Previo al 8M de 2023, el Frente Nacional por la Familia (FNxF) organizó varios eventos en contra de la despenalización del aborto, la equidad de género y los derechos LGBT+. En uno de ellos, la diputada del PAN Teresa Castell prometió combatir la “ideología de género” desde San Lázaro. Con esa intención, el 16 de marzo Castell invitó a Laura Lecuona, líder del capítulo mexicano de Women’s Declaration International (WDI) y una de las feministas radicales transexcluyentes (TERF, por sus siglas en inglés) más conocidas de México, a presentar su más reciente libro en la Cámara de Diputados. Durante esta presentación, en un auditorio no muy concurrido, Lecuona aprovechó la oportunidad para nombrar a Gabriel Quadri como su aliado, lamentando las sanciones que el INE le impuso por sus múltiples comentarios discriminatorios en 2022.
Para el público en general puede parecer confuso ver al ala más conservadora del PAN y a una feminista radical presentar un libro en conjunto. ¿Cómo pasó esto?, ¿cómo es que feministas, tradicionalmente cercanas al progresismo, acabaron colaborando con la derecha conservadora?, ¿cómo se trasladaron las discusiones sobre identidad de género de círculos activistas y académicos a debates y protestas en el Congreso? Presentamos una breve cronología reciente de la evolución del feminismo transexcluyente en México que explica el extraño estado actual de las cosas. En pocas palabras, desde el acercamiento inicial a grupos académicos y de izquierda, este feminismo poco a poco se ha alineado con sus verdaderos aliados ideológicos: la extrema derecha.

Aunque tenga orígenes en movimientos de izquierda, desde hace más de 40 años el feminismo radical se asoció con las cruzadas morales de la ultraderecha. El grupo estadounidense Women Against Pornography, organización fundacional del feminismo radical, se alió con la administración de Ronald Reagan para cabildear en favor de leyes contra la pornografía durante los ochenta. Más tarde, algunos miembros de esta organización fundaron la Coalition Against Trafficking in Women (CATW), oponiéndose a la “ideología de género”, junto con el Vaticano y la ONU durante los años noventa. Y durante la primera década de este siglo, al llegar a México como la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC), coincidieron con políticos panistas como Rafael Moreno Valle y Felipe Calderón para oponerse a los derechos de trabajadoras sexuales.
Hacia 2015 empezaron a notarse avances en los derechos de las personas transgénero en México, resultado de un ambiente político menos polarizado que el actual. El discurso de las TERFs residía en nichos desconocidos de la academia y estaba representado por figuras desprestigiadas del activismo, mientras que la derecha tradicional perdía campo frente a políticas progresistas. El matrimonio igualitario y el reconocimiento de la identidad de género conquistaron terreno de forma paralela en muchos países provocando una reacción de la derecha. Según filtraciones publicadas por Wikileaks sobre comunicaciones de grupos derechistas ingleses y españoles, estos consideraron aliarse de nuevo con las TERFs en contra “del movimiento transgénero”.
Los primeros indicios del movimiento anti-trans llegaron a México cuando en 2018 varias TERFs mexicanas como Lecuona, Teresa Ulloa de CATWLAC y Yan Maria Yaoyolotl del Frente Nacional Abolicionista Feminista, fundaron Feministas Mexicanas contra Vientres de Alquiler (FEMMVA). Tuvieron éxito moderado, atrayendo a feministas incluyentes con la crítica a los índices de explotación en el embarazo subrogado, pero perdieron mucho de ese apoyo cuando, en noviembre del mismo año, la cuenta de X (antes Twitter) de FEMMVA lanzó una campaña de acoso para acusar a Ophelia Pastrana de querer trasplantar úteros a hombres como alguna forma de “cumplir fantasías de hombres”. La gente empezó a percatarse de quién manejaba esa organización y del historial de transfobia de sus integrantes.
Un mes después, el oportunismo de FEMMVA fue desenmascarado. Una exintegrante filtró que Lecuona recibía dinero del thinktank anti-aborto “Early Institute”, ligado al FNxF, y que a cambio de este financiamiento se dejó de mencionar el aborto. Cabe decir que los documentos de Wikileaks también refieren al Early Institute, y lo caracterizan como la organización encargada de los “derechos de los padres de familia” en México.
En marzo de 2019 TERFs angloparlantes redactaron la declaración de la WDI, las integrantes de CATWLAC y las exintegrantes de FEMMVA fueron las primeras latinoamericanas en firmar. La WDI sostiene que las leyes de identidad de género, la perspectiva de género y la existencia misma de las personas trans son un peligro para las mujeres y militan explícitamente por la “eliminación del transgenerismo”, es decir, para la erradicación de las personas trans.
Mientras tanto, en la CDMX parecía avanzar un proceso legislativo para una Ley de infancias trans. Pese a ello, jamás se aprobó nada por más de dos años. El PAN supuestamente se opuso por tecnicismos legales, mientras el FNxF protestaba frente al Congreso. Pero, pocas veces discutido, fue el mismo Morena quien detuvo la iniciativa dada la oposición de TERFs dentro del partido.
Dos días antes de la discusión sobre la iniciativa de infancias trans se organizó una conferencia sobre embarazo subrogado donde Lecuona, Ulloa y Yaoyolótl se reunieron con legisladores de Morena. Paula Soto, diputada de Morena por la Benito Juárez, quien había escrito otra iniciativa paralela de infancias trans, estaba en el evento.
Fue después de eso que la iniciativa original pasó “a la congeladora”. El PAN la detuvo en 2019, pero Sheinbaum en 2020 la bloqueó para “discutirla en foros”, con el aplauso del FNxF y grupos de TERFs. Durante todos los debates de la iniciativa el equipo de Soto vio divisiones internas. En general, las feministas obradoristas de la CDMX la apoyaban. Pero Mercurio Cadena, integrante del equipo de Soto, publicó en redes sociales varias posturas en contra de lo que su equipo publicitó. Soto nunca presentó su propia iniciativa y, después de 2019, Morena-Benito Juárez pasó de ser un aliado de la comunidad LGBT+ al principal bastión de lo que la feminista Tamara de Anda denominó despectivamente como “la 4TERF”.
En efecto, varias integrantes de CATWLAC y WDI se acercaron a la Secretaría Nacional de Mujeres de Morena. Bajo el mando de Carol Arriaga, cercana de la entonces presidenta del partido Yeidckol Polevnsky, Morena Mujeres se transformó lenta y discretamente en un bastión TERF.
Durante el 2020, la oposición explotó como nunca los conflictos de la 4T con el feminismo, tanto externos como internos. Las Hijas de la Mx, colectivo de mujeres de derecha, buscó asociarse con jóvenes feministas críticas a la 4T y aprovechó la alianza entre PAN y PRD para organizar un evento feminista ese mismo marzo. El plan original fue promover una alternativa a la marcha del 8M más agradable al público panista, dejando de lado discretamente temas como el aborto. Así nació la idea de un “paro nacional de mujeres” el 9 de marzo. La idea no tomó suficiente tracción con el movimiento feminista de forma más amplia en un inicio, pero esto cambió cuando un colectivo veracruzano de feministas más jóvenes, Brujas del Mar, combinó su presencia en redes sociales, su cercanía en privado a mujeres de derecha y la estética combativa del feminismo callejero para promocionar el paro. Previamente Brujas del Mar sólo era conocida en el puerto de Veracruz por sus constantes conflictos con feministas locales y su discurso anti-trans.
Brujas del Mar capturó la atención de activistas, medios y del país entero en una tormenta perfecta a tal grado que su líder, Arussi Unda, figuró en el TIMES 100 de ese año. La estética encapuchada y combativa atrajo a las jóvenes que se acercaban por primera vez al 8M. Las entrevistas que Unda consiguió con sus contactos en Hijas de la Mx, así como su oposición a la 4T le consiguió la respetabilidad que otros colectivos abiertamente anti-trans no tenían. Durante todo 2020 su influencia en el feminismo nacional fue incuestionable, a pesar de que se hizo público que eran signatarias de la WDI o de la filtración de fotos de Unda con Felipe Calderón. Su presencia en el ojo público causó que decenas de esfuerzos organizativos feministas estallaran en debates sobre el “tema trans”.
Después de su éxito en marzo, Brujas del Mar formó parte de una campaña de colectivos feministas de oposición, “Nosotras Tenemos Otros Datos” (NTOD), liderada por la subsecretaria de relaciones exteriores de Fox, Paticia Olamendi. NTOD sirvió para conectar al feminismo callejero con el político e institucional. El discurso que Unda dio en el lanzamiento de NTOD en junio de 2020 fue el pico de su estrellato nacional y la conectó con TERFs de la vieja escuela.
En 2021, las TERFs concentraron su nuevo capital político en atacar a la comunidad trans. Olamendi impulsó la transfobia dentro del PRD junto con las diputadas Gabriela Sodi y Angélica de la Peña. Invitó a Unda a un panel sobre diversidad en la plenaria del PRD del 2021 y previsiblemente, Unda pronunció un discurso contra los derechos trans. Finalmente, hicieron equipo con CATWLAC para oponerse de manera conjunta a la Ley Agnes, una iniciativa en Puebla para reconocer la identidad de género.
El conflicto al interior de Morena empeoró a finales de 2021 cuando Sheinbaum siguió el ejemplo de Jalisco y emitió un precario decreto que cumpliría las mismas funciones que una Ley de Infancias Trans. Arriaga respondió desde Morena Mujeres oponiéndose al uso de lenguaje inclusivo de la SCJN. También encargó a Ulloa y a Yaoyólotl redactar la agenda nacional de Morena Mujeres. Esto obtuvo el rechazo de muchas feministas y activistas de la diversidad dentro de Morena. Pero ya que el Comité Ejecutivo de Morena no se había reunido en años por la pandemia, Arriaga continuó su control de la secretaría sin rendir cuentas a nadie, con apoyo de grupos TERF de otros partidos como el PVEM, el PAN y el PRD.
La ultraderecha internacional tampoco se quedó atrás. En septiembre de 2021, el PAN causó controversia tras una reunión con VOX, el partido ultraderechista español. Aunque gran parte de los liderazgos panistas se deslindaron de esta alianza e incluso despidieron al asesor que organizó la reunión, algunos elementos del PAN cambiaron notablemente su estrategia después de la reunión. El diputado Gabriel Quadri, quien jamás había mencionado a la comunidad trans, comenzó a difundir discursos en contra, propaganda amarillista y a agredir a las legisladoras trans Salma Luévano y María Clemente García.
La visita de VOX marcó un giro repentino del conservadurismo mexicano e inició una estrategia de “guerra cultural” contra la “ideología de género” al estilo Republicano estadounidense. Desafortunadamente, lo que pudo ser un momento de unificación progresista contra un discurso violento fue un fracaso. Cuando algunos morenistas llamaron a sancionar a Quadri por sus ataques transfóbicos, algunas personas en la “4TERF” mostraron su apoyo a Quadri.
La gota que derramó el vaso fue vertida por Morena-Benito Juárez. Famosa por tener más influencers que candidatos viables, Morena BJ causó un escándalo en marzo de 2023 cuando Mercurio Cadena y Renata Turrent, excandidata a diputada y ahora conductora de Capital 21, invitaron a su programa al líder de un grupo llamado Alianza LGB. El programa fue repudiado incluso por miembros de su partido y causó protestas fuera de las instalaciones de Capital 21 en la alcaldía BJ. Alianza LGB es el capítulo mexicano de la LGB Alliance, un grupo britanico que busca expulsar a la gente trans de la comunidad LGBT y es considerado un grupo extremista en Irlanda.
El costo político de la transfobia interna de la 4T comenzó a ser evidente y tuvo varios efectos. La 4TERF perdió el grueso de su poder político, Capital 21 se disculpó por invitar a la Alianza LGB y cuando por fin Morena renovó su Comité Ejecutivo, Arriaga fue reemplazada de su puesto en Morena Mujeres y con ella se fue la influencia de la WDI. Quadri fue sancionado e incluso abandonó el tema. En una conversación de X dijo que no sacrificaría su carrera por un tema que “no era su prioridad”.
Sin embargo, otros políticos derechistas como America Rangel y Teresa Castell promueven leyes anti-trans en todo el país con apoyo de la WDI. Quadri fracasó porque se aventó sin paracaídas. Pocas personas en su partido lo respaldaron, no tenía trayectoria con el tema y no buscó aliarse con otros grupos como el FNxF o las TERFs. El evento de Lecuona y Castell de marzo 2023 fue sólo el comienzo. El 4 de mayo, Castell fue sancionada por la TEPJF por violencia política de género contra la diputada Luévano y la WDI convocó a un mitin para defenderla.
Si el PAN decide seguir el camino Republicano y las TERFs se suman, la situación de los derechos de las personas trans y mujeres cisgénero podría estar en grave riesgo. Los mismos grupos que impulsaron la caída del dictamen de la suprema corte “Roe vs Wade” (dictamen que fue esencial por décadas para proteger el derecho al aborto en Estados Unidos) han pasado leyes anti-trans en todos los estados, con apoyo de TERFs. El constante discurso transfóbico de políticos y medios de comunicación en Estados Unidos e Inglaterra ha disparado una ola de violencia nombrada como “terrorismo estocastico”.
Morena ha sido un aliado inconsistente de la comunidad trans y su segmento transfóbico podría recobrar poder en el caos electoral que se avecina. Las figuras importantes del PRD mantienen alianzas con Unda y Olamendi. El PRI y los otros partidos son ambivalentes e impredecibles. Para la población trans es vital que como país no acabemos en la situación de Estados Unidos. En una crisis de seguridad y violencia generalizada como vive México, un clima político de hostilidad transfóbica similar al de nuestro vecino podría tener consecuencias fatales para los derechos ganados de las mujeres y las personas trans.
Frezapatistas con Crema
Un podcast de noticias de política desde una perspectiva queer de izquierda y simpatizante del zapatismo hecho por Kuypin, Eme y Misha.