En 1992, antes de llegar a la presidencia y ante evidencias claras, Bill Clinton –“el filántropo de Haití” (sic)— expresó que había probado la mariguana en Inglaterra, en uno de sus viajes a Europa. Ante la incredulidad de su audiencia, y con hipocresía inmejorable, aclaró: “La probé, pero no la inhalé”.
https://www.youtube.com/watch?v=Bktd_Pi4YJw
Uno de los integrantes de la dupla chicana, Cheech y Chong, mordientes comediantes merolicos, hippies y “tocadores” desde los años 60, le contestó rápidamente al rubio candidato: “Yo sí la probé. . .y nunca la exhalé”.
La nota de Sonia Corona en El País (sept. 5, 2015) sobre Graciela Elizalde, una niña mexicana cuyos padres piden que se les permita usar legalmente un aceite de cannabis para apaciguar la epilepsia de su hija, vuelve a poner el dedo en la llaga: cada día caen más los argumentos contra la despenalización de la mota. En otra geografía, los Marijuana Refugees, familias que se han mudado a Colorado para poder tratar a sus hijos contra la misma enfermedad, con ese aceite esperanzador, constatan un hecho claro: si encuentran algo que ayude o remedie a su hijo enfermo, lo van a usar. Caiga quien caiga. Y pasarán por alto las leyes creadas y reforzadas por los hombres: sean las del Papa, del Derecho Romano, de la Constitución de Estados Unidos (que ha sido desafiada por referéndums estatales), o de la Mexicana (que ante violencia y muertes sigue ciega). Muros y restricciones revelan el desconocimiento del asunto y la incapacidad para resolverlo.
Al Colorado liberal y verde han llegado familias de tan lejos como Australia, Canadá y el continente europeo, y de tan cerca como Oklahoma y Ohio. No hay misterio ni secreto: es pura ciencia. Este aceite de mariguana medicinal es alto en cannabidiol, o CBD, ingrediente químico con propiedades sedantes; y bajo en tetrahydrocannabinol, o THC, el químico psicoactivo de la marihuana. Los niños se tranquilizan y empiezan a ser funcionales sin tener que estar “pachecos” todo el día.
Se pueden consultar, en video, las experiencias de docenas de parejas cuyos hijos han mejorado sustancialmente, en las páginas electrónicas de la red.
Se ha encontrado que el cannabidiol, o CBD, ayuda contra inflamaciones, dolores agudos, ansiedad, psicosis, espasmos, y otras condiciones extremas, sin efectos secundarios de letargia o disforia. Hoy en día Se experimenta con esta sustancia y se utiliza para atenuar artritis, diabetes, alcoholismo, dolores crónicos derivados del cáncer, esquizofrenia, depresión, asma, resistencia a antibióticos, infecciones, y la ya mencionada epilepsia.
¿Te acuerdas que tu tía te pedía la botella de alcohol con mariguana, para sobarse las piernas, porque el reumatismo no la dejaba dormir en las heladas noches de invierno? Pues más o menos de eso se trata.
No se necesita mucha magia para descubrir otras cualidades de la mota; acaba con el estreñimiento –al igual que el café–, es decir, te manda al baño; abre el apetito –los conocidos munchies— y auxilia la digestión; reduce el hachazo de la migraña, porque te relaja el cerebro; y, en fin, la música suena mejor: ondula. Si no lo crees, pruébala. Nada pierdes. Capaz que no sientes nada ni reconoces sus efectos. Su exceso, como ha señalado Héctor Aguilar Camín, te manda a dormir.
Alguna vez, José Joaquín Blanco escribió que los viajes y los libros vuelven a los tontos más tontos y a los inteligentes más inteligentes. Habría que añadir el uso de la mariguana a ese binomio.
La flor de la cannabis –muchacha odiada, perseguida, maniatada y quemada– se impondrá. Tarde o temprano.
Arturo Dávila
Oaksterdam, California
esto dará mucho de que hablar
Yo padezco de migrañas y tomo medicinas que me producen un malestar espantoso , pienso después de leer los beneficios de la marihuana probarla!!!!!!