Kamala Harris: ¿superpolicía o líder progresista para la vicepresidencia de los Estados Unidos?
Kamala Harris ya se ha ganado un lugar en la historia de la política estadunidense, pero ¿cuál será realmente su perfil y su papel en un proceso electoral estadunidense anómalo?
Históricamente, el perfil de la vicepresidencia no ha tenido un peso sustantivo en el resultado de las elecciones en Estados Unidos (EE. UU.); sin embargo, ésta podría ser la excepción. Kamala Devi Harris, senadora por estado de California, estado tradicionalmente demócrata y con el mayor número de votos en el colegio electoral, ha sido seleccionada por Joe Biden como su compañera de fórmula en la batalla por la silla presidencial. Su peso en estados como California es indudable, pero hay varios temas en los que no será fácil armonizar su perfil mediático con el de sus acciones.

Ilustración: Jonathan Rosas
El contexto es altamente polarizador. Las protestas raciales llevadas a cabo por grupos como Black Lives Matter, han destacado numerosos aspectos del racismo sistémico que se vive en este país. En términos per cápita, este país no únicamente encarcela a más miembros de su población, sino que los afroamericanos, con sólo el 13 % de la misma, componen más del 40 % del total de personas en prisión.1 Asimismo, las adicciones, la pobreza y la brutalidad policiaca siguen atormentando a esta comunidad, tal como ha sido evidenciado por los asesinatos de George Floyd, Breonna Taylor, Elijah McClain, entre muchos otros, a manos de la policía. Tales hechos han conducido a protestas masivas a lo largo de la Unión Americana. Estos se hechos se suman a los más de 170 000 muertos causados por la covid-19, la brutal caída de la actividad económica y el aumento en el desempleo causado por la pandemia.2 Con base en todos estos factores, podemos entender el profundo descontento social que se experimenta actualmente en EE. UU.
Aunque se ha hecho mucho ruido publicitario, Harris no es la primera candidata identificada como afroamericana a este puesto, sino la tercera. Antes que ella, se postularon Charlotta Bass por el partido progresista en 1952, y Angela Davis en 1980 y 1984 por el partido comunista. Tampoco es la primera mujer en postularse por el partido demócrata, pues Geraldine Ferraro también lo fue en 1984, y Sarah Palin fue candidata republicana como compañera de fórmula en 2008.
Kamala Harris es nativa de la predominantemente afroamericana ciudad de Oakland, California. Su padre era jamaiquino y fue criada únicamente por su madre, la profesora y activista Shyamala Gopalan, para ser una persona fuerte e independiente, adhiriéndose a la cultura afroamericana de su comunidad.3 Harris estudió economía en la histórica Universidad afroamericana Howard y después realizó sus estudios en la escuela de leyes de la Universidad de California en Hastings. Comenzó su meteórica carrera como Fiscal de Distrito en la ciudad de Alameda, para ser posteriormente reclutada por la oficina del Fiscal de San Francisco, asumiendo la dirección de esta oficina en 2004. En 2010, fue electa como la Fiscal General del Estado de California, ganando la reelección en 2014. Durante su gestión dentro del sistema de justicia de California, Harris se comportó de una manera extremadamente calculadora y estratégica, cuidando no confrontarse con el sindicato policial, sin dejar de lado diversos esfuerzos de naturaleza paulatina para reformar el sistema judicial desde el interior.4
La carrera de la Senadora Harris parece representar el sueño americano en su más pura expresión: hija de inmigrantes, de origen humilde y alcanzando el éxito en su carrera legal y política a su corta edad, siendo la segunda mujer afroamericana en llegar a la Cámara de Senadores. Resulta difícil pensar que Harris no tendrá una voz fuerte dentro de un posible gobierno demócrata, sin embargo, su pasado pragmático hace que el ala más progresista de la izquierda norteamericana cuestione las verdaderas posibilidades de un cambio sistémico bajo la fórmula Biden-Harris.
Con base en los votos que ha realizado en el Senado durante 2019, la organización no partidista GovTrack consideró a Harris la más liberal del senado estadunidense; cuestión que ha sido rápidamente aprovechada por Donald Trump para buscar descalificar a su oponente frente a los seguidores del actual presidente. Lo anterior es relativamente cierto si observamos su apoyo a las causas ambientalistas y en las llamadas políticas de la identidad.
En materia ambiental, ella ha apoyado públicamente la lucha contra el cambio climático, calificándolo como una “amenaza existencial” y se adhiere al Nuevo Trato Verde (Green New Deal), que busca la reducción de la dependencia al petróleo, invirtiendo en tecnologías sustentables para la producción de energía, evitando prácticas nocivas al medio ambiente, como el caso del fracking. En este tema, ella se ha propuesto castigar a China y a Brasil aludiendo estas razones. En 2015, Harris se manifestó en contra del Tratado de Asociación Transpacífico (TPP), dado que desde su perspectiva no protegía los derechos de los trabajadores norteamericanos ni tampoco cuidaba el medio ambiente. De igual forma, Harris se manifestó en contra del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) trayendo nuevamente los temas medioambientales y laborales como ejes de su discurso.5
En cuanto a las políticas de la identidad, Harris es considerada una aliada de la comunidad LGBT y ella ha sido parte de la lucha en contra de la violación de derechos humanos de inmigrantes ilegales, especialmente de la política de separación de familias. Se ha manifestado a favor de las protestas raciales, el control en la venta de armas de asalto, así como por una profunda reforma del sistema de justicia estadunidense, especialmente la reducción del encarcelamiento masivo de poblaciones de color. Además, votó en contra de la confirmación de Brett Kavanaugh, considerado un juez ultraconservador propuesto por Trump para la Suprema Corte de Justicia, y se ha expresado en favor de la condonación de los préstamos estudiantiles para la educación superior.
Sin embargo, su papel progresista en los temas antes mencionados podría verse opacado en otros temas como el policial y el de salud, pues en el tema de la atención médica universal tuvo un doble juego en relación con los seguros privados y su posible papel en el sistema de salud estadunidense, oponiéndose a Bernie Sanders y al ala progresista de su partido. Asimismo, ha sido señalada como un personaje pragmático que apoya causas sociales cuando lo es conveniente, pero que en realidad ha hecho equipo con el grupo hegemónico demócrata en temas como su apoyo al estado de Israel y el rescate bancario luego de la crisis de 2008.6 Además, está por verse el controvertido tema del papel que tendrá que representar como mujer compañera de fórmula de un candidato que ha sido señalado reiteradamente como posible acosador, y con videos que explícitamente lo muestran al menos incomodando a niñas por su conducta excesivamente cariñosa.7 Pero, sobre todo, despierta serias dudas entre los votantes de izquierda que se debaten darle su voto útil a esta fórmula por el discurso y las acciones en materia de seguridad de Harris.
En su libro, Smart on Crime (2009),8 Harris menciona que para ella no hay nada más importante que el mantenernos seguros unos a otros, en nuestra persona y a nuestras familias. Ella reconocía desde entonces que el sistema estaba lleno de fallas y carencias a la hora de administrar la justicia. En caso de que el estatus quo continúe, esto tendrá un alto costo para la nación, uno que no es posible sostener. Ella proponía desde entonces una solución paulatina, enfocado en desarrollar alianzas entre las comunidades y las fuerzas de la ley, sin perder de vista las injusticias históricas prevalecientes. Tal vez debido a estas ideas es que algunos activistas de izquierda relacionan fuertemente a Harris con la grave sobrepoblación carcelaria y los prevalecientes problemas raciales en el sistema de procuración de justicia californiana. Cabe mencionar en este tema que la senadora de Oakland buscó desmarcarse de esas acusaciones y mostró su solidaridad con el movimiento Black Lives Matter este año.
Harris tuvo una carrera judicial llena de contradicciones en California, rara vez confrontó a la policía ni atrajo casos de abusos por parte de los agentes del orden, con la notable excepción de no sugerir la pena de muerte en el asesinato del oficial Isaac Espinoza, un patrullero de San Francisco, a manos de un pandillero. De igual forma, Harris desarrolló un programa (Back on Track) para evitar la reincidencia de crímenes relacionados con drogas, dándole la oportunidad a personas que habían cometido este tipo de delitos, de evitar ir a prisión en caso de asistir a la escuela y mantener un empleo. No obstante, en una era marcada por una fuerte oposición social al crimen, Harris defendió la legalidad de la pena de muerte en el estado de California. Finalmente, en 2012, Harris apoyó enmendar la ley de los 3 strikes, la cual conllevaba una pena de 25 años de prisión en adelante para infractores que cometieran un tercer crimen. En este caso, Harris sugirió el juzgar la tercera ofensa de manera separada, a menos de que se tratara de un crimen violento. Lo anterior demuestra una carrera judicial en claroscuro, misma que justifica el apoyo superficial pero no sustancial de la izquierda progresista.9
Harris se ha autodenominado a lo largo de su carrera, como la Policía en Jefe de California (Top Cop) y como una fiscal progresista, ávida de mejorar el sistema judicial. Sin embargo, ahí es donde reside la dicotomía de esta figura política, dado que para la derecha es una figura radical, pero para la izquierda progresista es demasiado centrista, debido a su carrera como fiscal.10 Otro punto de conflicto es la historia del tokenismo racial en Estados Unidos, dado que desde la etapa de la reconstrucción en el Sur después de la guerra civil, hasta nuestros días, se han elegido representantes populares de color, solamente para atraer el voto de las minorías, pero sin la posibilidad de ostentar un poder político real, ni de generar cambios sistémicos en términos sociales ni económicos.
Están por verse pues, cómo se resolverán éstas y otras contradicciones en un proceso electoral que seguramente no sólo le requerirá a Kamala Harris mostrar sus mejores habilidades como política, sino también como fiscal, sobre todo durante el período poselectoral.
Juan Carlos Barrón Pastor
Investigador adscrito al Área de Estudios Estratégicos y secretario académico del CISAN, UNAM.
José Antonio Cisneros Tirado
Profesor-Investigador de tiempo completo del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico de la BUAP.
1 Prison Policy Initiative (Junio, 2018). States of Incarceration: The Global Context 2018.
2 Kochhar, R. (11 de Junio de 2020). Unemployment rose higher in three months of COVID-19 than it did in two years of the Great Recession, Pew Research Center.
3 Lynch, O., & Gramer, R. (11 de Agosto de 2020).“ Biden Picks Kamala Harris as Running Mate”, Foreign Policy.
4 Lopez, G. (12 de Agosto de 2020). “Kamala Harris’s controversial record on criminal justice, explained”, Vox.
5, The National Law Review. (12 de Agosto de 2020). Kamala Harris – Where Biden’s Vice President Pick Stands on Key Trade and Foreign Policy Issues, The National Law Review.
6 Zernike, K. (11 de Agosto de 2020). “‘Progressive Prosecutor’: Can Kamala Harris Square the Circle?”, The New York Times.
7 Tara Reade, “What are the sex attack allegations against Joe Biden?”, BBC News.
8 Harris, K. (2009). Smart on crime. San Francisco: Chronicle Books.
9 Lightman, D. (12 de Agosto de 2020). “How liberal is she? Watchdog groups rate the Senate record of Kamala Harris”, The Sacramento Bee.
10 Hakim, D., Saul, S., & Oppel, R. (9 de Agosto de 2020). “‘Top Cop’ Kamala Harris’s Record of Policing the Police”, The New York Times.