita a J.H Davenport diciendo “No hay una razón por la que la economía teórica deba ser el monopolio de los reaccionarios.” Y concluye con su mensaje “Toda mi vida me he tomado a pecho esta advertencia y los reto a que la lleven a su favorable atención.” [4]

Tuve la fortuna de conversar con él un par de ocasiones.  Su cubículo en MIT estaba junto al de mi asesor de tesis y aunque ya no daba clases era común verlo en los pasillos, asistiendo a algún seminario o preparando algún artículo. En el cóctel de graduación de mi generación en el Departamento de Economía, mi abuelo que había asistido a la ceremonia, lo abordó pidiéndole recomendaciones para quienes nos graduábamos y planeábamos regresar a trabajar en el servicio público.  Siempre accesible y generoso respondió;  “lo más importante” dijo, “es que analicen los problemas con la cabeza y propongan las políticas con el corazón”.

Echaremos de menos a este gran hombre cuyo legado seguirá presente en todos los salones donde se impartan clases de economía.

Raul Livas Elizondo. Economista.

Notas:
[1] Samuelson, Paul.  Economics: The Original 1948 Edition. McGraw-Hill/Irwin; 1a edición (1997).
[2] Samuelson, Paul. Foundations of Economic Analysis, Enlarged Edition Harvard University Press (1983).
[3] Samuelson, Paul. How I Became an Economist. Septiembre 5, 2003
[4] Samuelson, Paul. Maximum Principles in Analytical Economics. MIT.  Nobel Memorial Lecture. Diciembre 11, 1970.

Ayer falleció Paul Samuelson, economista galardonado con el premio Nobel de economía en 1970 . No identifico a una persona que haya contribuido más al desarrollo de una disciplina que Samuelson a la Economía.

Su libro de texto Economía [1] definió la forma en la que se ha impartido la materia hasta hoy. Todos los textos introductorios comúnmente usados en las escuelas de economía son variaciones sobre el mismo tema. En Fundamentos del Análisis Económico [2] definió el lenguaje en el que las escuelas de economía conducen la discusión académica. Samuelson estandarizó el uso de modelos matemáticos como mecanismo para garantizar el rigor académico y popularizó herramientas como la estática comparativa (la comparación de dos situaciones de equilibrio en un modelo) como herramienta básica de análisis. El ejercicio de la profesión en estos días es impensable fuera de este marco.

En 1948, en la introducción a su libro de texto escribió “la salud política de una democracia está íntimamente ligada con mantener exitosamente niveles de empleo y oportunidades de vida altos y estables. “ [2, p.3] Siendo un economista que nació en la Primera Guerra Mundial, que creció en la Gran Depresión y que inició su actividad profesional en la Segunda Guerra Mundial, nunca perdió de vista los problemas básicos de formulación de política económica; ¿cómo estabilizar los ciclos de ingreso?, ¿cómo impulsar el desempeño económico?, ¿cómo lograr estándares de vida más equitativos? Para poder plantear estos objetivos es necesario entender el funcionamiento de la economía. Para él “la teoría y la observación […] no pueden estar en conflicto. […] Cuando un estudiante dice, eso está bien en teoría pero no en la práctica, en realidad quiere decir, eso no está bien en la teoría o si no, está expresando un sinsentido.” [2, p.8]

Samuelson mantuvo siempre una línea intelectual creativa e independiente. Ayudó a popularizar las ideas de Keynes en los Estados Unidos pero al mismo tiempo mantuvo un balance cuestionando algunas de la ideas más radicales derivadas del pensamiento keynesiano. Sobre ello comenta en algún artículo “Mi mente entrenada en Chicago se resistió tenazmente a la revolución keynesiana pero al final, la razón ganó sobre la tradición y el dogma.” [3] En el cierre de su cátedra Nobel cita a J.H Davenport diciendo “No hay una razón por la que la economía teórica deba ser el monopolio de los reaccionarios.” Y concluye con su mensaje “Toda mi vida me he tomado a pecho esta advertencia y los reto a que la lleven a su favorable atención.” [4]

Tuve la fortuna de conversar con él un par de ocasiones. Su cubículo en MIT estaba junto al de mi asesor de tesis y aunque ya no daba clases era común verlo en los pasillos, asistiendo algún seminario o preparando algún artículo. En el coctel de graduación de mi generación en el Departamento de Economía, mi abuelo que había asistido a la ceremonia, lo abordó pidiéndole recomendaciones para quienes nos graduábamos y planeábamos regresar a trabajar en el servicio público. Siempre accesible y generoso respondió; “lo más importante” dijo, “es que analicen los problemas con la cabeza y propongan las políticas con el corazón”.

Echaremos de menos a este gran hombre cuyo legado seguirá presente en todos los salones donde se impartan clases de economía.