Antier, primero de noviembre, el ITAM celebró sus 70 años de “compromiso con la libertad y la excelencia”.
A la celebración asistió un grupo selecto de ex alumnas y ex alumnos —esto lo sabemos puesto que, a pesar de ser egresadas de esa universidad, no fuimos invitadas—; seguramente asistió también una buena parte de la facultad, algunos funcionarios públicos y no sabemos quiénes más. Nosotras, como muchas ex compañeras y ex compañeros, nos enteramos del evento y sus detalles por medio de redes sociales y medios de comunicación.

En la foto que más circuló en redes sociales, puede apreciarse el presídium que —creemos— encabezó el evento, integrado por miembros del ITAM y funcionarios públicos de alto nivel. Por parte del ITAM, se encontraba el rector Arturo Fernández, el vicerrector Alejandro Hernández, y Alberto Baillères, presidente de la Junta de Gobierno. Del gobierno federal, asistieron nada más y nada menos que el Presidente, Enrique Peña Nieto y el Secretario de Educación, Aurelio Nuño. De la CDMX, se encontraba Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno. En la foto hay tres hombres más cuya identidad no conocemos.
Más allá de las posibles discrepancias ideológicas que nos genera tanto la selección de invitados y de algunos de los individuos premiados, creemos que no debe dejarse de poner atención a dos cosas de la celebración de ayer. En nuestra opinión, dicha selección nos dice mucho de la visión que los altos mandos del ITAM tienen de la institución, de nuestra institución.
La primera cosa que notamos, con incredulidad y enojo, es que, en pleno 2016, no hubo una sola mujer en el presídium. Esta decisión no es inocente. El ITAM cuenta con destacadas alumnas, ex alumnas y profesoras. La importancia de [no] representar plural y adecuadamente a la comunidad ITAM es crucial, no sólo simbólicamente. Dice mucho de la visión y de la constitución de la institución.
Cuando éramos alumnas de Ciencia Política y Derecho, la mayoría de nuestros profesores eran hombres. A pesar de que tuvimos extraordinarias profesoras, como Marta Lamas, Josefina Cortés, Lucía Melgar, Irene Rivadeneyra, Martina Copelman, y asistentes administrativas -sin cuyo trabajo la experiencia académica simplemente no hubiera sido posible-, como Alice Arce, Araceli Serrano y Margarita Mendoza, la composición de la planta académica y administrativa de alto rango del ITAM era muy desigual en términos de sexo. Como ex alumnas, es decepcionante que el ITAM, en los más de 10 años que han transcurrido desde que primero pisamos sus aulas y pasillos, no haya progresado en este sentido.1 O que, al menos, elija representarse frente a su comunidad y al público en general como una institución desigual, de mandos masculinos.
Esta representación muestra una de las muchas posibles escisiones dentro de la comunidad del ITAM. Escisiones que no siempre se resuelven, sino perduran. Algunas de éstas son reflejo de la diversidad de quienes formamos parte del ITAM, mismas que generan y enriquecen espacios de debate, de encuentro y desencuentro y de creatividad. Otras, son un reflejo de una disparidad franca de poder, y del apoyo institucional preferencial a ciertos grupos, ideas, que generan rupturas, no desde la diferencia, sino desde la desigualdad; que promueven silencios y ausencias.
Desde su fundación en 1946, el ITAM ha sido un espacio de formación de servidores públicos exitosos, y profesionistas que han hecho carrera en el sector privado. Este grupo es el que representa, en muchos casos, la idea y la experiencia del ITAM hacia adentro y también hacia afuera. No sorprende, entonces, que en el evento de celebración de sus 70 años, la institución haya elegido como símbolos de éxito y motivo de celebración y orgullo a ex alumnos como Felipe Calderón.
Pero también, desde su formación, el ITAM ha sido un espacio de rigor académico, de convivencia interdisciplinaria y generación de conocimiento e ideas. Este grupo, al que pertenecemos nosotras, es el que celebra al ITAM como una institución de excelencia, de rigor académico, de debate informado y generación de conocimiento. Y, de crucial relevancia, como una institución que proporciona las herramientas para generar crítica fundamentada.
A este segundo grupo, el evento de ayer no solo nos quedó mal, sino que contradijo los fundamentos de toda actividad académica: la honestidad, la creatividad y, sobre todo, el amor por las ideas. La elección del presidente Enrique Peña Nieto como invitado de honor y como el encargado de otorgar reconocimientos de excelencia académica nos parece no sólo equivocada, sino una afrenta frontal a los principios de excelencia y ética académica. Dejando de lado las críticas a la gestión del actual presidente, así como las posibles discrepancias ideológicas con su gobierno y su persona, denunciamos el que el ITAM haya elegido encarnar en el actual Presidente los principios a los que nos referimos anteriormente, un Presidente que fue encontrado culpable de plagiar su tesis de licenciatura y por lo tanto es un ejemplo concreto de deshonestidad y mediocridad académica, un presidente que cometió la más grande falta académica: el robo de ideas.
El ITAM no sólo produce funcionarios públicos de alto rango y directores de grandes transnacionales. El ITAM no es nada sin sus profesores y profesoras, su personal administrativo, y los y las alumnas que pasamos días estudiando, leyendo, discutiendo y trabajando.
Para nosotras el evento de ayer, más que celebrar las siete décadas de existencia de una institución académica autónoma, libre, crítica y de excelencia fue una demostración gráfica, en vivo y a todo color, de una institución educativa cuyo fin es hacerle corte al soberano, enriquecer sus cuadros, relacionarse con la élite del poder sin importar la calidad ética de sus integrantes. El evento de antier decidió primar la celebración de la cooperación con los grupos de poder a los logros de su facultad, sus estudiantes, y ex alumnos y ex alumnas. Un festejo donde el ITAM cínicamente reconoce en público su alianza y sometimiento a un funcionario que no observa ningún respeto por la academia y sus principios. Ayer, dentro de las paredes de una institución académica autónoma y de excelencia, que día a día vibra por el trabajo y la disciplina de su comunidad, la consecuencia del plagio fueron distinción y aplausos.
Esta crítica viene de un profundo agradecimiento y aprecio al ITAM. La formación que ahí recibimos y las amistades que construimos, han marcado nuestra existencia profesional y personal.
Regina Larrea Maccise
Candidata a Doctora en Derecho por la Harvard Law School.
Isabel Gil Everaert
Estudiante del Doctorado en Sociología en la City University of New York.
P.D. A nuestras profesoras y profesores, nuestro eterno agradecimiento. En especial, queremos reconocer la influencia de Marta Lamas, Jorge Cerdio, Jesús Silva-Herzog, Pablo Larrañaga, Rodolfo Vázquez, José Ramón Cossío, Miguel Sarre, Lucía Melgar, Josefina Cortés, Juan Carlos Marín, Alberto Sauret✝, Julián Meza✝, José de Jesús Barba, Carlos De la Isla, Pedro Cobo, Eric Herrán, José Manuel Orozco Garibay.
1 De los doce integrantes de la Junta de Gobierno, ninguno es mujer (0%). Tanto el rector como el vicerrector son hombres (0% de mujeres en los dos más altos mandos de la institución). En su historia, el ITAM nunca ha nombrado una mujer rectora. De las cinco divisiones académicas, únicamente la División Académica de Actuaría, Estadística y Matemáticas está encabezada por una mujer (20%). Y, en nuestros respectivos ex departamentos, la presencia de mujeres es minoritaria también. En Ciencia Política, de los once integrantes de la facultad de tiempo completo, solo una es mujer (9.09%). En Derecho, las cosas están un poco mejor. De los dieciocho profesores y profesoras de tiempo completo, cinco son mujeres (27.77%). Esta información fue tomada de la página web oficial del ITAM, así que cualquier discrepancia con la actual composición del cuerpo académico y administrativo es resultado de la no-actualización de ésta.
El mejor homenaje que pueden hacerle al ITAM es precisamente un artículo crítico como el que han escrito, pues es representativo del carácter académico que ahí se imparte. Enhorabuena!
Felicito a Regina y a Isabel, a quienes no conozco, por un texto claro, certero, valiente y con muchas implicaciones. Hace años impartí clases en el ITAM y no me sorprende que egresadas de la institución se expresen como ellas lo hacen. Las autoridades del ITAM debieran reflexionar sobre todos y cada uno de los argumentos que ellas presentan o sugieren en su texto.
Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario, la presencia de una persona que ha tenido como constante el engaño y la deshonestidad cometiendo incluso plagio para poder tener un título y hacerlo parte del presidium que entrega el premio es una burla para toda la comunidad itamita.
Cuando tenía 6 años (ahora tengo 51) nos dejó mi padre y, mi madre para mantenernos a mi hermano y a mí, buscó dar clases en cualquier escuela que le dejara ejercer su título de Química, enseñando matemáticas, física o química.
El caso es que, después de haber trabajado en el Instituto Juventud, un ex alumno que estudiaba en el ITAM, la recomendó como maestra de matemáticas y, la aceptaron porque dijo que era soltera, que nosotros éramos sus sobrinos, hijos de una hermana fallecida.
Termino siendo "matía" en los partidos de fútbol americano en los cuales, yo era la mascota de las porristas del equipo de fútbol americano.
Este artículo me hizo recordar esos años 70’s, donde mi inocencia de 6 años y, siendo alumna de un instituto femenino, era muy normal estar en una escuela donde solo había hombres en las aulas.
¡Qué lástima que, 70 años después, sigan con las mismas prácticas!
Yo también soy exITAM y lo que más me duele no es tanto que me hayan o no invitado, es ver en el presidio a un presidente que no representa ni a su país y mucho menos a la comunidad ITAM. Como figura, no dudo que un buen presidente si hubiera enorgullecido el evento, pero no es el caso. Y la cuestión de mujeres. Esa siempre ha sido la lucha en el ITAM. Yo llegué a estar en clases donde era la única mujer. (Generación 78-82).
Excelente artículo. Definitivamente el itam tiene un muy muy buen nivel académico y con la parte del machismo es un tema que se extiende en muchas universidades (como la Panamericana donde yo estudié) en el mundo lo cual no lo justifica. El tema en cuestión es que ese machismo puede ser reflejo de la falta de pluralidad en este y otros temas de su institución. Tener que tener al presidente y a Mancera refleja una especie de obsesión por estar siempre a lado del poder no obstante que esos dos personajes no son del ITAM sino de la Panamericana y que no han demostrado ser muy buenos funcionarios, sobre todo poco sensibles.
El itam ha dominado en el diseño de los modelos economícos de este país, hacienda ,cnvb y Banxico estan llenos de egresados del ITAM .Sin lugar a dudas ha contribuido a formar buenisimos profesionales, pero también le ha faltado un enfoque HUMANISTA. Por citar un ejemplo me procupa como le otorgan el premio "carrera al universo" (nombre bastante pedante y aspiracional) a un señor como Pedro Aspe que tuvo un funesto desempeño como secretario de hacienda que privatizó los bancos sabiendo que había problemas de cartera vencida y que hasta el día de hoy sigue lavandose las manos por el mal manejo del tipo de cambio. Acaso estudiar en el MIT como Aspe es meritorio para darle un premio sin considerar como grave error profesional su enorme insensibilidad sobre "el mito genial del desempleo" o su falta de humildad para aceptar que las privatizaciónes fueron enmarcadas en una enorme corrución. Tal parece que lo que importa es tener un posgrado y ocupar un alto puesto, con eso basta , y no importa si Jakes Rogozinski hoy desestima las calificadoras por el endeudamiento de México afirmando que " las calificadores se equivocaron en 2008″ o si realizó una pesima desincorporación, lo importane es que tiene un posgrado y solo por eso merece un reconocimiento, los resultados BIEN GRACIAS.
CIERTO la unam descuidó enormemente sus cuadros y enfrascados en el marxismo perdieron rigor metodológico como acertadamente lo señala Leopoldo Solís. Pero también me parece que desde su academia tienen una visión demasiado agringada de la economía donde el tema del campo y el comercio informal no son parte de su prioridad. Reitero no niego la gran calidad de sus egresados.
Anexo cita bibliografica de Rogozinzky
http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/brujos-de-las-letras.html
No vi, en todo el documento, el hecho de que Patricia Medina, la Directora Escolar y todo su equipo está conformado por mujeres….Gabriela Alvarado es la Directora de las Maestrías en Administración….entonces en otras dos de la áreas básicas del ITAM hay mujeres…..
Concuerdo que en el Presidium debieron haber mujeres….
Yo tengo muchos sentimientos encontrados respecto al Instituto, lo que ustedes describen elocuente y detalladamente en su reflexión es muy cercano a lo que siento.
Siento un gran orgullo acerca de los conocimientos obtenidos a través del esfuerzo, la dedicación y la pasión por la economía que me acompañó a lo largo de mis estudios, en los que la excelencia, el rigor académico, el debate informado y la generación de conocimiento, como señalan, siempre fue una inspiración.
Tener profesores como Aspe, no solo me decepcionó … sino que me hizo cuestionarme profundamente si estaba de verdad en lo correcto al estudiar economía.
Conocer a personas como Julián Meza por lo contrario, me devolvían la certeza en que aún allá afuera, existen personas generosas, íntegras, auténticas y capaces de decir lo que piensan, porque simplemente es lo correcto. Sufrí muchísimo su pérdida. El ITAM … el mundo necesitas más personas como él.
Ver el espectáculo de la celebración, no solo me entristece, me deprime porque creo que el mensaje es como indican, totalmente equivocado … se les está diciendo a las nuevas generaciones que deben aspirar a ser como los señores a los que invitaron a entregar un reconocimiento a personas de la estatura de Luz María Silva. Para mí, eso es un insulto. No sólo para los profesores, sino para el esfuerzo de la gente que ha tomado con seriedad sus estudios en la Institución.
Gracias por el artículo!
Julián Meza, como olvidar a ese gran profesor y sus constantes referencias del "poeta" en su clase.
Comparto el sentido de enojo del artículo ante la decisión de los directivos del ITAM de no incluir a ninguna mujer en el presidium y de hacer del Presidente Peña Nieto el centro de los reflectores. Con su historial de plagio (admitido por la propia Universidad Panamericana), no se entiende el objetivo de invitar a Peña Nieto: ¿para darle un carácter oficial o solemne a la ceremonia, a pesar del descrédito académico del Presdente? Como estas invitaciones se hacen con muchos meses de anticipación, cabe la duda de si el ITAM le hizo la invitación antes de conocerse el plagio. Suponiendo que así haya sido, surgen dos preguntas más: (i) inclusive si se le invitó antes de conocer la existencia del plagio, se le pudo dar un papel menos prominente después de conocerse; (ii) además del plagio está el bien conocido caso de corrupción de la Casa Blanca. Tanto el plagio como el acto de corrupción deberían descalificarlo para participar en esta ceremonia eminentemente académica. El ITAM no puede pretender querer realmente contribuir a lograr tener un México más libre, más justo y más próspero y a la vez tolerar socialmente la corrupción y el plagio. Ello no tenía por qué ser así: en el sesenta aniversario del ITAM el centro de las celebraciones fueron las intervenciones de Gary Becker (comentada por Luis Rayo) y de Robert E. Lucas, Jr, (comentada por Esteban Rossi-Hansberg), ambos destacados economistas y premios Nobel. No es coincidencia que la Universidad de Chicago, donde Becker y Lucas pasaron prácticamente todas sus carreras (tanto como estudiantes como profesores) expresamente obligue a que las personas que dirigan palabras durante las ceremonias de graduación (commencement speeakers) sean académicos, evitando así situaciones como la de tener a un Presidente plagiario presidiendo una ceremonia académica. Me da consuelo y esperanza acerca del futuro del ITAM que las dos ex alumnas que escribieron este artículo (y muchas otros como ellas) no dejen pasar por alto esta evidente incongruencia y la hayan expuesto.
Soy ex itamita y hoy en día trabajo en la Industria editorial en donde tengo mucha relación con Academia; debo decir que el ITAM ha sabido mantener su prestigio a pesar de todo pero parece que no está dispuesta a actualizarse y a, como bien escriben en su artículo, defender sus principios de excelencia y honestidad,
En lo particular me entristece ya no sentir el mismo orgullo que antes cuando decía que soy itamita porque hoy entiendo que hay mejores Instituciones en México que realmente están formando alumnos con altos estándares de calidad.