La doble vida del ingreso y la pobreza en México

El Inegi acaba de dar a conocer que el número de personas en pobreza multidimensional se redujo en 13.4 millones entre 2018 y 2024. Esta abultada cifra es resultado del fuerte incremento en el ingreso de los hogares reportado por la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), que es la fuente de información utilizada para la medición oficial de la pobreza. Sin embargo, a la luz de las cifras de las Cuentas Nacionales, también del Inegi, el ingreso promedio de los hogares más bien se redujo. El contraste de las conclusiones derivadas de ambas fuentes sugiere una reflexión: si le creemos a la información de la ENIGH, las Cuentas Nacionales deberían ser revisadas para ajustarse a la realidad microeconómica; mientras que si Cuentas Nacionales está en lo correcto, una parte sustancial de la reducción de la pobreza sería ilusoria, al provenir más de un cambio en la calidad de la medición del ingreso, que de un cambio en el ingreso de las personas de carne y hueso. Veamos:

  • Según la ENIGH 2024, el ingreso mensual promedio real por hogar creció en 3,515 pesos, que se traduce en un incremento de 15.7 % real entre 2018 y 2024. El ingreso por hogar habría aumentado a un ritmo medio de 586 pesos por año. Visto por habitante, el ingreso habría aumentado 24.2 %.
  • De acuerdo con la cuenta de hogares de las Cuentas por Sectores Institucionales, el ingreso mensual real promedio por hogar varió en -1.4 % entre 2018 y 2024. Esto implica que el ingreso mensual cayó en un promedio de 133 pesos por año, a precios de 2024. Medido en promedio por habitante, el ingreso aumentó en 5.8.

¿En cuál cifra confiar más?

Las Cuentas Nacionales están construidas mediante la articulación de casi toda la información relevante disponible en censos, encuestas y registros administrativos y compatibilizada mediante un riguroso proceso contable de partida doble, de manera que al registrar la evolución de la actividad económica identifica los flujos de ingreso que van a las empresas, tanto a las financieras como las no financieras, a las instituciones sin fines de lucro, al gobierno y a los hogares. En ellas se cuadra la actividad económica con los flujos de ingresos por trabajo, renta imputada de la vivienda, renta de la propiedad y transferencias corrientes que reciben los hogares. En otras palabras, las cifras de ingreso de los hogares de las Cuentas Nacionales tienen la ventaja de que son consistentes con todo lo demás que se sabe acerca de la actividad económica en el país, por lo que, tanto desde el punto de vista teórico como empírico, se suelen considerar una de las fuentes de información más confiables y robustas para analizar la realidad económica y social, al menos desde un punto de vista agregado. 

La ENIGH es una encuesta en hogares que inicialmente buscaba proveer de insumos para medir la inflación, pero que con el tiempo fue cobrando relevancia en el análisis de la situación de los hogares ya que permitía estudiar los gastos, ingresos y otras variables sociodemográficas de la población. Sin embargo, es bien sabido que la ENIGH reporta menos ingresos que las Cuentas Nacionales porque las personas entrevistadas dicen recibir menos de lo que en realidad reciben (subreporte) y porque las personas con los ingresos más altos del país difícilmente caen en su muestra (truncamiento).

El primero de estos problemas es uno que la ENIGH y otras encuestas en todo el mundo tienen de forma sistemática. El subreporte viene de que cuando llega la persona entrevistadora del Inegi a las viviendas, sus habitantes no necesariamente tienen la información necesaria a la mano, no la recuerdan o tienen desconfianza de entregar datos que consideran sensibles para su seguridad física o económica, entre otras razones.

El truncamiento resulta de que en el país existen personas que concentran una fracción desproporcionadamente grande del ingreso (algunas de las cuales aparecen en las listas de los más ricos del mundo), pero son tan pocas que la probabilidad de que sean elegidos dentro de la muestra de la ENIGH son muy cercanas a cero (y aún si aparecieran, no es tan seguro que quisieran responder la encuesta). Esto implica que los ultra-ricos no se consideran, lo que se suma a la fracción del ingreso corriente total de los hogares que la ENIGH omite de manera más o menos sistemática.

La gran ventaja de la encuesta es que nos permite analizar las diferencias y características de los hogares a partir de información directamente reportada por sus habitantes. Por ello, a pesar de sus limitaciones, sigue siendo utilizada cuando se requieren conocer las características de los hogares y sus integrantes, como en el caso de la medición de la pobreza.

Una enorme brecha y una subestimación inconsistente

Entre 2016 y 2022, la ENIGH capturaba en promedio apenas el 42 % del ingreso de las Cuentas Nacionales. En otras palabras, el ingreso de los hogares en Cuentas Nacionales es 2.4 veces más grande que el de la ENIGH. Esta enorme brecha ha estado presente desde los primeros levantamientos de la encuesta, y es una de las razones por las que múltiples analistas han puesto sobre la mesa la necesidad de reformar o reemplazarla[1]. Por ello, es importante quienes interpretan sus resultados, cuando menos adviertan de este problema para evitar que se hagan inferencias erróneas sobre la realidad. 

Reconociendo la subestimación que la ENIGH hace del ingreso como algo con lo que por lo pronto hay que vivir, sería deseable que al menos fuera estable a lo largo de los años. Si la brecha de una encuesta a otra se mantiene, al menos sabríamos que los cambios en el ingreso de los hogares son un reflejo consistente de los cambios del mundo real. Si, por el contrario, la brecha entre la ENIGH y las Cuentas Nacionales cambia considerablemente, sería muy difícil saber si los diagnósticos y cambios estimados a partir de la ENIGH se deben a un cambio en la realidad, o quizás a una mejor o peor medición (según se recorte o amplíe la brecha). 

El punto anterior, lejos de ser una sutileza metodológica, es crucial para realizar diagnósticos que permitan saber en qué medida las condiciones de vida de la población mejoran o empeoran. Aunque una reducción de la brecha entre la ENIGH y las Cuentas Nacionales puede considerarse una buena noticia en términos estadísticos (pues significa una mejor representación del ingreso de los hogares), en términos analíticos de evaluación y seguimiento de las políticas públicas podría ser una muy mala noticia, ya que podría afectarse la comparabilidad en el tiempo de los resultados obtenidos.

Esto queda claro si imaginamos que, de un levantamiento al siguiente, la ENIGH eliminara en su totalidad la brecha con Cuentas Nacionales. En ese caso, el ingreso corriente total aumentaría 240 % en apenas dos años, sólo por la reducción del subreporte y el truncamiento, no porque cambiaran las condiciones de los hogares. 

Supongamos, además, que en ese mismo bienio hay un incremento real del ingreso de los hogares de 5 %, con lo que la ENIGH nos reportaría un aumento de 245% en el ingreso de los hogares. Si concluyéramos que el ingreso de los hogares creció 245 % en dos años, estaríamos faltando a la verdad y difícilmente tendrían credibilidad los datos de la encuesta. En ese caso, se haría necesario separar el crecimiento de 240 % del crecimiento de 5 %, que es el que tiene valor analítico.

Gráfica 1. Cobertura % del ingreso corriente total de la ENIGH en el de Cuentas Nacionales

Fuente: Cálculos propios a partir de la Encuesta Nacional e Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016, 2018, 2020, 2022 y 2024 y las Cuentas por Sectores Institucionales 2016, 2018, 2020 y 2022 y Cuentas por Sectores Institucionales Trimestrales de 2024.

Este ejemplo extremo nos sirve para ilustrar un comportamiento anómalo que se ha presentado en las más recientes ediciones de la ENIGH 2022 y 2024. Al analizar las ENIGH 2016, 2018 y 2020, encontramos que en esos 3 levantamientos el ingreso corriente total de los hogares equivale casi al 40 % de lo reportado por las Cuentas Nacionales. Sin embargo, para 2022 ese porcentaje subió a 43.4 %, y en 2024 alcanzó 46.6 %.

La citada anomalía, que involucra la mayor parte del incremento del ingreso corriente de los hogares entre 2018 y 2024, no puede ser explicada como resultado de políticas como la recuperación del salario mínimo o la reforma del outsourcing, entre otras[2], ya que ellas sólo podrían dar cuenta de la parte del aumento del ingreso que no reduce la brecha con las Cuentas Nacionales, ya que tales políticas deberían verse reflejadas por igual en ambas fuentes. Es decir, la reducción en la brecha nos indica que la mayor parte del aumento registrado en los ingresos de la ENIGH parece provenir de una mejora en la medición, más que de una mejora verdadera en los ingresos de las personas.

Algunas implicaciones para la estimación de la pobreza.

Más allá de las suspicacias que pudieran generar los cambios en la manera como el cuestionario de la ENIGH mide las carencias sociales relacionadas con acceso a la salud y a servicios básicos en la vivienda[3], queda claro que un factor determinante detrás de la caída en la pobreza reportada en las estadísticas oficiales puede provenir de una mejor captación del ingreso en las ENIGH 2022 y 2024. Si una parte importante del incremento en el ingreso resulta de una mejora en la calidad de su medición, entonces también una parte importante de la disminución estimada en la pobreza pudiera tener la misma causa, por lo que no sería del todo real. 

Una comparación más apropiada para el contexto de la medición de la pobreza es utilizar el ingreso corriente de los hogares excluyendo la renta imputada de la vivienda, que es el usado en la medición oficial de la pobreza. En este caso, se observa que las fuertes caídas en la medida oficial de la pobreza en 2022 y 2024 coinciden con el aumento en la cobertura de la ENIGH respecto del ingreso de los hogares reportado por Cuentas Nacionales (ver Gráfica 2).

Gráfica 2. % de población en pobreza multidimensional vs. cobertura % del ingreso corriente total de la ENIGH sin renta imputada de la vivienda en el de Cuentas Nacionales

Fuente: Cálculos propios a partir de la Encuesta Nacional e Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016, 2018, 2020, 2022 y 2024 y las Cuentas por Sectores Institucionales 2016, 2018, 2020 y 2022 y Cuentas por Sectores Institucionales Trimestrales de 2024.

Notas finales

La ENIGH es la fuente de información a partir de la cual se generan las estimaciones oficiales de pobreza. Sin embargo, la ENIGH mide mal el ingreso de los hogares en relación con las Cuentas Nacionales. Considerando el ingreso promedio por persona entre 2018 y 2024, lo que en la ENIGH es un crecimiento sexenal de 24.2 %, en Cuentas Nacionales es un aumento de 5.8 %. Si se hace a un lado la renta imputada de la vivienda, para ser consistentes con la definición del ingreso usado en la metodología Coneval de medición de la pobreza, el ingreso de la ENIGH aumenta 23.8 %, mientras que en Cuentas Nacionales sube 8.1 %.

De cada cien pesos de incremento en términos reales del ingreso corriente total por persona reportado por la ENIGH de 2018 a 2024, 24.1 pesos correspondieron a la mejora objetiva en la capacidad de compra de las personas y 75.9 pesos resultaron de la reducción en la brecha entre la ENIGH y Cuentas Nacionales. Sin renta imputada de la vivienda, serían 34.0 pesos de mejora verdadera y 66.0 pesos por mejora en la medición. En otras palabras, la mayor parte del aumento reportado en el ingreso y, por consecuencia, también de la disminución de la pobreza, durante el sexenio pasado, sería un mero espejismo.

Es como si el ingreso de los hogares tuviera una doble vida: la primera sobria y congruente con los indicadores macroeconómicos y la segunda en extremo optimista, pero débilmente conectada con el resto de la realidad. Esta doble vida, que no es algo nuevo, proviene fundamentalmente de limitaciones de la ENIGH que han sido estudiadas y que tienen implicaciones analíticas que no deben ignorarse, puesto que pueden conducir a interpretaciones erróneas de la realidad.

Resolver tales limitaciones no es trivial, por lo que el Inegi, que sin lugar a duda se esfuerza al máximo por hacer la encuesta con la mayor calidad posible, tiene en ello un reto mayúsculo. En este sentido, la propuesta construida por el Grupo Técnico Especializado en la Medición del Ingreso y el Bienestar, convocado por el instituto e integrado por algunas de las personas especialistas en el tema más destacadas del país, puede ser un punto de partida para avanzar en esta tarea, que ya no se puede seguir soslayando ni posponiendo.

Gerardo Leyva Parra

Dirigió el área de investigación del Inegi durante 15 años. Es miembro del EQUIDE y Coordinador del Laboratorio Interdisciplinario de Encuestas y Datos Sociales de la Universidad Iberoamericana. 

[1] Raymundo Campos Vásquez, Gerardo Leyva Parra y Graciela Teruel Belismelis, “Hacia una Encuesta Social General. Resultados de los trabajos del Grupo Técnico Especializado en la Medición del Ingreso y el Bienestar (GTMIB)”. El Colegio de México, Universidad Iberoamericana e Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Editado por El Colegio de México. Una versión preliminar, de 2021, está disponible en: https://inegi.org.mx/contenidos/investigacion/grupos/doc/hacia_una_encuesta_social_general.pdf

[2]Aunque, debe mencionarse, muchas de esas reformas iniciaron desde 2018, sin que se observaran aumentos similares sino hasta 2024.

[3] Graciela Teruel, Pablo Gaitán, Gerardo Leyva, Edgar Martínez, y Víctor Pérez, “El Inegi toma la estafeta: Radiografía y Debate sobre la medición de la pobreza 2024”, La Crónica, 18 de agosto de 2025. https://www.cronica.com.mx/nacional/2025/08/18/inegi-toma-la-estafeta-radiografia-y-debate-sobre-la-medicion-de-la-pobreza-2024/#:~:text=El%20pasado%2013%20de%20agosto,de%20la%20pobreza%20multidimensional%202024

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Publicado en: Economía