La naturaleza del proceso de nominación
determina la naturaleza del partido;
aquel que hace las nominaciones es el dueño del partido

—Elmer Schattschneider, 1942, p.42

Los partidos políticos son una especie de clubes en los cuales pueden inscribirse individuos de todo tipo, pero en los que hay ciertas conductas distintivas. Esto se refleja en la manera en la que eligen a sus candidatos. Para el caso de las candidaturas presidenciales, la competencia interna fue escasa (en todos los casos existió un solo aspirante), pero vale la pena preguntarse si esto se replicó en las dinámicas de selección de candidatos a cargos legislativos. Para ello revisé los datos de las precampañas de diputados federales de mayoría relativa registrados ante el INE. Estos datos permiten hacer un conteo de todos los aspirantes interesados que se registraron para competir por una candidatura de un partido político en uno de los 300 distrito electorales en los que se divide al país. Vale la pena decir que estas candidaturas, en contraste con las de representación proporcional, son aquellas en las que normalmente existe una mayor competencia interna.1

Los resultados muestran que los métodos empleados y el grado de competencia interna varían notoriamente entre partidos políticos. Por una parte, el PVEM, el PT, MORENA y el PES optaron por no tener precampañas. Los últimos tres son parte de una misma coalición electoral en la que se privilegió el uso de encuestas para elegir al aspirante mejor posicionado. Si bien la competencia al interior de los partidos normalmente se asume como algo positivo, también conlleva costos en términos de divisiones internas, algo que quizás estos partidos quisieron evitar.

Por otra parte, los partidos que sí celebraron precampañas utilizan éstas como una forma de aumentar el atractivo popular de sus candidatos al dar la impresión de apertura hacia la ciudadanía. No obstante, muchos de estos procesos de democracia interna pareciesen de mera simulación. De las 706 precampañas, en 464 (65.7%) hubo precandidatos únicos; es decir, una “competencia” con una sola alternativa. Destaca el caso del Partido Revolucionario Institucional, que, de un total de 241 competencias internas, tuvo precandidato único para 227 de ellas (94%). Ahora bien, esta práctica no es exclusiva del PRI; de hecho, ha sido cada vez más empleada por los partidos más importantes para elegir a sus candidatos (gráfico 1).

Gráfico 1: Precampañas con un solo aspirante para candidaturas
a la Cámara de Diputados: PAN, PRI, PRD y MORENA (2009-2015)

 

Nota: MORENA considerado sólo para 2015 y 2018, antes no tenía registro

Fuente: Respuestas a solicitudes de información con folios 1) PAN: 2233000005817 2) PRI:2237000004517 3) PRD:2233000005817 4) MORENA:223000000417 disponibles en la Plataforma Nacional de Transparencia del INAI eInstituto Nacional Electoral, “Lista de precandidatos registrados por los partidos políticos 2018”.

 

No obstante, esta tendencia no implica que en otras organizaciones haya competencias internas muy disputadas. En particular, de acuerdo con expertos como Kathleen Bruhn (2010) y Steven Wuhs (2008), el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática tienen una tradición importante de procesos de selección competidos. Parte de esta tradición prevalece sobre todo para el PRD, que es el partido que en promedio más precandidatos registra para competir en un distrito electoral con 4.0 (véase cuadro 1).

Cuadro 1: Análisis cuantitativo de precampañas 2018 por partido político

PARTIDO POLÍTICO

NÚMERO DE DISTRITOS de MAYORÍA RELATIVA EN LOS QUE HUBO PRECAMPAÑA (De un total de 300)

PROMEDIO PRECANDIDATOS POR DISTRITO

PAN

115

1.8

PRI

241

1.1

PRD

195

4.0

Movimiento Ciudadano

48

1.3

Nueva Alianza

107

1.1

 

Fuente: Instituto Nacional Electoral, “Lista de precandidatos registrados por los partidos políticos 2018”.

 

Un caso ilustrativo de esta dinámica es el distrito 31 del Estado de México, con cabecera en el municipio de Cd. Nezahualcóyotl. Para dicho distrito se registraron 13 perredistas para competir por una sola candidatura. Un caso como éste ilustra que las particularidades del distrito también importan. La demarcación es una con fuerte presencia del PRD (obtuvo casi 53% del voto en la elección legislativa más reciente en 2015 y el segundo lugar obtuvo 21%). Por ello es altamente probable que el candidato de dicho partido sea el eventual diputado de este distrito. Algo similar ocurre en el actual distrito 7 federal de Guanajuato, con cabecera en Pénjamo,2 en el que el PAN registra altos niveles de apoyo (48.1% de la votación efectiva en 2015 vs. un segundo lugar con 29.1%) y para el cual se registraron cinco precandidatos de ese partido. En general, si se excluye al PRI del análisis, una mayor votación del partido en la elección anterior (una presencia más fuerte del mismo) corresponde con más competitividad interna; es decir, un mayor número de precandidatos.

Estos resultados demuestran que los partidos valoran las ventajas y riesgos de métodos abiertos y competidos de selección. De igual manera, los militantes deciden competir tomando en cuenta qué tan “apetitosa” será una candidatura en términos de la probabilidad de un eventual triunfo. Lo anterior es sólo una muestra del bien conocido refrán de que en política no hay coincidencias. Los políticos y sus organizaciones toman decisiones conscientes mucho antes del comienzo de la exposición y escrutinio que las campañas electorales representan. Otra lección que vale la pena rescatar es que las competencias internas de los partidos muestran una tendencia a ser cada vez menos disputadas. Muchas organizaciones no celebran precampañas y cuando éstas ocurren muchas veces sólo se presenta un aspirante a la candidatura. Aunque el PAN y, sobre todo el PRD, siguen celebrando precampañas muy disputadas en algunos distritos, vale la pena preguntarse a qué se debe esta aparente erosión en la democracia interna de la mayor parte de los partidos políticos.

 

Héctor Duarte Ortiz
Politólogo y miembro del público.

Referencias

Bruhn, Kathleen (2010). “Too much democracy? Primaries and candidate success in Mexico’s 2006 National Elections”. En Latin American Politics and Society Vol. 52 No.4 (Invierno), pp. 25-52.

Schattschneider, Elmer (1942). Party Government: American government in action. Nueva York: Routledge.

Wuhs, Steven T. (2008). Savage democracy: Institutional change and party development in Mexico. University Park: The Pennsylvania State University Press.


1 Las candidaturas por la vía plurinominal están tradicionalmente más centralizadas en la dirigencia nacional de cada partido político.

2 Previa la redistritación de 2016/2017, distrito 11 federal de Guanajuato.