Los libros más influyentes de Claude Levi-Strauss fueron sus trabajos sobre los mitos: El pensamiento salvaje, los dos volúmenes de ensayos titulados Antropología Estructural I y II, El totemismo hoy, y los 4 volúmenes de Mitológicas, escritos a modo de una sinfonía.

Imagen de Pablo Secca

Imagen de Pablo Secca

Una de sus ideas centrales era que había que preocuparse por la dimensión intelectual del humano en sociedad: le parecía que una parte importante de la cultura no tenía fines tan utilitarios—al menos no en un sentido restringido de lo útil—sino fines más bien intelectuales: los mitos servían para pensar.  Y no sólo eso, sino que los mitos ‘se pensaban los unos a los otros’, es decir, que formaban algo así como un contrapunto de pensamiento construido por las colectividades.  El problema de la comprensión y de la explicación del entorno es el tema central de la mitología de los llamados ‘pueblos primitivos’, o ‘sociedades frías’, y Levi-Strauss mostró cómo la mitología es un sistema de pensamiento, diferente de la ciencia, pero no menos complejo, ni menos intelectual.

En México la obra de Claude Levi-Strauss tuvo una recepción algo irregular.  En los años sesenta y setenta, cuando el pensamiento del gran maestro revolucionaba la antropología británica y convulsionaba la norteamericana, nuestra antropología tendía a rechazarlo al punto de desconocerlo.  La corriente antropológica que se formó en torno de la figura líder de Angel Palerm rechazaba el abordaje estructuralista de Levi-Strauss, que consideraba una forma de idealismo.  Los marxistas generalmente también lo rechazaban, por las mismas razones, con la excepción parcial de los marxistas estructuralistas quienes, influidos por las figuras de Louis Althusser, y entre los antropólogos, por Maurice Godelier y Claude Meillassoux, quienes habían abrevado todos en los libros de Levi-Strauss, lo recuperaban, pero usualmente de forma fragmentaria.  El estilo ampliamente culto—literario, y profundamente arraigado en la historia intellectual europea, así como en la corriente antropológica boasiana, y en la gran tradición estructuralista de Durkheim, Saussure, Mauss y Jakobson— fue relativamente poco emulado por nuestros antropólogos, quienes solían preferir sensibilidades más populistas que la suya.  Estuvieron más abiertos a su influencia nuestros literatos.  Octavio Paz escribió un libro sobre Claude Levi-Strauss, por ejemplo, y la escritora Julieta Campos hizo uno de los primeros estudios estructurales de mitologías indígenas mexicanas, inspirada en su trabajo.

El rechazo a Levi-Strauss por parte de la antropología mexicana se transformó en admiración en los años ochenta—justo en la época en que la influencia del maestro declinaba en los Estados Unidos, en Gran Bretaña, y aún en Francia—y aparecieron en México algunos estudios levistraussianos bastante estrictos.

La influencia de Claude Levi-Strauss es difícil de medir por su amplitud, pero también porque han habido seguidores ortodoxos, que formaron en su momento practicamente una secta, con su propia jerga impenetrable para el lego, y admiradores que han abrevado de forma heterodoxa en las diversas enseñanzas del antropólogo.

Hoy, ya han desaparecido las otras grandes figuras del pensamiento social francés de la segunda parte del siglo 20—Michel Foucault, Roland Barthes, Georges Duby…  Con la muerte de Claude Levi-Strauss, pareciera haber llegado el fin de la era de los grandes maitres a penser.  Pero pensamos que, como quería Levi-Strauss, son los mitos los que piensan a los hombres (y a las mujeres), y tenemos la esperanza de que de las cenizas del maestro renacerá el fénix.

Claudio Lomnitz. Director y profesor del Centro para el Estudio de Raza y Etnicidad de la Universidad de Columbia.

*Una versión más larga de este texto será publicada en le versión impresa de la Revista Nexos.

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noviembre 3, 2009

Ante la muerte de Claude Levi-Strauss

Los periódicos del día de hoy reportan la muerte del antropólogo Claude Levi-Strauss, autor de obras importantes para la antropología y la filosofía estructuralista como Tristes Trópicos (1955) y El Pensamiento Salvaje (1962).

Imagen de los Archivos Nacionales de los Países Bajos, bajo licencia de Creative Commons.

El periódico El País reporta:

El famoso antropólogo Claude Lévi-Strauss falleció la madrugada del domingo en París cuando le faltaban unos pocos días para cumplir 101 años, según ha confirmado hoy la Escuela de Altos Estudios Sociales. Había nacido en Bruselas, en 1908, de padres judíos franceses y dedicó toda su vida a explicar y explicarse el mundo desde la antropología. No sólo fue la principal figura en el mundo de la etnología a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, sino también un extraordinario escritor y un filósofo de primera magnitud. (El País, 03/11/09)

En el obituario publicado por el New York Times, Edward Rothstein explica:

A powerful thinker, Mr. Lévi-Strauss was an avatar of “structuralism,” a school of thought in which universal “structures” were believed to underlie all human activity, giving shape to seemingly disparate cultures and creations. His work was a profound influence even on his critics, of whom there were many. There has been no comparable successor to him in France. And his writing — a mixture of the pedantic and the poetic, full of daring juxtapositions, intricate argument and elaborate metaphors — resembles little that had come before in anthropology  (NYT, 03/11/09)

Hace unos meses, el antropólogo estadounidense Marshall Sahlins, fuertemente influido por Levi-Strauss y autor de Cultura y Razón Práctica (1973),  escribió en el blog de la Asociación Americana de Antropología:

Many anthropologists, like me, have been stimulated by one or another aspect or implication of his work without themselves becoming structuralists. Indeed we would be poor (or epigonal) representatives of structuralism, even if our own anthropology has been the better for it. Incidentally I would say that this has been the general legacy of Levi-Strauss. He has been a positive influence even for those who prefer not to praise but to blame him. (07/07/09)

En México, el blog literario El Boomeran(g) retoma algunos párrafos de la introducción del libro de Octavio Paz, Claude Lévi-Strauss o el nuevo festín de Esopo (1967):

Los escritos de Lévi-Strauss poseen una importancia triple: antropológica, filosófica y estética. Sobre lo primero apenas si es necesario decir que los especialistas consideran fundamentales sus trabajos sobre el parentesco, los mitos y el pensamiento salvaje. La etnografía y la etnología americanas le deben estudios notables; además, en casi todas sus obras hay muchas observaciones dispersas sobre problemas de la prehistoria y la historia de nuestro continente: la antigüedad del hombre en el Nuevo Mundo, las relaciones entre Asia y América, el arte, la cocina, los mitos indoamericanos… Lévi-Strauss desconfía de la filosofía pero sus libros son un diálogo permanente, casi siempre crítico, con el pensamiento filosófico y especialmente con la fenomenología. Por otra parte, su concepción de la antropología como una parte de una futura semasiología o teoría general de los signos y sus reflexiones sobre el pensamiento (salvaje y domesticado) son en cierto modo una filosofía: su tema central es el lugar del hombre en el sistema de la naturaleza. En un sentido más reducido, aunque no menos estimulante, su obra de «moralista» tiene también un interés filosófico: Lévi-Strauss continúa la tradición de Rousseau y Diderot, Montaigne y Montesquieu (03/11/09. Descarga en PDF algunas páginas del libro)

El año pasado al celebrarse el cumpleaños número 100 de Levi-Strauss varios medios internacionales publicaron entrevistas e información sobre la influencia de su obra en las ciencias sociales. Entre ellos:

Radio France Internacional en Español hizo un programa de radio hace poco menos de un año sobre el legado del antropólogo francés, y la estación de radio pública estadounidense, National Public Radio,  hizo otro con motivo de su centenario que también se puede escuchar aquí.

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