En días recientes, fue publicado el tercer National Climate Assessment, un reporte elaborado por 300 científicos y apoyado por el gobierno federal de Estados Unidos.

El documento, disponible aquí, dice, entre muchas otras cosas, lo siguiente:
– “El calentamiento global, alguna vez considerado un problema del futuro distante, se ha movido con firmeza al presente”.
– “Los estadunidenses se están dando cuenta de los cambios a su alrededor. Los veranos son más largos y más calientes, y los períodos extendidos de calor inusual duran más de lo que cualquier estadunidense vivo haya experimentado. En general, los inviernos son más cortos y calientes. La lluvia cae en aguaceros más duros”.
– “Otros cambios son todavía más dramáticos. Los habitantes de algunas ciudades de las costas ven que sus calles se inundan de manera más regular durante las tormentas y las mareas altas. Las ciudades del interior que están junto a ríos grandes se inundan más, en particular en el noreste y en el medio oeste. Las primas de seguros se han incrementado en lugares vulnerables, y los seguros ya no están disponibles en otros. Un clima más caliente seco y el derretimiento más temprano de la nieve significa que los incendios forestales en el oeste empiezan antes en la primavera, duran más hasta el otoño y queman más superficie”.
– “Los científicos que estudian el cambio climático confirman que estas observaciones son consistentes con los cambios significantes en las tendencias climáticas de la Tierra. Datos independientes, de largo plazo, provenientes de centros de análisis de clima, satélites, boyas en los océanos, medidores de marea y otros confirman que nuestro país, como el resto del mundo, se está calentando. Los patrones de precipitación están cambiando, el nivel del mar aumenta, los océanos se están volviendo más acídicos y la frecuencia e intensidad de algunos fenómenos climáticos extremos está aumentando. Muchas líneas de investigación independiente demuestran que el aceleramiento del calentamiento del último medio siglo se debe, en su mayoría, a actividades humanas”.
– “El promedio de temperatura en Estados Unidos ha aumentado entre 1.3 y 1.9 grados Fahrenheit desde 1895, y la mayoría de este aumento ha ocurrido desde 1970”.
-“Las proyecciones indican que la temperatura podría aumentar entre 2 y 4 grados Fahrenheit en las siguientes décadas”.
-“De continuar la tendencia, la temperatura podría aumentar desde 5 a 10 grados Fahrenheit durante este siglo”. (Un incremento de 9 grados Fahrenheit equivale a uno de 5 grados centígrados; es decir que las temperaturas aumentarán por lo menos 1 grado centígrado en las próximas dos décadas.)
– “Entre 1958 y 2012, el aumento de precipitación en aguaceros ha sido del 71%”.
-“En los últimos 250 años, los océanos han aumentado su acidez en 30%”.
El primer problema, más allá de los datos conocidos por todos, es que no parece que exista una solución, o incluso un proyecto para proponer una solución. Según la U.S. Energy Information Administration, las temperaturas globales van a la alza. Se espera que para el 2040, las emisiones de gases que producen el calentamiento global se incrementarán en un 50% en comparación a 2014.
De hecho, estamos viendo los niveles más altos de dióxido de carbono en 80,000 años. Sí, 80,000. (Un poco de contexto, hace 80,000 años todavía existía el homo erectus.) Más aún, en dos estudios independientes que fueron dados a conocer esta semana, se prevé que el derretimiento de la capa de hielo del Antártico colapse la región y aumente el nivel del mar en casi 5 metros en el próximo siglo.
El segundo problema es que los humanos hemos comenzado a aceptar el calentamiento global como un hecho diario. Una encuesta reciente muestra que a los estadunidenses les preocupa igual que en 1989, antes de que fuera un tema que se incluyera en la conversación pública.
¿Y en México? Si bien es cierto que se han dado pasos para incentivar las energías renovables, seguimos muy retrasados en el tema. Al momento de escribir estas líneas, por ejemplo, el Distrito Federal está en precontingencia ambiental. El año pasado el 35% de los días fueron de calidad “mala” de aire.
Mientras que en el gobierno federal anterior –al cual hay muchas cosas negativas que achacarle, sin duda- se planteo hasta en la ONU la necesidad de combatir el calentamiento global, una revisión de las iniciativas de leyes secundarias en la Reforma energética arroja lo siguiente como principal medida de energía limpia:
Capítulo VII
De la seguridad industrial y la protección al medio ambiente
Artículo 121.- Corresponde a la Agencia emitir la regulación y la normatividad aplicable en materia de seguridad industrial y operativa. así como de protección al medio ambiente en la industria de Hidrocarburos, a fin de promover, aprovechar y desarrollar de manera sustentable las actividades de la industria de Hidrocarburos. La Agencia deberá aportar los elementos técnicos para el diseño y la definición de la política pública en materia energética, de protección al medio ambiente y recursos naturales. así como para la formulación de los programas sectoriales en la materia, que se relacionen con su objeto. La Agencia se regirá por lo dispuesto en su propia ley.
(Tomado a la letra de la propuesta de Ley de Hidrocarburos, disponible aquí.)
Es decir, la protección al medio ambiente queda relegada a un artículo en una ley, en una agencia (Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos) con atribuciones un tanto dispares (seguridad industrial y protección al medio ambiente son dos cosas bastante distintas). Esto sin contar que la ley mencionada en el artículo 121 no fue propuesta dentro del paquete de legislación secundaria.
Pero tampoco era de esperarse mucho: cuando existen alertas de fenómenos meteorológicos extremos en nuestro país, los gobernadores prefieren irse de fiesta.
Esteban Illades es el editor del Blog de la redacción.