agosto 12, 2019

Israel: ¿Hacia un nuevo empate electoral?

Logros, tensiones y paradojas se combinan en estos días en el panorama político israelí cuando sus ciudadanos se encaminan por segunda vez al casino electoral. La tenaz resistencia de Benjamín Netanyahu —líder de este país en los últimos 13 años— a presentarse ante los tribunales por presuntos delitos que en otros países apenas provocarían atención explica este costoso y agitado torneo. Ciertamente, lo que está en juego es mucho más que su futuro personal y político. Washington, Teherán y Jerusalén son hoy teatro de afiebradas tensiones que en cualquier momento pueden superar la hostil retórica y conducir a un abierto conflicto que podría superar el umbral que diplomáticamente se denomina convencional.

Se recordará que los comicios que se celebraron en Israel el pasado abril condujeron a un empate entre el Likud encabezado por Netanyahu, un líder  apoyado desde hace décadas por dos estratos desiguales: de un lado, los descendientes de migrantes de origen oriental que fueron política y económicamente marginados en los primeros años del nacimiento del Estado (1948) y, del otro, sectores de la alta burguesía que se han beneficiado con la dinámica tecnológica y el ágil comercio internacional que este país ha revelado en la última década. En este contexto suficiente anotar su alto ingreso por habitante —más de 40 mil dólares— que lo coloca a la altura de Estados Unidos, Japón y algunos países europeos. 

Ilustración: Víctor Solís

Netanyahu se empeñó en los últimos dos meses en formar un nuevo gobierno con el apoyo de fracciones de la extrema derecha. Aceptando su fracaso movilizó el apoyo de diferentes agrupaciones insatisfechas con el resultado electoral a fin de tornar imparable la realización de un segundo encuentro electoral. Si ninguna circunstancia externa lo obstruye tendrá lugar el próximo 17 de septiembre.  

Opuesto al Likud se levanta Azul y Blanco, novedosa agrupación que en el historial y contexto de otros países se consideraría cuasi-fascista pues presenta como líderes a tres exgenerales. No en el caso de Israel pues aquí  las fuerzas armadas tienen amplio apoyo popular, en particular de la juventud que presta tres años de servicio obligatorio. Este partido representa a un amplio público inquieto por el culto a la personalidad de Netanyahu que le rinden sus partidarios, amén de sus repetidos intentos dirigidos a  soslayar a los tribunales por ofensas que habría cometido. En respuesta Azul y Blanco abandera la celosa división de poderes y el carácter secular de la sociedad israelí. 

Para enhebrar una coalición de por lo menos 61 representantes de los 120 que componen el parlamento, Netanyahu —16 años líder del Likud y 13 como primer ministro— hoy  se inclina a unirse a dos partidos de la extrema derecha. El primero está jefaturado por rabinos fundamentalistas que cuestionan la legitimidad del Estado todo tiempo que auspicia la libertad de credos y conductas. Sin embargo, desde hace una década esta agrupación forma parte de la coalición gubernamental, sus representantes visten atuendos conforme a los hábitos de los judíos que vivieron en la Europa oriental desde el siglo XVI, y repudian el cultivo de las ciencias y de la reflexión filosófica. Su principal aspiración: imponer en nombre de Jehová un régimen teocrático en el país.

El segundo grupo tomó impulso en los últimos años. Se apega a las doctrinas del rabino Kahana que predicó la expulsión masiva, primero, de los tres millones de palestinos que habitan los territorios militarmente administrados por Israel desde 1967, sin excluir más tarde a la minoría árabe que constituye la quinta parte de la población israelí. Dos de sus líderes ocupan hoy puestos ministeriales en el gobierno de Netanyahu: transporte y educación. Han anunciado que si son favorecidos por las próximas elecciones auspiciarán la parálisis del transporte público y privado para asegurar la santidad sabática y la dilatada inserción de temas religiosos en los programas escolares. 

Informales encuestas anticipan que el nuevo gobierno será probablemente encabezado por el Likud si éste acierta a convenir un entendimiento con estos dos grupos y con partido Nueva Derecha liderado por la carismática Ayelet Shaked. Pero en tal caso su capa dirigente deberá superar las objeciones de Sara Netanyahu que no disimula su celo por el atractivo perfil femenino de Ayelet. 

De momento su esposo Benjamín parece rendirse a sus deseos. De mantenerse esta actitud la única y última posibilidad del Likud es articular un entendimiento con el Laborismo, fracción que modeló el país desde su nacimiento y durante tres décadas, pero que hoy encara un franco declive. A la fecha sus líderes se abstienen de cualquier compromiso.  

Cabe anticipar que para dilatar su prestigio personal y político Netanyahu propiciará íntimos encuentros en la Casa Blanca y en el Kremlin. Revelará así que tanto Trump como con Putin se inclinan vivamente en su favor, un hecho que garantiza la estabilidad y avances del país. 

En esta particular constelación, el nuevo partido Azul y Blanco aspira a superar el empate electoral que obtuvo al enfrentar al Likud el pasado abril. Para incrementar sus posibilidades corteja en estos días, con mesurada prudencia, tanto a la derecha rabínica como a la izquierda liberal. Los tres generales que la encabezan suscitan amplia simpatía en los sectores medios y académicos que rechazan los signos de culto a la personalidad a Netanyahu que se revelan no sólo en su partido. También se conocen en amplios círculos de la diáspora norteamericana, especialmente entre aquellos que apoyan la reelección de Trump.

En la izquierda del abanico político se encuentran dos agrupaciones. Una de reciente formación impulsada por Ehud Barak quien en años idos ejerció altos cargos tanto militares como políticos. Convertido hoy en un próspero empresario con amplios enlaces internacionales, Barak no disimula su desprecio personal a Netanyahu. A través de múltiples negociaciones públicas y confidenciales acertó a convencer a la agrupación Meretz a formar un amplio frente; Barak aparece aquí en décimo lugar, sin posibilidad real de llegar al parlamento. Le obsesiona desbancar a Netanyahu, y su ayuda financiera es importante para sostener las campañas de esta agrupación.

Los partidos compuestos por ciudadanos de origen árabe han logrado   superar diferencias ideológicas y personales; se presentan en esta ocasión como un frente unificado. Hoy cuentan con 12 de las 120 bancas en el parlamento, número que podría aumentar considerablemente si sus líderes aciertan a convencer a sus electores —casi la quinta parte de la población— a concurrir a las urnas.

El resultado final de este torneo se sabrá en la segunda mitad de septiembre. Si Azul y Blanco no logra superar el actual empate con el Likud es verosímil que el partido Israel Beiteinu dirigido por Ivette Liberman, que representa a los ciudadanos que nacieron en países de Europa oriental, decidirá al cabo la composición y tendencias de la coalición gubernamental, incluyendo a su líder.

Para realizar tal hazaña Liberman debe obtener por lo menos de ocho a 10 lugares en la Knesset. En tal caso se inclinará a auspiciar una coalición que sumaría al Likud con Azul y Blanco dejando fuera tanto a la derecha rabínica y kahanista como a la fracción árabe.Un escenario que, si cristaliza, hará de Liberman una figura central en el panorama político israelí.

Con ya señalé estas consideraciones suponen que ningún dilatado conflicto militar trastornará sustancialmente el calendario electoral. Premisa tal vez algo ingenua pues las tensiones entre Israel y países vecinos pueden encenderse en cualquier momento.

Primero en Gaza —región que presenta la densidad poblacional más alta del mundo, económicamente apoyada por organismos internacionales y militarmente por Teherán— que podría aumentar considerablemente las ofensivas en la frontera sur y obligar una franca intervención por parte de Israel.  Después se perfila Damasco que hasta el momento ha tolerado las incursiones aéreas del vecino dirigidas a impedir cualquier concentración de fuerzas iraníes cercanas a su frontera. Y, por último, se insinúa una escalada en las actuales tensiones entre Washington y Teherán que involucraría necesariamente a Israel. Obviamente, cualquiera de estos escenarios alterará el equilibrio militar no sólo en el Medio Oriente.  

En suma: los resultados del certamen electoral que se verificará en Israel en septiembre próximo gravitarán sustancialmente en el escenario nacional y regional. Si se imponen las fuerzas hoy en la oposición, o se levanta un gabinete compuesto por el Likud y Azul y Blanco gracias a los buenos oficios de Liberman, el sistema democrático israelí se verá fortalecido. En tal caso Netanyahu deberá presentarse ante los tribunales por delitos que habría cometido al tiempo que se abrirán nuevos cauces para un diálogo de alto nivel en favor de un Estados palestino.

El cuadro será absolutamente diferente si Netanyahu acierta a formar una coalición con las facciones rabínicas, kahanistas y liberales que están a su derecha. Se multiplicarán entonces las orientaciones religiosas en la vida cotidiana del país —incluyendo los contenidos y rumbos de la educación pública—,  la población palestina conocerá superiores restricciones para transitar y trabajar sin molestias en el país, y la política exterior avalará sin reservas la permanencia de Trump en la Casa Blanca. Y así concretará Netanyahu su mayor aspiración: postergar por tiempo indefinido la comparecencia ante los jueces. 

 

Joseph Hodara

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Con el Informe 2015 del Latinobarómetro se cumplen dos décadas de que este instrumento de medición de la opinión pública en América Latina apareciera por primera vez. En 1995 el Latinobarómetro nació dando cuenta de la percepción y de la relación de la ciudadanía con la democracia en ocho naciones: Argentina, Brasil, Chile, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, para pasar en 1996 al estudio en 17 países y a partir de 2004 en 18. De entonces hasta ahora, el Latinobarómetro ha publicado 18 mediciones y ha aplicado 338 mil entrevistas.

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junio 8, 2015

Elecciones 2015, un balance

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Después de la maratónica jornada de ayer, en la que les estuvimos trayendo minuto a minuto los resultados de la elección, para terminar con un resumen de lo que habíamos visto cerca de la media noche, presentamos un balance de los resultados que ahora parecen más sólidos.

Este recuento tiene información actualizada a las 13:30 del 8 de junio de 2015.

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junio 4, 2015

Confianza en las elecciones: México y América

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Para explicar qué influye en las percepciones de los ciudadanos sobre si las elecciones son libres y limpias, en los últimos 20 años se han desarrollado dos grupos de teorías, una se refiere a las afinidades partidistas o ideológicas y otra al tipo de órgano electoral que organiza los comicios.

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junio 2, 2015

Las excusas de los encuestadores

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Los encuestadores mexicanos han fallado sistemáticamente en el pronóstico o predicción de los resultados de las elecciones desde hace varios años.[1] A menudo observamos que para la misma elección, casas encuestadoras muestran candidatos distintos con ventajas por encima del margen de error.[2] Los sesgos o diferencias de los números de la encuesta respecto del resultado final han estado asociados con las casas encuestadoras en general[3] y, como recientemente se ha demostrado, también con candidatos y partidos en particular.[4] No obstante, la razón principal que utilizan los encuestadores en México para justificar sus fallas se deriva de la sobreregulación a la que, argumentan, está sujeta su profesión.

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mayo 27, 2015

Barcelona: de pelear contra el desahucio a la alcaldía

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En la Europa pre-industrial las protestas populares solían tener una característica peculiar: no estaban dirigidas hacia una burocracia impersonal o hacia el Estado, sino contra individuos concretos, como los comerciantes locales que acaparaban grano en tiempos de escasez. Estaban encarnadas. Era común que este tipo de acciones tomaran la forma de rituales en los que el ofensor era objeto de vergüenza pública: desde ser paseado por las calles del pueblo a lomos de un burro —recibiendo los proyectiles de la multitud furiosa—, hasta lo que se conocía como charivaris, Ketzenmusik o haberfeldtreiben, en donde los pobladores se reunían frente a la casa del presunto culpable para insultarle, hacer disparos al aire o hacer sonar tambores y ollas, todo con el objetivo de hacerle salir a enfrentar a sus acusadores.

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mayo 25, 2015

Tanhuato: más periodismo y más discusión

periódico

Actualización: 5 de agosto de 2015. En su columna del día de hoy, Carlos Loret de Mola afirma, basándose en peritajes de la PGR, que lo que sucedió en Tanhuato fue una ejecución extrajudicial, en la que los cuerpos de 30 de los 42 supuestos delincuentes tenían un tiro de gracia.

 

(Y menos boletín.)

El viernes 22, cerca de la una de la tarde, comenzamos a recibir la primera información. Un tiroteo en un municipio en la frontera entre Jalisco y Michoacán. Como en todo evento en tiempo real –o de reciente ocurrencia–, los datos eran escasos y difíciles de confirmar.

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mayo 19, 2015

Privacidad y escándalo, las filtraciones del INE

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Cuando alguien habla en público, pensemos por ejemplo en una conferencia de prensa, lo dicho suele ser llamado “declaración”, “comentario”, “discurso”.  El énfasis está en las palabras, no  en el contexto. A las grabaciones se les llama así porque son precisamente eso; cuando se filtran, como se le conoce a su distribución, se vuelven eso: filtraciones. Lo que veamos, escuchemos o leamos, cualquier información que obtengamos por ese medio se define en función de su origen.

Todo lo anterior, podrá pensarse, es un sobreentendido; pero creo que tiene su interés, de entrada, acotar los conceptos. Ahora bien, las filtraciones que nos competen el día de hoy, porque la semana pasada hubo algunas y posiblemente la próxima también habrá, son las de Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE).

Sucede a menudo que creemos tener claro qué es lo público y qué es lo privado. No es tan sencillo. Una persona pública, por ejemplo un servidor público, un funcionario, no deja de tener derecho a la privacidad (para eso, por cierto, también sirve la Ley General de Transparencia y el INAI). Benjamin Constant, se sabe, nos señaló la diferencia. La libertad para los modernos es el derecho a una esfera privada, en donde el Estado no puede intervenir. 

Los funcionarios suelen ser un caso complicado: tienen, por un lado, responsabilidades que condicionan su conducta, o que por lo menos deberían de; por el otro, no dejan de ser trabajadores, como cualquier otro, que al llegar a su casa dejan de serlo y tienen derecho a un espacio privado, de intimidad. 

Tomemos, como punto de comparación, las filtraciones de Apolinar Mena, exsecretario de Comunicaciones del Estado de México, y Pablo Wallentin, de OHL. El origen de la grabación, como la de Lorenzo Córdova, es ilegal: una intervención no autorizada a una línea privada. Lo que nos escandalizó de aquellas conversaciones fue, precisamente, el abuso de una posición pública y de fondos públicos para obtener beneficios personales, o privados.

Es ahí donde el caso de Lorenzo Córdova es totalmente distinto. No estoy defendiendo lo que dijo, tampoco lo justifico. Estoy subrayando que lo que dijo lo dijo en privado, en un contexto en donde creía poder hablar con franqueza. Cualquier persona, quiero creer, debería poder decir en privado lo que tiene en la cabeza sin miedo a una persecución pública.  

¿Lo que dijo está mal? Por supuesto. ¿Lo compromete como servidor público? No. Y aquí me parece está la gravedad del asunto: lo que las grabaciones ponen en entredicho es, sin más, la autoridad moral del presidente del Instituto encargado de organizar las elecciones. Es una desacreditación moral, desde la esfera privada, de una figura pública. 

Quien interviene una línea telefónica, me imagino, no escucha un comentario degradante, penoso, en el momento en el que comienza a escuchar. Para eso se tiene que esperar—y escuchar mucho tiempo. Lo que escuchamos hoy es producto de alguien con la capacidad suficiente para espiar al consejero presidente de un Instituto autónomo por suficiente tiempo como para obtener unas palabras vergonzantes. Alguien que tiene los recursos para husmear en la vida privada de un funcionario para intentar destruirlo en ambos niveles. 

Me preocupa que, por el carácter de las declaraciones, llegue a haber quienes celebren su origen, y quienes disfruten humillando al que las emitió. Al hacerlo, acaso sin darse cuenta, se legitima la transgresión de lo privado. Me preocupa, sobre todo, que a muy pocos parezca preocuparles. 

Juan Pablo García Moreno

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El día de hoy, 19 de mayo, alrededor de la una de la tarde,  publicó una liga a un video subido por un usuario anónimo (identificado como “Joe Doe”). El video, cargado a youtube el día anterior, presenta un audio de casi dos minutos en el que Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), conversa con Edmundo Jacobo, secretario técnico del mismo instituto. Cabe resaltar que la charla entre ambos se hace vía telefónica.

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mayo 18, 2015

Democracia de cupones: el caso del Partido Verde

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El año de 1988 introdujo, entre otras cosas, la incertidumbre a los procesos electorales y con ella la noción de que para ganar elecciones se necesitaba convencer a la gente con propuestas más atractivas que las del oponente. El aparato corporativista y clientelar del PRI estaba llegado a su agotamiento.

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