Cada vez que el presidente Obama responde a una pregunta sobre la mariguana y la política federal frente a la mariguana, como lo hizo en una reciente entrevista con Barbara Walters de ABC que se emite esta noche, tiene sentido examinar detenidamente sus palabras.

Hay cuatro cosas que se destacan en el comunicado de prensa de ABC acerca de los comentarios del presidente. La primera es que respondió en tono serio y de fondo, contrastando con las formas indiferentes y en tono de broma con las que respondía preguntas sobre la legalización de la mariguana tan sólo unos años atrás. Las victorias de las iniciativas de ley vía referéndum en Colorado y Washington no le dieron ninguna opción en esta ocasión. La legalización de la mariguana es ahora una realidad política.

La segunda fue su comentario -destacado por ABC en su comunicado de prensa- de que los usuarios recreativos de la mariguana en los estados que han legalizado la sustancia no deben ser una “prioridad” para los agentes federal que llevan a cabo la guerra contra las drogas. “Tenemos cosas más importantes que hacer”, dijo. Esta afirmación no es noticia. Las fuerzas del orden federales nunca le han dado prioridad a la persecución de usuarios de mariguana. Obama ha dicho casi lo mismo con respecto a los consumidores médicos de mariguana, pero eso nos lleva a la pregunta de si los consumidores podrán hacer sus compras a partir de fuentes lícitas o ilícitas.

La tercera fue cuando Obama dijo a Walters que “en este momento” no apoya la legalización generalizada de la mariguana. La acotación, “en este momento” suena muy parecida a la forma en que respondía a preguntas sobre la legalización del matrimonio gay -hasta que finalmente decidió que era hora de apoyarlo públicamente. Obama se refirió a los cambios en la opinión pública y queda claro que no es un tema sobre el cual él asumirá liderazgo alguno mientras la opinión pública esté dividida y el congreso no haga nada constructivo al respecto.

El cuarto y más importante comentario fue: “Este es un problema difícil, porque el Congreso no ha cambiado la ley”. “Yo dirijo el poder ejecutivo, que se supone debe ejecutar las leyes , así que lo que vamos a necesitar es una conversación para contestar a la pregunta, ¿Cómo conciliamos una ley federal que todavía dice que la mariguana es un delito federal y leyes estatales que dicen que es legal? ” Lo importante aquí es la “necesidad de tener una conversación …”, y el hecho de que enmarca el conflicto entre la ley federal y estatal como una cuestión a resolver, en lugar de un asunto que simplemente supone que la prohibición de la mariguana federal prevalece.

Lo que no queda claro es a quienes ve el presidente como los participantes en la conversación. A principios de esta semana el procurador Holder respondiendo a la prensa después de su discurso en la Biblioteca Presidencial John F. Kennedy en Boston dijo, “espero que nuestra posición de políticas públicas se anuncie relativamente pronto”. Todo indica que las deliberaciones acerca de la posición del gobierno federal se llevan a cabo principalmente por y entre agentes  federales, muchos de los cuales parecen más cómodos recitando el mantra “todo es ilegal bajo la ley federal” como argumento para cerrar la conversación.

Por eso, la carta enviada la semana pasada por el senador Patrick Leahy, presidente del Comité Judicial del Senado, al zar antidrogas Gil Kerlikowske es especialmente importante. “¿Qué garantías puede y va a dar a el gobierno federal a los funcionarios estatales que participan en la concesión de licencias a los minoristas de mariguana de que no se enfrentarán a sanciones penales federales por llevar a cabo tareas asignadas bajo la ley estatal?” -preguntó, y luego afirmó que “existen opciones legislativas para resolver las diferencias entre la legislación federal y estatal en esta materia y poner fin a la incertidumbre que los residentes de Colorado y Washington ahora enfrentan”.

Los votantes de Colorado y Washington hicieron más que historia el mes pasado al poner fin a las leyes de sus estados que prohibían la mariguana, y  regularla como mercancía legal. Hicieron un servicio a la nación al catapultar al debate nacional sobre la política de drogas a un nuevo nivel de urgencia e importancia política. El presidente Obama tiene razón sobre la necesidad de una conversación. Ahora tiene que asegurarse de que los funcionarios federales participen de buena fe y con la debida deferencia a los argumento de seguridad pública, fiscales, morales y de salud en favor de regular legalmente la mariguana en lugar de continuar con una costosa e ineficaz política prohibicionista.

Ethan Nadelmann. Director de la Drug Policy Alliance.


Este texto fue originalmente publicado en inglés en el Huffington Post.