La semana pasada se publicaron los datos correspondientes al volumen de la inversión extranjera directa (IED) en 2012. Dichos datos indican que el año pasado fue el año en que una menor cantidad de inversiones extranjeras no financieras entró al país desde 1996.  La pregunta es ¿Por qué ocurrió esto? ¿Por qué si como dicen varios medios internacionales México está a punto de comenzar un ciclo de alto crecimiento, los inversores no están entrando al país? Para el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado la respuesta es muy sencilla: la caída en la IED se debe al ambiente de violencia y de ausencia de Estado de Derecho en varias zonas del país. Ambas condiciones, de acuerdo al CEESP, son las razones por las cuales los inversores están prefiriendo irse a otros países en lugar de entrar a México. Sin embargo, hay un problema con dicha explicación, y es que ambas condiciones no se presentaron solamente en 2012, sino que han estado presentes desde hace 6 años. No es que dichas condiciones no hayan influido en la caída de la IED pero sí es dudoso que hayan sido las determinantes de la abrupta reducción en el volumen de las inversiones hacia México.

Fuente: Banco de México

Si se observa el gráfico 1 (que fue el que apareció en los principales periódicos) se puede observar que de 2009 a la fecha, la IED ha estado en niveles inferiores a los que presentó de 2000 a 2008.

La principal razón de ello, como se podrá intuir, es la inestabilidad que ha imperado en la economía mundial desde el estallido de la crisis financiera en 2008.En una situación de crisis e inestabilidad, los inversores prefieren postergar la realización de proyectos de largo plazo y refugiarse en los activos más seguros y que brinden mayores rendimientos. De ahí que sea natural que una economía emergente, como México, haya visto reducir los flujos de inversión (y que ante las bajas tasas de interés de los activos más seguros, léase los bonos del tesoro estadounidense, el precio de bienes como el oro se haya disparado).

Esto puede explicar la tendencia de mediano plazo, pero sigue sin decir algo respecto a la abrupta caída del último año. Para ello, vale la pena observar la evolución trimestral de la IED del inicio de la crisis a la fecha (Gráfico 2).

Fuente: Banco de México

Como se puede observar, si bien desde inicio de 2012 los flujos de inversión a México se iban reduciendo, la caída más abrupta se dio en el cuarto trimestre del año, y de hecho se dio una salida de inversiones en dicho periodo. Esa es la causa de que el dato de la IED para 2012 sea tan bajo, pues si se hubiera mantenido la tendencia decreciente de inicio de año si bien la IED hubiera sido menor a la de 2011, no habría sido la menor desde 1996.

¿Qué fue lo que ocurrió en el último trimestre de 2012 que pudo haber impactado sobre los flujos de inversión hacia México?

En el ámbito nacional, INEGI ha ido publicando en estos meses cifras que parecen indicar que la actividad económica en general se desaceleró en el último trimestre del año. Por ejemplo, el comercio minorista y mayorista se contrajeron 3.65% y 1.44% cada una en diciembre respecto al valor de noviembre (continuando con una tendencia decreciente desde agosto). La actividad industrial también continuó con una tendencia decreciente, cayendo en un 2.08%  en diciembre respecto al valor de noviembre. De igual forma, la construcción siguió una tendencia decreciente en ese periodo. A esto hay que sumar que la economía estadounidense tampoco creció en el último trimestre del año y que las economías europeas entraron de lleno en una nueva recesión.

En su conjunto, esto hace que la economía mexicana no parezca un buen lugar para invertir pues se trata de una economía emergente (lo cual ya entraña cierto riesgo) que parece estar desacelerándose y cuyo sector más dinámico, las exportaciones, depende de las economías que actualmente no crecen (por lo que hay bajas perspectivas de obtener ganancias pronto).  Ésta a todas luces es una respuesta preliminar en espera de que se publiquen más datos sobre el último trimestre de 2012, pero todo pinta a que, contrario a lo que dicen los periódicos, la economía mexicana no está a punto de iniciar un ciclo de expansión y los inversionistas extranjeros lo saben.

Luis Monroy Gómez Franco. Estudiante de Economía en la UNAM, Editor de la Sección de Economía de la Revista Paradigmas.