Uno de los elementos fundamentales de una democracia fuerte es la participación informada de sus ciudadanos. Sin embargo, en México tendemos en muchas ocasiones a votar “en bloque” por un mismo partido. Una vez que nos decidimos por un candidato presidencial, marcamos los mismos colores en el resto de las boletas electorales, sin conocer los nombres de las personas por las que estamos votando, mucho menos su experiencia o sus propuestas específicas.

Esta situación contribuye a uno los principales problemas que enfrenta nuestro sistema democrático: le desconexión entre las autoridades y su electorado. Los servidores públicos le deben su nominación y elección a su partido político, y parecen poco comprometidos con las personas que los eligieron. Mientras que en otros países los representantes locales son el principal punto de contacto entre el gobierno y la ciudadanía, en México pocas personas conocen el nombre o el partido de sus representantes, cuál es su sección electoral y circunscripción, o cómo averiguarlas.

Es fundamental conocer a los candidatos por los que votamos. Por eso, de cara a esta elección, me di a la tarea de empezar a investigar a cada uno de mis candidatos. Hay mucha información sobre los candidatos presidenciales, y si bien la información sobre los contendientes a Jefe de Gobierno de la Ciudad de México es más limitada, es suficiente para ejercer un voto informado. Pero, ¿quiénes pretenden representarme en el congreso, quiénes buscan encabezar la que será mi nueva alcaldía (hasta hace poco conocida como delegación)?

En esta elección, según datos del IMJUVE, la mayoría de los jóvenes obtendrán información sobre los candidatos en línea. Como para la mayoría de los millennials, considero a los buscadores de Internet una herramienta básica para responderme dudas sobre todo tipo de temas. Por tal motivo, le pregunté a Google quiénes eran los contendientes a mi alcaldía en la Ciudad de México, y quiénes eran mis candidatos a diputados y senadores, pero no obtuve respuestas satisfactorias. Intenté hacer la pregunta de distintas maneras, cambié mis parámetros de búsqueda y revisé varias páginas que parecían prometedoras, pero no encontré mucho.

Con la ayuda de algunos sitios de noticias, logré rastrear el nombre de los candidatos de cada partido, sobre todo en notas en las que cada partido anuncia sus listas de nominaciones. Luego intenté googlear a cada uno por su nombre. Para mi sorpresa, en el caso de mi alcaldía (Álvaro Obregón) los candidatos no tienen páginas electrónicas de sus campañas. Algunos tienen cuentas en las redes sociales Twitter/Facebook/Instagram pero parece que no las actualizan muy seguido y no contienen mucha información sobre sus propuestas y/o calendario de eventos. Fue muy difícil encontrar información curricular sobre cada uno, tuve que visitar varias sitios y recolectar fragmentos de información. Incluso los intenté contactar vía redes sociales sin obtener respuesta.

En el caso de mis candidatos federales, la búsqueda fue un poco más sencilla porque el Instituto Nacional Electoral (INE) tiene un sitio donde se pueden consultar quiénes son tus diputados y senadores por representación proporcional y por mayoría relativa. Después de consultarle a Google cómo averiguar mi sección electoral y mi circunscripción -la respuesta está en la misma credencial para votar- el sitio me desplegó una lista con todos los candidatos. La página incluso incluye un espacio para consultar el currículum vitae de cada candidato. Lamentablemente en todos los casos, ese espacio estaba vacío, a pesar de que al final de la página hay una opción para que los mismos candidatos carguen directamente su información. Además, uno de los requisitos para registrar una candidatura es la presentación de una plataforma electoral, sin embargo en muy pocos casos logré encontrarlas en línea.

¿Por qué parece que las mujeres y hombres que buscan un puesto en el congreso no consideran relevante informarnos quiénes son? Estos candidatos deberían estar interesados en obtener nuestro voto, nos deberían estar buscando para ofrecernos información sobre ellos mismos y sus propuestas. Después de horas frente a una computadora, a menos de tres meses de las elecciones, no recolecté suficiente información para conocer a fondo quiénes son mis candidatos. Una de las candidatas a alcaldesa cuenta con una página de Wikipedia, pero en los demás casos, encontré poco. Logré rastrear ciertos datos en noticias viejas o en los perfiles que tenían en las páginas de sus puestos anteriores (por ejemplo los que eran diputados y ahora buscan ser senadores), pero no podría señalar con certeza cuáles son sus posiciones en los temas que más me interesan. ¿Qué opinan sobre los derechos de las mujeres, cómo mejorar la educación o cuál es el techo de endeudamiento que debe tener la Ciudad de México?

Intenté otras opciones como el proyecto Voto Informado de la UNAM, que ha recabado una gran cantidad de información en elecciones pasadas, pero todavía no publica nada para 2018. Hay otros esfuerzos interesantes, pero que simplemente no cuentan con la materia prima para completar sus páginas con los datos de cada candidato. Una y otra vez me topé con las leyendas “No disponible” o “Pendiente”. También visité las paginas electrónicas de los partidos, las cuales sí incluyen información sobre sus plataformas y propuestas generales, pero no encontré información específica sobre sus candidatos. No sé si en algún rincón del ciberespacio existe esta información, pero me considero una usuaria de Internet competente y nunca logré localizar más detalles sobre mis candidatos.

Se ha hablado mucho sobre los millones de pesos que nos está costando esta elección. Es lamentable que ni siquiera una parte de este presupuesto monumental se destine a difundir información básica sobre los candidatos. Nuestro proceso electoral establece cientos de reglas para los partidos, los funcionarios públicos y los medios de comunicación, pero no promueve que los candidatos tengan un mayor acercamiento con su electorado. Incluso permite que los candidatos utilicen su tiempo en medios de comunicación para promover a los candidatos presidenciales de su partido, sin brindarnos información sobre ellos o sus propuestas para gobernarnos.

Me hubiera gustado concluir compartiendo alguna opción que permita a los ciudadanos consultar con facilidad quiénes son sus candidatos, pero lamentablemente aún no la encuentro. El sistema actual no genera incentivos para que los candidatos compartan información detallada sobre sus trayectorias y sus propuestas, por lo cual debe ser tarea de nosotros los ciudadanos demandar a los candidatos que nos brinden más información para que podamos ejercer un voto informado. ¿Cuáles son sus proyectos y sus compromisos específicos? Entre más conozcamos a nuestros candidatos, podremos tomar decisiones más informadas y posteriormente podremos exigir que nos rindan cuentas.

 

Evelyn Vera Barreto