Aprender de Taiwán:
pequeñas acciones con grandes consecuencias

Desde la Segunda Guerra Mundial pocos países no occidentales alcanzaron los niveles de desarrollo económico de los países occidentales. Las excepciones se pueden contar con los dedos: Taiwán, Corea del Sur, Japón e Israel.1 Los pocos ejemplos muestran un hecho contundente: el desarrollo acelerado fue un fenómeno extraordinario en el siglo XX.

Estos países transitaron de la adopción tecnológica a la innovación rápidamente a pesar de su escasez de recursos naturales y significativas amenazas externas.2 En una serie de entregas exploraré lecciones prácticas de las políticas de desarrollo de los cuatro países.

Taiwán es un buen ejemplo para inaugurar esta serie ya que, a pesar de las diferencias evidentes con México, su estructura económica, apertura a la inversión extranjera y ortodoxia monetaria tiene similitudes que nos dan ideas para una política industrial basada en información y persuasión, más que en subsidios o aranceles.3

Ilustración: Víctor Solís
Ilustración: Víctor Solís

La primera lección es que existe gran valor en ser proveedor global. Taiwán, a diferencia de Japón y Corea del Sur, no tiene grandes conglomerados empresariales con amplias ofertas de productos y marcas reconocidas, sino que se conforma por algunas empresas líderes en equipo tecnológico y electrónico que son acompañadas de un diverso ecosistema de pequeñas y medianas empresas (Pymes) familiares. Taiwán no tiene marcas como Toyota, Sony, Hyundai o Samsung, en parte porque el principal enfoque de su política industrial se concentró en crear condiciones para que sus empresas se convirtieran en líderes globales en proveeduría, no necesariamente en marcas de productos terminados.4 Las exportaciones fueron y son el principal mecanismo de retroalimentación a través del cual los taiwaneses evalúan si un sector cumple con los objetivos de la política industrial al alcanzar estándares globales.

En México, al igual que en Taiwán, nuestro principal motor económico se concentra en las manufacturas intermedias en maquinaria, equipos electrónicos y automotrices. Tenemos grandes empresas exportadoras como Condumex, Nemak, Mexichem, Alpek, Grupo Kuo y Grupo Industrial Saltillo, sin embargo, la mayor parte de las manufacturas en el país son producidas por empresas extranjeras vinculadas a cadenas de proveeduría para la región de Norteamérica. Es ahí donde existe un área de oportunidad para el desarrollo de una política industrial enfocada en diversificar exportaciones y aumentar la competitividad global de las empresas de proveeduría mediante la mejora del acceso y la calidad de información de oportunidades comerciales, infraestructura de exportación y talento local.

La segunda lección es que el gobierno puede ayudar a superar las barreras de escala que tienen las Pymes. La Oficina de Desarrollo Industrial (Industrial Development Bureau, IDB), una agencia gubernamental dentro del Ministerio de Economía taiwanés, tiene como única tarea pasar de los grandes planes de desarrollo a acciones sectoriales específicas para el desarrollo comercial e industrial. En las primeras etapas de desarrollo industrial de Taiwán, el IDB estuvo conformado principalmente por ingenieros que durante algunos meses del año tocaban las puertas de empresas nacionales y extranjeras para conocer de primera mano sus capacidades productivas y tecnológicas, vínculos con el exterior y necesidades de bienes públicos.5 Esta información se consolidaba y fluía hacia dos vías: el Ministerio de Economía, para nutrir acciones específicas de política industrial y guiar a empresas estatales; y, de vuelta hacia las empresas, para que pudieran conocer las mejores prácticas de gerencia, avances tecnológicos y encontrar oportunidades de colaboración dentro y fuera del país.

Si bien hoy en día ya no es necesario tocar puerta a puerta, lo que sí podemos mejorar es el puente que vincula a la información económica con la ejecución de acciones gubernamentales. La Secretaría de Economía ha hecho esfuerzos encomiables para contar con más y mejores insumos de información, como la plataforma Data México; sin embargo, todavía no se ha logrado vincular lo descriptivo con la tarea de analizar y delinear acciones específicas de política industrial.6 Por otro lado, la información tendría que fluir también del gobierno hacia las empresas. La Secretaría de Economía podría ir más allá de lo que alguna vez hizo ProMéxico, acercarse proactivamente y ofrecer recomendaciones de oportunidades comerciales, tecnológicas y de gerencia a Pymes.

La tercera lección es que el emprendimiento florece a base de mayor experimentación. El gobierno de Taiwán apoya constantemente la creación y crecimiento de nuevas empresas en sectores clave y en tecnologías de frontera. A través del International Entrepreneur Initiative Taiwan (IEIT) usa tres mecanismos: crea fondos de financiamiento privado que apoyan la incubación y aceleración de empresas; apoya clústeres de emprendimiento en las que colaboran financiadores, centros públicos de investigación y universidades; y ofrece programas de entrenamiento y educación para que jóvenes creen emprendimientos sostenibles.

Si bien existe distancia geográfica, cultural e histórica con México, la experiencia del desarrollo de Taiwán muestra que la política pública puede guiarse  por un ímpetu de comercio y emprendimiento. Que en distintas escalas y etapas de desarrollo, las empresas tienen necesidades particulares de capital, tecnología e información en las que el gobierno puede servir de facilitador y vinculador. Y, no menos importante, que acciones pequeñas continuas y enfocadas son clave para facilitar el acceso de las Pymes a mercados globales.

 

Fernando Valdés Benavides
Analista económico


1 Los cuatro países propuestos coinciden con la definición de naciones avanzadas del Fondo Monetario Internacional excluyendo a las ciudades-estado de Hong Kong y Singapur. Otros autores consideran que las pequeñas naciones de Bahréin, Brunéi, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait también han logrado estándares de países desarrollados, sin embargo, estas naciones las excluyó del análisis ya dependen casi exclusivamente de la exportación de recursos naturales y no de sectores industriales o de servicios avanzados.

2 Autores como Dan Slater, Richard Doner y Bryan Ritchie argumentarían que, precisamente, fueron estas vulnerabilidades sistémicas las que empujaron a estas naciones hacia modelos desarrollistas con burocracias profesionales y profunda cooperación público-privada.

3 Cabe mencionar que a grandes empresas privadas y estatales taiwanesas sí se han dado subsidios y aranceles.

4 Entre las empresas más reconocidas destacan la Taiwan Semiconductor Manufacturing Co y Hon Hai Precision Industry Co. Para más información sobre la política industrial de Taiwán consultar a Wu, S.-H., y Hsu, F. B., Towards a knowledge-based view of OEM relationship building: sharing of industrial experiences in Taiwan, 2001

5 Ver: Wade, Robert, Governing the market: Economic theory and the role of government in East Asian industrialization, Princeton University Press, 1990, pp. 201-208

6 Habría que discutir también la temporalidad y aprovechamiento de valiosos insumos que se han hecho en el pasado como la Enaproce y la Esidet.

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Publicado en: Economía