noviembre 14, 2013

Después de las cuotas de género, ¿qué?

VS-Sabina687

Yo no soy feminista. No lo soy por dos razones: por ignorancia y por tradición. La primera me viene de la segunda: deliberadamente me alejé durante muchos años de los temas de género porque soy la tercera generación de una familia de mujeres feministas con severas críticas sobre los roles sociales y activas manifestaciones en la praxis de sus postulados ideológicos. De esas mujeres me enorgullezco, pero no compartí, durante mucho tiempo, la mirada que le sostienen al rostro del mundo.

El tiempo suaviza las cosas y flexibiliza las posturas. Hoy sigo sin ser feminista, pero ya dejé de ser una militante en contra y doy oportunidad a las preguntas que se cuelan entre mis convicciones. Por esa razón acepté dar una charla en el Congreso de Jalisco para conmemorar los 60 años del voto femenino. Unos años antes habría declinado el honor para no recibir golpes de alguna convencida feminista ofendida por mis atrevimientos.

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marzo 8, 2013

¿Felicitar a las mujeres “en su día”?

El Día Internacional de la Mujer se ha convertido, parece ser, en un día para manifestar aprecio a las mujeres por el simple hecho de serlo. Hoy los ritos asociados a este día se parecen más a aquéllos que caracterizan al 10 de mayo para celebrar a las madres1 que a los que se llevan a cabo en los días festivos que conmemoran algún hecho político. Las oficinas, al menos las tres del gobierno federal en las que he trabajado, se llenan de rosas, chocolates, cumplidos sexistas2 y otros “detalles”. Hombres y mujeres participan por igual.

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La periodista Lydia Cacho, reconocida por su denuncia y combate a las redes de trata de niñas y mujeres, publicó en El Universal el artículo “Cárcel a clientes de prostitución” en el que resume una reciente discusión en Francia sobre la propuesta de prohibir la prostitución en vez de tolerarla o regularla. La propuesta emula la ley Sueca que no castiga a quienes ejercen la prostitución, como sucede en algunos países (en Estados Unidos, sólo en el estado de Nevada es legal), sino a quienes quieren pagar por sexo. Es decir se castiga al demandante y no al (o la) oferente (por cierto en México no es ni legal ni ilegal,  a veces está regulada indirectamente por legislación local).

El artículo de Cacho se inserta en un debate más amplio entre quienes, incluso desde el feminismo, creen que la prostitución es una profesión tan legítima como cualquier otra y por tanto, mientras sea entre adultos que libremente toman una decisión no debe ser perseguida por el Estado; y quienes creen que la prostitución, sin importar las condiciones, es una forma de violencia que se ejerce (sobre todo) en contra de las mujeres.

Una de las defensas más elocuentes de la reivindicación de la prostitución, desde una perspectiva feminista, la hizo Camille Paglia en una entrevista (la entrevistadora se dedicaba a la prostitución) en 1993:

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La nueva Daiana. Sin rumores y sin ropa” es la leyenda en la portada de la última edición de la revista Playboy México que aparece al lado de la foto de Daiana Guzmán en ropa interior. La aparición de esta chica en la portada de una revista pornográfica –sin importar que sea la más conocida o no– es, para algunas personas, controversial; para otras es incluso la confirmación de que mintió al denunciar a Kalimba de haberla violado. Más allá de si es verdad lo que Daiana dijo o no, o si pudo probarse la violación, este caso es muy interesante para observar las diferentes concepciones y actitudes respecto de la sexualidad y el cuerpo de las mujeres. Al respecto, es importante recordar un debate feminista en torno a ello, lo que ayudará, me parece, a tener una opinión mejor informada y no estereotípica de la decisión de esta chica y sus implicaciones –si es que las hay.

Por un lado, se encuentra el feminismo para el que las mujeres han sido construidas como objetos sexuales de los hombres, y no como sujetos sexuales. En este sentido, el deseo sexual, y el acto sexual mismo, objetivizan a las mujeres. Entre los hombres y las mujeres hay, entonces, una relación no sólo de subordinación, sino de dominación –similar a la que hay entre una cosa y quien la posee. Para este feminismo, la sexualidad de las mujeres ha sido construida según lo que los hombres quieren, según lo que les da placer. Por lo tanto, cualquier ejercicio de la misma, como las relaciones sexuales –específicamente las heterosexuales–, nunca es libre para las mujeres. En parte porque su papel en éste nunca es como sujetos, y en parte porque se encuentran condicionadas por esta construcción, por lo que aún las manifestaciones explícitas de consentimiento están viciadas, pues no puede elegirse ser un objeto y al mismo tiempo ser libre. El sexo es violento. La violencia se norm(sexu)aliza.

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Los papeles se han invertido: ahora la incorrección política es la corrección política y a la inversa. Desde el momento en el que se discutió la pertinencia de las acciones afirmativas en Nexos, una serie de lecturas “críticas” han vociferado su descontento. Tenemos una amplia gama de posiciones que empezaron en el naturalismo y que ahora en una reacción cibernética al número de Nexos Solo Mujeres, considera “feminismo meramente anecdotario”, la experiencia privada del género. Parecen omisos estos insurrectos de lo políticamente incorrecto a que en su argumento, existe el supuesto más políticamente correcto del espectro de lo políticamente correcto; un argumento que ha sido esgrimido para evadir legislar sobre los abusos violaciones de maridos a sus esposas, por ejemplo. Su argumento traza una línea rígida e intransitable en la que de un lado está lo político y del otro lo privado; en el primer lugar lo público y del otro lado las preferencias, como el producto estructural de lo biológico o de lo definido como propiamente político. Para que merezcan el privilegio de ser discutidos en el ámbito de lo público los asuntos deben pertenecer a lo constituido como el ámbito de lo institucionalmente político, dicen. Por ejemplo, la evasión de impuestos del trabajo domestico, la configuración demográfica de las familias, la representación de los partidos políticos. El ámbito de lo público y lo político es equiparado con lo institucional. Hay que desterrar de la discusión política la experiencia privada, parece decir el argumento, “hay que ponerla en términos de políticas públicas”. ¿Hay algo más políticamente correcto que eso?

Está de moda la incorrección política así que ahí les va una: los asuntos privados, de hombres o mujeres, de niños o de ancianos, de empleadas o patronas, de género o de teoría queer implican una inescapable relación de poder que no puede decirse que no sea política. En contraste, su argumento es poco convincente en tanto que plantea una línea rígida de lo que es apropiado a ser discutido públicamente y lo que no. La experiencia privada es parte de lo anecdótico, argumentan.

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Tengo en mis manos el número de abril de la revista Nexos, una de las publicaciones más influyentes en el debate de las ideas en México hoy en día. El número lo compré tarde, casi acabando el mes, y lo hice porque el texto de Maite Azuela, “Tacones en bicicleta”, lo había estado discutiendo con mi novia a lo largo de algunos días y quise tenerlo impreso. Este artículo me llamó mucho la atención por dos cosas: 1) por la forma anecdótica como inicia y se desarrolla la mayor parte del texto, y 2) porque contrario a lo que pensé inicialmente, el artículo no tocaba ninguna cuestión de ciclismo o movilidad urbana. El título sirve más bien como metáfora a la reflexión final que Maite quiere lanzar: la importancia de dotar de seguridad social a las trabajadoras domésticas mientras no se avance en una reforma laboral en este sentido.

Dice Maite:

“Insisto en que a la par de abrir espacios que garanticen justicia de género habremos de trabajar la justicia entre el género. Tendríamos que analizar si no somos mujeres que construyen relaciones de sumisión con las trabajadoras del hogar. No hay modo de que la cadena de la bicicleta gire si no pedaleamos de ambos lados”. Y culmina: “A veces se requiere llevar una bici doble para que la que tiene más fuerza vaya impulsando a la que no la tiene”.

El artículo y la reflexión final me parecen pertinentes en el contexto del debate de la reforma laboral, sin embargo, desde que lo leí por primera vez, algo no me cuadró del todo: era muy poco espacio para un tema que podría ocupar páginas enteras, se daban pocos datos y, encima, gran parte del texto se iba en descripciones de la infancia de la autora. ¿Por qué?

La respuesta cayó hasta que tuve el ejemplar físico conmigo y fue entonces que entendí por qué de tanto testimonio personal antes de la reflexión social. La portada de la edición de abril tiene como título “Sólo mujeres” y su principal atractivo es mostrar los nombres de una veintena de féminas, entre escritoras, politólogas, científicas, artistas y demás. Al ver la portada queda clara la idea de que el número les pertenece a ellas.[1] Sin embargo, al leer la breve editorial de Marta Lamas, la coordinadora del tema de portada, mi sorpresa fue mayúscula. Vamos por partes.

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diciembre 12, 2010

Carta de Luis González de Alba

Johannes Vermeer

Johannes Vermeer, La Lechera

En mi debatido artículo de noviembre (“De género y cuotas”) ocurrió algo digno de análisis: apareció el 1 de noviembre y el 3 tuvo tres comentarios, dos muy favorables: desde “Excelente reflexión” hasta “Muy ácida reflexión. Me gustó mucho lo escrito por Luis”, y otro mesurado.

Pero el 23 de noviembre comenzó un alud que va hoy 12 de diciembre en 88 comentarios y varias cartas de mujeres, alguna tan mal escrita que ya mereció el comentario de un macho: Por eso no las publican, escribió. Suena a que ese día 23 alguien me leyó y comenzaron telefonazos de mujer a mujer: ¿Ya leíste a ese estúpido? Lo que más molestó fue mi explicación acerca del porqué publicamos más los hombres en Nexos. Dije que no sólo eso, también leemos más la revista. No tengo sino los datos de comentarios en línea. Aquí van:

Así que sigo en lo dicho: no colaboran porque no les interesa ni leerla ni comentarla. Desmientan esos números. (¿Cuánto a que caerá un alud de comentarios escritos por mujeres, a partir de que estos números los suban al blog?)

Luis González de Alba.


En el número impreso de la revista Nexos del mes de enero, se publicarán tres textos sobre el mismo tema. Uno de Catalina Pérez Correa, otro de Catherine Andrews, y una respuesta de Luis González de Alba a las críticas que han recibido sus artículos.

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Feminist
En las últimas semanas, algunos medios electrónicos han gastado una porción de sus energías en un debate que, para muchos, no es ninguna novedad: la dispareja proporción entre la presencia de escritores frente a la de escritoras en algunas revistas político-literarias de nuestro país. Fernando Escalante, de La Razón, fue el que primero lanzó la pelota con Extraños números. Continuó Héctor Aguilar Camín con ¿Revistas misóginas?, añadiendo las cifras de publicaciones como el New Yorker; le siguió Luis González de Alba, retrocediendo unos cien años la discusión que pusieron en marcha sus colegas con la siguiente idea: “Los hombres que sobresalen en ballet clásico, los que hacen arreglos florales para fiestas y los diseñadores de modas tienen fama de ser homosexuales. Y casi siempre lo son. Mujeres en levantamiento de pesas son lesbianas. (…) Es que, sencillamente, hay actividades que no atraen a heterosexuales, hombres o mujeres. Y no es aprendizaje. Sin importar régimen ni sistema social, los estadios de futbol están llenos de hombres, como las arenas de box y lucha. O las publicaciones.” La opinión de Luis González de Alba lleva por título ¿Cuotas por género?. Pero ¿es que alguien, en verdad, está pidiendo cuotas por género en las revistas literarias? Lo que el debate pide a gritos es perspectiva social e histórica. Y sí, perspectiva de género.

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lioness

Qué bueno que Luis González de Alba es un escritor y no un estadista. Argumentar que somos pocas las mujeres que publicamos en Nexos porque no tenemos el interés de competir en un espacio intelectual es ignorar el problema y darle la vuelta a una pregunta fundamental en este debate: ¿qué puede hacer la revista para aprovechar ese “territorio enorme de la inteligencia nacional” que son las mujeres?

La teoría evolucionista ha sido fundamental para el desarrollo del pensamiento humano en los últimos dos siglos, pero la forma en que Luis González de Alba la utilizó en su artículo de Nexos “De Género y Cuotas” para explicar la diferencia entre las publicaciones de mujeres y hombres me hace pensar que Darwin se está revolcando en su tumba. Como si los años de observación empírica en las Galápagos hubieran sido un simple capricho, hoy tenemos a alguien que se inspiró en la teoría de la evolución para “lanzar un reto sin sustento estadístico alguno” y decir que las mujeres no escriben ni publican porque, según la selección sexual, ellas no necesitan demostrar nada. Simplemente “miran, como leona aburrida, a sus atareados pretendientes o cónyuges” publicar para presumir lo listos que son.

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mujersMuchas veces se ha dicho que un modelo teórico es tan bueno como sus supuestos. El artículo “Género y Cuotas” que publicó Nexos en noviembre, firmado por Luis González de Alba sufre de este problema porque desde el primer párrafo plantea una “hipótesis por comprobar” que es el sustento de toda su argumentación y que nunca queda probada. La pregunta que pretende contestar es ¿por qué no hay más mujeres publicando en Nexos?, a la que ofrece una respuesta: no hay porque a las mujeres no les interesa, y más adelante explica, no les interesa porque su genética así lo dicta.

Usando la misma lógica que González de Alba, alguien que visitó una universidad en los años cincuenta o sesenta, después de ver la distribución de hombres y mujeres matriculados podría haber concluido, no sólo que menos mujeres tenían el interés de estudiar, sino que estaban genéticamente predispuestas a no querer o no poder hacerlo. Pasa, sin embargo que la cantidad de mujeres en las universidades ha crecido más rápido que el número de hombres, cambiando, con el paso del tiempo, dramáticamente las proporciones. ¿Cómo podrían los argumentos de González de Alba explicar este cambio?

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