El caso Berenzon y la academia mexicana

jenmielot

A estas alturas, no es necesario extenderse mucho sobre los pormenores de la trayectoria de Boris Berenzon, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México que tiene una cantidad indeterminada de plagios en su haber, incluyendo sus tesis de maestría y doctorado (grados obtenidos en la misma institución, que después se convirtieron en libros). La semana antepasada periódicos como El Universal y Reforma, particularmente el primero, le dedicaron no poco espacio en las secciones culturales de sus versiones impresas, pero en las redes sociales ha sido un tema comentado desde hace aproximadamente dos meses (al menos entre los interesados en cuestiones académicas). El historial del profesor Berenzon empezó a ser de conocimiento público a raíz de una carta enviada al Dr. José Narro, rector de la UNAM, con copia a siete autoridades académicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad y a otras personalidades del SNI y de la Universidad de Guadalajara; esta carta está fechada el 1° de abril de este año. En ella, el señor Juan Manuel Aurrecoechea acusó al profesor Berenzon de plagio de por lo menos 18 párrafos del libro Puros cuentos (Historia de la historieta en México 1874-1934), escrito por el Sr. Aurrecoechea en coautoría con Armando Bartra y publicado en 1988 por el CONACULTA, el Museo de Culturas Populares y Editorial Grijalbo. Este libro fue “reproducido ampliamente” por el profesor Berenzon, sin dar crédito alguno, en su libro Retratos de la revuelta, publicado por la Editorial Universitaria de la Universidad de Guadalajara en 2010. Aunque los plagios detectados y comprobables hasta la fecha del profesor Berenzon son cerca de una decena, lo cierto es que desde mucho antes de que saliera a la luz su caso fue creado un blog anónimo (que conocen bien los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras): “Yo quiero un trabajo como el de Boris Berenzon”. Más allá del anonimato de este blog, en él es posible constatar varias cosas sobre el profesor Berenzon que eran vox populi en dicha facultad desde hace tiempo; entre ellas destaco su ausentismo rampante en los cursos que supuestamente imparte en dicha facultad (un ausentismo que, de hecho, lo hizo acreedor de un extrañamiento por parte de las autoridades universitarias en mayo del 2011).

Estas líneas no tienen como objetivo añadir más ejemplos de plagio por parte del profesor Berenzon (algo que ya resulta ocioso), sino llamar la atención sobre tres aspectos que me parecen muy importantes porque que van mucho más allá de una persona y de una trayectoria consideradas individualmente. El primero es que a más de dos meses y medio de haber sido difundida la carta mencionada en el párrafo anterior, ni el rector de la Máxima Casa de Estudios ni la directora de la Facultad de Filosofía y Letras se han expresado públicamente al respecto. El segundo es que, hasta donde sé, el plagio sigue sin estar contemplado en la legislación de la UNAM; por lo tanto, cabe pensar que los plagiarios pueden seguir actuando a sus anchas, sin temor a sufrir las consecuencias de una práctica que, sobra decirlo, atenta contra la médula de la vida universitaria y de cualquier noción que se pueda tener del trabajo académico y de la excelencia académica. El tercer y último aspecto que me parece importante subrayar es que el historial plagiario del profesor Berenzon, el cual incluye no solamente las dos tesis mencionadas (convertidas, insisto, en sendos libros), sino varios artículos y un par de conferencias, refleja la existencia en el medio académico mexicano de unos niveles de rigor y de exigencia en el campo de las ciencias sociales que, en el mejor de los casos, se pueden definir como “relajados” (aunque se podrían usar adjetivos más severos y, quizás, más apegados a la realidad). En otras palabras, la dilatada trayectoria académica del profesor Berenzon va mucho más allá de una sola persona, pues solo en un contexto que en cierto sentido puede considerarse “propicio” es posible explicar que alguien como él haya logrado, entre otras cosas, obtener los grados de maestro y doctor en la UNAM con tesis plagiadas, dar clases en la Facultad de Filosofía y Letras durante muchos años con unos niveles de ausentismo que son proverbiales desde hace tiempo, ocupar diversos puestos administrativos en la misma facultad y, el colmo de los colmos, haber obtenido hace algunos años el Premio “Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en Docencia en Humanidades”.

Para cualquiera que conozca el caso Berenzon con cierto detalle, el asunto puede parecerle un caso de naturaleza patológica. Sin embargo, para todo académico que valore su profesión y su trabajo, una trayectoria como la del profesor Berenzon refleja e implica muchas cosas que no tienen absolutamente nada que ver con la patología, sino con algo que puede parecer más pedestre, pero que es de la máxima importancia: la existencia de un conjunto de prácticas que son parte del funcionamiento cotidiano de la academia mexicana del más alto nivel en el ámbito de las ciencias sociales. Entre las múltiples implicaciones del caso Berenzon que alcanzo a percibir destaco solamente tres. La primera es que los académicos mexicanos en ciencias sociales tenemos que tomarnos más en serio todas y cada una de las actividades que realizamos (empezando quizás por la dirección de tesis, pero también lo relativo a dictámenes de todo tipo: de tesis, de artículos, de libros, de proyectos académicos, etc.). La segunda es que los métodos de evaluación de los profesores-investigadores que se aplican en las universidades mexicanas tienen que ser más rigurosos (sobre todo los mecanismos de promoción de los profesores-investigadores). Por último, como ya adelanté, la legislación respecto al plagio tiene que ser lo más clara posible en todas y cada una de las universidades mexicanas; dicho de otra manera, las consecuencias del mismo deben ser estipuladas sin ambages ni subterfugios (para profesores-investigadores por supuesto, pero también para alumnos). No está de más añadir que si bien es cierto que el caso del profesor Berenzon se dio en la UNAM (más concretamente en la FFyL), ninguna universidad mexicana está exenta del tipo de prácticas a las que aludí líneas arriba.

Me gustaría pensar que con medidas como las mencionadas, y muchas más que podrían añadirse, será posible evitar que en el futuro personas como Boris Berenzon obtengan títulos de posgrado en las universidades de este país, se hagan pasar durante años como profesores-investigadores (cuando no son ni lo uno, ni lo otro), ocupen puestos académico-administrativos y, para no extenderme más y para vergüenza de toda la academia mexicana, reciban distinciones a la excelencia docente cuando lo que han hecho durante mucho tiempo es burlarse de sus alumnos y de la comunidad académica mexicana en su conjunto.

 

Roberto Breña.

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18 comentarios en “El caso Berenzon y la academia mexicana

  1. El plagio de tesis es un caso poco explorado en México. En este caso el desenlace fue el despido de Berenzon, no por plagio sino por que incurrió en graves deficiencias en sus labores docentes y de investigación. Pero, ¿y los grados? Los grados de maestría y doctorado los sigue ostentando a pesar de que se comprobó el plagio.

    A raíz de un plagio a mi trabajo de titulación por parte de un graduado de la UANL, investigué que procede y encontré que no hay precedentes. Las universidades no tienen procedimientos para tratar situaciones de plagio. No saben qué hacer después de haber otorgado el grado y posteriormente descubrir que se les engañó con material plagiado. Desde mi punto de vista una tesis plagiada merece revocación de grado, e incluso retiro de la cedula profesional. Al no haber procedimientos para estos casos, ni canales de comunicación inter-universidades los afectados enfrentamos apatía, burocracia e incertidumbre. Hay que tener mucha paciencia, y no desistir. Se me ocurre que en la ANUIES se discuta como proceder, que se establezcan mecanismos de comunicación inter-institucional para atender casos de plagio.

    Aquí una liga en la que expongo mi caso:

    http://red-academica.net/observatorio-academico/2013/07/29/tesis-para-dos/

    – See more at: https://redaccion.nexos.com.mx/?p=5120#sthash.gfm828l7.dpuf

    Este comentario también lo escribí identico en la nota «El secreto de Boris»

  2. El señor Berenzon debe ser degradado a bachiller si plagió sus tesis de posgrado de la mano de la doctora Villegas . Por qué sigue cobrando 70000 pesos mensuales utilizando prácticas de funcionario corrupto del gobierno federal : trampas , transas, tráfico de influencias , conflicto de intereses ? A quiénes compete dar un castigo ejemplar a este cínico plagiador?

  3. Totalmente de acuerdo con el autor. Este tema del plagio aplica en muchos otros campos como la publicidad, los diseños y las marcas y es un tema que se debe regular y erradicar de fondo.

  4. Los que conocimos a Boris Berenszon Gorn desde que era estudiante universitario y se sentaba con nosotros en los pupitres, logramos observar sus deficiencias académicas de muy cerca; pero también su cercanía finísima por cierto a una red de nepotismo, criollismo y hasta racismo nato, por lo menos de los años 1987 hasta 1991 en que estuve en la FFL. Todos nos hicimos de la vista gorda; sin embargo puedo asegurar que esos golems de la FFY son creaciones de las vacas sagradas de dicha Facultad y aquí están ahora los resultados de esas prebendas del compadrazgo. Ojo, escribí en plural porque Boris no es el único. Lo cierto es que como buen golem se ha mantenido alejado del pogromo y un pequeño detalle más, sus creadoras olvidaron meter debajo de su lengua en papel o arcilla la palabra escrita de Emet en judio «verdad»; ya programado cuando se es necesario se borra la primera letra E y sólo queda Met, en judio «muerte», es decir se programa la autodestrucción. Tal vez sea el caso de nuestro viejo compañero universitario.

  5. Ya que tanto le interesa al bueno del Dr. Breña efectuar señalamientos acerca de la corrupción, las omisiones y la porquería que hay en la educación superior de nuestro país, bien podría hacernos un resumen decente de las omisiones, la corrupción y la porquería que hay en el Colmex, algo que él debe conocer mejor que nadie. Porque es muy bonito ponerse a decir lo que sucede en cualquier parte, menos en el lugar en el que cada uno trabaja como si este fuera perfecto, idílico, paradisiaco y ejemplar.

    Y lo del Boris, ni qué decir. Si no contara con sus poderosas madrinas apellidadas Villegas y González, hace años que estaría en la calle, o igual y nunca habría llegado a ocupar la cantidad de puestos que le han convertido en un buen ejemplo de cómo es posible vivir bien en la UNAM consiguiendo puestos y más puestos.

    1. En serio costará tanto trabajo poner un poquito de atención a lo que dice el comentario inicial?

      «… la existencia de un conjunto de prácticas que son parte del funcionamiento cotidiano de la academia mexicana del más alto nivel en el ámbito de las ciencias sociales.»

      «No está de más añadir que si bien es cierto que el caso del profesor Berenzon se dio en la UNAM (más concretamente en la FFyL), ninguna universidad mexicana está exenta del tipo de prácticas a las que aludí líneas arriba.»

      1. Si tú crees que eso vale lo mismo, allá tú. Boris tiene nombre y apellido, está en todas partes y se sabe lo que hace. No es equiparable a decir «los hay en todas partes». ¿En qué partes? ¿Quiénes son y qué hacen? Los del Colmex, ¿quiénes son y qué hacen?

        ¿En serio costará tanto trabajo poner un poquito de atención a lo que se señala puntualmente?

  6. Quizás sea necesario que el autor de este texto recuerde las críticas, y aplique certeramente el sentido de autocrítica (http://www.letraslibres.com/revista/letrillas/brena-rechazado-y-rijoso). Por lo visto, reconoce en sus enemigos ciertas peculiaridades familiares. ¡Agache las orejas otra vez, doctor! ¡No le vayan a salir raspadas!
    En cuanto al acusado (y por este «puro» autor, juzgado y condenado), ¡ni quién le ayude! Pero debe seguir el proceso… Está bien entrarle al chisme de vez en cuando, pero cuando se dispone de una tribuna pública en la que perder -y hacer perder- el tiempo, se pueden cometer errores. Y algunos saldrán caros.
    Y en cuanto a las generalizaciones, el que esté libre de pecado, que comience la lapidación. Quien no contesta a preguntas a las que no puede responder, quizás sea más sabio que quien las formula antes de tiempo. O sabe algo demasiado terrible. En MI Facultad no es el suyo el único caso, pero sí es la suya la única excepción. Por ahora…

    1. Bueno, ya comenzaron los argumentos «ad hominem», que no es sino una manera seudoelegante de decir que los académicos también se pueden comportar como comadres de lavadero cuando se dan por aludidos o cuando se indignan por poder. Pero al menos las viejas argüenderas ostentan la virtud de no tener pelos en la lengua para decirse sus verdades y no recurren a alusiones sólo para «entendidos».
      Independientemente de sus motivaciones y de sus posibles destinatarios, el texto reseña una muy lamentable e innegable verdad que debería preocuparnos mucho más que el ego de cualquier intelectual, por muy altas que piense son sus prendas.

  7. En la universidad continuamente se dice que los estudiantes plagian, se dirigen hacia nosotros como si fuésemos quienes nos dedicaramos a robar los trabajos, en toda mi carrera nunca nadie me robo siquiera mi tarea. Hace tiempo me entere que a un amigo al momento de titularse varios académicos querían que los nombrara en su tesis. Y cuando se titulo, un pseudo-investigador tomo parte de su trabajo y lo público como si fuese trabajo de él, un plagio. Entonces a donde van los estudiantes? Que hacen con autoridades como las del caso Berenzon? Se necesitan reformas de raiz

  8. Además de falta de ética, lo que denotan quienes plagian es un desconocimiento del potencial del internet y recursos disponibles. Creen que pueden seguir aparentando inteligencia y que nadie los va a descubrir.

    En clase hemos implementado el uso de «Turnitin», no sólo para detectar plagio, sino para que los mismos estudiantes, antes de entregar sus ensayos detecten si por descuido les falta citar algo, incluso un parafraseo. Con ello el argumento de «descuido» ya no está justificado.

  9. Suscribo con las dos manos, en especial las propuestas. Como editor, en los últimos años me ha tocado lidiar con historiadores y economistas con doctorado que son ejemplo ya no de mala fe sino de un bajo nivel académico, cuando no de ignorancia supina. Me he topado, por ejemplo, con que no son capaces de citar una fuente con la mínima exactitud necesaria o que desconocen hechos básicos de su propio campo. Y siempre me planteo la misma pregunta: ¿y a estos quién los dejó llegar al doctorado o incluso al SIN?

  10. El encubrimiento y apoyo que ha tenído el señor Berenzon por parte de las autoridades universitarias tanto por su ausentismo, abuso e intimidación a sus estudiantes y por los plagios que hasta el momento han salido a la luz pública no sólo cuestionan los métodos de evaluación y la falta de rigor de la Universidad Nacional y del CONACyt con los académicos; sino que también nos deja ver parte de un fino engranaje de una red de corrupción (nepotismo, compadrazgo y hacerse de la vista gorda) que abundan en la Universidad Nacional.
    Yo le pregunto a la UNAM ¿Qué tanto le deben a Boris? ¿Qué motiva a la Universidad Nacional a cobijar a esta lacra?
    ¿Cómo puede ser que Boris Berenzon perciba un salario de más de 70 mil pesos mensuales por no hacer nada y un profesor de asignatura tenga un salario miserable que no alcanza ni los dos mil pesos al mes? ¿No les da vergüenza?
    Tal parece que la Universidad Nacional es incapaz de erradicar de forma tajante un mal endémico que la ha trasminado y, del que Boris Berenzon es uno de los muchos que se han servido con cuchara grande para abusar incesantemente porque es de dominio público que si hay un lugar para la impunidad, esa es la UNAM.

  11. Si eso pasa en la UNAM, nuestra gran Universidad Nacional, ¿qué le depara a las universidades de provincia? Hace un par de meses se dieron a conocer casos no menos vergonzosos en la Facultad de Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad de Puebla: http://filsinplagio.blogspot.com/2013/04/plagios-de-la-dra.html
    Cuando los académicos se expresaron, fue para respaldar a quien plagió: http://filsinplagio.blogspot.com/2013/05/respuesta-al-comunicado-de-la-academia.html
    Ojalá alguien volteara a provincia.

  12. y si sumamos la venta, en puestos semifijos o de plano ambulantes, en todos los planteles universitarios, alrededor y al interior de todo tipo de productos desde comida hasta pelis piratas

    y pa’remtar, dicen las malas lenguas de las buenas personas, que en algunos campus, los estacionamientos son los nuevos lugares para negociar calificaciones… nada de esperar a que los edificios estén vacíos y usar el cubículo… total, ya todos saben de ‘a como’

  13. Definitivamente, no se trata del caso de ciencias sociales solamente. Puedo asegurarle que el 99% de las tesis de licenciatura, maestría y doctorado que se desarrollan en el politécnico nacional tienen niveles iguales o peores de los del caso Berenzon. A mi juicio, el mismísimo SNI está podrido hasta la médula: conozco una flamante «doctora» admitida al organismo, que no sabe el equvalente de pi medios en grados (conocimiento de nivel secundaria)

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