Avatar: ¿ridiculez imperialista o manifiesto anti-colonial?

algiers

El gran éxito de la película Avatar (2009) de James Cameron ha sido analizado desde distintos puntos de vista. Entre ellos, parece haber una crítica común y de cierta manera fácil. El filósofo Slavoj Žižek de plano la considera una película racista y francamente ridícula. A su vez el círitico Daniel Mendhelsohn, hace un análisis más profundo del trabajo de Cameron, y en particular de la relación entre tecnología y humanidad.

Para el primero, la romantización de «los nativos» es un instrumento común usado por las culturas dominantes para justificar la ilustración de los pueblos «incivilizados». Tribus de no-europeos que son atléticos, espirituales, y viven en comunión con la naturaleza, pero que no saben ni entienden de las virtudes del mundo moderno.

Para el segundo, el refrito que implica la historia es evidente. Avatar podría ser Pocahontas (1995), tal cual fue contada por Disney, o Danza con lobos (1990) de Kevin Costner. En las tres historias un hombre blanco colonizador, convive con «los nativos» ve la belleza pre-civilizatoria, y decide cambiar de bando y luchar contra sus ex-camaradas colonizadores.

Pese a esta crítica básica, los dos autores reconocen que hay algo más en Avatar que no hay en la historia tradicional del «colonizador se vuelve nativo». Esto es que en Pocahontas y Danza con lobos el colonizador, pese a querer dejar de serlo nunca deja de ser el hombre blanco europeo. En Avatar el colonizador no sólo cambia de bando a la hora de blandir las armas, sino que cambia de cuerpo al grado de convertirse en uno de «ellos». Esto sólo puedo ser logrado por la visión hipertecnológica de Cameron en la que la tecnología permite que los humanos escapen de ser humanos.

Pero hay otra perspectiva posible. A diferencia de la narrativa tradicional de Pocahontas y Danza con lobos, en Avatar los colonizados ganan la guerra. Las primeras dos historias se tienen que ceñir a los hechos históricos en los que los coloniazados pese a los esfuerzos del héroe (y su amor por alguna «nativa»), pierden la batalla. En cambio en Avatar, la fantasía no tiene limite y los colonizados no sólo ganan la guerra, sino que expulsan a los colonizadores.

Tal vez una película con la que tiene más sentido comparar Avatar es con La Batalla de Argel de Gillio Pontocorvo que según el crítico Alan A. Stone (autor de Movies and the Moral Adeventure of Life) tuvo éxito en la medida en que «convenció a públicos de clase media que el terrorismo -deliberadamente bombardear a gente inocente para presionar a los contrincantes políticos- puede ser necesario». En la lectura de Stone, con el paso del tiempo el argumento marxista de La Batalla de Argel se ha difuminado y salen a relucir los matices culturales sobre una guerra de independencia. Se luchaba no por que la Historia estuviera de su lado, sino porque había una sólida identidad religiosa (el Islam) que le daba sentido de pertenencia comunitaria -dice-. Los independentistas, mediante el uso de la violencia y la movilización, logran la independencia y la expulsión de los fanceses.

En Avatar por un lado se plantea el interés económico de los colonizadores por destruir el «habitat» de los Navi, pero por el otro los motivos de rebelión y furia guerrera de los Navi son la preservación cultural. No se vuelven guerreros hasta que los colonizadores destruyen un árbol que más que valor económico tienen un valor simbólico, y religioso. El hombre blanco europeo que decide traicionar a su propia especie, no lo hace sólo por el amor a la princesa Navi, sino por los valores comunitarios que reconoce en los Navi y que son a todas luces contradictorios frente a los valores de los «civilizados». Nadie definiría a los Navi como «demócratas liberales cosmopolitas» y aún así ganan la guerra y expulsan a los colonizadores.

Žižek concluye su crítica diciendo que las mayorías occidentales tienen una relación hipócrita con Avatar pues sólo aceptarían la guerra de liberación y sus consecuencias cuando se trata de una fantasía. Sin embargo, vale la pena preguntarse si Avatar no logró algo más parecido a La Batalla de Argel, e hizo injustificable a los ojos de grandes públicos la ocupación de Irak.

¿Avatar es una ridiculez imperialista o un manifiesto anti-colonial?


3 comentarios en “Avatar: ¿ridiculez imperialista o manifiesto anti-colonial?

  1. Avatar puede resultar una ridiculez imperialista si aceptamos que es un producto destinado al consumo de millones de personas, lo cual genera el provecho estimado por los productores.
    Lo anterior lo tomo en cuenta a la hora de acercarme al filme. Sin embargo, este mismo producto, su argumento, su tecnología ha provocado un alud de preguntas en mi pequeño cinéfilo de 5 años. Preguntas que tienen que ver con la conservacion de nuestro planeta, con el derecho de los otros a conservar su habitat, con la diversidad de culturas, con la necesidad de las guerras, con el poder del dinero y de las armas, pero principalmente: «Mamá, ¿quién inventó el dinero y el poder?»
    Las preguntas no cesan, -sobre todo porque somos lectores intensivos- y eso me parece lo más rescatable y valioso de la película.
    Saludos.

  2. Esta película rompe el cliché de Hollywood, acertando con lo que comenta Mendhelsohn no se había visto que un colonizador se convirtiera en parte del «clan» contrario y SACARA A LOS COLONIZADORES. Los imperialistas siempren eran los ganadores y la película finalizaba con la bandera de USA ondeando. En esta ocasión son expulsados, han perdido, no han podido colonizar ni cambiar de ideología a los nativos. ¿Qué es lo que hacen metidos en el medio oriente? ¿Por qué no dejan de generar conflictos y se dedican mejor a elevar su cultura? Para la gente que dice que guerras siempre habrán están equivocados, antes eran las guerras armamentistas, en estos momentos son intelectuales. No se puede seguir matando gente por defender su cultura. Ni podemos seguir permitiendo que invadan paises porque «tienen armas nucleares», porque quieren meter su cultura occidental. Quieren seguir inyectándonos con que la guerra es algo común, que la gente se adapte, como dice Obama ganador del premio Nobel de la Paz, «La guerra en algunas ocasiones es necesaria». Para mi, ellos son lo únicos terroristas al no permitir a otras culturas con otras ideologías vivir en paz.

  3. Para el caso de Guatemala, pais en el que se asentúa lo que se ha denominado neoliberalismo corporativo, en el que los paises centrales, via las corporaciones, están adueñandose de nuestros recuros naturales, mucha gente de izquierda ve esta pelicula como un espaldarazo a la lucha por lo «puro», cultural y ambientalmente hablando. Me ha gustado este arituculo, porque, para mí, nada de lo que vel ciudadano de izquierda, crítico e instruido, tiene que ver con la pelicual. Más bien, buena parte del público del primer mundo, ven un espaldarazo a su visión racista.

Comentarios cerrados