septiembre 13, 2017

El enigma catalán: apuntes de forastero

How to become clairvoyant
That´s what I want to know
Just tell me where to sign
And point me where to go

(Robbie Robertson, How to Become Clairvoyant, 2011)

1.

El año pasado y hasta el primer mes del 2017 tuve la oportunidad de realizar una estancia sabática en la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante ese tiempo, pude constatar la endiablada complejidad política del tema de la independencia que reclaman no pocos ciudadanos, partidos y organizaciones de Cataluña, un reclamo que se nutre con diversa intensidad de relatos históricos, mitos fundacionales, afrentas políticas, delirios nacionalistas, identidades culturales, y diversos paquetes de razones políticas y económicas.  Todo depende a quien se le pregunte, en qué momento y bajo qué circunstancias. Partida por la mitad, la sociedad catalana -de Barcelona a Girona, de Tarragona o Sitges a Badalona, en el barrio del Born, del Gótico o en el del Raval-, asiste y participa en el procés protagonizado por el Govern catalán, la alcaldía de Barcelona, y el gobierno nacional español. 

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septiembre 19, 2014

El costo de la unidad

El día de hoy, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte amaneció con la noticia de que había sobrevivido. El referéndum de independencia promovido por el Partido Nacionalista Escocés había decidido permanecer en la unión de más de 300 años de existencia. La incertidumbre que existió durante las últimas semanas previas a la votación, en la que las encuestas reportaban un empate técnico entre secesión o permanencia, desapareció.

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Gráfica: The Guardian

Probablemente hay pocos temas tan áridos como la legislación electoral. Muchas veces el lenguaje resulta muy técnico, y no es fácil explicar cómo cambios que a especialistas les parecen importantísimos, al elector promedio le tienen sin cuidado.

Hace unos días en el Reino Unido se llevó a cabo un referéndum para aprobar o rechazar la propuesta hecha por el partido Liberaldemócrata para cambiar cómo se vota por los representantes en el parlamento. La propuesta apoyada también por algunos integrantes de los dos partidos mayoritarios, el conservador y el laborista, probablemente resultaría en una mejor representación del electorado y rompería de manera permanente el bipartidismo histórico de Gran Bretaña. Aquí se puede consultar un debate que resume muy bien las dos posiciones.

Para los reformistas, el referéndum resultó casi desastroso pues el “no” al cambio le ganó al “sí” por más del doble de votos. Quedando el “sí” en 32% y el “no” en 68%. Sin embargo una de las consecuencias intersantes del referéndum es que tanto promotores como detractores hicieron un esfuerzo mayúsculo por explicar las diferencias y ventajas de cambiar de un sistema de “mayoría simple” (FPTP) a uno de “voto alternativo” (AV, o segunda vuelta automática). Aquí algunos de los videos que fueron distribuidos por YouTube durante la campaña.

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Foto: David Monniaux

Foto: David Monniaux

Desde mediados de diciembre del año pasado se han presentado por lo menos tres propuestas de “reforma política” por las tres fuerzas políticas más grandes dentro del Congreso de la Unión. La primera fue la propuesta del Presidente de la República, apoyada por su partido, y que ha sido la más discutida y promovida tanto en los medios de comunicación como por políticos y funcionarios públicos. La segunda propuesta presentada, fue la de la coalición de partidos PRD, PT y Convergencia, que pasó casi desapercibida debido a que en ninguna de las dos cámaras del Congreso tienen mayoría, ni el apoyo del Poder Ejecutivo. La tercera propuesta presentada, es la del PRI, que ha causado más interés y revuelo debido a que ese partido tiene el grupo parlamentario más grande en la Cámara de Diputados, y el segundo grupo más grande en la Cámara de Senadores.

Entre las tres propuestas hay algunas coincidencias generales, pero no hay ninguna coincidencia en sus modalidades particulares.  Sin embargo debido a que el grueso de las propuestas implican cambios constitucionales se necesita que por lo menos dos terceras partes de cada cámara las apruebe. Considerando la composición de los grupos parlamentarios en el Senado y en la Cámara de Diputados, sólo las propuestas apoyadas por el PAN y PRI podrían ser aprobadas. Aunque una alianza entre el PAN y la Izquierda logra las dos terceras partes en el Senado, esta es imposible en la Cámara de Diputados. Aunque en la Cámara de Diputados entre la Izquierda y el PRI-PVEM podrían juntar dos terceras partes, en el Senado no logran esa suma.

En el cuadro comparativo que se muestra más abajo, primero se compararon las propuestas de los tres partidos a partir de la iniciativa de reforma del Presidente, después se agregaron propuestas que cuenten con el apoyo de más de uno de los grupos parlamentarios. Considerando estas comparaciones, se puede apreciar que en el mejor de los casos las “reformas posibles” son:

  1. La reelección legislativa con límites.
  2. Algún mecanismo para reducir 100 diputados en la Cámara de Diputados.
  3. Algún mecanismo para reducir 32 senadores plurinominales.
  4. Alguna modalidad de iniciativa preferente para el Presidente de la República.
  5. Alguna modalidad acotada para convocar a referéndum.
  6. En caso de que el Presupuesto de Egresos de la Federación no sea aprobado, se mantendrá funcionando el del año previo.

Es decir, todo indica que veremos en acción, una vez más, el mecanismo legislativo que María Amparo Casar decribió en un artículo en el periódico Reforma:

Si revisamos la ruta que han seguido la mayor parte de las reformas en los últimos tiempos veremos una secuencia como la siguiente: Primer paso, el Ejecutivo lanza una iniciativa de reforma. Segundo paso, la oposición la encara con una de tres actitudes: “la iniciativa es insuficiente” (cliché totalizador), “trastoca los fundamentos del Estado mexicano” (cliché nacionalista-revolucionario), va en contra del interés de las mayorías o de la economía popular (cliché populista). Tercer paso, se da entrada a la iniciativa y comienza el mercadeo. Cuarto paso, se aprueba una iniciativa totalmente desfigurada y ajena a sus propósitos iniciales. Quinto paso, el Ejecutivo agradece al Congreso y anuncia la decisión o bien como un triunfo histórico o bien como “la mejor reforma posible”. Sexto paso, la oposición se deslinda de los efectos perversos de la iniciativa y/o de su inutilidad. Séptimo paso, se anuncia la necesidad de otra reforma, ahora sí la definitiva. Total, el clásico y mexicanísimo “sí pero no”.

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