
La reciente prohibición de las corridas de toros en Cataluña reactivará el debate entre partidarios y contrarios a la fiesta en el resto de los países donde la tauromaquia pervive. Será, como la mayoría de las veces, un diálogo que termine en el silencio o en la injuria. Y es que no hay punto de acuerdo posible entre unos y otros. Las posturas son irreductibles: o se conserva o se suprime la tauromaquia.
Debo decir, para que quede claro lo que sigue, que pertenezco al partido de los taurinos. Como aficionado he escuchado todos los argumentos, de la más diversa índole, que esgrimen los abolicionistas. En cambio, no he visto en ninguno la mínima voluntad por tratar de entender aquello que combaten. Por el contrario, el lenguaje de los antitaurinos está cargado, las más de las veces, de intolerancia, odio y sectarismo. Dicen que los aficionados a la tauromaquia no son más que una horda barbárica que goza con el derramamiento de sangre.
De ninguna manera es cierto. ¿Cómo explicar la añeja relación entre el mundo de la cultura y la tauromaquia? Resultaría inútil y ocioso enlistar todos los escritores y pintores ligados a la tauromaquia. Dicen también los abolicionistas que los mueve un interés de naturaleza ética y ecológica: ¿saben entonces el destino del toro bravo sin la fiesta? La extinción. Sin el toro bravo las dehesas, auténticas proyectos ecológicos autosustentables, desaparecerían irremediablemente. Tampoco me queda claro, bajo la lógica de la protección irrestricta al toro bravo, qué pasaría con el resto de las especies humanas que son sacrificadas por el hombre. Por ejemplo, las reses destinadas al consumo que, los ecologistas deben saber muy bien, viven en condiciones lastimosas antes de ser sacrificadas.
Es evidente que las posturas abolicionistas son redituables y políticamente correctas. Son un gran maletín de votos. Más allá de los argumentos a favor de la fiesta que apelan a conceptos como tradición, cultura, o estética, subyace uno igualmente poderoso: el respeto a la libertad del individuo para elegir. Con la prohibición, la libertad de los taurinos a elegir sería vulnerada. Pues los antitaurinos ya han elegido no ir a las corridas de toros y su decisión ha sido respetada.
Juan Manuel González Gómez.
Me gusto tu publicación sobre todo por que no caes en descalificativos como la mayoría de los extremistas a favor o en contra de la tauromaquia, me gustaría que las personas comenzaran por tolerar y respetar a sus iguales y no caer en conflicto, me enorgullece el tener familiares toreros, novilleros o seguidores de la fiesta brava así como tener amigos y familia que no la apoyan ambos con puntos buenos y respetables. No es hora de respetarnos?? De tolerarnos?? Si no les gusta la fiesta brava no la apoyen!! pero no busquen su extinción, familias dependen de ello, tenemos problemas de mayor interés e impacto nacional y global.
Falaz completamente tu artículo y te lo responjdo con toda la facilidad del mundo, ya que los «taurófilos» defienden su espectáculo con argumentos ridículamente débiles.
1. Hablas de que quienes nos oponemos lo hacemos con «odio». Curioso que hable de odio quien se divierte ante la tortura de un ser vivo. Argumento 1 refutado.
2. Dices que hay escritores y pntores que alaban la tauromaquia… también hay escritores y pintores que alabaron el fascismo y Auswitz… Por eso vamos a mantener vivas semejantes barbaridades? Argumento 2. Refutado
3. Dices que quienes combatimos la tauromaquia no nos esforzamos en «entenderla». Claro, lo mismo dicen los defensores de Stalin… De todos modos mientes, en mi caso vengo de familia de taurófilos y muchas veces asistí a los toros. Hasta me explicaron todos los tecnicismos y palabras «rimbombantes» de los taurófilos, y hasta se quienes según uds son buenos y malos toreros. Así que tus generalizaciones al menos conmigo no se aplican. Argumento 3 refutado.
4. El destino del toro bravo sin la fiesta es la extinción, como fue el destino de los dinosaurios. Una cosa es que una especia se extinga por los abusos del hombre; otra muy diferente es que se extinga porque ya no es apta para sobrevivir en el planeta: en este caso es un hecho científico que es lo correcto que una especie no aptas para la supervivencia desaparezca. No puedes comparar la tortura por entretenimiento al hecho de dejar a la naturaleza actuar. Argumento 4 refutado.
5. Las reses destinadas al consumo humano son destinadas para eso: PARA ALIMENTARNOS. Es ABSURDO, IDIOTA Y ENFERMO, justificar el matar para sobrevivir que el matar por el simple hecho de hacer negocio. Respecto a las condiciones en que esas reses viven se pueden legislar y corregir… La «fiesta brava» (que no es fiesta ni MENOS es brava) no tiene nada que ver aquí. Argumento 5 refutado
6. La tradición es un argumento ESTÚPIDO que siempre ha sido sostenido por conservadores y fascistas. Franco y Mussolini hicieron sus barbaridades en nombre de la «tradición». El mundo siempre se ha movido con ideas modernas y la historia marca claramenter que quienes defienden la «tradición» son quienes más daño han hecho al mundo, La «tradición» hizo que Galileo fuera humillado y Giordano Bruno quemado vivo. Argumento 6 refutado.
7. Hablas de «libertad de los taurinos a decidir»… bueno, yo decido torturarte hasta matarte… te apuesto a que renegharías de cualquier gobierno que justifique eso. AH, pero eres de los que creen que el ser humano es «superior» a los animlaes? Sin los animales ni huevos para desayunar tendrías, arrogante. Tu libertad termina donde la vida del otro (humano o animal) empieza. Argumento 7 refutado
8. Los argumentos no hacen daño a nadie por no asistir a las corridas (OBVIO). Uds sí dañan la vida por asistir. Argumento 8 refutado.
9. YO AGREGO: La fiesta brava (quitado a España, y a Francia y tomando en cuenta que no es todo su territorio donde es legal) es para paises tercermundistas. Los mismos paises (como México) donde no es delito grave matar a una mujer por celos.
Para qué justificarte? Es más sencillo decir que te gustan las corridas de toros y punto que buscar justificaciones falaces. De verdad te lo digo: Es más racional decir «me gusta porque sí» que todas las falacias con que defienden. Mejor di «me gustan y punto» y se acabó.
Aqui un ejemplo de los radicales anti taurinos que hacen comparaciones absurdas para tratar de sostener sus argumentos?
Ambas partes emepzamos a caer en descalificaciones lo cual desvirtua totalmente el debate…
Repito, soy antitaurino, y si, mientras escribo mi comentario me como una hamburguesa de res, y antes comi un filete y maniana seguire engullendo carnes y durante toda la vida y mientras tenga oportunidad sere un consumidor de productos animales. Y si, puede ser una hipocresia de mi parte criticar y señalar maltratos, torturas y crueldades animales como las que se ven en las corridas. Pero repito, asi como señalo las corridas, tambien señalo cualquier acto de tortura o crueldad, quiza la carne que ahora como es de una res que sufrio igual o mas que un toro abanderillado y estocado. Deberia de salir de caceria cada que tenga ganas de un filete? Comer mis 200 gramaos de carne y desperdiciar lo demas o compartir con el vecindario, que se yo, quiza seria mas correcto aunque poco practico. Quiza la res no fue muerta enfrente de una multitud en medio de un ruedo.
No se mucho acerca de esta tradicion del toreo. Nunca he estado lo suficientemente interesado en un espectaculo que tanto como conmueve a sus seguidores al punto del llanto tambien se burla de la vida y la «respeta» mientras la tortura cruelmente.
Una ves me dijo un conocido creyente de la actividad paranormal, de los fantasmas: esque para poder ver un espiritu, un fantasma, tienes que creer en ello. Tambien en una ocacion en mi pueblo la sombra de un arbol que se proyectaba en la pared de un hospital se decia que formaba la imagen de jesucristo, pasaba por ahi y habia mucha gente viendo la imagen, por supuesto habia ya veladoras y flores que la gente habia llevado para poner en la base de la pared, en fin, recuerdo a dos señoras hablar entre ellas muy emocionadas y sus palabras se me quedaron grabadas, «esque el que no lo ve que es porque no quiere verlo».
Bueno, cabe señalar que no creo en fantasmas y no creo que las sombras con formas parecidas a divinidades sean eventos milagrosos.
Asi pues, el que mucha gente crea en algo no lo hace verdadero, por mas convencidos y/o conmovidos que se encuentren.
El que muchos digamos que la fiesta es cruel, que el animal es torturado pues no quiere decir que sea cierto, aunque la crueldad y la tortura son mas bien palabras y acciones bien definidas por el diccionario, yo lo afirmo y bien alguien me podria argumentar lo contrario, aunque en esta discucion ha habido muy pocos pro taurinos que traten de justificar el acto en si de la tortura y la crueldad, es curioso como la mayoria le da la vuelta a ese tema y aportan mas bien otro tipo de argumentos.
Bueno, lo que creo es que no porque sea una antigua tradicion y porque la gente se conmueva en una corrida quiere decir que se justifica la accion de matar lenta y cruelmente al toro.
El conmoverse no es ningun indicativo de nada, otra amiga me decia con lagrimas en los ojos al ver al papa JP II por la TV en una de sus visitas a Mexico que como podia cuestionar la autoridad religiosa y divina del papa si a verlo no podia evitar las lagrimas, bueno queirida amiga, eso se llama fanatismo.
Esas experiencias me vienieron al leer algunos argumentos que alegan que el que no conoce la fiesta no la puede entender, cierto, ni disfrutar… Asi como espero nunca ver fantasmas, ni llorar al ver a una persona denominada papa, ni albar una imagen formada por sombras o polvo acumulado en el vidrio de mi auto… Asi espero nunca entender en placer que les provca este espctaculo que entre otras muchas cosas hermosas, hisotricas, artisitcas que involucra, tambien involucra crueldad y tortura animal.
Al final creo no tener argumentos suficientes para este debate, me quedo con la subjetiva trsiteza que me provoca saber que hay gente que disfruta de este espectaculo… Y pienso que la crueldad y la tortura estan por encima de cualquier argumento que podamos defender. Y que quienes repudiemos las corridas tengamos una doble moral respecto del maltrato animal no justifica el maltrato, mas bien nos descalifica a nosotros. El que este libre de pecado que lance la primera piedra, dirian los religiosos.
Creo que las preguntas que hace Zyklon son buenas, las reescribo.
Ustedes creen que el toro sufre? y si lo cree, que opinan de ese sufrimiento?
Siendo mas generales:
creen que un animal sufre al ser maltratarlo fisicamente? si lo creen, que opinan de ese sufrimiento?
Mis sinceros respetos a todos los que han posteado en este debate, a ambas partes que en general han estado participando respetuosamente y muy abiertas al dialogo.
«El lenguaje de los antitaurinos está cargado, las más de las veces, de intolerancia, odio y sectarismo…»
Nada más cierto!
A este paso, acabaremos con «la tradicion» de comer carne o cualquier otra cosa que sea necesario «matar» para poder ser ingerida.
Señores, los toros son comida. Nada más.
Esgrimir el argumento de que algunos artistasy escritores eran aficionados a la tauromaquia es por decir lo menos endeble, estoy seguro que otros tantos la repudiaban, y estoy seguro que muchos artistas e intelectuales de la antigua Roma eran aficionados al circo romano y les gustaba cuando tiraban a la gente a los leones.
Pero hay algo que se llama evolucion; y hay que aceptarla, está evolución no solo tiene que ser biologica, tambien es cultural y economica, etc. No jugamos mas al juego de pelota, ahora se juega al futbol, no hacemos mas sacrificios humanos a los dioses, no ahorcamos en la plaza publica a los presuntos delincuentes, todas esas eran tradiciones.
Ahora, si es una tradicion y un arte, entonces por que tampoco aceptar alternativas, como que el toro no muera, las banderillas se adhieran con velcro a una especie de arnes que traiga el toro,etc. por que tiene que finalizar con la muerte del animal? Es ese el unico fin que encierra la fiesta brava? matar a un animal y sentirnos superiores?al toro obvio no se le liman las astas, asi el torero puede seguir arriesgando la vida y demostrando la valentia que tiene.
Si no se termina por matar al animal no se termina la tradicion, segurian gritando oles en las plazas, apreciando veronicas, medias veronicas etc. y aunado a eso el toro de lidia que resulta bueno se le puede llevar a las demas plazas como atraccion, ya no solo se va a ver al torero sino al toro tambien.Y por que no hasta en el curriculum del toro pueden poner cuantos toreros cogio , cuantos mato etc, ya que les agrada tanto la sangre.
Es una idea nada mas, hay alternativas tanto para que se conserve el arte o supuesto arte y no se caiga en una crueldad con los animales.
por otra parte el articulo dice mucho y no dice nada, solo dice ni me voy a gastar en explicar por que siempre son cerrados, no esta haciendo lo mismo? cerrandose a cualquier dialogo.
Solo le haria 2 preguntas al autor, usted cree que el toro sufre? y si lo cree, que opina de ese sufrimiento?
Al autor y a cualquiera que le gusten los toros
Sr. Jaime Martínez: ¿Sigue creyendo en el mito del buen salvaje de Rousseau? Creo que de un tiempo a esta parte la discusión sobre si el hombre es bueno o malo por naturaleza ha quedado relegada para dar paso a discusiones más serias sobre la conducta natural del hombre. De ahí que diga que no se ha profundizado antropológicamente hablando en el tema de los toros. ¿Es «malo» aquel que causa un sufrimiento natural al toro? ¿El sufrimiento no se da en toda la naturaleza? ¿No es parte del hombre, no por ser bueno o malo, sino por ser parte de la naturaleza misma, por más que la era tecnológica intente negarlo? ¿No es más ético y humanamente correcto elevarse desde la brutalidad hasta los valores mediante una lucha natural con otra especie que con la violencia entre humanos? ¿No exageran el nivel de sufrimiento de las bestias los antitaurinos por su obstinación (también creo que faltan estudios biológicos al respecto, o prestar más atención a los que hay)? El pensamiento racional ha logrado, precisamente, racionalizar los mitos, y crear con ello nuevos mitos, pero no se puede hacer del hombre un dios que tome decisiones morales supremas.
El hombre ha sido un gran derrochador de la naturaleza, la modifica, la destruye, en cambio la tauromaquia es el enfrentamiento con otra parte de esa naturaleza de la que el hombre forma parte para elevarse moralmente. Si yo fuera froidiano (o freudiano según otras reglas gramáticas) diría que el toreo es la pulsión de muerte transformada en pulsión de vida. Savater lo resumió así: «Sí, en el toreo está presente la muerte, pero como aliada, como cómplice de la vida: la muerte hace de comparsa para que la vida se afirme».
Sr. Juan Manuel González Gómez: entiendo la limitación al respecto, y le reitero mi felicitación por atreverse a iniciar este debate, pues a veces algunos antitaurinos (no generalizo) son verdaderamente intolerantes, tanto que tenemos que hacerla de abogados del diablo. En una entrevista que le hicieron a Enrique Ponce declaró que tal vez los taurinos somos demasiado pacíficos, por eso nos dejamos avasallar por los antitaurinos.
Sr. Carlos Tabarra: Creo que ha dado en un punto importante. Este tipo de debates suelen ser constructivos, y se ve que a pesar de todo, no es posible una verdad totalizadora al respecto, y sobre todo que no se ha ahondado con la profundidad necesaria en el tema taurino. La mayoría de los taurómanos que conozco están abiertos al diálogo, en cambio, muchos, quiza la mayoría de los antitaurinos, son totalmente necios en sus posturas.
Sr. Jesús Ortega Mendoza: Respecto a la Plaza México, no recuerdo qué torero la considero la más sensible del mundo. ¿Ha visto gente llorar de emoción al final de las corridas, en esta y en otras plazas? Tal es el nivel de emoción, quizá de la más humana, que produce la fiesta. Sin duda hay gente intolerante y grosera entre los taurófilos, como en todo, pero la esencia de la fiesta no está en ellos, se lo aseguro, ni son mayoría.
Y con lo de los toreros muertos en el ruedo, que yo recuerde nunca se ha celebrado la muerte de un torero, pero tampoco se puede culpar al toro cuando estos casos se han dado. El torero es una persona que sabe lo que hace, que tiene un profundo miedo, respeto y amor al toro (que no entienden quienes no conocen la fiesta), que es consciente de que puede morir y que tiene el valor suficiente para afrontar su miedo a la muerte, pero que no la desea. «No se puede culpar al mar porque te ahogaste».
Señor Juan Manuel González, soy periodista deportivo y he tenido que asistir a la Plaza México no por gusto, sino para cumplir con el trabajo que mis jefes me asignaron. No soy cronista taurino, me tocaba hacer las entrevistas a los toreros y ganaderos luego de la corrida. Al asistir me di cuenta de que a la gran mayoría de aficionados les encantaba la crueldad de la mal llamada fiesta brava , por eso lo menciono. Me dice usted que en una corrida incruenta el toro de todos modos muere en los corrales, pero no me responde mi pregunta si a usted le gustaría asistir a una corrida incruenta, incruenta totalemente. Además sí hay diferencia en que el toro muera en el ruedo o en los corrales. Y no me responde la pregunta final sobre la muerte de los toreros. Respeto, pero no comparto, su derecho a defender esta actividad cruel que es la mal llamada fiesta brava, en lo que no estoy de acuerdo es que ese espectáculo cruel permanezca simplemente porque es cruel, porque es lamentable ver en pleno siglo XXI a un grupo de personas disfrutando del sufrimiento de un ser vivo, estoy en contra de la mal llamada fiesta brava porque he visto con mis propios ojos lo intolerantes y groseros que son los aficionados, pero sobre todo porque la crueladad no debe ser una característica de ser humano. Gracias por su respuesta a medias.
Muera o no el toro, sufra o no el toro, sea o no un arte…este tipo de temas me dividen bastante, no sé cómo para la mayoría de gente interesada en este tema sea tan fácil tomar una postura de uno u otro lado.
Por ejemplo, la muchas veces mala calidad de las corridas de toro suelen terminar con una muerte aburrida y para el olvido: ahí es cuando uno baja la cabeza cuando vemos a un antitaurino defender la vida del toro, mientras come una hamburguesa…
Gracias por tus comentarios Gerardo. Debes considerar que tuve que ceñirme a poco más de trescientas palabras, tal como pide la Redacción del blog de Nexos.
Corrijo mi error: la prohibición de las corridas la acordó el parlamento catalán, no el ayuntamiento, que ayuntamientos son muchos en la región.
Gerardo: interesante, y docta, intervención. Lo único que no mencionas es al toro. ¿El animal y su sufrimiento dónde queda? ¿En «no le hagas al cuento, sufrimiento en el mundo hay mucho; qué le hace tantito más»?
Por otro lado, la intención del ayuntamiento de Cataluña puede ser la que sea; yo no haría de su agenda política, o sinceridad, el tema del debate. Creo que el debate es la moralidad de la tauromaquia y si ésta amerita su censura. De ahí que hablar de toros sin hablar de EL toro me parezca extraño.
Sr. Juan Manuel González Gómez:
Lo felicio por su texto. Aunque creo que se ha quedado corto.
Para empezar, los argumentos que usted ha dado me parecen correctos, pero el error de los taurinos en su defensa de la fiesta es precisamente usar siempre los mismos argumentos a veces arcaicos y vacíos, sin tratar de ahondar en el tema con la profundidad necesaria. Me gustaría leer estudios y ensayos antropológicos serios respecto a la tauromaquia, y ver que estarían objetivamente a favor de la tauromaquia. Dada la escasez de tales estudios e investigaciones me limito a dejar mis opiniones:
Primero. No conozco a antitaurino alguno que haya observado una corrida y sus detalles, su historia. La fiesta es algo que va más allá de lo estético. Creo que un buen antropólogo podría ver resumida ahí la evolución misma de lo humano. La tauromaquia está situada justa entre la brutalidad humana que nos aterra, y que el pensamiento racional ha tratado infructuosamente de eliminar o tapar con un dedo, y la elevación de lo más profundamente humano, al convertir la brutalidad en enseñanza, en ética aplicada (obviamente quienes no han apreciado una corrida ni leído a sus grandes defensores como Ortega, Tierno, Lorca o Savater no lo comprenden), en la mencionada apreciación estética. Tierno Galván (quien constantemente es citado por los taurinos) escribió al respecto: «El espectador de los toros se está continuamente ejercitando en la apreciación de lo bueno y de lo malo, de lo justo y de lo injusto, de lo bello y de lo feo. El que va a los toros es exactamente lo contrario de aquel aficionado a los espectáculos, de quien dice Platón que no tolera que le hablen de la belleza en sí, de la justicia en sí y de otras cosas semejantes».
Segundo. En efecto, la tauromaquia forma parte del arte, y no solo por esta razon es defendible. Pero no es lo mismo la expresión de la serie de grabados «La tauromaquia» que «Saturno devorando a un hijo», si hablamos de Goya, o los dibujos al respecto de la fiesta y Guernica si hablamos de Picasso, etcétera. Ni todo el arte ni todos los artistas se puede clasificar en una misma categoría. Al decir que la tauromaquia forma parte de la expresión artística no se habla de las obras en cuestión como objetos sino como arte, que por tanto hay que apreciar para comprender la obra en sí y a continuación entender los argumentos artísticos de los taurinos.
Tercero. Comunmente los antitaurinos se olvidan que las personas somos seres humanos. Lo que García Lorca denomina «falsa educación pedagógica» se impone en ellos, con lo que usted posturas «llama redituables y políticamente correctas», y en casos extremos como en Cataluña, también como «gran maletín de votos». La abolición de las corridas en esa parte de España no es sino (se ha dicho ya bastantes veces) una jugarreta ultranacionalista, una lucha contra la unidad española que, por otro lado en nada abona a la unidad catalana sino como argumentos de odio ultranacionalistas. Las banderas están manchadas de sangre, se dice con referencia al ultranacionalismo. Y no de sangre de toros, sino de sangre humana.
La prohibición en Cataluña poniendo como pretexto el respeto animal me parece una verdadera sandez. Es como pugnar a favor de la libertad de conciencia para a fin de cuentas imponer por decreto el ateísmo.
Gracias por tu comentario Jaime. Yo no fui responsable de que mi texto se aceptara, simplemente aproveché la tribuna que ha abierto Nexos al debate, en el cual tú has podido participar libremente. Con respecto a tus argumentos: uno, la tauromaquia no es equiparable a la pedofilia, que no sodomía infantil; dos, no he escuhcado nunca una propuesta sustentada sobre la supervivencia del toro bravo sin la tauromaquia; tres, coincido contigo en que las legislaciones deben incluir otras especies, por ello señaló que la censura a la tauromaquia es la más de las veces una reivindicación hueca y meramente política; cuatro, sí, hay otros argumentos en defensa de la fiesta brava que no se quedan en el ámbito de lo estético o de la tradición; cinco, otra vez: si debatimos sobre la tauromaquia no sé que tenga que ver la esclavitud, en todo caso los taurinos hablamos de libertad porque creemos tenemos argumentos para defender nuestro derecho. Soy universitario y el debate es parte de la reflexión crítica, no veo porque no sería aceptable en un aula. Finalmente, no creo que mi texto desprestigie o haga menos respetable a Nexos, eso es confundir las cosas: no está a discusión la calidad de esta publicación. Te repito, yo sólo he aprovechado un espacio abierto a cualquier lector.
Saludos Jesús. Los aficionados taurinos no asistimos a una plaza sólo motivados por el derramamiento de sangre: la lidia del toro no se limita a ello. En el caso de las corridas incruentas, practicadas añejamente en Portugal, el toro corre la misma suerte sólo que es sacrificado en los patios de la plaza. ¿Hay diferencia?
Para Elrubas. Lo mismo que escribí en el comentario anterior: la fiesta brava no es equiparable a las peleas de perros o de caballos. La tauromaquia es un espectáculo regulado legalmente.
Saludos y muchas gracias Miguel Ángel. Estamos debatiendo sobre la fiesta brava no sobre la tortura y la guerra, no son en modo alguno equiparables. En segundo lugar nadie habla de exterminio, la desaparición del toro de lidia sería una consecuencia natural de la abolición de las corridas. Tercero, el toro de lidia es exclusivamente criado para la lidia en un ruedo, las condiciones en las que vive antes de ser embarcado en la plaza son excepcionales. Finalmente coincido con usted acerca de la legislación necesaria en torno al ganado destinado al consumo humano.
José Eduardo: tocas un punto interesante al señalar que el centro de atención de los aficionados a la tauromaquia no necesariamente es la muerte del toro (aunque muchos psicólogos opinarían distinto), sino las «suertes» de quienes se enfrentan valientemente, y con estilización, al animal alebrestado. Estoy de acuerdo contigo aunque creo que a muchísimos amantes de la fiesta brava los dejaría frustrados que no se sacrificara al animal como culminación del ritual. En mi experiencia, el espectáculo de los toros es esencialmente violento y catártico bajo el velo de lo artístico, culto o tradicional. Si le quitaras la violencia y dejaras nada más lo circense –como en los «recortes», precisamente–, no tendría ya «chiste» para muchas personas. Por algo los «recortes» no tienen tanta popularidad.
Ahora bien, aportas un argumento nuevo al decir que parte del mérito de las «suertes taurinas» es recordarnos que vivimos en un mundo cruel. ¿De verdad los mexicanos de hoy necesitamos más recordatorios? ¿Y a expensas de terceros? El toro abanderillado como post-it: «no se te olvide que el mundo es violento, cruel, jodido y desalmado.» ¡N’ombre, gracias!
Entiendo tu distinción entre muchos deportes de alto riesgo y/o intensidad y los toros. En los toros, a diferencia del bungee, box o full-contact, hay un bicho de media tonelada de por medio. De acuerdo. Pero eso no es un argumento moral.
Sospecho que los romanos habrían justificado las peleas entre gladiadores de una forma similar a como se intenta defender la tauromaquia hoy: ni los toros ahora ni los gladiadores entonces eran vistos, en los hechos, como sujetos de derecho.
Ya habia posteado que soy antitaurino, pero quiero dejar claro que no considero a los amantes de la «fiesta brava» unos amantes de la sangre, coincido en lo que dice Jose Eduardo Loreto en que seguramente lo que les llama la atencion o lo relevante de la fiesta brava son las suertes que realiza el torero, si lo sacamos de todo contexto moral o humano se tiene que aceptar que el torero tiene habilidades unicas, impresionantes… Incluso debo reconcer lo impreionante/facinante que es ver a personajes como Pablo Hemroso de Mendoza montado en un caballo y las cosas que pueden hacer…
Pero tu argumento Jose Eduardo Loreto, de satisfacer las emociones humanas tiene varias aristas. Satisfacer cualquier necesidad de emocion es responsabilidad unicamente de aquel con la necesidad. Hablemos de un sadomasoquista, se hace danio o le gusta que se lo hagan, pero que tal un asesino, cuya necesidad de satisfacer sus emociones afectan a tercers, se justifica entonces una sociedad que permita esta satisfaccon libremente??? Que tal un pedofilo??? violador??? NO deberia de haber limites, que tal un cazador de especies en exticion??? Que tal un joven abusivo que golepa a sus companieros en la escuela??? que tal una persona que mata lenta y cruelmente a un toro???
Yo creo que todos somos libres de actuar d ela manera que queramos, de sentir necesidades y satisfacerlas, pero en la misma medida debemos de ser capaces de reconocer que no somos los unicos que habitan en este mundo, y que si afectamos a alguien ams estamos afectando nos a nosotros mismos…
La polémica sobre la «fiesta» se suele ubicarlae en el derecho a vivir en un mundo sin crueldad y con pleno respeto a la vida. Sin embargo la misma polémica olvida que a quienes gustamos de esta «fiesta» no nos centramos en querer matar un animal. No. Nos centramos en la emoción que proporciona a los seres humanos hacer suertes con el toro. Eso es la fiesta: hacer suertes con el toro. Es muy singular, pues no parece haber otra fiesta que haga suertes con animales como los toros. A dónde quedarán esas emociones, en el diván o en la frustración? Alguien dirá que son emociones de un grupo de seres humanos insensibles e indolentes. Reconozco que la fiesta va a evolucionar porque cada vez hay menos personas sofisticadas con sus emociones de la vida real. Sí. Esa vida que por más reivindicadores de la no crueldad sigue reclamando vidas HUMANAS todos los días por las más absurdas causas.
La causa de la fiesta brava es administrar las emociones de un grupo de personas que requerimos ese tipo de emociones.
Existen otros espectáculos con emociones (automovilismo, box, etc.) que tienen alto grado de intensidad. Pero ninguno como el de los toros, donde el ser humano todavía puede hacer suertes para recordarnos a toda la humanidad que vivimos en un mundo difícil y sobrado de crueldad, donde no se respeta la vida HUMANA, y que lejos de ser perfecto es el escenario de lo bueno y lo malo, la vida y la muerte.
Otra vez: reconozco que la fiesta va a evolucionar porque cada vez hay menos personas sensibles a lo imperfecto, lo cruento y real del mundo que nos toca vivir.
Si hacia alguna actividad va a evolucionar la fiesta es hacia la suerte de los «recortes». Busquen recortes en YOutube y coincidirán conmigo en que la fiesta va hacia allá. Su precedente más serio es el espectáculo de «los forcados», donde estos se enfrentan al toro sin más herramienta que su coraje y emoción de vivir el peligros. Revísenlo y lo seguimos comentando. Saludos para todos los lectores de Nexos, la revista que nos permite comentar.
JAIME:
Qué lástima no hay un botón de «recomendar», tienes la mía. Tu argumentación es impecable y te felicito por ella, pensaba comentar en la misma línea de pensamiento pero ya no hay mucho que agregar. Bajo la lógica deficiente del autor, es enriquecedor leer tu comentario. Saludos.
«Con todo respeto al autor», como se dice, sus argumentos son tan malos que me asombra que los editores de Nexos en Línea hayan aprobado el texto. No es cuestión de censura; es cuestión de calidad editorial. Aunque no debería quejarme: si todas las reivindicaciones dizque intelectuales de la tauromaquia –y otras cosas– fueran como esta, la vida sería mucho más sencilla.
A ver:
1.- Que la tauromaquia ha inspirado a muchos creadores culturales. ¡Perfecto! Y si muchos artistas en la historia se han inspirado en la sodomía infantil (o en dos que tres pobres putas sifilíticas), preservemos esa tradición también.
2.- Que sin fiesta brava desparecerían los toros de lidia. Tal vez sí, tal vez no. Nadie realmente quiere la desaparición de ninguna especie –salvo la de las cucarachas, tal vez–, pero pensar que la única forma de preservar a los toros es usándolos para morir de una forma dolorosa y lenta es como pensar que la UNICA forma de conservar a los cocodrilos es permitiendo que hagamos zapatos, cinturones y bolsas con su piel. Si como sociedad pensamos que hay valor en preservar una especie animal, creo que podemos encontrar formas que no dependan de meterles cinco banderillas en el lomo.
3.- Que si la protección de los toros implica la protección de otras especies. Consecuencia lógica, sí.
4.- Que en la defensa de la tauromaquia hay que buscar argumentos que vayan más allá de la tradición, costumbre o estética. Sí, como argumentos morales, de preferencia.
5.- Que un régimen de libertades civiles debe proteger el derecho de los ciudadanos a participar en la tauromaquia. Magnífico argumento… si estuviéramos en el siglo XIX y a los animales, esclavos, mujeres y niños no se les reconocieran una variedad de derechos. Entonces sí, haciendo valer mi libertad de asistir a la fiesta brava (o azotar a mi negro de plantación algodonera) no coartaría a «nadie». Afortunadamente el mundo evoluciona y desde 1977 la UNESCO aprobó la Declaración Universal de los Derechos del Animal. De modo que el argumento de «es mi toro y muy mi libertad de torturarlo» ni siquiera sería aceptable, hoy día, en un aula universitaria. ¿Por qué sí en una revista otroramente respetable?
Estoy en contra de la llamada fiesta brava por la crueldada manifiesta de toreros y afición, respeto le posibilidad de elegir ir o no a una plaza de toros, pero le pregunto al señor Juan Manuel González ¿El que el toro de lidia haya sido criado con lujos y buen trato justifica su muerte cruel? ¿Asistiría ustes señor González a una corrida incruenta o sólo defiende la llamada fiesta brava porque quiere ver la muerte cruel del animal? Y, así como los aficionados a esta mala llamada fiesta celebran la muerte del toro ¿celebrarían la muerte del torero en el ruedo, sin ayuda alguna cuando es cogido por el astado?
Usted Juan Manuel, afirma que los discursos de los antitaurinos son intolerantes y de odio, y que nosotros los vemos -a los taurinos- como hordas barbáricas que gozan con el derramamiento de sangre. Perdón pero, ¿no lo son?
Mire, la relación de la tauromaquia con el arte obedece a la necesidad del artista de expresar su contexto cultural y en efecto, Goya, por ejemplo, pintó toros, pero el valor de las obras de Goya no está relacionado con el tipo de costumbres que retrata, es decir, que es bien claro que el artista ofrece un retrato de su contexto, lo cual no significa que apoye estas prácticas.
Y aun si un artista como Goya las apoyara, pues habría que decir que está en un error, igual que estamos en un error por desconocer la crueldad en los sacrificios de los animales que los seres humanos consumen (yo soy vegetariana, así que no me siento interpelada por sus comentarios) ¿Quién puede ignorar que las sociedades humanas hemos incurrido en muchos errores que han dado como resultado la aniquilación, maltrato, tortura de la especies?
Y usted, dice que su gusto por ver a un pobre animal encerrado, asustado, violentado por un coro de personas que se esfuerzan en ver en su muerte una provocación estética, ¿no debe ser calificado de bárbaro?
Concluye usted hablando de libertad, la libertad del individuo a elegir. Somos libres sí, pero hay algo más allá de los patrones culturales que nosotros mismos hemos creado. Algo más allá detrás de cualquier manifestación cultural y estética, de cualquier práctica social, y se trata del respeto a la vida. Eso es algo que usted desonoce o ignora, pues pretende investir a un animal de características que lo predisponen a morir como víctima de un acto cruel. Muerto de miedo, de dolor y de sangre. Porque así mueren los toros, los toros no son guerreros ni soldados, que con libertad y conciencia van a la batalla señor González, porque sólo en los seres humanos existe esa libertad de elección. El toro no elige venir al mundo a ser violentado y lastimado. Gente como usted olvida esto. Gente como usted habla de la libertad para justificar un espectáculo vergonzoso, pero no habla de la libertad de los animales. Ésa libertad que nosotros les hemos arrebatado a lo largo de años de supuestas tradiciones y herencias culturales que han perdido sentido. Ahora, más qe nunca debemos abogar por la vida, por la preservación de las especies animales, por la existencia de un mundo sin crueldad. Un mundo más comprensivo, ý menos sangriento. No importa si la sangre derramada está a la mitad del desierto, o en medio de una plaza atestada de gente. No seamos genocidas señor González, navegando con bandera de falsos estetas, o queriendo adjudicar todo a las rencillas políticas.
Yo soy antitaurino, pero ante la dificultad de argumentar a favor por el riesgo de caer en la intolerancia, odio y sectarismo opto a veces por callar.
Sin embargo intentare argumentar un par de cosas…
Desde mi punto de vista es un acto de crueldad animal y como tal por conviccion elijo no verlo, sin embargo, ante un acto de crueldad, de cualquier tipo, el elegir no verlo es una opcion o una responsabilidad?
Se justifica la conservacion de una especie con la finalidad del maltrato y la crueldad?
El que hayan existido pintores y escritores ligados a la tauromaquia me parece un argumento muy hueco. La fiesta brava es y sera parte de la historia, de la cultura, sera recordada de diferentes maneras, buena, mala, neutral, independientemente de los artistas y personalidades ligadas a ello.
El argumentar en contra de la fiesta brava no esconde, olvida o interviene a favor de otros maltratos animales que existen en el mundo, peleas de animales, crianza de ganado, de aves, servidumbre animal, etc… Todos son casos de crueldad que no deberian de existir.
No pertenezco a niguna organizacion pro animal, ecologica o relativa, no soy vegetariano, son un carnivoro comun y corriente que piensa que la fiesta brava es una fiesta cruel…
Lamento la existencia de la fiesta brava, lamento ver las imagenes y videos relativas. Me gustaria leer en este espacio argumentos mas solidos y una postura mas neutral sobre el tema.
Un saludo!
Sofismas
El que las reses por sacrificar vivan en condiciones lastimosas justifica la muerte de los toros en la «fiesta»?…para evitar que la especie de toros de lidia se extinga, matemos algunos especímenes «estéticamente»? (al cabo qué, la aritmética resulta positiva!)…mmmmh. La elección de los «antitaurinos» es dejar de ir a las corridas, o evitar que éstas ocurran?…glup…
Me parece que este artículo está lleno de sofismas y del mimo sectarismo que critica…por lo demás, no era necesario que el autor aclarara que está a favor de los taurino…los «argumentos» son los de siempre…
No se trata de respetar tu libertad de ir a ver la falsa valentía de los toreros. Se trata de respetar a los animales y el dejar de matarlos por diversión. Me extraña que usted no promueva también las peleas de perros o de caballos, al fin y al cabo si se trata de pintar de artístico cualquier practica resultaría permitida sin importar la agresión y la cobardía con que se realicen.
Disculpe, pero debería analizar por un momento los tres argumentos principales en los que basa su texto. Estos son endebles y fácilmente refutables.
La relación de cualquier tema con el arte no es un argumento que logre contraponer las distintas acusaciones que hacen los antitaurinos acerca del maltrato animal; es más ni siquiera es un argumento. Es tan fácil desarticular esto llevandolo al absurdo y analizar esto mismo con otros temas como la torura, la guerra, etc. No porque alguien haya ensalzado estos temas en alguna obra de arte da paso a que una sociedad entera se tenga que aceptar, llevar a cabo o regirse bajo esto.
Otro argumento importante que esgrime en su artículo es: sin la tauromaquia el toro bravo dejaría de existir. Éste seguramente es uno de los argumentos más utilizados por la mayoría de la gente que apoya o gusta de la tauromaquia. Al comienzo de mi lectura de este artículo pensé que tendría otro tipo de argumentos mejor construidos a favor de la fiesta brava, pero me doy cuenta que su artículo cae en un típico cliché. ¿Acaso los animales necesitan darnos alguna utilidad(material o en su caso mental) a los humanos para que estos no sean exterminados? ¿Por qué se mantienen las reservas de arrecifes?¿Para qué tener animales salvajes( y tan dificilmente domesticables) como el león, el jaguar, orcas? Este tipo de argumentos simplemente restan seriedad a un artículo.
Por último, su argumento que basa la legitimidad de la tauromaquia en la crueldad con la que se trata y mata a las reses y otras animales que constituyen nuestra dieta diaria tampoco creo que tenga una base suficiente para justificar sus conclusiones acerca de la libertad. No porque alguien tenga acciones igual o peores que las mías significa que las mías están justificadas. Las dos son igual de reprobables. En este sentido yo creo que las protestas y prohibiciones de la tauromaquia deberían estar acompañadas de reformas al trato de animales de ganadería. Si Cuba viola derechos humanos no puede utilizar como argumento que China lo hace más, ambos actos son igual de reprobables.
Espero que lea esto y recapacite sobre la forma de argumentar a favor de un tema tan polémico como lo es la tauromaquia. Algunas veces nuestras pasiones nublan nuestro entendimiento.