El INE bajo ataque y la elección de cuatro consejeros electorales

No es la primera vez que el Instituto Nacional Electoral (INE) está bajo ataque; ha ocurrido en diversos momentos de su historia. A fines de los años 90, por ejemplo, varios consejeros enfrentaron acusaciones por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por presuntas irregularidades administrativas: se dijo en su momento que ese partido usaba al contralor interno del entonces IFE para amedrentar a algunos consejeros que tenían posiciones contrarias al PRI.

En 2003, hubo un nuevo enfrentamiento entre el IFE y el PRI cuando el primero multó al segundo con mil millones de pesos por el caso conocido como Pemexgate. Muchos líderes del partido acusaron al instituto de parcialidad y Miguel Ángel Yunes, a la sazón coordinador de asuntos jurídicos del partido, acusó al IFE de “revancha” y de estar al servicio del régimen y del presidente Vicente Fox.

En 2007 hubo una nueva andanada de ataques, ahora por parte del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del PRI (nuevamente). La razón: una reforma electoral que buscaba remover de forma anticipada a varios consejeros del Instituto a quienes se acusaba de pérdida de confianza a raíz del conflicto poselectoral del 2006. En esta ocasión los ataques fueron convalidados por el mismo gobierno encabezado por el presidente Felipe Calderón (PAN), ganador en la elección de 2006, quien cedió a las presiones de otros partidos y permitió una reforma electoral que vulneró la autonomía del IFE.

Ahora en 2020 renacen los ataques. Lo inédito es que ahora provienen del partido triunfante en las elecciones de 2018 organizadas por el INE. Así como el desafuero de López Obrador en 2005 afectó desde un año antes la celebración de los comicios presidenciales de 2006, los ataques de hoy al INE reverberarán durante las campañas del próximo año cuando se celebrará la elección más grande de la historia de México (y presiento que también la más conflictiva).

Cualquier candidato perdedor de Morena podrá acusar al Instituto de ser culpable porque desde hoy se le acusa de cometer fraude y de estar controlado por una suerte de pandilla de conservadores que se aferran a su presupuesto y sus privilegios. Si esa es la imagen que se dibuja desde Palacio Nacional, ya sabemos cómo serán los ataques en los próximos meses.

Ilustración: Víctor Solís

Es inentendible la vulneración que se hace desde el gobierno cuando Morena es hoy el partido con más probabilidades de ganar más cargos en la elección de 2021. Seguramente sus resultados no serán tan abrumadores como en 2018, pero con una oposición tan debilitada, ese partido —aun con sus enormes conflictos internos— puede salir airoso en 2021. ¿Para que atacar al árbitro que organizará esa elección?

En las próximas semanas la Cámara de Diputados elegirá a cuatro nuevos consejeros electorales. Se acusa de forma anticipada que Morena querrá “agandallar” el proceso y colocar a peones en el Consejo General del INE. La memoria reciente del nombramiento desaseado en el Senado de la titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos da pie a esa preocupación.

No sería la primera vez que un partido lo intenta. Ha sido práctica desde el primer consejo del IFE autónomo en 1996 que los partidos eligen a los consejeros por cuotas. Así será ahora. La apuesta debe ser entonces que los elegidos cuenten con el perfil profesional y la inteligencia emocional para ceñirse a un desempeño legal e imparcial. No importa quién te nombre, siempre y cuando actúes de forma independiente una vez en el cargo.

La experiencia del IFE-INE muestra que, de las decenas de consejeras y consejeros nombrados por los partidos en las últimas tres décadas, ha habido de todo. Algunos que efectivamente actuaron como correas de transmisión de sus patrocinadores; otros que —una vez en la silla— cumplieron su mandato con base en la ley. Otros que dieron la espalda a quien los promovió. Y otros que se convirtieron en enemigos de algún partido, notoriamente del PRI, a fines de los 90.

Hay dos factores que definirán el rumbo que tome el proceso de selección de los cuatro nuevos consejeros. Por una parte, Morena y sus aliados cuentan con los votos en la Cámara de Diputados para nombrar a los consejeros sin requerir el apoyo de los demás partidos opositores. Y eso podría motivar la tentación de colocar a personas sin la experiencia y sin la independencia política y emocional para desempeñar el cargo con responsabilidad. Una suerte de voceros de la 4T injertos en el INE para “limpiar” la casa y reventar cualquier decisión adversa para el nuevo gobierno y su partido.

No obstante, la convocatoria para elegir a los nuevos consejeros que se publicó el jueves pasado es una buena noticia. Es un texto aprobado por unanimidad que brinda certeza, transparencia e inclusión. Es resultado de la reforma electoral de 2014 que mandató que hubiese un comité técnico de preselección que, con base en exámenes, entrevistas y revisión de las semblanzas de los aspirantes, proponga a la Junta de Coordinación Política (Jucopo) a cinco candidatos por cada una de las cuatro plazas vacantes.

Si ese comité lleva a cabo su labor conforme a los lineamientos aprobados, el proceso de nombramiento podría ser virtuoso y aplacar la campaña de ataques en contra del INE. Sin duda podría dar certeza a todos y lograr mayor diversidad en los integrantes del Consejo General. Sin embargo, existe el riesgo de que proceso se descarrile por pleitos internos de Morena. Hay dos titulares del partido y varios grupos en abierta pugna. ¿Cuál de ellos decidirá quiénes serán los conejeros?

Mario Delgado, coordinador de los diputados de Morena y presidente de la Jucopo, ha dicho que la elección de los consejeros será una oportunidad para fortalecer al INE y cortar el predominio de los partidos políticos. ¿Será? Ojalá prevalezca su visión, pero enfrentará enormes resistencias al interior de su partido.

Lo más probable es que la nueva composición del INE dé lugar a mayor rispidez en la toma de decisiones, a un proceso interno de revisión administrativa, al intento de revocar el nombramiento reciente del secretario ejecutivo y, en general, a un papel muy estridente de algunos consejeros. Ello complicará la organización electoral de 2021.

Finalmente, si el consejero presidente del INE quiere focalizar su energía en lo verdaderamente relevante —la autonomía del Instituto—, vale la pena que abdique ya de los amparos para mantener su salario por encima del presidencial. Tiene el derecho de hacerlo, pero políticamente es una lucha perdida y puede restarle baterías para defender al Instituto en estos momentos tan aciagos.

 

Luis Carlos Ugalde
Consejero presidente del IFE entre 2003 y 2007.

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Publicado en: Política

2 comentarios en “El INE bajo ataque y la elección de cuatro consejeros electorales

  1. El panorama nacional es desolador. La impotencia ante tamañas decisiones es desproporcionada y no veo a nadie en el horizonte que pudiera ayudarnos.
    Mi agradecimiento a don Luis Carlos Ugalde.

  2. de realizarse la operacion que seguramente el partido en el poder tiene en mente , habrá terminado lo poco independiente que le queda al pais ya que este regimen quiere todo el poder en un solo individuo. punto. las personas electas por morena solo haran lo que el «jefe» les ordene, tal como paso en la elección de de la titular de la comision nal. de los derechos humanos, una verguenza.

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