
En el periódico El Universal del día de hoy, se publica una crónica de la sesión de ayer de la Cámara de Diputados «El recinto convertido en vodevil» en la cual se describe la cámara de la siguiente manera:
Otra representación de tragicomedia, vodevil o farsa más propias de una carpa que del Palacio Legislativo…Y más que nunca, el Palacio Legislativo de San Lázaro parecía una carpa de ínfima categoría.
En el periódico La Razón, Rubén Cortés publica «Diputados de Argüende» y tras una lista de citas del debate de ayer dentro de la cámara, concluye que las/os diputadas/os en lugar de hacer bien su trabajo, «van a la Cámara a hablar basura y tirarse mierda».
Frente a esta indignación y la «preocupación» por el desprestigio de la política a partir del debate, vale la pena recordar, el libro En defensa de la política de Bernard Crick en el que habla de los falsos amigos de la política democrática, entre ellos el «liberal apolítico»:
Igual que hay un conservador que espera demasiado poco, hay un liberal [apolítico] que espera demasiado. Desea saborear todos los frutos, pero no el árbol. Desearía coger sus frutos -libertad, gobierno representativo, honestidad gubernamental, prosperidad económica, educación libre o generalizada, etcétera- y preservarlos de cualquier tipo de contacto posterior con la política….
Este tipo de liberal se parece al tecnócrata en su convicción de que es necesario trazar una clara línea de separación entre la política y la administración, en realidad entre el Estado y la sociedad…Sólo intenta cepillarla [la política], limpiarla y atarla con firmeza para que ese terrier revoltoso se convierta en un respetable y aburrido perro faldero. Confía en exceso en el poder de la razón y en la coherencia de la opinión pública y subestima la fuerza de las pasiones políticas y la perversidad de los hombres, que a menudo no parecen querer lo que evidentemente les conviene. No le gustan los partidos políticos y, si se afilia, se opone tenazmente a la corrupción de los principios por razones prácticas.
Durante la discusión en la sesión del congreso el día de ayer, había quien se escandalizaba e indignaba porque unos y otros se interrumpían burlaban y quitaban la palabra. Sin embargo, hacían algo que sólo se puede hacer cuando hay mímina libertad y democracia.
Dentro de las prácticas parlamentarias, en todo el mundo, suele suceder lo mismo de una manera u otra. La política presupone conflicto y el debate la manera pública de aerear las diferencias que no son evidentes sin él.
Por ejemplo, este es un video de un debate reciente entre el Primer Ministro Inglés Gordon Brown, y el líder de la oposición David Cameron:
En un tono más fuerte, en 1997 Tony Blair enfrentó al Primer Ministro conservador John Major, y al argumentar que no podía convencer a su propio partido le gritaba «débil, débil, débil».
En un debate similar, en el Congreso español, el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, evalúa la trayectoria del líder de la oposición Mariano Rajoy, de quien dice que sólo se le puede recordar por «pasar desapercibido», excepto cuando fue vicepresidente, y demostró ser «un gran especialista en plastilina»:
Considero que hay una confusión de conceptos, entre «política» y «politiquería», valdría la pena revisar que mientras la primera, en efecto considera el debate, y desde luego el acuerdo, la segunda sólo busca la intriga y la bajeza (véase definición en la Real Academia Española). Los diputados mexicanos en sus últimas actividades sólo discuten lo «absurdo», claro está que esos acuerdos privados de asuntos públicos, son tan lesivos, que evidencian la calidad tan baja del sistema político actual. Esas élites atienden a sus intereses y ¿dónde quedan las necesidades reales de nuestra patria?
Fuera de valoraciones, filias, fobias y v… Ver másísceras, en otros órganos legislativos del mundo existen normas disciplinarias. Esto es: reconociendo que la inviolabilidad no implica decir lo que se quiere, el Presidente de la Mesa Directiva puede amonestar, suspender o con el voto de las dos terceras partes de los diputados, expulsar a un legislador.
El problema es que en México no tenemos esas figuras. ¿Qué se reguiere? 1) Un presidente de Mesa Directiva con dientes y ascendente moral, algo que no se puede tener cuando ese cargo dura un año y es sujeto a cuotas partidistas. 2) Un legislador responsable.
Creo que sería más conveniente investigar los por qué y los cómo de este tipo de arreglos.
Con el debate de acuerdo, lo indignante es el nivel de debate (y no me salgan con que llevar una piñata de pinocho denota un alto nivel de discusión) y lo peor, la clase de acuerdos que desencadenaron el debate. Una cosa es debatir en pro de legislar reformas, de que a tal o cual comarca le hace falta y demás, y no sobre, yo fui un mentiroso, pero tú eres un ratero y yo hice el acuerdo en lo oscuro, pero tú te lo campechaneaste y quedamos en tal o cual cosa. Esos acuerdos se tendrían que hacer a la luz y los contenidos de los «debates» subir de nivel y contenido. Tenemos un país que se está cayendo en picada, una economía que un catarrito casi la manda al carajo, gente muriéndose de hambre y un nivel de debate como éste es INDIGNANTE.
Yo quiero que le pregunten a las mamás de Juárez que opinan de esta discusión en vez de una reforma de seguridad para acabar con la narcoguerra. O a la gente que muere de hambre y no tiene empleo que opinan de los acuerdos del PAN y del PRI para subirle los impuestos a cambio de no hacer alianzas…
Hay que ser coherentes por favor.
¿¿quién escribe esto??
Es un blog de la redación de la revista. Hay distinto autores, la mayoría llevan firma, otros sólo hacen notar discusiones que existen en prensa y otros medios de comunicación.
Considero que así es como se debate en un mínino de libertad y pluralidad, más considero que el suceso previo que enmarcó al debate ayer no era ni es en ningún modo algún buen acto político del por que algún político se sienta orgulloso, esa es mi opinión.
Estoy de acuerdo en la necesidad y la riqueza de que los debates existan, sean abiertos y apasionados. Pero no estoy seguro de que debatir lo que ayer se debatió, es decir, quién minitió y/o traicionó en un pacto en lo obscurito, sea un paso hacia esos debates de nivel. A estas alturas la mascara de cochino de Fox me parece más interesante.
Estoy de acuerdo, el tema de este post, sólo es sobre la forma de la discusión, no sobre el contenido. Me preocupa cuando la crítica es a la forma, justamente porque esta suele ser la forma en los contextos democráticos. Cuando lo que se dice en el Congreso «es basura» o «un desperdicio de dinero» la conclusión entonces es que no debería de exisitr….esa conclusión es la que me parece preocupante.
El hecho de estar en un recinto para legislar y de interés publico debería ser razón suficiente para dejar de lado provocaciones y retos al polígrafo, ayer la cámara de diputados fue un circo con todo y Pinocho.
En efecto, así funcionan los parlamentos democráticos. Otra cosa es la habilidad y la inteligencia de quienes debaten, pero abucheos, aplausos y malas maneras hay en todos lados. Si no, los debates serían un tedio. Ya quisiera yo ver al flemático liberal apolítico de Crick conservar la parsimonia que pretende en un debate sobre algún tema que le moviera sus intereses o sus creencias. La política es actividad humana y mueve pasiones. El límite tolerable es la violencia. El parlamento es arena, es espectáculo, debe ser debate de ideas y confrontación de personalidades. De eso se trata. Si existiera algo así como el bien común objetivo, no necesitaríamos políticos, sino técnicos apartidistas que hicieran el papel de los filósofos platónicos. Una política platónica, tan imaginaria como el amor.