Otro Nobel más, Joseph Stiglitz, criticó el manejo mexicano de la crisis. Enfatizó en la débil reacción gubernamental, la incapacidad para financiar a la

pequeña y mediana empresa y la inadecuada regulación de los bancos. El gabinete reaccionó. Carstens insiste en que los Nobel están desinformados y no entienden nuestros padecimientos. Cordero lo secundó. Sin embargo, no hay dato alguno que les dé razón, ni antecedente por el cual habríamos de creerles.
Hace mucho que la SHCP perdió credibilidad. Todas sus proyecciones han sido erróneas. Su diagnóstico público fue incorrecto en todo momento. Desde el inicio, negaron el principio básico de que cuando a EU le da un catarro, a México le da neumonía. Vendieron una historia de optimismo hasta que la deshidratación de la economía real los alcanzó.
Ante la pulmonía americana juraron estar blindados. Anunciaron un Acuerdo Nacional cuyos montos respetaban la máxima del equilibrio fiscal y cuyo diseño estaba centrado en el gasto más difícil y lento de ejercer: la infraestructura.
Allende los problemas estructurales de la economía y del Acuerdo, urgía que los apoyos bajaran rápido a dar aire a la economía. La recuperación dependía fundamentalmente de la capacidad de ejecución del gobierno. Como no veían gravedad en la situación, no le dieron prioridad. Los recursos para infraestructura básica tardaron meses en bajar. Cuando estuvieron listos, vino la crisis fiscal por la previsible caída de la producción petrolera. La secretaría de Economía, clave para orquestar el flujo crediticio, capacitar PYMES, abrir mercados y coordinar al sector empresarial sigue rehén del entrañable amigo del presidente, Gerardo Ruiz Mateos. Todos los sectores pidieron el cambio. Calderón no se los concedió.
Hoy, México tiene que pagar las filias del presidente y la miopía del secretario de hacienda. Ante una crisis heterodoxa aplicaron medidas ortodoxas y tardías. Nuestro gabinete arremete contra los expertos porque aunque seamos los peores, ellos creen que México sigue siendo el rey.
Alejandra Cullen Benitez. Economista.
Cierto Alejandra, México sigue siendo el rey: Slim les dijo de impulsar el mercado interno, lo mandaron por un tubo, Stiglizts juzga los resultados evidentes a 11 meses y “no ha leído sobre la economía mexicana¨”…. Somos los reyes de los “primados en susceptibilidad” (Octavio Paz)
Es importante, como lo señalas, manifestar que no se reacciono como se debia ante la crisis, que un premio Nobel lo diga es una opinion, por lo menos, representativa: Lo que se tiene que hacer, es trabajar para impulsar esta economìa y darle recursos a la gente, que aun no siendo Nobel en Economìa lo sienten en carne propia
y, ¡viva México, ….cabrones!!!!!! cómo ch…no!