
Actualización: el 31 de agosto, a las 12:50 pm, hora de México, Barack Obama anunció que pedirá autorización del Congreso para actuar militarmente contra Siria.
El 20 de agosto de 2012, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le envió un ultimátum al gobierno de Siria:
“Hemos sido muy claros con el régimen de Assad, pero también con otros actores involucrados, que una línea roja para nosotros sería si empezáramos a ver un montón de armas químicas moviéndose o siendo utilizadas […] Eso cambiaría mi cálculo. Eso cambiaría mi ecuación”. [Traducción de la redacción.]
Durante los meses siguientes, hubo varios reportes de que el presidente sirio, Bashar Al-Assad, utilizó armas químicas en contra de su propia gente, en cantidades lo suficientemente pequeñas como para no levantar alarma a nivel internacional. La Casa Blanca, en junio de este año, admitió en público que entre 100 y 150 personas habían muerto a causa de ataques químicos en Siria desde el ultimátum. El gobierno estadounidense mencionó la línea roja otra vez, pero no hizo nada al respecto.
Tuvo que pasar un año y un día de las palabras de Obama para que hubiera un tipo de reacción ante lo que todos sabían: Assad estaba utilizando armas químicas, prohibidas por tratados internacionales.
El 21 de agosto de 2013, la oposición siria volvió a alzar la voz. Acusó que Assad había incrementado el uso de sustancias químicas. Ya no eran 150 muertos en varios ataques. Eran entre 500 y 1,300 en uno solo. Un rango bastante amplio, dado que la verificación independiente de datos en Siria es casi imposible, en gran parte porque el acceso a la prensa extranjera es restringido. (Vale la pena leer este excelente texto de John Lee Anderson para The New Yorker, en el que relata lo que es un tour para periodistas organizado por el gobierno sirio.)
John Kerry, secretario de Estado de la administración de Obama, cambió de tono y describió lo ocurrido como “una obscenidad moral”. También dijo que su juicio estaba “basado en hechos”: síntomas de víctimas, reportes de testigos y números muertos dados a conocer por varios grupos independientes.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), al momento de escribir este texto (28 de agosto), tenía un equipo de especialistas en Siria para recolectar muestras. Aunque el Reino Unido ha dicho que es factible que la evidencia ya haya sido destruida por el gobierno de Assad.
Los tambores de guerra comenzaron a sonar en la prensa estadounidense horas después (y la comparación con Irak en 2003 resultó inevitable: el gobierno de Estados Unidos vuelve a avanzar hacia la intervención militar sin esperar los resultados de la ONU).
Los medios, primero citando fuentes anónimas, y después al secretario de Defensa, Chuck Hagel, reportaron que Estados Unidos estaba listo para “atacar” a Siria.
Los comentaristas comenzaron a discutir cuál sería la mejor manera de hacerlo. En cuestión de horas, Estados Unidos parecía listo para entrar en guerra una vez más. (De 236 años que lleva como país independiente, ha pasado 216 involucrado en al menos un conflicto armado.) Sus ciudadanos, con mucha fatiga, desaprobaban la intervención. Sólo el 25 por ciento apoyaba hacer del problema sirio un problema estadounidense.
¿Cómo se llegó a este punto? ¿Por qué avanzó tan rápido la retórica en los últimos días? ¿Por qué ahora sí hay acción, cuando el gobierno sirio lleva más de dos años en represión sistemática contra la oposición?
Por un lado, el retardo del gobierno de Obama para intervenir en Siria tiene una razón muy cercana, el resto del Medio Oriente. A pesar de que que Estados Unidos no tomó el liderazgo en el apoyo occidental a Libia, su gobierno igual sufrió un daño gravísimo: el embajador Christopher Stevens murió en manos de una multitud en el aniversario de los ataques del 11 de septiembre. Entonces conoce los riesgos de cualquier intervención. (Sin mencionar Irak y Afganistán, y lo que han costado ambas guerras.)
Asimismo, Estados Unidos está lidiando con una crisis en un país vecino y amigo crucial en la región, Egipto. Primero apoyó al gobierno autocrático de Hosni Mubarak durante casi treinta años, e incluso mantuvo una posición ambigua cuando fue derrocado. Ahora, con la segunda intervención militar y el segundo derrocamiento (de Mohammed Morsi al año de haber sido elegido en las urnas), el gobierno estadounidense se ha negado a referirse a lo ocurrido como un golpe de estado. Esto por el significado económico que conlleva: la legislación estadounidense prohibe enviar ayuda monetaria a gobiernos que han llegado al poder a través de la violencia. Estados Unidos se debate sobre cómo mantener el apoyo a un gobierno que destruye la voluntad ciudadana, al grado de inventar conceptos como “golpe de estado democrático”, con tal de mantener a un aliado en una zona turbulenta.
También porque existe una cadena de alianzas similar a la que detonó la Primera Guerra Mundial. En el caso de Siria, el gobierno de Assad tiene apoyo tanto de Irán como de Rusia y China. Los tres países son un dolor de cabeza para Estados Unidos: Irán por la incertidumbre sobre si está desarrollando un programa nuclear que pudiera usarse para atacar a Israel; Rusia por la reciente tensión, entre otras cosas, provocada por el caso de Edward Snowden; y China por ser su rival económico más poderoso y socio comercial más importante. Hacer enojar a cualquiera de los tres tendría consecuencias severas.
Por el otro lado, aunque sea incomprensible para gran parte de la sociedad –la Redacción incluida–, hay formas “buenas” –o toleradas– de hacer la guerra y formas “malas”. En los dos años que lleva el conflicto armado en Siria –iniciado, al igual que en muchos otros países donde ocurrió la “primavera árabe” por un acto de represión–, el gobierno ha atacado tanto a la oposición como a la población civil de manera indiscriminada. Según datos de la ONU, hay casi dos millones de desplazados por el conflicto, y más de 100,000 muertos. El campo de Zaatari en Jordania, que alberga refugiados sirios, es considerado como la cuarta ciudad más grande del país.
Pero Estados Unidos no se había involucrado hasta ahora. Parecía que el hecho de que Assad atacara a su población, pero con armas permitidas –granadas, misiles, tanques– tenía el visto bueno, o al menos la vista gorda. Incluso, como se mencionó antes, el uso de armas químicas, pero en cantidad “menor” también era aceptado. (Hay reportes de que se usaron hasta 35 veces después del ultimátum.) Sin embargo, parecería ser que al pasar el umbral de los 1,000 muertos, entra en vigor una misteriosa regla tácita: se activa la intervención internacional.
Existe gran probabilidad de que mañana jueves 29 de agosto, el mundo vea en vivo el cumplimiento de esa regla. Se prevé que los ataques con misiles puedan comenzar entonces, y que Estados Unidos intervenga militarmente, una vez más, en el Medio Oriente.
Esteban Illades es editor de Nexos en línea.
http://www.bbc.co.uk/news/world-middle-east-22742201
The authorities in Iraq say they have uncovered an al-Qaeda plot to use chemical weapons, as well as to smuggle them to Europe and North America.
Defence ministry spokesman Mohammed al-Askari said five men had been arrested after military intelligence monitored their activities for three months.
Three workshops for manufacturing the chemical agents, including sarin and mustard gas, were uncovered, he added.
Remote-controlled toy planes were also seized at the workshops.
Mr Askari said they were to have been used to release the chemical agents over the target from a «safe» distance of 1.5km (1 mile), reports the BBC’s Rami Ruhayem in Baghdad.
http://www.bbc.co.uk/news/world-middle-east-22424188
Testimony from victims of the conflict in Syria suggests rebels have used the nerve agent, sarin, a leading member of a UN commission of inquiry has said.
Carla Del Ponte told Swiss TV that there were «strong, concrete suspicions but not yet incontrovertible proof».
Ms Del Ponte did not rule out the possibility that government forces might also have used chemical weapons.
Later, the commission stressed that it had «not reached conclusive findings» as to their use by any parties.
«As a result, the commission is not in a position to further comment on the allegations at this time,» a statement added.