El manifiesto comunista: enterradores sin entierro

Hace 163 años se publicó El Manifiesto del Partido Comunista (mejor conocido como El Manifiesto Comunista) escrito por Carlos Marx y Federico Engels. La primera edición se hizo en alemán y fue publicada en Inglaterra. En un principio no tuvo mayor éxito, excepto entre grupos políticos cercanos a Marx y Engels, sin embargo, a partir de la década de los setenta del siglo XIX cuando varios partidos «socialdemócratas» usaron el documento como programa ideológico su difusión creció por todo Europa hasta convertirse en un texto global después de la revolución rusa en 1917.

La editorial Verso publicó hace unos años una edición del 150 aniversario de la publicación de El Manifiesto , con una introducción escrita por el historiador Eric Hobsbawm del cual retomamos algunos párrafos.

Una de las aclaraciones importantes que hace Hobsbawm es sobre el título original del texto. «Partido» en aquella época no quería decir otra cosa que corriente de opinión, no implicaba una organización, y menos aún un aparato burocrático. Con esta aclaración, Hobsbawm de cierta manera distancia el texto de la «aplicación» histórica que tuvo.

«…el ‘Partido Comunista’ al cual el  Manifiesto dice pertenecer, nada tenía que ver con los partidos de la política democrática moderna, o los «partidos vanguardistas» del Comunismo Leninista, menos aún con los partidos estatales del tipo soviético o chino. Ninguno de estos existía aún. ‘Partido’ aún significaba esencialmente una tendencia o corriente de opinión o política pública…»

En su texto Hobsbawm intenta mostrar cómo puede seguir siendo un texto interesante para el lector contemporáneo, pese a lo equivocado de sus predicciones y la historia política a la que ha estado vinculado:

«Sin embargo, al final del milenio nos debe sorprender la agudeza del Manifiesto en su visión de un futuro remoto en el que el capitalismo se ha globalizado masivamente, aunque el fracaso de otras de sus predicciones sea igual de llamativo. Es ahora evidente que la burguesía no ha producido ‘sobre todo…a sus propios enterradores’ en el proletariado. ‘Su caída y la victoria del proletariado’ no se ha probado ‘igualmente inevitable’.»

Pero Hobsbawm rescata del Manifiesto más su inspiración voluntarista que el determinismo histórico que se suele interpretar del texto al insistir en el inevitable colapso del capitalismo:

«El Manifiesto se ha leído como un documento sobre la inevitabilidad histórica, y está claro que su fuerza derivó de la confianza que le dio a los lectores de que el capitalismo estaba destinado a ser enterrado por sus propios enterradores, y que ahora -y no en una época previa de la historia- las condiciones de la emancipación habían llegado. Pero -contrario a lo que se asume de manera generalizada- en tanto cree que el cambio histórico sucede a través de los hombres haciendo su propia historia, no es un documento determinista. Las tumbas deben ser cavadas por o a través de la acción humana.

Una lectura determinista del argumento sin duda es posible…[pero] Cuando deja el campo del análisis histórico y entra al presente, es un documento sobre opciones, sobre posibilidades políticas más que probabilidades, y menos aún certidumbres. Entre ‘ahora’ y el tiempo impredecible cuando ‘en el camino del desarrollo’, habría ‘una asociación en le que el libre desarrollo de cada uno es la condición para el libre desarrollo de todos’ está el espacio de la acción política».

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Publicado en: Literatura, Política

4 comentarios en “El manifiesto comunista: enterradores sin entierro

  1. Excelente comentario para recuperar un texto que no es «Biblia» que contenga verdades absolutas. Es un texto que mantiene una interpretación y una propuesta sobre la forma de interpretar y realizar un futuro, en efecto, no probable, pero sí posible. Además, un texto que nos invita a aprender también momentos históricos -valga la redundancia- y entender una coyuntura (eso es ciencia política).

  2. si es para tomar encuenta esta reflexión, ya actualmente el sistema político mexicano esta podrido,

    1. el sistema político mexicano no está podrido, según ellos, que viven a todo dar, solo es cuestión de hacer su ‘política a la mexicana y ya’

      no creo que se basen en sus postulados, que se supone tiene cada partido… y los ciudadanos simplmente vemos sus errores, tonterias, abusos, cada día y además, muchos no queremos su lugar, por eso, incluso los dejamos hacer aunque nos afecten directamente

      1. Claus: es extraño encontrarte en este blog. Lo que no es extraño es que esté de acuerdo contigo.

Comentarios cerrados