Coaliciones electorales en México,
¿le importan a la ciudadanía?

Desde hace ya varias décadas, en cada nuevo proceso electoral vuelve a surgir la cuestión de la conformación de coaliciones o alianzas entre partidos. Del 2000 hasta ahora, siendo 2006 la única excepción, en cada una de las elecciones presidenciales resultó ganadora una alianza formada por diversos partidos. Esta dinámica ya se venía presentando claramente a nivel subnacional desde tiempo atrás, dado que las coaliciones entre fuerzas opositoras (entre las que destacaban fundamentalmente el PAN y el PRD) se convirtieron en la estrategia más efectiva para derrotar al hegemónico PRI.

En la actualidad, las coaliciones entre partidos siguen siendo la norma en México con algunas novedades. En primer lugar, si bien en un inicio Morena se presentó como una fuerza política distinta y planteó que priorizaría competir en solitario, con el paso del tiempo no sólo se comenzó a aliar con fuerzas políticas cercanas en términos ideológicos, como el PT, sino también apuntó a tejer coaliciones más pragmáticas con partidos que tenían o tienen plataformas alejadas, como Encuentro Social o el Partido Verde. En segundo lugar, desde 2018 la coalición entre PAN y PRD se consolidó también en el ámbito federal y a estos se sumó además el PRI en el último proceso electoral.

Ya de cara a las presidenciales de 2024 parece estar en claro que las principales candidaturas serán apoyadas por coaliciones de partidos, convergiendo potencialmente en dos grandes bloques. La prevalencia de esta estrategia parece sustentarse en una máxima: como resultado de la unión los partidos hacen converger detrás de una única candidatura los votos que obtendrían por separado, y esto aumenta sus posibilidades de ganar la contienda. Para elecciones en las que se eligen una gran cantidad de cargos en simultáneo, la formación de alianzas demanda negociaciones significativas entre las distintas fuerzas que las forman y en las que se distribuyen las candidaturas como resultado de estas dinámicas. Cuanto puedan ganar y cuanto deban ceder como resultado de acuerdos de este tipo se convierte entonces en un tema central para las élites partidarias que deciden sobre el asunto.

Por todo lo mencionado anteriormente, la discusión sobre las alianzas electorales ocupa un lugar central en la discusión entre las élites políticas mexicanas al tiempo que despierta un sustantivo interés tanto periodístico como académico. Considerando lo anterior, resulta sorprendente que existan pocos análisis que intenten indagar respecto de cómo ven los mexicanos y las mexicanas de a pie a las coaliciones electorales en torno a las cuáles se estructura la oferta política y en qué medida esto influye en la manera en la que votan.

En la presente nota nos proponemos abordar el asunto a partir de dos fuentes centrales. Por un lado, los propios resultados electorales, ya que en México, luego de la reforma electoral de 2007, el voto por una coalición no es automático sino que el votante debe marcar en la boleta a todos los partidos que la forman. Por otro lado, una encuesta original realizada en el marco del proyecto “¿Las coaliciones electorales fortalecen la democracia? Un estudio a partir de las percepciones de la ciudadanía en México” con financiamiento del Fondo de Apoyo a la Investigación (FACI) de El Colegio de México. En esta última se hicieron a los encuestados diversas preguntas acerca de las coaliciones electorales.

Ilustración: Víctor Solís
Ilustración: Víctor Solís

¿Cuánto votan los mexicanos por coaliciones?

Como sucede en casi todos los países, en México la formación de coaliciones para competir en elecciones se encuentra regulada en diversos aspectos por normativa electoral sobre el tema. En ésta se establecen los requisitos que deben seguir los partidos que buscan aliarse, la documentación que deben presentar, etc. Pero la normativa también establece cómo se reparten los votos obtenidos por una coalición entre los partidos que la forman. Esto último resulta relevante porque en el caso mexicano una parte sustantiva de los recursos que el Estado otorga a los partidos políticos para su funcionamiento se calcula a partir de su apoyo electoral.

Hasta la reforma electoral de 2007, la formación de coaliciones se reflejaba de manera directa en el diseño de la boleta electoral ya que en la misma aparecían los logos de cada una de las alianzas, así como los partidos que se presentaban de manera individual. En ese contexto, la repartición de votos entre las fuerzas políticas que formaban la coalición estaba determinada por la propia decisión de los partidos al momento de firmar el convenio de coalición. En otras palabras, en el mismo se determinaba qué porcentaje de los votos totales obtenidos de la coalición serían computados para cada partido, estableciendo en muchos casos una división en partes iguales. En coaliciones que vinculaban a partidos grandes con otros más pequeños, este tipo de arreglo favorecía a estos últimos ya que les aseguraba una cantidad de votos que seguramente no obtendrían de manera individual. Y esto no sólo les permitía alcanzar el piso mínimo para mantener el registro sino además acceso a una cantidad sustantiva de recursos.

La reforma de 2007 introdujo modificaciones para terminar con estas prácticas. Una de las más relevantes fue determinar que, más allá de formar coaliciones entre sí, cada partido apareciese de manera individual en la boleta y fuese el elector el que definiera a qué fuerza de la coalición daría su voto. En pocas palabras, mientras que el voto por una coalición era previamente automático, ahora el votante era quien definía si quería darles su voto a todos los miembros de la alianza (marcando en la boleta a todas las fuerzas políticas que la formaban) o bien decidirse en apoyar al candidato o candidata postulado por la alianza, pero dando su voto sólo a uno de los partidos miembros de la misma. En este nuevo escenario, entonces, si bien los votos de todos los partidos que forman una alianza se agregan al momento de definirse qué candidato gana la elección, para cuestiones como el financiamiento y la conservación del registro se consideran los votos obtenidos por los partidos de manera individual. En contraposición de lo que acontecía antes de la reforma, sólo se dividen los votos de aquellos ciudadanos que explícitamente hayan decidido marcar en su boleta a más de uno de los partidos que compiten aliados.

Entonces, una forma de considerar el peso que en la mente de los electores tienen las alianzas sería analizar qué porcentaje de estos deciden votar de la última manera. En las siguientes tablas puede observarse que esta porción es verdaderamente muy baja.

Tabla 1. Voto por coaliciones 2018, 2021 y 2023

Elecciones presidenciales 2018

Elecciones legislativas 2021

Elecciones gobernadora Estado de México 2023

Voto por coalición como % del total votos

Voto por coalición (absolutos)

Voto por coalición como % del total votos

Voto por coalición (absolutos)

Voto por coalición como % del total de votos

Voto por coalición (absolutos)

3.1 %

1 757 879

1.1 %

513 195

3.5 %

219 240

Fuente: elaboración propia con datos del Instituto Nacional Electoral – presidenciales 2018 y de Diputados Federales de 2021, e Instituto Electoral del Estado de México – Elecciones Estatales del Estado de México 2023.1

Es interesante destacar que el porcentaje resulta muy bajo en las legislativas de medio término, pero también en las presidenciales, e inclusive en las más recientes elecciones de gobernadora del Estado de México, en las que se supone que existe mayor interés por parte de la población ya que se decide quién ocupará el Ejecutivo por los siguientes seis años.

Esta situación muestra una suerte de disonancia entre la dinámica que impera en las élites partidarias de cara al proceso electoral y aquella de los votantes. En el caso de las primeras sigue muy presente considerar la “lógica de las alianzas” calculando en qué medida coaligarse con otras fuerzas mejorará las posibilidades de triunfar electoralmente. Esto se sostiene fundamentalmente en que, a pesar de que los electores puedan definirse por sólo un partido en la boleta, al momento del escrutinio los votos de todos los partidos aliados se agregan, y es de esta manera que se define quién resultó ganador en la contienda. Al decidir unir fuerzas, los líderes partidarios entran entonces en procesos de negociación para definir cómo se reparten las diferentes candidaturas en juego entre las distintas fuerzas que forman la coalición.

Por otro lado, los y las votantes parecen seguir definiendo su voto a partir de la “lógica partidaria”, apoyando a fuerzas políticas individuales más allá de que éstas estén coaligadas con otras.

Esta contraposición de lógicas puede dar lugar a situaciones en las que un partido que forma parte de una coalición logre la victoria de un número significativo de sus candidatos como resultado de los lugares que estos ocuparon como resultado de las negociaciones para dar forma a la alianza, pero al mismo tiempo obtenga una cantidad limitada de votos en lo individual que lo lleven incluso a la situación extrema de perder su registro. Este no es un escenario hipotético, sino que refleja lo que aconteció con el Partido Encuentro Social en las elecciones de 2018, en el que fue aliado con Morena y el Partido del Trabajo. Como resultado de las mismas logró conformar una bancada numerosa en la Cámara de Diputados al mismo tiempo que sus votos no le alcanzaron para conservar el registro.

Los datos analizados no nos dicen demasiado acerca de las razones de las y los votantes para actuar de esta manera. Una posible explicación es que las identidades o la identificación partidaria siga teniendo fuerza. Pero otras plausibles pueden tener que ver con falta de conocimiento de parte de la ciudadanía respecto de cuál es la forma correcta para votar por coaliciones o el temor de los electores de que un inadecuado registro del voto (por ejemplo, marcando simultáneamente a partidos que no están coaligados) pueda llevar a la anulación del mismo. También puede ser posible que los votantes desconozcan qué partidos están coaligados. Esta última opción puede parecer en principio poco probable considerando el rol central que la discusión sobre las alianzas suele tener en la arena pública, pero igual merece ser indagada.

En la siguiente sección presentamos datos de una encuesta original en la que indagamos particularmente respecto del último de los puntos.

¿Qué piensan y cuánto saben los votantes mexicanos sobre las coaliciones?

Con la idea de tener más elementos para entender estas cuestiones realizamos una encuesta representativa a nivel nacional para saber acerca tanto de la opinión que los mexicanos y las mexicanas tienen sobre la formación de coaliciones en términos generales como su grado de conocimiento en relación con las coaliciones que efectivamente compitieron en las últimas elecciones federales (en este caso las legislativas de 2021).2

Los datos muestran que, en general, más de la mitad de los encuestados no recuerda las alianzas que los tres principales partidos hicieron en las elecciones legislativas de 2021. Cuando se adicionan el porcentaje de encuestados que contestan que no saben junto a los que no recuerdan las alianzas que hicieron los partidos políticos Morena, PRI y PAN se tiene que el 72 % no sabe y no recuerda con qué partido se alió Morena, el 67 % en relación con el PRI y, el 74 % con respecto al PAN.

Gráfico 1

Gráfico 1. ¿Usted recuerda con que partido político se alió (…) en la pasada elección de diputados federales del 2021? %
Fuente: elaboración propia con datos de la encuesta elaborada para el proyecto con fondos de FACI por Parametría

Sin embargo, cuando se les pregunta a los ciudadanos y las ciudadanas sobre la importancia de las coaliciones electorales, los resultados contradicen no sólo la información inmediata anterior sino la presentada en la Tabla 1. En general, más de la mitad se muestra en acuerdo —de acuerdo y muy de acuerdo—, con que para votar por un partido político es importante saber en qué coalición está (78 %); las coaliciones electorales entre partidos políticos fortalecen la democracia (59 %); para ser más competitivos electoralmente es importante que los partidos hagan coaliciones entre ellos (55 %) y; sin importar si hay diferencias ideológicas, está bien que los partidos políticos hagan coaliciones electorales entre ellos (47 %).

Gráfico 2

Gráfico 2. ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo está usted con las siguientes frases? Muy de acuerdo/de acuerdo %
Fuente: elaboración propia con datos de la encuesta elaborada para el proyecto con fondos de FACI por Parametría

A esta información disonante entre lo que se sabe de las coaliciones y lo que se opina de las mismas, se adiciona como colofón que la ciudadanía está en desacuerdo con que debería de haber coaliciones en las próximas elecciones. El 69 % está muy en desacuerdo o en desacuerdo en que el PAN y el PRI realicen coalición electoral; en el mismo sentido opina el 68 % sobre una coalición entre el PAN y el PRD; 71 % estaría en desacuerdo con una coalición entre el PRI y el PRD; el 77 % estaría también en contra de una coalición entre Morena y el PRI; el 75 % está en desacuerdo con una coalición entre Morena y el PAN y; 55 % vería con malos ojos una coalición entre Morena y el PRD.

Gráfico 3

Gráfico 3. ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo estaría usted en que (..) hicieran una coalición o alianza electoral en las próximas elecciones? Muy en desacuerdo/desacuerdo %
Fuente: elaboración propia con datos de la encuesta elaborada para el proyecto con fondos de FACI por Parametría

Comentarios finales

Los partidos piensan sus alianzas con el objetivo de obtener triunfos electorales, sin embargo, estas alianzas no se reflejan en marcas en las boletas, pues los ciudadanos siguen votando por partidos y no por coaliciones al momento de emitir sus sufragios. Asimismo, aunque los ciudadanos opinan sobre la relevancia y características que deben tener las coaliciones que realizan los partidos políticos, éstas no parecen permanecer en la memoria ciudadana ni tampoco parecieran generar un acuerdo mayoritario sobre su realización, sino todo lo contrario.

Lo anterior vuelve pertinente seguir explorando sobre las características de ambos grupos de ciudadanos y ciudadanas tanto de los que sí están de acuerdo y que sí recuerdan las coaliciones que han realizado los partidos políticos en elecciones pasadas, como de aquellos que se ha mostrado en este artículo que no recuerdan y que están mayoritariamente en desacuerdo con las coaliciones electorales entre los partidos políticos.

 

Juan Olmeda
Profesor-investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México

Isaac Cisneros
Profesor-investigador del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México


1 En el caso de los votos por coalición en el Estado de México se contabilizan únicamente los votos que se muestran por separado para la coalición Va por el Estado de México, pues es la que aparece desglosada en la malla publicada por el Instituto Electoral del Estado de México.

2 La encuesta fue realizada por la encuestadora Parametría del 4 al 7 de marzo de 2023 en viviendas. La encuesta tiene representatividad nacional, el número de entrevistas realizadas fue de 800 con un margen de error de +/- 3.5 %.

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Publicado en: Política