Cualquier lector interesado en México que haya abierto la edición electrónica del diario español El País el pasado jueves 25 de junio, se topó con dos notas sobre nuestro país. La primera se titula “La brecha entre pobres y ricos aumenta en México”. La segunda lleva por título “El presidente Peña Nieto y su familia vuelven a la portada de ¡Hola!”. Se puede decir que las conexiones entre ambas noticias son demasiado fáciles de establecer y que se prestan para repetir argumentos que ya hemos escuchado sobre la desigualdad mexicana y sobre la frivolidad que implica la aparición recurrente de la familia del presidente Peña Nieto en un medio como ¡Hola!. Sin embargo, considerando que Enrique Peña Nieto estará al frente del gobierno de México hasta 2018 y tomando en cuenta que los resultados de las elecciones que tuvieron lugar hace tres semanas plantean un escenario que permite presagiar más de lo mismo, me parece que vale la pena decir algo sobre ambas noticias o, más bien quizás, sobre su coincidencia cronológica y periodística.
Lo primero que se me ocurre es que el lector aludido no se habrá sorprendido en lo más mínimo por ninguna de las dos noticias. En cuanto a la primera porque es bien sabido que México es uno de los países más desiguales de América Latina y, por tanto, del mundo entero. En cuanto a la segunda, porque a estas alturas la aparición de la familia del presidente Peña Nieto en ¡Hola! ya no sorprende. Salvo, tal vez, a los mexicanos y mexicanas a quienes les sigue apareciendo aberrante que en una república conocida, entre otras cosas, por su desigualdad, aparezcan con cierta frecuencia reportajes o notas sobre la familia de su presidente haciendo gala de lo único que se puede hacer gala en una revista como ¡Hola!: su frivolidad.
Pero vamos a la primera de las notas, elaborada por Sonia Corona. El motivo de la misma es un documento que acaba de ver la luz pública; se trata de un estudio de OXFAM México elaborado por el reconocido economista Gerardo Esquivel. El estudio es bastante breve (consta de apenas 32 páginas; su lectura, incluyendo obviamente cuadros y gráficas, toma alrededor de 45 minutos). Su título es “Desigualdad extrema en México” y su subtítulo, también elocuente, es “Concentración del poder económico y político”. Algunas de las cifras que aparecen en esta nota de El País las hemos leído o escuchado muchas veces y parecería que a fuerza de leerlas o escucharlas nos hemos “acostumbrado” a ellas. No obstante, ahí van de nuevo, para quien quiera prestarles atención (me limito a las que parecen en la noticia, pues el estudio, como es lógico, incluye muchísimas más): 46,5% de los mexicanos viven en la pobreza; 1% de los mexicanos acapara 21% de la riqueza “nacional”; los grandes millonarios mexicanos aumentaron su riqueza en 32% entre 2007 y 2012; 23 millones de mexicanos no pueden comprar la canasta básica; el salario mínimo en México (que, como se puede inferir del dato anterior, no alcanza ni para lo mínimo) es de 70 pesos diarios; para terminar, 80% de los estudiantes mexicanos del sistema de educación pública no disponen de internet (además, lo que es mucho peor, centenares de escuelas públicas no disponen de servicios básicos, “tan básicos” como agua y electricidad).
La noticia de El País que comentamos refiere también los cuatro problemas que impiden a los millones de mexicanos pobres mejorar su situación: la precariedad del salario mínimo, la marginación en la que vive la población indígena, la brecha entre la educación pública y la privada y, por último, el incremento de la violencia (esa misma violencia a la que, por cierto, la sociedad mexicana también parece haberse “acostumbrado”). La nota no concede mucho espacio a la parte final del estudio, en donde Esquivel plantea los cinco puntos que constituyen lo que el estudio llama un “programa” para combatir la desigualdad; a saber: la creación de un auténtico Estado Social, una política fiscal más progresiva, un gasto mejor focalizado, una nueva política salarial y laboral y, por último, mecanismos efectivos de rendición de cuentas y transparencia.
Vamos ahora a la segunda nota, que va acompañada de una fotografía de la portada del último número de la revista ¡Hola! (el cual estará disponible en versión impresa próximamente). En dicha foto se puede ver a Angélica Rivera, primera dama de México, acompañada de su hija Sofía Castro, ambas elegantemente vestidas. En un recuadro, que aparece en la parte superior izquierda, se puede ver al presidente de México acompañado de toda su familia y al calce se puede leer: “Imágenes exclusivas de la fiesta. Todo sobre la emotiva graduación de Sofía Castro”. No es necesario extenderse mucho en esta nota. Hay por ahí una alusión a que Sofía “aspira a ser actriz y cantante”, otra a que es “la más mediática de sus hermanas” y otra al hecho de que ha aparecido en repetidas ocasiones en la revista en cuestión. Enseguida, la autora de la nota, Elena Reina, destaca que en esta ocasión el propio presidente Peña Nieto hace acto de presencia y menciona que ese mismo medio (¡Hola!) fue el responsable indirecto de los sinsabores que provocó al presidente el surgimiento a la luz pública de la opulenta casa que compró su esposa y de la serie de irregularidades que su adquisición puso ante los ojos de la opinión pública mexicana. “Unas informaciones que abrieron una herida profunda en la credibilidad del presidente.” Por cierto, hablando de cifras, la nota que ahora nos ocupa refiere en su parte final que fue en otro reportaje de ¡Hola! sobre la familia presidencial, el dedicado al viaje oficial que hizo Peña Nieto al Reino Unido en marzo de este año (acompañado de toda su familia), donde se dio a conocer el costo de uno de los vestidos que lució Sofía en dicho viaje oficial: 7,275 dólares (que equivale, si no me fallan las cuentas, a 1558 salarios mínimos).
No es mucho lo que cabe añadir a las dos notas referidas. El lector o lectora de El País que consultó el periódico el 25 de junio en otras partes del mundo no hará más que reforzar las nociones que ya tenía sobre nuestro país y, si acaso, le llamará la atención la magnitud en la que en el México de hoy se combinan la desigualdad y la frivolidad. Para las mexicanas y mexicanos que en realidad no se acostumbran a ninguna de las dos, pero que las viven de una u otra manera (casi) cotidianamente, la reacción no puede ser la misma; menos aún si, como señalé, el presidente Peña Nieto tiene todavía tres años de gobierno por delante.
Obviamente, en ese lapso el presidente no puede terminar con una desigualdad secular, pero sin duda puede dar pasos significativos para disminuirla y, sobre todo, puede poner algunas bases para su reducción progresiva. Por supuesto, muchas otras tareas tienen que acompañar este objetivo y el esfuerzo para alcanzarlo, pero si por primera vez en la historia del país el gobierno de la república diera pasos firmes y de largo aliento hacia una menor desigualdad, la faz de México cambiaría, así como la manera de vernos a nosotros mismos, de vernos entre nosotros mismos y de proyectarnos como país hacia el porvenir. De paso, dentro de seis años, en 2021, la sociedad mexicana estaría en condiciones de cumplir doscientos años de vida independiente aspirando a un verdadero futuro para todos, no para unos cuantos. En lo que a la frivolidad de la familia presidencial se refiere, no puede dejar de llamar la atención que ante una situación como la que vive actualmente México, ¡Hola! siga siendo su escaparate. En todo caso, cabe suponer que el presidente está en condiciones de terminar, si no con la frivolidad familiar, sí con su difusión mediática. Más allá de susceptibilidades (que a mí en lo particular no me parecen gratuitas), el motivo resulta evidente: es su credibilidad, no la de su familia, la que está en juego.
Ante la trascendencia del objetivo de encaminarnos hacia una sociedad menos desigual, quien esto escribe estaría dispuesto a olvidarse por completo del asunto de la frivolidad, si no fuera porque esta frivolidad, tan ostentosa en el caso que nos ocupa, es un espejo y un reflejo más de la desigualdad que corroe al conjunto de la sociedad mexicana. Dicho sin ánimo retórico alguno y como puso de manifiesto una vez más el sustancioso estudio de OXFAM que acaba de ser publicado, ignorar, regatear o poner entre paréntesis esta desigualdad le impide a México plantearse un verdadero proyecto de nación. Nada menos. Si hicieran falta excusas para hacerlo, creo que las dos fechas centenarias que se avecinan, los cien años de la Constitución de 1917 y los ya mencionados dos siglos de haber logrado la independencia, son un buen momento para pensar, seriamente, en un proyecto de esta naturaleza.
Roberto Breña

Es un estupendo trabajo el que se presenta. Sin embargo, cuando se hace un análisi tan sustancioso, deberían presentarse alternativas de solución. A mi me gustaría derrocar al gobierno sin pensarlo mucho, la imagen que proyectan los dizque políticos mexicanos es deprimente, son abyectos, entreguistas, bandidos y lo peor: cínicos. Menosprecian al populacho. Eso debe terminar, han tenido ochenta años para no dejar madura a MEXICO, todos le dan mordidas a la patria, sangrante y sufrida.
Sniff…
Nada de raro, la desigualdad la vemos en nuestro propio gasto cada vez más mermado por los costos y el mismo salario. La frivolidad empieza en lLos Pinos, las gubernaturas, municipios,alcaldías y así hasta el último guarura de la chusma en cualquiera de estos cargos.
Buen , muy buen artículo, pero no, no nos asombra y Hola es una revista ha de aspirantes a escalar, copiar, imitar, envidiar, en cualquier sala de espera de consultorio,salón de belleza…a la altura de TV notas o revistuchas oficiosas, vanas, triviales sin interés más que atar el ocio o perder el tiempo.
en el México virreinal, la fastuosidad de los criollos y peninsulares rayó en la inconsciencia frente a la situación de los más pobres, en la época actual, los virreyes siguen existiendo y jactándose (ahora existen los medios de difusión más efectivos), de sus riquezas, sus logros y sus abusos de poder. Para bien o para mal, de unos y otros, la sociedad ha logrado avances, reflexiona y actúa frente a esos abusos, tal vez quisiéramos una mejor acción, pero por lo menos se sabe lo que los actuales mirreyes, en alusión al libro de Ricardo Rafael, realizan y surge la respuesta a través delas redes sociales, evidentemente vamos avanzando, ya no nos callan del todo y eso, para ellos es preocupante.
No me sorprende; leo este diario hace muchos años, en lo personal me gusta su nivel de solvencia y su socarrona insolencia, lo cual implica un cierto nivel de libertad periodística; por otro lado y en relación con las notas, las leí y me parece que no son más que una postal, una linea de un gran texto (denominado complicidad entre pueblo y gobierno, entre partidos y sociedad y muchas otras relaciones implícitas) que debe leerlse comenzando una mañana fría como hoy, en un sillón, junto a una rellenable taza de café, porque el asunto, va para largo.
La dictadura del P.R.I. durante 85 años ha condenado al país a la miseria, obligando a millones de personas a emigrar hacia E.U. debido a la opresión económica, la violencia y corrupción sin freno que imponen a la población.
En México no existe oposición política, todos los partidos (PAN,PRD,MORENA,MC,PANAL,PT,PVEM,EZLN y los que se invente el INE) son expresiones distintas de la misma dictadura, unos siendo durante décadas su fiel oposición y otros creados a conveniencia para sabotear y nunca unificar el movimiento socialista nacional.
El país se condenó a profundizar su condición de Estado fallido cuando se aprobaron las reformas laboral y educativa; Esas reformas marcan el camino del subdesarrollo con mano de obra aún más barata, sin ninguna garantía jurídica para los derechos constitucionales de la población y condenando a la juventud y niñez a una ignorancia funcional a intereses económicos.
Respecto a la reforma energética los hechos demuestran que Pemex ha sido privatizada desde hace décadas, sus dueños son los líderes sindicales que se han enriquecido y toda la clase política gobernante que la ha administrado. Prácticamente todos los servicios (desde limpieza, gestión y administrativos) los controlan empresas outsourcing, sin contar la cantidad de equipo y tecnología que es el gran negocio de transnacionales. No hay nada más que privatizar, más que la inteligencia y el sentido común de las personas.
Concesionar aún más algo tan importante de manera tan mal gestionada como hasta ahora solo abre la puerta a la rapiña, al capital especulativo, a la irresponsabilidad medioambiental y a condenarnos a una dependencia mayor del extranjero en términos muy desiguales.
La dictadura lucra con un modelo de desarrollo basado en el turismo, la manufactura barata y la exportación de materias primas obligando a México a ser completamente dependiente de la inversión extranjera para su modernización, negando cualquier tipo de mejora en la calidad de vida y segregando económicamente a todos los mexicanos.
Si hoy la dictadura impone sus reformas es debido a su propia ineptitud y corrupción por no tener ni la inteligencia ni la visión para invertir en ciencia y tecnología, para fomentar la eficiencia administrativa en el servicio público y por los robos millonarios que los priistas a nivel estatal, federal y municipal han cometido dejando millonarias deudas públicas.
Tenemos a un dictador impuesto con el 38% de la votación que bajo cualquier estándar internacional no puede considerarse democráticamente electo y mientras la camarilla priista viola, asesina mujeres, arrebata derechos constitucionales, defrauda, endeuda, se enriquece con el tránsito de droga y no ha respondido ni pagado por los crímenes contra la población mexicana desde 1959.
Yo propongo que se empiece por requisar todas las instalaciones, oficinas y la sede nacional del P.R.I. en el país. Que se tomen las oficinas de la CTM y se derriben las estatuas de criminales como Fidel Velázquez, Miguel de la Madrid o López Portillo. Que se retire la estatua de Colosio de Avenida Reforma, que se renombren las calles, avenidas, escuelas, deportivos y plazas del país para que ninguna lleve el nombre de algún colaboracionista de la dictadura del P.R.I.
Todo lo que representa el P.R.I. y todas las personas asociadas a ellos son el verdadero enemigo de México.
El presidente y los neoliberales no cambiaran, son perversos, seguirán saqueado el erario y los recursos naturales, serán socios de los piratas modernos inversionistas extranjeros; seguirán tejiendo el andamiaje de complicidad, al fin de que en tres años se van, no les interesa la moral ni la ética, mientras tengan el poder que puedan pagar con el dinero sobrado o saqueado.
De esta manera, la impunidad termina en casta, grupo encerrado en si mismo que gobierna conforme a sus designios. Los impunes por naturaleza propia, terminan conduciéndose como si fueran inocentes, ajenos a toda perversión política. Como impunes que se piensan, para ellos la Ley no existe.
La brecha se seguirá ampliando a la gran mayoría de los gobernantes empezando por la soberbia y arrogante presidencia no le interesa modificarla. Al tiempo.
3 MEXICOS , CON PROFUNDOS ABISMOS QUE NO TRAZAN PUENTES AUN ,NI DE SOLIDARIDAD , NI DE POLITICAS PUBLICAS , NI DE PLRUYECTOS . El México del campo y el de la ciudad. el de la s personas educadas y los sin educación y los ricos y los pobres . hablar es lo sencillo .
Está claro que urge un cambio en el actual sistema de gobierno el cual solo se ha preocupado por legitimar el orden establecido y aunque parezca absurdo gasta mas en imagen institucional que en solventar las mas elementales necesidades de la población en situación de miseria, es como si existieran dos Méxicos, el de las instituciones de gobierno que derrochan recursos a cambio de mas deuda pública, nulo crecimiento, mayor desigualdad social y por consiguiente mayor pobreza, entre otras cosas y el México de los millones de desempleados, de los cientos de miles sin educación, de los cientos de miles de desaparecidos, torturados y muertos en enfrentamiento con policías o militares, de las miles de fosas clandestinas, de las decenas de miles de madres viudas y madres solteras violentadas desde su infancia. Pero no por mucho tiempo pues este país ha iniciado ya con pie firme un pequeño gran paso hacia su verdadera libertad y damos el comienzo a construir esa gran nación que los liberales del siglo XIX soñaron, lucharon y dieron su sangre. Recuperemos nuestra historia, nuestra memoria, y con valor abanderamos el desarrollo de los principios y fundamentos de una nueva República.
Un país con millones de ciudadanos en la miseria económica, educativa, de salud, de seguridad y política, y un gobierno exhibiendo una frivolidad extrema. Que puede interesarle a los mexicanos a lo que vayan a dedicarse los miembros de la familia presidencial y anexas,si las familias mexicanas tienen un sin fin de necesidades básicas que cubrir. Es humillante estos derroches y aun falta mas de aquí al 2018.