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Después de la maratónica jornada de ayer, en la que les estuvimos trayendo minuto a minuto los resultados de la elección, para terminar con un resumen de lo que habíamos visto cerca de la media noche, presentamos un balance de los resultados que ahora parecen más sólidos.

Este recuento tiene información actualizada a las 13:30 del 8 de junio de 2015.

Elección federal

Más interesante que hablar de los números –que todavía son un poco volátiles–, es discutir lo que no sucedió. Entramos a esta elección con el dólar por encima de los 16 pesos, con un presidente con aprobación en mínimos históricos, con escándalos de corrupción al nivel más alto y con la loza nacional de los 43 estudiantes desaparecidos en Guerrero. También con los fantasmas de Tanhuato y Apatzingán, con una economía estancada y con una reducción presupuestal significativa para el próximo año.

Hubo una gran discusión sobre castigar al partido del presidente, incluso a toda la clase política a través del voto nulo. Pero, al mismo tiempo, teníamos a la mayoría de encuestas dando una mayoría clara al PRI; no al grado de obtener mayoría absoluta por sí solo, pero sí para ganarla con un puñado de diputados de sus partidos satélite –Nueva Alianza y Verde.

A pesar de ello, el tablero se mantiene casi igual. Tendremos que esperar un poco a los resultados finales –que se publicarán el miércoles–, pero el PRI y sus aliados podrían tener la mayoría suficiente para aprobar legislación sin apoyo de los opositores. Algo parecido a lo que hemos visto en estos tres primeros años del sexenio. Vale la pena recordar que los senadores no cambian, por ser votados para períodos de seis años, así que cualquier reforma constitucional tendrá que ser negociada con la oposición en la Cámara alta. Algo que empezamos a ver anoche, cuando los presidentes de los partidos se reunieron en una mesa de análisis en ForoTV. César Camacho, líder saliente del PRI y con gran posibilidad jefe de bancada del partido en la próxima legislatura, comenzó a hablar de pactos y negociaciones como un camino. Lo mismo Gustavo Madero y Carlos Navarrete. El único que estaba alejado del guión que marcaba la mayoría era Martí Batres: planteó a Morena como la oposición a todo ello, y como la piedra en el zapato con la que tendrán que lidiar los demás partidos de aquí en adelante.

Los que peores resultados recibieron fueron el PAN y el PRD. El PAN en conjunto con las gubernaturas –de las cuales hablaremos más adelante– y el PRD en un declive que, de pronunciarse un poco más, podría ponerlos al borde de convertirse en un partido de aquellos que luchan por la permanencia cada tres años.

Morena y Movimiento Ciudadano (MC) son, sin duda, los grandes vencedores de este bloque. MC estaba al borde de la desaparición según las encuestas, y terminó como un partido que tendrá peso en las negociaciones que vengan. Se podrá sentar en la mesa.

Cabe resaltar también que tendremos por primera vez un independiente que llega como tal, Manuel Clouthier. En legislaturas pasadas los diputados desencantados se han declarado bajo ese nombre, pero han llegado a través de una estructura. En términos reales no tendrá mucho peso, pero logró abrir una puerta que se veía tapiada.

Gubernaturas

En términos relativos, lo que ocurrió fue un intercambio de gubernaturas. El PRI se llevó cinco de ocho, lo cual también lo marca como el ganador. Michoacán lo perdió ante el PRD, pero se recuperó con Guerrero. El PAN regresó a Querétaro, primer estado que obtiene después de perderlo. También gobernará Baja California Sur. Pero, en el gran panorama, también queda como el más golpeado de la noche aquí. Empezó con posibilidades serias en varios estados, incluyendo Sonora, y concluyó aferrándose a dos. Uno de ellos con una población muy pequeña, que para el total de votos de 2018 le servirá de poco.

Es imposible hablar de gubernaturas sin mencionar a Jaime Rodríguez. Aunque tiene una trayectoria partidista de 33 años –en el PRI–, su pelea con la cúpula neoleonesa lo llevó a mover su propia estructura bajo el emblema de “Bronco”. Ya en días previos comenzaba a verse un triunfo posible, pero la distancia que marcó con el PAN y el PRI resultó inaudita. Ni sumados los dos lo hubieran alcanzado.

Esto muestra, tal vez a un nivel más o menos pequeño, tal vez a un nivel importante, ya veremos, que sí existe un tipo de voto de castigo en el país. Un estado rico, con población con alto conocimiento de los partidos y sus plataformas, optó por darle la espalda a las dos fuerzas importantes. Faltará, claro, ver si “El Bronco” cumple lo que promete y no se queda como un Vicente Fox más.

También hay que mencionar brevemente a Sonora y a Michoacán. El primero porque la candidata del PRI, Claudia Pavlovich, ganó a pesar de una ola de ataques dentro de su propio partido. Pocos casos recordamos en que un partido se torpedeara a sí mismo en una elección con tal de que una corriente opositora dentro de él no se volviera más fuerte.

Michoacán hay que mencionarlo porque, a pesar de ser uno de los estados que más ha sufrido en tiempos recientes –Apatzingán, Tanhuato, La Familia, Los Templarios–, no tuvo un cambio radical. Los votantes se dividieron en tres, y no hubo un triunfo avasallador. Esto, tomando en cuenta que PRI, PAN y PRD han sido señalados, en distintos momentos y a veces al mismo tiempo, como responsables de la catastrófica situación del estado.

Distrito Federal

Ningún partido se desinfló tanto como el PRD en el Distrito Federal, e incluso a nivel paísl. Veamos los distritos nacionales: de todos, por sí solo, el PRD ganó cinco distritos de los 300. Incluso Movimiento Ciudadano los rebasó, obtuvo 11. Esto, claro, sin considerar alianzas. Pero, aun así, es notoria la debacle. Cuatro de los cinco distritos que ganó fueron en Nezahualcóyotl, Estado de México, donde tiene la base fuerte de Héctor Bautista, secretario general del partido. Fuera de ahí, pasaron al plano de los partidos pequeños.

Tomando en cuenta las delegaciones, el desplome es aún mayor. Llegó a la elección con 14 y, de mantenerse los números, se quedaría con seis. Les fue tan mal que hasta regresó el PRI a la capital y se llevó tres. El PAN recuperó una y Morena se hizo de las demás. Incluso en las que ganó hay espacio para impugnar: Coyoacán, Gustavo A. Madero e Iztacalco se definen por menos de tres puntos. Morena podría dar batalla legal en ellas.

A pesar de que en días y meses previos el partido mencionó a Miguel Ángel Mancera como posible presidenciable, la tunda recibida en 2015 le disminuye en serio toda aspiración.

El partido tendrá que replantearse todo, al igual que el PAN. Y esa discusión debe empezar por la continuidad de su dirigencia.

Algo que también hay que resaltar: el Partido Encuentro Social, con una base de votantes evangélica, obtuvo el 6% de la votación federal en la ciudad. Pueden ser considerados la quinta fuerza, por encima de Movimiento Ciudadano, el Verde, Nueva Alianza, el Partido Humanista y el Partido del Trabajo, que quedó en último lugar.

Encuestas

Hace una semana, Nexos publicó un artículo de Marco Morales, Verónica Hoyos y Francisco Cantú sobre los sesgos de las encuestadoras a nivel federal en México. Entre muchos puntos interesantes, el texto sostenía que el PRI era sobreestimado por casi todas, salvo un par de excepciones. Esta elección parece mostrar que las encuestadoras no lo hacen en exclusiva con el PRI, sino con el partido en el poder. En el DF vimos encuestas que daban ventaja de hasta dos dígitos a ciertos candidatos (Miguel Hidalgo y Tlalpan, por ejemplo). Los resultados fueron completamente opuestos. Es hora de que las encuestadoras sean más transparentes y abran sus números. Aunque siempre adelanten que sus encuestas no son predicciones, ya es constante su desconexión con la realidad. ISA, por ejemplo, ponía al “Bronco” en tercer lugar.

Cabos sueltos

En Cuernavaca todo apunta a que Cuauhtémoc Blanco, un candidato que ni a sí mismo se tomaba en serio, será el presidente municipal. Cobijado por la rémora de un partido que ya desapareció en el resto del país, el PSD, “El Cuauh” se enfrenta a algo que él posiblemente ni quiera: la alcaldía de un municipio casi vencido por la inseguridad. Habrá sido de chiste para varios votantes, habrá sido el hartazgo para otros, pero Blanco protagonizará algo que podría ser una mala película del canal 5: “De futbolista a presidente”.

En Iguala, lugar donde desaparecieron los 43 normalistas, el PRD perdió a manos del PRI. En Cocula, donde supuestamente fueron asesinados, el PRD le quitó la presidencia al PRI. Una alternancia casi inexistente.

Es obligatorio hablar de Pedro Kumamoto. Con 18,000 pesos en el bolsillo, alejado de toda estructura partidista, y con una campaña poco ortodoxa, Kumamoto barrió su distrito, el 10 de Zapopan y ahora será el único independiente local en el congreso de Jalisco. Es probable que su voto influya poco, pero como dice su lema de campaña, “los muros sí caen”. Algo similar sucedió en Morelia, donde un independiente –aunque previo panista– también le ganó a la estructura. En estos dos casos, junto con el de “El Bronco”, habrá que poner mucha atención. Por ahora dan algo de esperanza, pero con mucha reticencia. Una cosa es ganar la elección, otra gobernar.

Esteban Illades y Juan Pablo García Moreno