El discurso Nobel de Vargas Llosa

Estos son algunos extractos del discurso, «Elogio de la lectura y la ficción«, que dio Mario Vargas Llosa con motivo de su premiación como Premio Nobel de Literatura. Aquí se puede ver el video del discurso completo.

La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura.

No era fácil escribir historias. Al volverse palabras, los proyectos se marchitaban en el papel y las ideas e imágenes desfallecían. ¿Cómo reanimarlos? Por fortuna, allí estaban los maestros para aprender de ellos y seguir su ejemplo. Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia. Faulkner, que es la forma –la escritura y la estructura– lo que engrandece o empobrece los temas. Martorell, Cervantes, Dickens, Balzac, Tolstoi, Conrad, Thomas Mann, que el número y la ambición son tan importantes en una novela como la destreza estilística y la estrategia narrativa. Sartre, que las palabras son actos y que una novela, una obra de teatro, un ensayo, comprometidos con la actualidad y las mejores opciones, pueden cambiar el curso de la historia. Camus y Orwell, que una literatura desprovista de moral es inhumana y Malraux que el heroísmo y la épica cabían en la actualidad tanto como en el tiempo de los argonautas, la Odisea y la Ilíada.

Algunas veces me pregunté si en países como el mío, con escasos lectores y tantos pobres, analfabetos e injusticias, donde la cultura era privilegio de tan pocos, escribir no era un lujo solipsista. Pero estas dudas nunca asfixiaron mi vocación y seguí siempre escribiendo, incluso en aquellos períodos en que los trabajos alimenticios absorbían casi todo mi tiempo. Creo que hice lo justo, pues, si para que la literatura florezca en una sociedad fuera requisito alcanzar primero la alta cultura, la libertad, la prosperidad y la justicia, ella no hubiera existido nunca. Por el contrario, gracias a la literatura, a las conciencias que formó, a los deseos y anhelos que inspiró, al desencanto de lo real con que volvemos del viaje a una bella fantasía, la civilización es ahora menos cruel que cuando los contadores de cuentos comenzaron a humanizar la vida con sus fábulas.

Quienes dudan de que la literatura, además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad, nos alerta contra toda forma de opresión, pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes.

Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana. Esa comprobación, si echa raíces en la sensibilidad y la conciencia, vuelve a los ciudadanos más difíciles de manipular, de aceptar las mentiras de quienes quisieran hacerles creer que, entre barrotes, inquisidores y carceleros viven más seguros y mejor.

La buena literatura tiende puentes entre gentes distintas y, haciéndonos gozar, sufrir o sorprendernos, nos une por debajo de las lenguas, creencias, usos, costumbres y prejuicios que nos separan.

La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez.

La literatura dejó de ser un juego. Se volvió una manera de resistir la adversidad, de protestar, de rebelarme, de escapar a lo intolerable, mi razón de vivir. Desde entonces y hasta ahora, en todas las circunstancias en que me he sentido abatido o golpeado, a orillas de la desesperación, entregarme en cuerpo y alma a mi trabajo de fabulador ha sido la luz que señala la salida del túnel, la tabla de salvación que lleva al náufrago a la playa.

“Escribir es una manera de vivir”, dijo Flaubert. Sí, muy cierto, una manera de vivir con ilusión y alegría y un fuego chisporroteante en la cabeza, peleando con las palabras díscolas hasta amaestrarlas, explorando el ancho mundo como un cazador en pos de presas codiciables para alimentar la ficción en ciernes y aplacar ese apetito voraz de toda historia que al crecer quisiera tragarse todas las historias.

La literatura es una representación falaz de la vida que, sin embargo, nos ayuda a entenderla mejor, a orientarnos por el laberinto en el que nacimos, transcurrimos y morimos. Ella nos desagravia de los reveses y frustraciones que nos inflige la vida verdadera y gracias a ella desciframos, al menos parcialmente, el jeroglífico que suele ser la existencia para la gran mayoría de los seres humanos, principalmente aquellos que alentamos más dudas que certezas, y confesamos nuestra perplejidad ante temas como la trascendencia, el destino individual y colectivo, el alma, el sentido o el sinsentido de la historia, el más acá y el más allá del conocimiento racional.

la ficción es más que un entretenimiento, más que un ejercicio intelectual que aguza la sensibilidad y despierta el espíritu crítico. Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano. Para que no retrocedamos a la barbarie de la incomunicación y la vida no se reduzca al pragmatismo de los especialistas que ven las cosas en profundidad pero ignoran lo que las rodea, precede y continúa. Para que no pasemos de servirnos de las máquinas que inventamos a ser sus sirvientes y esclavos. Y porque un mundo sin literatura sería un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos, un mundo de autómatas privados de lo que hace que el ser humano sea de veras humano: la capacidad de salir de sí mismo y mudarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de nuestros sueños.

Las mentiras de la literatura se vuelven verdades a través de nosotros, los lectores transformados, contaminados de anhelos y, por culpa de la ficción, en permanente entredicho con la mediocre realidad. Hechicería que, al ilusionarnos con tener lo que no tenemos, ser lo que no somos, acceder a esa imposible existencia donde, como dioses paganos, nos sentimos terrenales y eternos a la vez, la literatura introduce en nuestros espíritus la inconformidad y la rebeldía, que están detrás de todas las hazañas que han contribuido a disminuir la violencia en las relaciones humanas. A disminuir la violencia, no a acabar con ella. Porque la nuestra será siempre, por fortuna, una historia inconclusa. Por eso tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo, la más eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condición perecedera, de derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible.


10 comentarios en “El discurso Nobel de Vargas Llosa

  1. Comentar de Vargas Llosa o de cuantos escritores sean es comunicarnos con nosotros mismos:
    «…nada es más rico o más precioso. Sagrado como hostiancico, como la libertad hermoso.
    Siempre lleno de ilusiones soporta las decepc iones. Fuerte como lanza encasquetada.
    Frágil como nieve embarquillada. Atiéndelo, anímalo, púlelo, límpialo. que sea de gran
    entendimiento pues sólo tuyo es el tesoro que es todo tu pensamiento…», es un fragmento
    de algo personal sobre libertad, pensamiento y expresión, que viene al caso, porque volvemos a
    señalar que escribir es vida, aunque la vida como en el casode Vargas Llosa se considere Ficción. La ficción de su yo interior de cada quien

  2. Respecto a Holocausto presiento que ambos tienen razón porque al fin y al cabo es un sacrificio- Si se quiere incluir como un conjunto de éstos, está bien, pero me parece que Jacobo habla «por su raza hablará su espíritu», sólo del que a él le duele.

  3. Soy reacio a las notas que no utilizan un lenguaje normal.. No se acostumbren a Graficar palabras como adivinanzas de lo que quieren decir: La literatura es ficción… y realidad: «…si el alma siente que el corazón languidece no hay venturosa calma con aliento en la ficción, La realidad es pena inmensa que busca alivio en presente con ansia de encontrar otra alma igualada en la franca comunión…», extracto de una de mis rasgaduras en el papel. Vargas Llosa dice lo vivido y lo que ahora puede suscribir. Por espacio, no simplifiquemos la belleza de las letras. Al menos en temas de literatura. Siendo así, así si le entro-

  4. Escribir es vida. Mas una vida que se vive para sí sin pensar si alguien leerá lo que uno rasga en papel que finalmente desaparece en el archivo de Cronos, hasta que se fenece y entonces se con-tabilizan volúmenes de la biblioteca.El cóndor pasa porque vuela hasta que se termina su viento y queda postrado en la sin nada, donde finalmente nos encontraremos los seres humanos inanimados.Vr, gr. Alí Chumacero. Como todos Vargas Llosa hoy de moda, se irá del planeta y quedará enbibliotecado.¿Dónde se encuentran los anteriores premios Nobel? Dejemos que Mario Vargas Llosa siga viviendo su propia ficción, que es su vida y, cada uno escriba la propia con amor y entereza porque lo que importa es estar…A´si estaba el ayer. No estará el mañana cuando llegue el zarpazo y, ¡pum!, se acaba la red y la araña. Por eso importa lo que importa y lo que importa es estar.

  5. Q mejor muestra d lo q las letras y las ideas como la libertad se demuestran en la literatura,
    todo lo q se dice aqui tiene parte de una vida unica, q tenemos y q nos dejamos llevar por lo mas simple,
    q algunos profundizan tanto q se quedan en sólo eso y ya, q no hay edad además para estos placeres.
    q gozen la literatura mundial con sus gustos personales, y q mas aun la difundan con palabras personales.

    guti sol

  6. mcjaramillo, yo no soy fan de Vargas Llosa, solo le leí hace años, Pantaleón y las visitadoras, cuando lo nombraron ganador del Nobel, yo me pregunté si había leido algo de él, y si, revisando el libro, hasta me reí recordando algunas páginas

    a mi, de manera absolutamente personal, me parece una persona petulante, y francamente, al escucharlo hablar en alguna entrevista, yo le cambiaba de inmediato, de lo que escribe, tengo que confesar que con un libro leido, no hay opinión que valga, ahi si no puedo decir nada

    en wradio, estaban tan conmovidos con el premio, que pasaron el audio en vivo, no completo, por eso de los horarios y compromisos de los anunciantes, y compartieron el texto por twitter ese día

    me gustó escucharlo, me pareció bastante emocionado y con toda una historia detrás de él, que le da soporte a lo que piensa y a cómo dice y escribe hoy

    saludos

    1. Claudia: del escritor, soy una ferviente seguidora, tengo y he leído toda su obra; no puedo decir lo mismo del personaje: algo me reconcilió con él después de escucharle el discurso que dio en la Academia Sueca; pero sólo fue algo.

  7. Gracias por editar completo el texto leído por Vargas Llosa ante los académicos suecos, así como el vídeo de esa lectura.

    He de confesar que, su lectura, me ha reconciliado con el Vargas Llosa hombre.

  8. Una guerra literaria del fin del mundo ganada por un general andino de las letras escritas con pluma de cóndor; esto significa el nobel entregado a don Mario Vargas Llosa. Gracias general por los buenos momentos que nos has dado con tus historias , artículos, ensayos y narraciones. En hora buena, muchas felicidades.

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