El mito necesario de la Bastilla

bastillaDice Simon Schama en Citizens: A chronicle of the French Revolution:

…la realidad de la Bastilla se convirtió cada vez más en un anacronismo, su demonología era de más en más importante para definir la oposición al poder del Estado. Si la monarquía tenía que ser descrita (no sin justicia) como arbitraria, obsesionada con la secrecía y otorgada de poderes caprichosos sobre la vida y muerte de sus ciudadanos, la Bastilla era el símbolo perfecto de esos vicios. Si no hubiera existido, es seguro decir, que hubiera tenido que ser inventada.

Y en cierto sentido fue reinventada por una serie de escritos por prisioneros quienes efectivamente habían sufrido dentro de sus paredes pero cuyas descripción de la institución trascendía cualquier cosa que hubieran experimentado. Sus narraciones eran tan vívidas y aterradoras que fueron exitosas en crear una fuerte oposición alrededor de la cual los críticos del régimen pudieran agruparse. La oposición maniquea entre encarcelamiento y libertad;  secrecía y candor; tortura y humanidad, despersonalización e individualidad; aire libre y la oscuridad del encierro, todos elementos básico del lenguaje romántico en el que la literatura anti-Bastilla se expresaba. La crítica era tan fuerte que cuando la fortaleza fue tomada, no se permitió que la realidad anticlimática de liberar apenas a siete prisioneros (incluyendo dos lunáticos, cuatro falsificadores, y un delincuente aristócrata que había sido encerrado con de Sade) interrumpiera las expectativas míticas…[La] propaganda revolucionaria rehizo la historia de la Bastilla, en texto, imágenes y objetos, para conformar de manera más completa un mito inspirador.

¿Será que todo movimiento político necesita su Bastilla?


Un comentario en “El mito necesario de la Bastilla

  1. Un mito es un relato emocional, que mezcla elementos de la realidad y de ficción. No pretende aclarar, sino convencer y para ello se basa en imágenes y escenas fragmentadas de la realidad. No es todo movimiento político necesite una Bastilla, más bien, todo movimiento político usa y se basa en mitos políticos para legitimarse. La histoira nos muestra ejemplos de ello en todas las épocas, culturas y geografías posibles. El mito alimenta la necesidad de las sociedades a un nuevo orden y se alimenta a su vez de la esperanza. Al final, lo que queda es una imagen, como La Bastilla, una imagen de un momento histórico, y nada más.

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