El 21 de septiembre, el Consejo Nacional Electoral de Venezuela anunció que el referéndum revocatorio en contra del presidente Nicolás Maduro se realizará durante el primer trimestre del 2017, en caso de que la oposición recabe cerca de cuatro millones de firmas a favor del mismo a finales de octubre. Celebrar el referéndum el próximo año representa un fuerte golpe para la oposición, aglutinada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y mayoritaria en la Asamblea Nacional, la cual desde el 3 de abril ha impulsado la celebración del mismo a fin de revertir la crisis política, económica y humanitaria que enfrenta el país.1 Si el referéndum se realiza una vez que el presidente venezolano haya cumplido más de la mitad de su gobierno –el 10 de enero si se considera su mandato de facto o el 19 de abril si se considera su mandato constitucional– el vicepresidente y allegado de Maduro, Aristóbulo Istúriz, asumiría la Presidencia de la República hasta completar el periodo presidencial actual, algo que la oposición no desea.

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La crisis económica y humanitaria que vive Venezuela es una sin precedentes. Ésta ha llevado a una escasez alimentaria, de medicamentos y productos básicos cada vez más aguda, la cual ha provocado un aumento de la violencia, el surgimiento de protestas y saqueos, así como a un deterioro generalizado de la calidad de vida de la población. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía venezolana cuenta con el peor rendimiento a nivel mundial, tanto en términos de su producción nacional (PIB) como de su inflación.2  Para finales de julio, el FMI proyectó una contracción económica del 10%, lo cual implica una recesión del 4.5%. Asimismo, considera que la inflación venezolana será cercana al 720% este año.3 Según información de Foreign Affairs, más del 75% de los venezolanos viven en condiciones de pobreza.4 Asimismo, el 87% de los venezolanos afirma no tener suficiente dinero para comprar alimentos, según la última evaluación de los estándares de vida realizada por la Universidad Simón Bolívar,5 mientras que el 72% del salario mensual de los venezolanos se destina exclusivamente a la compra de alimentos, de acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros.6 

De acuerdo con el reporte presentado en mayo por el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro, la escasez de ciertos alimentos, medicamentos y productos básicos supera el 90%.7 El desabasto se debe a la caída de los precios internacionales del petróleo, principal producto de exportación venezolana, el cual representaba el 95% de los ingresos del país.8 La falta de dichos ingresos ha imposibilitado la importación de todo tipo de productos. Dada la situación, desde julio el ejército está encargado de la distribución de los alimentos, sin embargo, las filas en los supermercados continúan y, recientemente, hay quienes busca entre la basura algo que comer. 

De forma paralela, el desabasto de medicamentos e insumos médicos ha afectado seriamente a los hospitales, los cuales solicitan a los enfermos comprar los materiales necesarios para poder ser atendidos.9 De acuerdo con la Federación Médica de Venezuela, el déficit de insumos en los hospitales alcanza un 95%, mientras que el gobierno afirma que solamente existen fallas puntuales.10 Asimismo, se calcula que debido a la crisis, la tasa de mortalidad entre recién nacidos ha aumentado de 0.02% en 2012 a 2.01% en 2015. En el mismo año, se contabilizaron 4,903 muertes de neonatos de un total de 243,638 nacimientos, según el informe gubernamental Memoria y Cuenta del Ministerio para la Salud.11

El nivel de aprobación del gobierno de Nicolás Maduro es bajo, en marzo fue del 26.5%, según datos de Datanalisis, actualmente puede ser menor. Incluso, en su círculo más cercano, Maduro enfrenta presiones para dejar el poder, ya que se considera que el mandaratio ha fallado en continuar con la revolución bolivariana iniciada por su predecesor, Hugo Chávez. A la vez, el grupo íntimo de Maduro está dividido sobre cómo enfrentar la crisis; mientras que unos proponen un acercamiento más pragmático que impulse la inversión extranjera, otros apoyan la vía nacionalista. Sea como fuere, lo cierto es que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), no parece dispuesto a permitir la celebración de elecciones anticipadas, aparentemente única solución política con la que cuenta el país la cual, sin embargo, no garantiza la resolución de la crisis generalizada.

Greta Bucher


1 Cabe destacar que el proceso inició formalmente el 26 de abril, una vez que el Consejo Nacional Electoral entregara las planillas para la recolección del 1% de las firmas necesarias para iniciar la primera fase del  referéndum.
2 “El FMI proyecta una contracción del doble dígito en Venezuela”, El País, 20 de julio de 2016. 
3 Ídem.
4 Ídem.
5 Almagro, Luis, “Informe del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos sobre la situación de la República Bolivariana de Venezuela”, Organización de los Estados Americanos, 31 de mayo de 2016.
6 Ídem.
7 La Federación Farmacéutica Venezolana indica que la escasez de medicinas es del 80% mientras que los parlamentarios opositores señalan que el desabasto puede ser del 91%. Esto ha ocasionado un aumento de las enfermedades transmisibles y no transmisibles. Ver Almagro, Luis, op. cit.
8 Viscidi, Lisa, “Venezuela on the Brink”, Foreign Affairs, septiembre/octubre 2016, núm. 5, vol. 95, p. 133.
9 Castro, Maolis, “La emergencia de los hospitales en Venezuela”, El País, 26 de julio de 2016.
10 Ídem.
11 Ídem.
12 Renwick, Danielle, “Venezuela’s Economic Fracture”, Council on Foreign Relations, 1 de julio de 2016. Consultado el 25 de julio de 2016 en:
13 Viscidi, Lisa, op. cit. 
14 Ídem.