doma

“Los datos de divorcios entre homosexuales en estos cuatro años demuestran su carácter de inestabilidad frente a la estabilidad de parejas heterosexuales” dijo el presidente del Instituto de Política Familiar, Eduardo Hertfelder, en el contexto de la disputa legal en España.  Este argumento, recogido por el sitio conservador Religión en Libertad, ha sido utilizado en todos los lugares donde ha habido una discusión sobre el matrimonio universal: “ya que la muerte no los separará, no merecen tal figura jurídica para validar sus uniones pues tienen menos valor que las nuestras”, parecieran inferir. En cambio, los nombres de Britney Spears y Elizabeth Taylor, y sus experiencias matrimoniales, eran algunos de los argumentos utilizados por los activistas a favor del matrimonio igualitario.

¿Para eso querían los homosexuales casarse legalmente?” fue lo que dijo una jueza a Jorge Saavedra y a Fernando, el primer divorcio público de una pareja del mismo sexo en el Distrito Federal. El caso en cuestión ilustra algunos de los problemas que se enfrentan al existir matrimonio igualitario en algunas jurisdicciones y en otras no. Jorge y Fernando se casaron en Massachusetts en Agosto del 2004, debido a sus diferencias decidieron separarse pero al no haber residido en el estado durante un año, les fue imposible realizar el trámite: “Te casan si tienes la intención de vivir en Massachusetts, pero no te divorcian si no has vivido en aquella entidad”, declaró Jorge. Intentaron realizar la separación en Holanda, pero ya que México no había reconocido el matrimonio entre personas del mismo sexo, fue imposible, sólo hasta que la Suprema Corte validó las reformas al matrimonio civil en el Distrito Federal en Agosto del 2010. Así de complicado.

El problema de tener matrimonio igualitario reconocido en ciertas jurisdicciones y en otras no, se traduce en la imposibilidad de las parejas para terminar su relación con legalidad.  La semana pasada en Canadá se aprobó una ley que permitió el divorcio a las parejas de extranjeros casados en el territorio canadiense. En Estados Unidos Thomas Beatie, el trans-hombre que se volvió famoso por su embarazo, volvió a ser noticia en marzo de este año, ya que la corte de Arizona le negó el divorcio usando como pretexto la ley que prohibe los matrimonios del mismo sexo.

La idealización del amor romántico como argumento para luchar por la igualdad de las personas en una relación, también me ha parecido peligrosa desde que comenzó la ola global por el matrimonio igualitario. La reproducción del discurso “Amor es Amor” en los activismos locales y la concentración de esfuerzos por lograr reconocer “Nuestro Amor” me parecía, y me sigue pareciendo, peligroso, tramposo y una concesión al lenguaje conservador. Ha quedado en segundo lugar el combate a la discriminación sistémica (y sistemática) en lo relacionado a salud, justicia, empleo y generación de información para desarrollar políticas públicas basadas en evidencia, porque importa más el amor de unos que la vida de quienes no viven en pareja.

Un activista de Guadalajara, que apoya la propuesta de matrimonio igualitario en su Estado, pese a que carece de una ley estatal contra la discriminación o de la tipificación de crímenes de odio, me preguntó si tenía algún dato sobre las estadísticas de “divorcio gay” para poder defender su propuesta de ataques conservadores como los ya mencionados.  Como un favor, y para satisfacer mi propia curiosidad, realicé una solicitud de acceso a la información, la que también comparto aquí (disculpen ustedes lo poco cuidadoso de su redacción). Inicialmente hay que comentar que la respuesta tiene algunos errores, y no tiene  el número de divorcios para 2013 sin explicar que este año no los ha habido. Asumo que no los hubo.

Desde la implementación de la reforma del 4 de marzo de 2010 al 30 de abril del 2013, se han efectuado 2,433 matrimonios.  De éstos, 1,134 fueron parejas de mujeres y 1,299 fueron de hombres. Esta es una de las primeras sorpresas para mí, esperaba que hubiera un mayor número de mujeres haciendo uso de la figura legal, esto debido a la creencia común de que las lesbianas dan una mayor importancia a las relaciones monógamas y formales que los hombres homosexuales.

Por otra parte, se han realizado 823 sociedades de convivencia desde 2007, 434 han sido de hombres, 328 han sido de mujeres y 61 de estas han sido entre personas de distinto sexo.  Las sociedades de convivencia están cayendo en desuso, mientras que en 2007 se celebraron 257, en el 2013 sólo se celebraron cuatro. Respecto a las disoluciones, desde la reforma del 2007 a la fecha se ha dado aviso de terminación de 94 sociedades de convivencia. No sabemos cuántas de estas se convirtieron en matrimonios a partir de 2010, cuando comenzaron los primeros matrimonios igualitarios.

Respecto al divorcio también hay un par de sorpresas. Desde Junio de 2011, que se registró el primer divorcio igualitario (¿O cómo hay que llamarlo?) sólo han ocurrido diez. Es decir que  sólo 0.4% de los matrimonios entre personas del mismo sexo ha devenido en una ruptura legal. De estos diez divorcios, siete han sido de parejas de mujeres y tres de hombres. Al ver los datos de Matrimonio por mes y sexo, vemos que la primera vez que hubo más matrimonios entre mujeres que entre hombres fue en junio del 2010. Esto no volvería a suceder hasta Junio del 2012, donde por tres meses seguidos los matrimonios entre mujeres superaron a los de parejas masculinas. ¿Acaso las mujeres han elegido junio, mes del Orgullo, como una fecha indicada para celebrar sus bodas?

¿Por qué tan sólo diez divorcios? Este espacio queda abierto a las interpretaciones, sólo quiero insistir en que en la sodomía y el tribadismo no hay embarazos no planeados ni la boda obligatoria previa al bautizo. Mucho menos tenemos la presión de nuestras familias para formalizar nuestras relaciones de noviazgo y concubinato. Lo que es cierto, es que  usar el argumento del bajo número de divorcios para validar los matrimonios del mismo sexo me parece igualmente conservador. De hecho, una de las consecuencias de la decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos sobre DOMA es la de simplificar el divorcio para las personas del mismo sexo. No sólo tenemos derecho a unirnos, también tenemos derecho a separarnos con la posibilidad de acudir a tribunales en caso de disputa por la separación de bienes o custodia legal. Sí, yo estoy a favor del divorcio igualitario y por ello celebro la decisión de la Suprema Corte el día de hoy.

Omar Feliciano.