Elena Álvarez-Buylla no tiene futuro

La directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), María Elena Álvarez–Buylla Roces, no tiene futuro. Me refiero, desde luego, a su futuro político. Tiene los días contados, pues su influencia al concluir este sexenio (si no es que antes) será completamente nula. Lo mismo puede decirse de la política de ciencia que ella encabeza, la cual, aun en el escenario de un triunfo de Morena y sus aliados en las elecciones de 2024, irá directamente al basurero. Para justificar lo anterior, podemos preguntarnos si existe alguna correlación entre la política impulsada por la funcionaria y las posiciones frente a la ciencia que han mantenido y sostienen quienes han sido mencionados hasta ahora para suceder al presidente Andrés Manuel López Obrador.

El jefe del Ejecutivo inició prematuramente el juego de “El Tapado” que nos remite a los personajes de Abel Quezada con el rostro cubierto por una capucha con agujeros a la altura de los ojos. La atención de la clase política y de buena parte del país estaba centrada en el tipo de corbata en esos dibujos o en la estatura, para adivinar a quién se refería en cada ocasión. Ahora, con mucho menos gracia, el presidente sustituyó al simpático personaje por las desabridas “corcholatas”, chiste que sólo a sus cercanos aduladores les habrá parecido gracioso. Pero, en fin, incluso las “corcholatas” no tienen la culpa.

Ilustración: Víctor Solís
Ilustración: Víctor Solís

Marcelo Ebrard Casaubón

Es bien conocida la pasión de Marcelo Ebrard por la ciencia, al menos desde que fue jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal. Su interés por el conocimiento científico se ha acrecentado al paso de los años y está presente en su labor como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

En marzo de 2020, luego de clausurar el Foro Internacional Science and Technology in Society, definió el papel de la ciencia en la dependencia a su cargo al señalar que la ciencia y la tecnología se encuentran en el centro de la diplomacia mexicana; el 12 de enero de 2022 instruyó a los embajadores y cónsules de México a vincular al país con lo mejor de la ciencia y tecnología internacionales para fortalecer el crecimiento económico nacional en el contexto de la emergencia sanitaria. Y en efecto, en su labor como titular de esa dependencia siempre ha estado presente la idea de la cooperación científica.

En su visita a Arabia Saudita, realizada en marzo de 2022, recorrió la Ciudad para la Ciencia y la Tecnología Rey Abdulaziz junto con su presidente, Munir M. Eldesouki, y abordaron temas de innovación, desarrollo tecnológico y manejo del agua. También acordó con el ministro de ciencia y tecnología de India, Jitendra Sigh, establecer un acelerador de proyectos en áreas como hidrógeno verde, economía digital, desarrollo de vacunas, robótica en el espacio, inmunoterapia y biotecnología —el último, uno de los temas más satanizados por la directora del Conacyt.

El acercamiento de Ebrard con estudiantes de posgrado (a quienes el presidente López Obrador ha llamado aspiracionistas) también contrasta con la política de Álvarez-Buylla. Por ejemplo, durante una gira por Corea del Sur, sostuvo reuniones con jóvenes mexicanos que realizan sus posgrado en aquel país y también con diferentes autoridades, entre ellas Sang-Ryool Lee, Presidente del Instituto de Investigación Aeroespacial de esa nación.

Su labor desde el inicio la pandemia fue clave para contar con vacunas para enfrentar el covid-19 basándose “en su desarrollo y avance científico, dejando de lado las consideraciones políticas o de cualquier otra índole que hubieran condicionado su acceso oportuno”, como lo subrayó en su momento la subsecretaria Martha Delgado. Al no ser México un país productor de vacunas, fue gracias a los contactos con estudiantes mexicanos en la universidad de Oxford que al inicio de la pandemia se tuvieron las primeras noticias de la vacuna que se estaba creando en esa institución (AstraZeneca/Universidad de Oxford) y se pudieron establecer los contratos de precompra.

México también se integró a la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI, siglas en inglés), y es el único país de Latinoamérica que forma parte activa de este grupo. Con los auspicios de la SRE, se creó el Consorcio de Científicos Innovadores en Vacunas MX, encabezado por Esther Orozco —quien fuera la titular del Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal cuando Ebrard fue jefe de Gobierno—, y se presentaron en Oslo, Noruega, sede del CEPI, cuatro proyectos de investigación desarrollados en México para la creación de vacunas.

Sobra decir que en ninguna de las acciones mencionadas participó Álvarez- Buylla, pues para ella quedarían encuadradas en lo que ha denominado “ciencia neoliberal” que se contrapone a una “ciencia para el pueblo”, etiquetas absurdas que no tienen cabida en la creación de nuevos conocimientos.

Otros aspectos de diferenciación con las políticas de ciencia y educación superior respecto a las del Conacyt se evidencian con las recientes visitas que el canciller ha realizado a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En los primeros días de agosto de 2022 participó en un foro y en la puesta en marcha del Espacio de Innovación en Inteligencia Artificial, en el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas. Ahí expuso que el camino que debe seguir México es el de las patentes, innovación, desarrollo tecnológico y capacidad digital.

Otra visita reciente a la UNAM fue con motivo de la presentación del libro La Tabla de los Elementos, una coedición entre la SRE, el gobierno del estado de Hidalgo, la UNAM a través del grupo Arte Ciencia y Tecnologías, y la Editorial Cabra. A mi juicio, hubo tres elementos muy importantes en su mensaje. El primero, ratificar la importancia de la ciencia y también de la cultura en la relación de nuestro país con otras naciones: “Una política exterior sin una dimensión científica y cultural es difícil de imaginar porque no tendríamos buenos resultados, no ocuparíamos el espacio que a México le corresponde”. En segundo lugar, el reconocimiento al papel desempeñado por la UNAM y otras instituciones de educación superior e investigación en la pandemia; entre ellas mencionó al Instituto Politécnico Nacional y otros centros de investigación que fueron claves para las decisiones que se tomaron por la dependencia a su cargo. Finalmente, un mensaje político que implica un compromiso mirando hacia el futuro: “Todo lo que podamos hacer para fortalecer la actividad científica, tecnológica y por supuesto el arte y las humanidades de México lo haremos…”.

Las reiteradas visitas del canciller Ebrard a la UNAM, y el contenido de sus mensajes, muestran inequívocamente una diferenciación con respecto a la postura agresiva que ha mantenido el presidente López Obrador hacia esta institución. Esa distancia también es clara con la política de ciencia de la llamada Cuarta Transformación (4T) que encabeza María Elena Álvarez-Buylla. Un detalle que no puede pasarse por alto es que, en la presentación del libro sobre la Tabla Periódica, Ebrard compartió el espacio con el astrofísico José Franco López, uno de los 31 científicos amenazados con la cárcel a partir de acusaciones fabricadas por la directora del Conacyt y el fiscal Alejandro Gertz Manero, lo que a mi juicio también implica marcar una distancia muy significativa con la actual política basada en la persecución de científicos.

Claudia Sheinbaum Pardo

Aunque personalmente ha mantenido distancia prudente con la política de ciencia de la 4T, Claudia Sheinbaum no ha resistido y ha criticado directamente algunas de las políticas emprendidas por Álvarez-Buylla. El 27 de abril de 2021, la jefa de Gobierno criticó la reforma que se hizo en aquél momento al reglamento del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) que permitía a los funcionarios públicos que forman parte de ese Sistema cobrar estímulos: “Yo soy miembro del SNI, no estoy recibiendo mi apoyo y no me parece bien, pues que lo sigan recibiendo, la verdad”. Otro ejemplo: el 24 de septiembre de ese año Sheinbaum consideró excesivas las acusaciones formuladas por el binomio Álvarez-Buylla/Gertz Manero en contra de 31 científicos y funcionarios: “… no creo que deba tratarse eso como delincuencia organizada, me parece que es un exceso”, dijo.

El Anteproyecto de Ley General de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación concentra la visión y concepciones de la directora del Conacyt sobre lo que debe ser la ciencia en México hoy y en el futuro. El gobierno de la Ciudad de México ha expresado serias críticas a las ideas contenidas en la propuesta que María Elena Álvarez-Buylla ha tratado de imponer —hasta ahora sin éxito—. Claudia Sheinbaum no las ha formulado de manera directa, sino a través de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la CDMX, que encabeza Rosaura Ruiz Gutiérrez y que expresa, sin lugar a dudas, la postura del gobierno de la capital del país en este sector.

Un espacio en el que abiertamente afloraron las discrepancias entre estas dos visiones acerca del desarrollo científico y tecnológico del país fue el de los Foros Regionales sobre dicho Anteproyecto, llevados a cabo en marzo de 2021 y organizados por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), el Conacyt y la Secretaría de Educación Pública, en cuya sesión inaugural participó Ruiz Gutiérrez.

Si bien reconoció en su intervención algunas virtudes en el documento, centró su mensaje en las deficiencias con la propuesta. Subrayó múltiples fallas en el lenguaje empleado, en la expresión de conceptos y en la técnica legislativa, las cuales, a su juicio, no corresponden a lo que se esperaría de una Ley. Subrayó la inexactitud o vaguedad en diversos términos, lo que podrían dar lugar a desaciertos o a su empleo para generar ámbitos de discrecionalidad. El Anteproyecto, dijo, está orientado por su contenido ideológico, lo que le da un carácter más político que el de tipo técnico que correspondería a una Ley.

Rosaura Ruiz, primera mujer en presidir la Academia Mexicana de Ciencias, hizo sus críticas con un criterio propositivo, pero sin dejar de indicar las cosas de las que carece el Anteproyecto, entre ellas: dar impulso a la descentralización con un enfoque federalista, lo que requiere mejorar la distribución de competencias. En este sentido, indicó que la aplicación de la Ley debe corresponder también a las secretarías, organismos o dependencias de las entidades federativas que tienen a su cargo la ciencia, la tecnología y la innovación, y que están ausentes en el documento.

Señaló además que debe haber una mayor presencia del sector académico en los órganos consultivos y de toma de decisiones y garantizar la representación de las instituciones de investigación como la UNAM o el IPN entre muchas otras, y de organizaciones como la Academia Mexicana de Ciencias —que Álvarez-Buylla ha querido destruir, agrego yo. También planteó la necesidad de asegurar un financiamiento suficiente y creciente, impulsar decididamente una política de equidad de género con énfasis en la educación científica desde los niveles iniciales de la educación, y la incorporación de las jóvenes a la investigación.

Para subsanar otras carencias en el documento, propuso medidas para acceder a la producción mundial del conocimiento y la participación en organizaciones, redes y proyectos de alcance internacional, así como dar un mayor impulso a nivel local a la colaboración entre diferentes instituciones. En síntesis: en la visión del gobierno de la Ciudad de México que encabeza Claudia Sheinbaum se requeriría prácticamente de un programa alterno.

En mi opinión, la crítica más severa a las concepciones de la directora del Conacyt, la hizo el gobierno de la CDMX por medio de Rosaura Ruiz al referirse a algunas prescripciones que se hacen en el documento. Citó un artículo en el que se establece que el derecho humano a la ciencia se ejercerá, entre otras cosas, conforme a los principios de “equidad epistémica y diálogo de saberes”. Ruiz Gutiérrez enfatizó:

No se puede siempre hablar de equidad epistémica, ni de posible diálogo entre mitos y algunas construcciones culturales y la ciencia. Es muy conocido el ejemplo del creacionismo y del evolucionismo. Aquí existe una inconmensurabilidad radical…

Es importante detenerse en este punto. El derecho humano a la ciencia es uno de los cambios más importantes introducidos en el Artículo Tercero Constitucional en la reforma de 2019. Álvarez-Buylla pretende definir cómo se ejercerá ese derecho incorporando en la ley secundaria la llamada equidad epistémica. Lo anterior significa que una forma de crear conocimientos debe ocupar espacios equivalentes a otras a nivel constitucional, lo que implicaría colocar en el mismo nivel, como lo señala Ruiz Gutiérrez, a mitos o creencias culturales con el conocimiento científico. El ejemplo del creacionismo es excelente pues se trata de una doctrina que niega la evolución de las especies y en algunos de sus extremos plantea que el universo y la especie humana fueron creados por Dios en siete días, lo que es antítesis de todo conocimiento basado en la evidencia científica. Su incorporación genérica sería algo muy extraño para formar parte de una ley de ciencia. La inconmensurabilidad a la que se refiere Rosaura Ruiz es un concepto que proviene de la filosofía, en particular a la noción creada por Thomas Kuhn y otros autores que la identifican con lenguajes que no son traducibles, herramientas metodológicas completamente diferentes y compromisos metafísicos incompatibles.

Ricardo Monreal Ávila

Monreal es doctor en Derecho, pero no desarrolla sus actividades en los medios académicos o científicos, se trata más bien de un político experimentado. Su postura frente a diversos sucesos en el ámbito científico permiten caracterizarlo como un profesional de la política que en todo momento busca el diálogo y la negociación para encontrar caminos a la conciliación; al mismo tiempo, no rehuye a tomar una postura firme frente a los acontecimientos que afectan a la ciencia, como puede verse en los siguientes ejemplos.

Álvarez-Buylla llevó a cabo el primer intento de crear una nueva Ley de ciencia acorde a sus inclinaciones ideológicas a través de la senadora de Morena Ana Lilia Rivera Rivera, quien presentó la iniciativa ante el pleno del Senado en febrero de 2019. La propuesta levantó una ola de protestas en la comunidad científica pues se identificaban importantes riesgos contra la libertad de investigación. La primera señal de solidaridad con los investigadores vino desde el propio grupo parlamentario del partido de Rivera, a través de su coordinador, Ricardo Monreal Ávila, quien en un mensaje dirigido a la comunidad científica señaló:

Como coordinador del grupo parlamentario de Morena en el Senado —que somos mayoría—, les damos nuestra palabra de que jamás realizaremos ningún cambio legislativo que afecte la política científica sin antes escuchar a los profesionales de la investigación. Vamos a tomar en cuenta su opinión, la de todos […] No vamos a hacer nada a espaldas de la ciencia y la tecnología, no legislaremos nada en contra de ustedes, no cambiaremos leyes que les afecten, los escucharemos, y antes fortaleceremos el sector.

En esa misma ocasión, Monreal consideró que la ciencia, la tecnología y la innovación son indispensables para el desarrollo de México, por lo que en esta materia se requiere de “una agenda política nacional consensuada”.

Otro ejemplo: en septiembre de 2021, luego de las acusaciones formuladas por el dueto Gertz Manero/Álvarez-Buylla contra 31 científicos, Monreal señaló:

Expreso mi solidaridad total a la comunidad, a los universitarios y científicos y espero que todo se resuelva. Conozco a algunos de ellos, conozco (no sólo) su honestidad y autoridad en las materias a las que se dedican, sino que normalmente están sólo involucrados en la ciencia y no en la política, ni creo yo en la delincuencia. No soy juez, no quiero asumir ese papel; ni tampoco soy Ministerio Público, pero eso no me evita expresar mi solidaridad con ellos y desear que todo se aclare muy rápido para beneficio de la UNAM, de ellos y de sus familias y para que el entorno que estamos viviendo no se crispe más, sino que se logre una mejor armonía y conciliación.

En esa misma ocasión tomó posición frente a los ataques en contra de la UNAM. En el contexto de los señalamientos del presidente contra la más importante institución de educación superior e investigación del país, se pronunció respecto a la solicitud que hizo el senador de Morena Armando Guadiana a la Unidad de Inteligencia Financiera y las Auditorías Superior de la Federación y de los estados para fiscalizar los fondos destinados a la UNAM y otras universidades públicas: “Si me preguntan de qué lado estoy, estoy del lado de la UNAM… estoy del lado de los científicos”, dijo Monreal.

Más recientemente, durante el conflicto en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) provocado por la imposición de un nuevo director por parte de la directora del Conacyt y el cese de algunos investigadores de posiciones académico-administrativas, los estudiantes realizaron diversas movilizaciones, una de ellas frente al Senado de la República donde fueron recibidos por Monreal, quien ofreció que la Cámara Alta podría actuar como mediadora en el conflicto en esa institución y se comprometió a citar a la directora Elena Álvarez-Buylla. Invitación que fue rechazada de forma irrespetuosa, de acuerdo con el presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología, José Carlos Ramírez Marín.

Adán Augusto López Hernández

Es licenciado en derecho por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, y maestro en Ciencias Políticas por la Escuela de Derecho, Economía y Ciencias Sociales de la Universidad de París II, Francia. Para algunos analistas políticos, Adán Augusto tiene amplias posibilidades de ser “el elegido” pues garantizaría la continuidad del proyecto de su paisano Andrés Manuel López Obrador… aunque es muy arriesgado asegurar que eso sea así, pues al llegar a la silla presidencial las cosas pueden cambiar radicalmente.

A diferencia de los mencionados líneas arriba, las ideas del actual secretario de Gobernación sobre la ciencia, la tecnología y la innovación son una incógnita, y es poco lo que se puede decir sobre ellas. Como gobernador de Tabasco, por ejemplo, realizó algunas actividades que podríamos llamar rutinarias, como inauguraciones, clausuras y otros actos en instituciones académicas, aunque hubo una que en mi opinión muestra algo interesante.

La más importante manifestación de López Hernández como gobernador en relación con la ciencia ocurrió en octubre de 2019 al inaugurar el Congreso Nacional de Física y el Encuentro Nacional de Divulgadores de la Ciencia en el teatro universitario de la UJAT. Su mensaje seguramente no fue ni será del gusto de Álvarez-Buylla:

Que no escuchemos más que un joven talento no puede ir a un concurso, a un examen o a una estadía en el extranjero porque desde el punto de vista institucional le negamos los recursos.

Esta declaración encierra una crítica a las negativas de la directora del Conacyt para brindar apoyos a los jóvenes participantes en olimpiadas internacionales del conocimiento, que tuvieron que ser subsanadas con ayudas de distintas fuentes como el apoyo del cineasta Guillermo del Toro. También aparentemente hay en esta declaración una crítica a una política (como la actual) que provoca penurias a quienes realizan estancias o posgrados en otros países.

Si Adán Augusto López es, como se dice, un fiel continuador de la política de la 4T en todos los terrenos, sería la única posibilidad de supervivencia política de Elena Álvarez-Buylla, aunque el deterioro en la imagen de la directora del Conacyt, puede resultar más un lastre que un apoyo para cualquier candidato a la presidencia.

La oposición

A diferencia de lo que ocurre en Morena, que cuenta anticipadamente con aspirantes a la presidencia con nombres y apellidos, en la oposición esto aún no ocurre, y no es posible por ahora hacer un ejercicio semejante al que se ha realizado líneas arriba con los aspirantes del partido oficial. Pero sin excepciones, los partidos de oposición como Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD), Revolucionario Institucional (PRI) y Movimiento Ciudadano (MC), han expresado en diferentes espacios y por distintos medios sus desacuerdos y críticas hacia la política de ciencia de la 4T y a la directora general del Conacyt. Pensemos por un momento que las elecciones presidenciales de 2024 las ganara una coalición formada por estos partidos: es obvio que también significaría la muerte de esa política.

Además de los testimonios que pueden recogerse en los medios de comunicación, el Congreso de la Unión es uno de los espacios en los que la oposición ha expresado formalmente sus desacuerdos, tanto en la Cámara de Diputados como la Senadores, en las comisiones de Ciencia y Tecnología y en los parlamentos abiertos sobre este tema. Un ejemplo reciente fue la comparecencia de la directora del Conacyt ante diputados y senadores que fue postergada una y otra vez y se realizó ¡con diez meses de retraso! Álvarez-Buylla recibió ahí tremendos cuestionamientos de los legisladores de oposición, los cuales pueden verse aquí.

Otro ejemplo es el reiterado rechazo a su propuesta para una nueva Ley de Ciencia y Tecnología. El exdirector del Conacyt y diputado Juan Carlos Romero Hicks ha externado en reiteradas ocasiones su rechazo a la política oficial y ha anunciado que se prepara un proyecto de Ley alterno. Por el lado del Senado, ya existe una iniciativa que unifica los planteamientos de los científicos agrupados en ProCienciaMX y la Red Nacional de Consejos y Organismos Estatales de Ciencia y Tecnología, la cual fue presentada en febrero de 2021 por los senadores Jorge Alberto Galarza de MC y el independiente Emilio Álvarez Icaza. Lo anterior indica que en cuanto la iniciativa de Álvarez-Buylla llegue al Congreso (en la modalidad de iniciativa presidencial) será rechazada por los legisladores de los partidos de oposición.

Elementos para una discusión

Falta tiempo para saber con precisión quién será el candidato o candidata a la Presidencia de la República, tanto en la oposición como en la coalición gobernante. Pero con la información disponible hasta ahora, queda claro que los participantes en esa carrera rechazan la política de ciencia que encabeza Elena Álvarez-Buylla, lo que permite anticipar que a partir del primero de octubre de 2024, si no es que antes, se seguirá una ruta completamente distinta y no se contará ya con la participación de la actual directora del Conacyt en lo que tenga que ver con la política pública para este sector.

Una de las críticas que se han hecho a los posibles sucesores del presidente en la coalición gobernante es que no expresan con claridad cuáles son sus propias ideas, que no hay una diferenciación o toma de posiciones que los separen de una oferta de continuidad con las políticas de López Obrador. Los datos antes expuestos muestran lo contrario, pues esta diferenciación es verificable al menos en el terreno de la política de ciencia y tecnología.

A propósito de esta diferenciación, hay otras implicaciones. En caso de que la iniciativa de una nueva ley de ciencia sea enviada al Congreso en las próximas semanas, como lo ha dicho recientemente la directora del Conacyt, hay que considerar que ya se han formado grupos de diputados y senadores en torno a los presidenciables. ¿Cómo van a votar los seguidores de Ebrard, Sheinbaum o Monreal? ¿Habrá obediencia ciega por tratarse de una iniciativa firmada por López Obrador? ¿Se entrará a un proceso de discusión seria y de modificaciones a fondo a dicha propuesta para que su contenido corresponda con las ideas propias de los legisladores y de sus candidatos? Creo que lo más prudente sería postergar el envío de la propuesta oficial hasta que esté definido quién será el abanderado de Morena; si a pesar de todo es enviada, podría pasar tranquilamente a la congeladora.

 

Javier Flores
Profesor de la UNAM y periodista científico

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Publicado en: Ciencia, Política

3 comentarios en “Elena Álvarez-Buylla no tiene futuro

  1. Con AMLO y en su «gobierno» solo quedan los trastornados (mentalmente trastornados) y los abyectos. Los hay quienes suman ambas cualidades.
    Alvarez-Buylla sí tiene futuro político, pues deberá enfrentar juicio político. Declaró ante el congreso más o menos lo siguiente: los recursos desviados de los fideicomisos fueron a donde deberían estar: a las obras (megalomaniacas) del presidente. Esta declaración exhibe el trastorno mental de la directora del conacyt. El texto de la nueva ley de ciencia y tecnología, redactado por ella misma, lo confirma.

  2. Para mi Elena Álvarez-Buylla ha destacado por su mediocridad como científica, por su obediencia ciega a AMLO lo que es muy negativo para cualquier científico, no seguimos obediencias ciegas. También ha destacado comouna persona terca e impositora, vean lo sucedido en el CIE, el recorte de presupuesto en ciencia para que AMLO lo meta en sus caprichitos la hacen ver como detractora a todo lo que se había aportado. Lo menos que se espera es que la remuevan de su puesto y la desaparezcan como política.

  3. Falta un actor que se ha hecho presente en ésta administración: Las Fuerzas Armadas. ¿cuál es su posición? ¿Sabemos algo al respecto?

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