El 12 de marzo de 2026 tuve un breve diálogo con el doctor Ervand Abrahamian, distinguido historiador y profesor emérito del Baruch College y del CUNY Graduate Center de la City University of New York. El doctor Abrahamian dialogó con un grupo de estudiantes y profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y del Centro de Estudios Árabes de Madrid, junto con otros colegas. Dialogamos a razón de la terrible crisis que vive el Medio Oriente dada la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Como es sabido en los Estudios Iraníes, el trabajo de Ervand Abrahamian se caracteriza por un análisis sólido y sostenido que se enfoca en la base social del poder político en Irán. Algunas de sus obras más influyentes incluyen Iran between Two Revolutions (1982); Khomeinism: Essays on the Islamic Republic (1993); Tortured Confessions: Prisons and Public Recantations in Modern Iran (1999); The Coup: 1953, the CIA, and the Roots of Modern U.S.-Iranian Relations (2013); y Oil Crisis in Iran: From Nationalism to Coup d’État (2021), entre otras.

Moisés Garduño García: Profesor, muchas gracias por su tiempo. Estamos en una situación terrible en Irán. Mucha gente está confundida porque Donald Trump dice una cosa y al día siguiente dice otra. Usted ha sugerido en entrevistas recientes que el objetivo real de Estados Unidos e Israel podría no ser un simple cambio de régimen, sino la desintegración del Estado iraní. ¿Puede explicar este argumento a la luz de los bombardeos masivos de estas últimas dos semanas?
Ervand Abrahamian: Sí. Desde que comenzó la guerra, la prensa estadounidense ha estado muy confundida sobre los objetivos. Normalmente, al ir a la guerra uno tiene metas explícitas, pero en este caso los objetivos han sido contradictorios y cambiantes. Creo que la prensa busca en el lugar equivocado si piensa que la lógica de la guerra la ha elaborado Washington. Argumentaría que desde la crisis de los rehenes en 1980, Estados Unidos no ha tenido una política sistemática hacia Irán, con la breve excepción del periodo de Barack Obama.
Pienso que Estados Unidos ha subcontratado su política exterior sobre Irán a Israel, bajo la premisa de que los israelíes tienen espías e información necesaria. Este es un ejemplo típico de una potencia mayor subcontratando su política a un actor menor, algo que en la Primera Guerra Mundial arrastró a grandes potencias a conflictos en los que no tenían intereses nacionales vitales.
Actualmente en Washington no hay un Departamento de Estado o un Consejo de Seguridad Nacional que sepa algo sobre Irán. Sí hay un Secretario de Estado designado por Trump y un Secretario de Defensa que prefiere llamarse Secretario de Guerra, pero ellos no saben nada de Irán ni tienen a nadie que sepa. Cuando Trump envió emisarios a negociar en Omán y Viena, uno era un pariente suyo y el otro un especulador inmobiliario sin conocimientos sobre Irán. No podían creer que los iraníes no se rindieran cuando les pusieron una pistola en la cabeza; cualquier persona racional sabía que no se someterían así.
Por tanto, pienso que la política se ha subcontratado a Benjamin Netanyahu. Él ha construido a Irán como una amenaza existencial para Israel durante años para unir a la gente, aprovechando la retórica iraní de “¡muerte a Israel!”. Sin embargo, quienes conocen la política exterior de Irán saben que esa es retórica para la calle; los presidentes iraníes, como Mohammad Khatami, han ofrecido ramas de olivo e incluso aceptado la solución de dos estados si los palestinos la aceptaran.
MGG: Entonces, ¿por qué esta guerra, profesor?
Ervand Abrahamian: El término “cambio de régimen” es un eufemismo para el antiguo término de “golpe de Estado”. Pero para un cambio de régimen necesitas una institución alternativa, y el Mossad sabe que no existe tal cosa en Irán. Hablan del hijo del Sha (Reza Pahlavi), pero él no tiene organización. El antiguo ejército ya no existe; el actual está controlado por la Guardia Revolucionaria Islámica que nunca aceptaría una monarquía.
De hecho, tras la muerte de Ali Jamenei, el cambio de régimen ha resultado en que la Guardia Revolucionaria tome el control total del Estado a través del hijo de Jamenei, es decir, Mojtaba Khamenei. El resultado de la guerra es un régimen islámico más intransigente que antes.
Mi tesis es que la agenda de Netanyahu no es el cambio de régimen, sino lo que tuvo éxito en Iraq, Líbano, Libia y Siria: la destrucción de Irán como nación y como Estado. Ellos piensan que al decapitar el liderazgo y debilitar a la Guardia Revolucionaria el descontento interno (causado por las sanciones y la pobreza) permitirá inundar el país con armas para provocar una guerra civil.
Esto sería desastroso para Irán y Europa (por el éxodo de refugiados), pero un “gran éxito” para Israel y no afectaría directamente a Estados Unidos. No obstante, el régimen no colapsará fácilmente; hay 150,000 personas ideológicamente comprometidas que lucharán hasta el final, lo que resultará en una política muy violenta durante la próxima década.
MGG: Históricamente las invasiones extranjeras solían unificar al pueblo iraní, como ocurrió en la guerra contra Saddam Hussein. Ante este escenario que describe, ¿cree que ocurrirá lo mismo ahora o veremos una fragmentación mayor de la sociedad? Lo digo porque el índice de apoyo al gobierno parece bajo dada la baja participación electoral en las presidenciales más recientes (2024).
Ervand Abrahamian: El análisis israelí es que Irán es un mosaico étnico fragmentado (kurdos, baluchis, árabes, azeríes) y que es una creación artificial. Se confunden porque Irán sólo pidió formalmente cambiar el nombre de “Persia” a “Irán” en el exterior, pero la gente siempre se ha considerado a sí misma como Irán.
Aunque hay problemas étnicos, no creo que sean suficientes para la fragmentación. Sin embargo, si se introducen armas de forma masiva, se producirá un gran derramamiento de sangre por las cuentas pendientes que muchos tienen con el régimen.
Los kurdos tienen razones legítimas de descontento, pero la historia les ha enseñado a cuidarse de no ser usados por potencias extranjeras que luego los abandonan, como hizo el Sha en los años setenta o como hizo ahora mismo Estados Unidos en Siria. Los kurdos iraníes son cautelosos, aunque los de Iraq, que dependen enormemente de Israel y de Estados Unidos, podrían verse tentados a participar contra Irán.
Sin embargo, lo que más llama mi atención es el interés de Israel por la minoría azerí. Históricamente, los azeríes están integrados (Jamenei y el actual presidente son azeríes). Sin embargo, académicos proisraelíes han promovido la idea de que los azeríes quieren unificarse con Azerbaiyán y que Irán debería dividirse en estados pequeños.
Ahora bien, antes de la guerra había mucho descontento, pero una vez que empieza y mueren inocentes (como las 175 niñas en la escuela o el hundimiento del barco con cadetes jóvenes), la gente no tiene más remedio que unirse al gobierno o callarse. Incluso quienes odian al régimen también se oponen a la intervención de Israel y de Estados Unidos.
Una encuesta reciente de Gallup mostró que la diáspora iraní en Estados Unidos está dividida al 50 % sobre el apoyo a la guerra; sospecho que el apoyo a la intervención de Trump disminuirá a medida que ocurran más atrocidades.
En cuanto a Estados Unidos, esta es la primera guerra iniciada por ellos que no es popular; menos del 40 % del público la apoya. La gente no cree que Irán sea un peligro inminente como creyeron que era Saddam Hussein. Además, existe el temor a que se envíen tropas terrestres, lo cual sería un punto de ruptura incluso para los republicanos, tras las experiencias de Iraq y Afganistán.
MGG: Por otro lado, profesor, ahora que ha mencionado a Mojtaba Jamenei, la sucesión de líder en Irán presenta una paradoja, porque por un lado es parte de un sistema nacido para romper con la monarquía Mohammad Reza Pahlavi, pero por el otro el mismo sistema ahora recurre a una sucesión dinástica de padre a hijo. ¿Es esto un signo de fortaleza de los círculos más fuertes de la Guardia Revolucionaria o bien de debilidad por la falta de otras alternativas, de otros liderazgos?
Ervand Abrahamian: El nombramiento de Mojtaba Jamenei fue una sorpresa para mí. El ayatolá Ruhollah Khomeini denunció el poder hereditario como algo “no islámico”. Sin embargo, existe la tradición de que los grandes ayatolás tengan una oficina interna que gestiona sus asuntos, a menudo dirigida por el hijo mayor.
La oficina interna de Jamenei coordinaba a la gente con poder real: la Guardia Revolucionaria. Así, la fuerza de Mojtaba reside en sus estrechos vínculos con los oficiales de la Guardia, quienes lo querían como sucesor.
Esto desmiente que el cambio de régimen mejore las cosas. El antiguo Jamenei (Ali Jamenei) escuchaba a un Consejo de Seguridad Nacional con diplomáticos y políticos. Mojtaba probablemente sólo escuchará a la Guardia Revolucionaria de línea dura. De hecho, su ascenso me recuerda al de Joseph Stalin, quien no era una figura pública prominente pero controlaba las palancas del poder como secretario del comité central. Mojtaba era desconocido para el público, pero ahora tiene el mando.
MGG: Moviéndonos ahora hacia el ámbito regional y considerando las respuestas de Irán hacia los países árabes del Golfo, ¿hay una ruta diplomática que explorar aún con ellos, con Omán por ejemplo?
Ervand Abrahamian: Omán siempre ha sido independiente y un mediador honesto, pero Trump sólo confía en sus parientes. Los estados del Golfo son liderados por personas sin carácter que seguirán a Estados Unidos mientras ganen dinero, aunque sus economías sufrirán si la guerra se prolonga. Irán ha dejado claro que no los atacará a ellos, sino a las bases y al personal militar estadounidense en sus territorios.
Por otro lado, Rusia y China no se arriesgarán; les conviene que Estados Unidos se empantane en Irán y que el mercado financiero sufra.
MGG: Por último, profesor, considerando que la visión de Israel en esta guerra es agrietar Irán, ¿usted piensa que el régimen sobrevivirá? ¿La Guardia Revolucionaria podrá resistir este intento de Washington, D.C. y Tel Aviv?
Ervand Abrahamian: A largo plazo todo está perdido pero a corto plazo no creo que el régimen muera. A diferencia del Sha, cuyo ejército de conscriptos no estaba dispuesto a disparar a civiles, la Guardia Revolucionaria es una organización de 150,000 personas altamente ideologizadas y con intereses creados en el sistema. No se rendirán, sólo podrían ser destruidos por una lucha armada o una invasión masiva. Además, la mayoría de sus armas son de producción local, por lo que no dependen de importaciones que puedan cortarse.
Moisés Garduño García
Profesor de estudios sobre Medio Oriente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su libro más reciente es Historia mínima de Irán moderno, El Colegio de México, 2025.