
Las presidencias de las asambleas representativas son los órganos de dirección parlamentaria cuya función central es garantizar que la deliberación política, el debate parlamentario y la adopción de decisiones legislativas, se realicen apegados a las normas constitucionales e internas, que se respete el derecho de las minorías a participar en los procesos decisorios y el de la mayorías para legislar y evitar el filibusterismo. Esa debiera ser la función de las mesas directivas de los parlamentos y legislaturas, mientras que su Presidente debe restringir su responsabilidad a la supervisión y sanción imparcial de los procedimientos internos.
La denominación Speaker o Portavoz para quien preside un Parlamento no es casual, pues define que su capacidad de intervención en los debates es restringida y se debe limitar a interpretar el interés de la totalidad de los integrantes del pleno. En la tradición británica, la elección del Speaker no guarda relación con la pertenencia al grupo mayoritario o minoritario, sino a su neutralidad política. Una Mesa Directiva que no actúa con imparcialidad en la aplicación de las normas internas y emplea el cargo para beneficiar a su partido político propicia el conflicto, genera ingobernabilidad al interior de la legislatura y provoca desconfianza e inestabilidad en los procesos decisorios.
En México, la Ley Orgánica del Congreso Mexicano señala que el Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados debe contar con “una trayectoria y comportamiento que acrediten prudencia, tolerancia y respeto en la convivencia, así como experiencia en la conducción de asambleas”. También se señala que éste expresa la unidad de la Cámara, por ello, debe ser electo por las dos terceras partes de sus miembros. En la ley también se establece que la principal función de la Mesa Directiva es conducir las sesiones, asegurar “el debido desarrollo de los debates, discusiones y votaciones del Pleno” y “garantizar que en los trabajos legislativos prevalezca lo dispuesto en la Constitución y la ley”.
Sin embargo, si la labor principal de la Mesa Directiva y de su Presidente son tan reducidas y se circunscribe a conducir los debates, ¿qué es lo que realmente se disputan los partidos políticos con la Mesa Directiva? La respuesta es simple: los recursos y atribuciones que el accidentado diseño institucional ha heredado al Presidente de la Cámara de Diputados. No solamente son los casi 100 millones de pesos que se ejercen con discrecionalidad desde la Mesa Directiva, sino también la capacidad para influir en las decisiones de la Cámara a través de la interpretación de las imprecisas reglas de debate y procedimientos legislativos, que datan de 1934. Ante el vacío normativo de esos procedimientos, queda en manos del Presidente de la Mesa Directiva, la atribución de “determinar las formas que puedan adaptarse en los debates, discusiones y deliberaciones, tomando en cuenta las propuestas de los grupos parlamentarios”. Esta atribución es ejercida a plenitud y claramente visible durante los debates para la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación, donde la interpretación de un procedimiento puede impedir con relativa facilidad, la participación de las minorías en el debate presupuestal.
El Presidente de la Mesa Directiva es entonces un actor con capacidad de veto de las decisiones tomadas en comisiones o incluso en el Pleno, ya que cuenta con la facultad reglamentaria de “determinar qué asuntos deben ponerse a discusión, prefiriendo los de utilidad general”. Por supuesto que la interpretación de lo que es “utilidad general” está sujeto a su criterio y éste es regularmente determinado por su partido político.
La disputa de los partidos por la Presidencia de la Cámara de Diputados es un ejemplo más de los intereses de los legisladores en el ejercicio de la representación política. En su listado de prioridades está, antes que nada, controlar los recursos económicos, procedimientos y agenda legislativa, mientras que el resto de los asuntos prioritarios para el país, tendrá que esperar a que se pongan de acuerdo. Por los indicios, la neutralidad política, imparcialidad o transparencia, no serán caracterizarán a la nueva Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Diferentes personas, mismas prácticas.
Khemvirg Puente. Politólogo.
LA DEMOCRACIA QUE SE EJERCE EN MEXICO ES MUY SINGULAR, CUESTA AL ERARIO PUBLICO CANTIDADES INSOSPECHADAS TOMANDO EN CUENTA TODO EL APARATO LEGISLATIVO, ELECTORAL Y LOS PARTIDOS POLITICOS ,LO QUE RESULTA UN INSULTO EN ARAS DE QUE EL PUEBLO ESTE REPRESENTADO POR QUIEN SABE QUE PODERES, QUE LO UNICO QUE BUSCAN ES SU BENEFICIO PARTICULAR Y JAMAS EL DE LA SOCIEDAD.POR ESA VIRTUD HABRIA QUE VALORAR SI REALMENTE ES IMPORTANTE CONTAR CON ESTA DEMOCRACIA, EN DONDE LO MAS IMPORTANTE SEGUN ELLOS ES EJERCER EL VOTO CIUDADANO, PARA QUE SERIA LA PREGUNTA ESTAS PERSONAS SON UNA MINORIA QUE TIENEN PRIVILEGIOS DE MANERA GROTESCA EN TANTO EL CIUDADANO Y LA CLASE TRABAJADORA , LA EMPRESA PEQUEÑA Y MEDIANA SON LOS QUE CONTRIBUIMOS AL GASTO DE TODO ESTE APARATO, PORQUE DEFINITIVAMENTE LA ECONOMIA INFORMAL PARTICIPA DE MENOR MEDIDA CON IMPUESTOS INDIRECTOS PERO SIN ESTAR SUJETOS AL REGIMEN DE CONTRIBUCIONES Y LA CLASE MONOPOLICA TIENE LAS HERRAMIENTAS PARA PAGAR SUS IMPUESTOS Y QUE LAS LEYES DE TODA ESPECIE LOS PROTEJAN, ENTONCES LOS GOBERNANTES LAS GRANDES EMPRESAS Y LA ECONOMIA INFORMAL ESTA SIENDO SOSTENIDA POR UNOS CUANTOS QUE NOS TIENEN SUPER AMARRADOS LOS CONTRIBUYENTES CHICOS MEDIANOS.
Khemvirg P:
De acuerdo, nuestros políticos parecen olvidar el espíritu de unidad, de institución, que debe prevalecer en el máximo espacio directivo de las asambleas del Congreso, el que las representa como rama del Estado frente a los otros poderes del mismo Estado, y de otros Estados.
La reforma a la Ley Orgánica de 1999 así lo preveía, y para dar espacio a la pluralidad, a la negociación, contempló otros puestos, como la Junta de Coordinación Política, en la cual se encuentran representados todos los grupos parlamentarios.
La presidencia de la Mesa Directiva, señala la norma, se rotará cada año entre las tres principales fuerzas políticas que integran la cámara. Nos disgusta la sobrerreglamentación de las instituciones, pero en México cualquier espacio sin mayor precisión de inmediato se presta a la discresión.
Si bien la legislación contempla la máxima mayoría como previsión para que quien ocupe el puesto sea producto del consenso, desde el 2006 los tres principales partidos se disputan no tanto el espacio, que por ley ocuparán por algún tiempo, sino el «mejor momento político» para ejercerlo.
¿Cuándo superarán los partidos políticos mexicanos el espíritu faccioso que les impulsa y harán lo que les corresponde para el bien de la democracia en México? La respuesta está en el aire.
Que pequeños son nuestros diputados y en general nuestra clase pólitica. Oportunistas, Mezquinos, Mentirosos, hambrientos de poder, sin Memoria histórica. Ellos viven su País, que nos es irreal, ajeno y lejano.
Son; la CLOACA de la PATRIA
Khemvirg P:
Encuentro interesante y pertinente su presente artículo., ¿Cómo lograr que de forma alguna exista diálogo, consenso y disenso necesarios sin lluvia de culpas estériles con estos actores? ¿Cómo lograr que el bien mayor sea privilegiado., en este caso los asuntos prioritarios del país? Estoy de acuerdo con usted., yo comparto estas notas, desde mi visión como académica y como ciudadana avocada al campo de la educación y es, que precisamente enfatizo mi quehacer en temáticas que buscan construir propuestas para que sea posible lograr en proyectos concretos de formación ética y política internalizada desde la universidad.
Es prioritario en la materia educativa, formar para que se privilegie los fundamentos éticos de las relaciones sociales, porque la barbarie y la violencia -que son ya un caso en nuestras calles y en el país entero-, poseen una misma máscara con amplio espectro multicolor para simular el ausente ejercicio gubernamental en muchos renglones de la plana pendiente de los quehaceres públicos como: la corrupción, la opacidad, la decadencia e inconsistencia de los representantes del pueblo, la desconfianza, olvido y pereza de pensar lo social en, el otro: el invisible- el marginal.
Finalmente, ese universitario, será funcionario (como el caso que nos ocupa), será empresario., será padre de familia, contribuyente, etc., y en ese sentido nuestro quehacer intelectual como el homo academicus de (Bourdieu, 2008 p. 100), que “Participa del campo científico, y por lo tanto de la lógica de la investigación y del campo intelectual”, que ha sido llamado al ágora de la polis., ¿Está dando evidencia de incidir con su quehacer y responsabilidad social?
La calidad educativa, como categoría nuclear, con los desagregados indicadores que la componen., es materia de todos., hoy en día el alumno se forma en el club, en la calle, en el cine, en el teatro, en el internet., en esté medio, en el partido político que se incorpora., de tal modo que sólo en colectivo, nos será posible lograr el fortalecimiento del sentido social universitario y ciudadano, capaces de transformarlo hacia la reconstrucción del proyecto de nación que la empoderen y legitime su respuesta ante el cuestionamiento social, mismo que se nos hace como actores privilegiados por poseer un nivel alto de educación:
¿Para qué tipo de sociedad se educamos?