Este texto es una colaboración entre Nexos y Oraculus.

“Hay dos cosas que importan en la
política. La primera es el dinero y no me
puedo acordar de la segunda”.
Mark Hanna

Una de las pocas ventajas que nos ofrece este extraño y anticlimático período intercampaña es la oportunidad de hacer una pausa para analizar con mayor detalle algunos aspectos relevantes de lo ocurrido hasta ahora en la contienda electoral. 

En este texto me concentro en los ingresos y gastos reportados por los seis probables candidatos presidenciales,1 ya sea durante los poco más de dos meses de precampaña (Ricardo Anaya, José Antonio Meade y Andrés Manuel López Obrador), o bien, durante los cuatro meses en los que recolectaron apoyos ciudadanos (Margarita Zavala, Jaime Rodríguez Calderón y Armando Ríos Piter). Para ello, utilizo datos preliminares del Instituto Nacional Electoral (INE), con corte al 28 de febrero. 

Ingresos

En conjunto, los tres precandidatos y tres aspirantes a candidato independiente (c.i.) presidencial recolectaron 85.7 millones de pesos. Detrás de esta cifra agregada hay una variación enorme. En un extremo, Meade y Anaya reportaron ingresos por 23.7 millones de pesos y 20.4 millones de pesos, respectivamente. En el otro, Ríos Piter y Zavala registraron haber recibido 5.2 millones de pesos y 3.8 millones de pesos cada uno.

En principio, esta brecha parece tener sentido. Mientras que los dos primeros tuvieron acceso a un mayor número de fuentes de financiamiento, incluyendo los recursos públicos de los tres partidos que integran sus respectivas coaliciones, “El Jaguar” y Zavala solo podían financiar sus campañas de recolección de firmas con recursos propios y de simpatizantes.

Sin embargo, las cifras de López Obrador y “El Bronco” no son consistentes con esta lógica. Mientras que los ingresos reportados por el tabasqueño representan tan sólo el 56.5% y 65% de los recursos de Meade y Anaya, respectivamente, el gobernador de Nuevo León reportó ingresos 368% y 506% veces más grandes que los de Ríos Piter y Zavala. Además, en términos absolutos los ingresos de El Bronco son muy similares a los de Anaya y casi seis millones de pesos mayores que los de AMLO. Nada mal para un aspirante a candidato independiente.

Al desagregar los ingresos por fuentes de financiamiento, se vuelven evidentes las restricciones e incentivos establecidos por las reglas en la materia.2 Por un lado, Anaya, Meade y López Obrador obtuvieron 89% o más de sus recursos de los partidos políticos que organizaron sus respectivas precampañas. Por el otro, Zavala, El Bronco y El Jaguar recabaron entre el 52.9% y el 98.7% de sus ingresos entre sus simpatizantes.

De forma consecuente, los precandidatos tuvieron pocos incentivos para buscar donativos de sus militantes o simpatizantes para financiar sus actividades. El líder en este rubro es López Obrador, e incluso él sólo obtuvo 10.7% de sus ingresos (1.4 millones de pesos) de los militantes de Morena. En contraste, el 98.7% de los poco más de 19 millones de pesos recabados por “El Bronco” fueron donados por 184 simpatizantes.

También es interesante que mientras que casi el 100% de los recursos partidistas recibidos por Anaya y Meade provinieron del ámbito federal, en el caso de López Obrador una parte importante (37.2%) corresponden a recursos partidistas locales, todos ellos provenientes de Morena. De hecho, de los 7.6 millones de pesos que AMLO recibió de este partido, 65.6% provinieron de recurso locales y el resto de recursos federales.

Zavala no sólo se distingue por ser la única precandidata o aspirante a c.i. en haber reportado ingresos a través de la figura de autofinanciamiento, sino también porque esta fuente recursos le proveyó del 47.1% de sus ingresos. De acuerdo con el Reglamento de Fiscalización del INE, los ingresos por autofinanciamiento incluyen aquellos registrados por “actividades promocionales, tales como conferencias, espectáculos, rifas y sorteos, eventos culturales, ventas editoriales, de bienes y propaganda utilitaria”. ¿Qué explica entonces que Zavala haya obtenido 1.8 millones de pesos por esta vía? ¿Las regalías de sus libros? ¿Sus conferencias? ¿Rifas? Tendremos que esperar a conocer el dictamen de la Comisión de Fiscalización para saberlo.

Por su parte, Ríos Piter fue el aspirante a c.i. o precandidato que más recursos personales aportó –en términos absolutos y relativos– a su propia causa: 724,029 pesos, equivalentes al 13.9% del sus ingresos totales. Rodríguez Calderón es quien más se le acerca, con 245,000 pesos, equivalentes a apenas el 1.3% de sus ingresos totales.

Antes de pasar al análisis de los gastos reportados, vale la pena destacar algunos aspectos relacionados con la forma en que los partidos políticos contribuyeron a las precampañas de su respectiva coalición.

Si bien las coaliciones Por México al Frente, Todos por México y Juntos Haremos Historia están integradas por tres partidos cada una, en todas el partido que encabeza la coalición aportó entre el 64.1% (Morena) y el 87.7% (PRI) de los recursos partidistas a la precampaña.

Además, en dos de estas coaliciones un partido contribuyó con menos del 1% de los ingresos recabados: el PVEM (0.8%) y PT (0.6%). El bajo monto de estas contribuciones es aún más significativo si consideramos que ambos partidos han sido aliados del PRI y López Obrador, respectivamente, en cada elección presidencial desde 2006.

En claro contraste, Encuentro Social demostró de forma tangible su apoyo a la precampaña de López Obrador aportando 35.3% (4.7 millones de pesos) de los ingresos partidistas. Restando al PAN, PRI y Morena, ésta es la mayor contribución de recursos –en términos absolutos y relativos– de un partido a una coalición, y es más grande que la suma de recursos aportados por Movimiento Ciudadano, PRD, PVEM y PT (4.5 millones de pesos) a sus respectivas coaliciones.

Por último, vale la pena resaltar que, por sí solo, el PRI aportó más dinero a la precampaña de Meade (20.8 millones de pesos) que el total de recursos recabados por por los candidatos de las otras dos coaliciones: $20.4 millones y $13.4 millones.

Gastos

Los gastos reportados por cinco de los seis candidatos presidenciales son prácticamente iguales que sus ingresos. Zavala, sin embargo, es una excepción notable. Sus gastos fueron 366% mayores que sus sus ingresos: 13.9 millones de pesos contra. 3.8 millones de pesos.3 Producto de este desbalance de poco más de 10 millones de pesos, la expanista ocupa la cuarta posición en materia de gastos reportados y López Obrador desciende a la quinta posición en este rubro.

¿Qué explica las notables diferencias en el nivel de gasto de cada uno de los candidatos? En el caso de los precandidatos partidistas, una alternativa es que, a diferencia de AMLO, quien participa en su tercera elección presidencial consecutiva, Anaya y Meade tuvieron que gastar muchos más recursos en propaganda4 para posicionar su marca y proyecto durante las precampañas.

En el caso de los aspirantes a c.i. presidencial una hipótesis plausible es que, dado que tenían que recolectar más de 866,000 firmas y cumplir con los criterios de distribución geográfica, éstos tuvieron que invertir una enorme cantidad de recursos en gastos operativos5 para lograrlo.

Los datos apoyan parcialmente estas explicaciones.

Mientras que López Obrador sólo dedicó el 9% de sus gastos (equivalentes a 1.1 millones de pesos) a rubros relacionados con propaganda, Meade dedicó el 58% de sus recursos (equivalentes a 13.8 millones de pesos) a esta categoría. Sin embargo, la distribución del gasto de Anaya se sale de esta lógica pues tan solo utilizó el 21% de sus ingresos (4.3 millones de pesos) para gastos de propaganda.

Por su parte, la distribución del gasto de Ríos Piter es consistente con la hipótesis planteada arriba para los aspirantes a c.i.: el 92% de sus recursos (4.8 millones de pesos) fueron utilizados para cubrir gastos operativos y el resto para propaganda. Pero la historia es completamente diferente para “El Bronco” y Zavala. Estos dos aspirantes dedicaron más del 75% de sus recursos a gastos relacionados con propaganda (14.5 millones de pesos y 10.9 millones de pesos, respectivamente).

La desagregación de los datos del gasto en propaganda revela matices y contrastes adicionales en las estrategias financieras seguidas por cada precandidato y aspirante a c.i.

Por un lado, cuatro de los seis cuasi candidatos presidenciales dedicaron el mayor porcentaje de sus gastos en propaganda a publicidad en Internet. Destacan en particular los casos de Meade y Zavala, quienes gastaron 7.8 millones de pesos y 3.9 millones de pesos a este tipo de propaganda, respectivamente.6 En contraste, ningún precandidato o aspirante a c.i. gastó más del 1% de sus recursos en propaganda en medios impresos.

Por otro lado, el segundo rubro de propaganda que concentra mayores gastos, particularmente entre los aspirantes a c.i., es la publicidad en la vía pública. “El Bronco” y Zavala destinaron el 32.9% y 25.8% del total de sus recursos (equivalentes a 6.3 millones de pesos y 3.6 millones de pesos, respectivamente) a esta categoría. De todos los rubros de propaganda, éste es en el que López Obrador invirtió una mayor cantidad de recursos (450,656 PESOS).

Rodríguez Calderón y, en menor medida, Meade utilizaron una parte importante de sus recursos (6.3 millones de pesos y 2.3 millones de pesos) para pagar propaganda en cines. Finalmente, Meade y Anaya destacan por haber destinado 14.1% y 5.7% de sus gastos a la producción de spots (3.3 millones de pesos y 1.1 millones de pesos).

En el caso del gasto operativo, hay un par de datos particularmente relevantes. Primero, el monto reportado por Anaya en esta categoría es 31.5% más grande que el de López Obrador (16.1 millones de pesos vs. 12.3 millones de pesos) y 63.1% mayor que el de Meade (9.9 millones de pesos).

Cuadro. 1 Eventos realizados por los precandidatos en las precampañas

Precandidato

Número de eventos

Estados visitados

Municipios visitados

Ricardo Anaya Cortés

78

29

53

José Antonio Meade Kuribreña

59

32

40

Andrés Manuel López Obrador

234

30

192

Estas diferencias son llamativas pues el precandidato del Por México al Frente llevó a cabo la tercera parte de los eventos que López Obrador (78 vs. 233), visitó un estado menos (29 vs. 30) y recorrió apenas un cuarto de los municipios en los que estuvo el tabasqueño (53 vs. 192). Y si bien Anaya tuvo más eventos y visitó más municipios que Meade, estas diferencias son significativamente menores que la brecha entre sus respectivos gastos operativos.

¿Qué explica entonces que Anaya haya dedicado tantos recursos a gastos operativos? ¿Contar con equipo de precampaña más numeroso y/o caro que los otros dos precandidatos? ¿La contratación de proveedores más caros? ¿Ineficiencia? Nuevamente, esperemos que el dictamen de la Comisión de Fiscalización nos permita responder estas preguntas.

Segundo, en el caso de los aspirantes a c.i. independiente presidencial, el gasto operativo reportado por Ríos Piter y El Bronco es muy parecido en términos absolutos: 4.8 millones de pesos y 4.7 millones de pesos, respectivamente. Zavala, en cambio se ubica muy atrás en este rubro, con $2.9 millones destinados a gastos operativos. ¿Por qué la expanista logró juntar aproximadamente la misma cantidad de firmas válidas que los otros dos aspirantes (entre 1 y 1.3 millones de firmas) gastando tan solo 65% de los recursos?

 

Sebastián Garrido es profesor-investigador del Laboratorio Nacional de Políticas Públicas (LNPP) en el CIDE y Catedrático Conacyt.


1 A finales de marzo el INE determinará si procede el registro de los tres precandidatos y los tres aspirantes a candidato independientes como candidatos presidenciales.

2 Las reglas electorales establecen que mientras que los aspirantes a c.i. solo pueden financiar su campaña de recolección de firmas con recursos propios, de simpatizantes y autofinanciamiento, los precandidatos pueden financiar sus precampañas con recursos propios, de militantes, autofinanciamiento y/o de los partidos políticos que organizan la precampaña en la que compiten.

3 Esta diferencia puede explicarse, entre otras cosas, porque la aspirante a c.i. contrajo deudas, o bien, porque no reportó todos sus ingresos. Pronto conoceremos el dictamen de la Comisión de Fiscalización en este tema.

4 Este rubro incluye gastos en propaganda en general (p. ej., propaganda en bardas, mantas, volantes y pancartas), propaganda en cines, en Internet, en la vía pública, en medios impresos, propaganda utilitaria y los gastos en producción de spots

5 De acuerdo con la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) y el Reglamento de Fiscalización del INE, los gastos operativos “comprenden los sueldos y salarios del personal eventual, arrendamiento eventual de bienes muebles e inmuebles, gastos de transporte de material y personal, viáticos y otros similares”.

6 En el caso de la expanista, la cifra es equivalente al total de los ingresos que reportó.