La política de ciencia de Xóchitl Gálvez

El domingo 7 de abril se realizó el primer debate entre quienes buscan la Presidencia de la República. De acuerdo con las reglas acordadas previamente, en este encuentro se discutiría, entre otros, el tema de la educación del cual forma parte la política de ciencia, tecnología e innovación, tanto para Claudia Sheinbaum Pardo como para Xóchitl Gálvez Ruiz. Pero en el desorden de sus intervenciones (causado por un formato equívoco) no se hizo mención alguna a estas actividades.1 De este modo, la confrontación entre dos modelos distintos para el desarrollo científico quedó pendiente, y tendrá que expresarse en otros territorios antes de las elecciones del 2 de junio. Por ello sigue siendo importante conocer con detalle sus planteamientos sobre un sector que sin duda es decisivo para el futuro del país.

En un trabajo previo ya me referí a la política para la ciencia, la tecnología e innovación de Claudia Sheinbaum, candidata del frente Seguiremos Haciendo Historia. El propósito del presente artículo es examinar la política para estas áreas de la candidata de la coalición Fuerza y corazón por México, Xóchitl Gálvez Ruiz.

Ilustración: Estelí Meza

La ciencia en los partidos

En las campañas electorales van apareciendo cada vez con mayor claridad las políticas públicas que pretenden llevar a la práctica quienes aspiran a la Presidencia de la República. Dichas propuestas provienen principalmente de tres fuentes: las ideas contenidas en los documentos básicos de los partidos que integran las coaliciones; los grupos de trabajo especiales designados para elaborar los programas de gobierno, y las reuniones con diferentes sectores sociales para conocer sus necesidades e incorporarlas a las futuras acciones de gobierno.

Para indagar los orígenes de la política de ciencia del frente que encabeza Xóchitl Gálvez, conviene revisar primero los planteamientos de los partidos que lo integran. La consulta de las plataformas electorales registradas ante el Instituto Nacional Electoral por los Partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD) resultan de gran utilidad, pues muestran por separado las nociones que tienen estas organizaciones acerca de la ciencia:

Partido Acción Nacional

Para el PAN invertir en ciencia, tecnología e innovación es una prioridad. Estas actividades, afirman en algunos de sus documentos, deben contar con suficiencia presupuestal y dirigirse a la investigación y la formación de cuadros.

La educación en general debe fomentar las ciencias, las humanidades y el uso de nuevas tecnologías. Para la educación superior, la inversión en universidades y tecnológicos es un asunto prioritario.

Este partido pone el énfasis en la participación del sector privado; sostiene que debe haber una participación conjunta pública y privada en la innovación, así como estímulos fiscales para que los particulares inviertan en la investigación.

Un elemento distintivo de este partido es la defensa de la vida desde la concepción y hasta la muerte natural, por lo que se declaran en contra del aborto, la eutanasia y la investigación científica que, de acuerdo a su ideología, atente contra la vida humana.

Las plataformas de los partidos son actualizadas en distintos momentos y, en su versión más reciente, el PAN no tiene un capítulo especial dedicado a la ciencia. Este tema se encuentra distribuido en diferentes apartados como el fomento a la participación de las mujeres y los jóvenes, y en áreas específicas como medioambiente, energía, cooperación internacional y en diversas restricciones a la investigación en animales.

Partido Revolucionario Institucional

Para el PRI, el desarrollo económico depende de la inversión en capital humano, por lo que aspira a un México volcado en la educación, la ciencia y la innovación. Para ello impulsarán la inversión en estas áreas de los sectores público, privado y social para superar el 1 % del Producto Interno Bruto (PIB).

La educación jugaría un papel importante, no solamente como fuente de movilidad social, sino además como principal motor del desarrollo y la competitividad del país. Su interés es promover el estudio de las ciencias y las ingenierías en niñas y niños, así como el gusto por las matemáticas y la ciencia, impulsando las vocaciones científicas y tecnológicas y la cultura de la innovación, incluyendo el emprendimiento y la educación financiera.

Se proponen, además, ampliar las oportunidades de intercambio académico y científico con otras naciones, así como fortalecer la vinculación entre las instituciones educativas y el sector productivo.

Un aspecto importante y distintivo de este partido es la idea de fortalecer el sistema de ciencia, tecnología e innovación con orientación en las vocaciones regionales.

Partido de la Revolución Democrática

Los que distingue a este partido son dos propuestas: la creación de una secretaría de Educación superior, ciencia y tecnología, así como realizar una reforma de la investigación científica y tecnológica asignándoles el 3 % del PIB.

Proponen también impulsar la investigación en áreas específicas, como los sectores agroalimentario, pesquero, de energía y medio ambiente.

Consideran importante fomentar la participación de las mujeres en la investigación científica, impulsando la igualdad de salarios y la promoción de escalafones. En este sentido, proponen que los programas escolares desde la educación básica incluyan el impulso de la investigación científica con perspectiva de género. Plantean además que haya más plazas para mujeres en puestos de investigación, así como becas dirigidas a promover a investigadoras y científicas.

La educación es un elemento importante en su plataforma, pues proponen reformar los planes de estudio de educación básica incluyendo, entre otros temas, la ciencia y la innovación, la lógica matemática y nuevas tecnologías informáticas.

Como puede verse, hay puntos en común entre los tres partidos, como la importancia de impulsar decididamente a la ciencia, la tecnología y la innovación en el país, así como dotar a la educación con contenidos científicos en todos los niveles. Pero también hay diferencias importantes y matices: el énfasis mayor del PAN en la participación del sector privado y la limitación de algunos programas de investigación que choquen con su ideología; por su parte, el PRI pone el énfasis en la educación y en un enfoque federalista para el desarrollo de la ciencia, y el PRD revive la propuesta de crear una Secretaría de Estado en este sector, así como la inclusión de un enfoque de género en la política científica que permita mejores condiciones para el desarrollo de las investigadoras. Las tres organizaciones coinciden en que el presupuesto debe incrementarse: las propuestas van del 1 % (PRI) al 3 % del PIB (PRD).

Cada partido defiende su propio ideario, por lo que resulta difícil unificarlas para crear una plataforma única de la que pueda surgir el programa de gobierno de Xóchitl Gálvez.2

A pesar de las dificultades, Fuerza y corazón por México decidió emprender la tarea de construir un programa de gobierno unificado, misión que fue encomendada a un grupo de especialistas encabezado por José Ángel Gurría, exsecretario de Relaciones Exteriores y de Hacienda y expresidente de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Una política de ciencia de avanzada

El programa de gobierno 2024-2030 de la coalición Fuerza y corazón por México, en su capítulo dedicado a la ciencia y la tecnología, no es el resultado de la suma de los idearios políticos de los partidos que la integran… Va mucho más allá.

En el documento, la investigación científica y tecnológica está estrechamente vinculada con la educación, lo que de entrada constituye una definición, pues si bien como veremos resultan claras sus conexiones con la cultura y la economía, éstas forman parte del Programa en capítulos aparte con contenidos también muy relevantes.

Respecto a la educación, se considera indispensable dotarla de un presupuesto amplio y crear una cadena virtuosa entre educación superior, ciencia, tecnología e innovación, asignándoles un presupuesto del 1 % del PIB.

También sostiene que hay que garantizar la autonomía de las universidades públicas, dotándolas de mayores recursos y de fondos multianuales.

El programa plantea que la educación básica y media superior sean las bases para la educación superior, la ciencia y la tecnología, que fomenten nuevas aptitudes en niñas, niños y jóvenes y que pongan el énfasis en las disciplinas STEM (siglas en inglés que agrupan a las ciencias, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas).

También propone modificar los programas de estudio con el objetivo de preparar a los estudiantes “para un futuro que inevitablemente será dominado por las disciplinas digitales y con una creciente participación de la inteligencia artificial”. La idea es que los jóvenes estén preparados para los desafíos del futuro y puedan participar como actores en campos innovadores pues “promover la innovación no sólo dinamiza la economía, sino también fomenta la creatividad y el emprendimiento”, señala el documento.

Adicionalmente, propone revisar y fortalecer los programas de becas y estímulos a los estudiantes e investigadores con el fin de aumentar la calidad de la producción científica y tecnológica.

Respecto al sistema de ciencia, tecnología e innovación, se plantea redefinir las bases de coordinación entre los tres órdenes de gobierno y la participación de los sectores público, social y privado, lo que equivale —lo digo yo— a replantear la actual ley en la materia.

El documento establece que se garantizará la libertad académica y de investigación en todas las instituciones. Además menciona la creación de espacios de consulta que participen en la toma de decisiones (se entendería del tipo del Foro Consultivo Científico y Tecnológico).

También establece la promoción de la inversión privada en ciencia, tecnología e innovación, mediante la creación de proyectos estratégicos financiados conjuntamente con el Estado. También menciona que hay que generar empleos fuera del ámbito académico para los egresados.

Un aspecto muy importante es el fomento a la innovación social con la participación de diferentes sectores en la generación de proyectos.

Respecto a los Centros Públicos de Investigación, el frente propone una legislación especial para estas instituciones con la finalidad de garantizar su autonomía y la libertad de investigación.

En mi opinión se trata del programa más avanzado entre los que existen hasta ahora en el contexto de la competencia electoral, al menos en el papel.

Sin miedo al conocimiento

El 19 de marzo, Xóchitl Gálvez encabezó el encuentro “¡Sin miedo al conocimiento!”, que reunió a figuras destacadas de las comunidades educativa, científica y cultural del país. El título es muy sugestivo, pues combina la frase “Por un México sin miedo” —eslogan con el que arrancó su campaña, que hace referencia a la inseguridad y la violencia que imperan en México— con el temor al conocimiento que atribuye su movimiento al gobierno que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador.

El encuentro tuvo características especiales, pues entre las personas convocadas a participar como ponentes, algunas no eran necesariamente afines a la candidata, sino más bien especialistas que incluso expresaron posturas críticas. Se trató de voces muy autorizadas que tienen algo que decir —y el espacio fue propicio para que lo hicieran. Pongo un par de ejemplos:

En el área cultural, la escritora y periodista Adriana Malvido, aclaró con suavidad, pero al mismo tiempo con firmeza, desde qué lugar hablaba:

Desde mi espacio como periodista independiente de partidos políticos y candidaturas.

O más crudamente, como lo planteó Antonio Lazcano Araujo:

Quiero aclarar, aunque sé que sonará extraño, que no estoy aquí para apoyar la candidatura de la ingeniera Gálvez a la Presidencia de la República; estoy aquí porque, al igual que muchos otros, estoy convencido de que la ciencia es un elemento indispensable en la construcción colectiva de una nación moderna y más igualitaria. Y que es necesario dejar oír nuestras voces para hacer recomendaciones y propuestas de política científica que podrían ser de utilidad para el siguiente gobierno de México.

Me parece que esta fue una cualidad muy importante de la reunión, pues muestra que el propósito no era integrar un coro de personas que sólo aplauden, sino se trataba de hacer planteamientos y propuestas.

En las distintas exposiciones, hubo críticas a las políticas del gobierno de López Obrador para la educación, la ciencia y la cultura; algunas aparecieron en diversas intervenciones, como las restricciones a las libertades de cátedra e investigación, las agresiones a la autonomía de las universidades, la demolición de la política cultural, el acoso y la persecución a científicos y el desprecio por la ciencia y el conocimiento durante la pandemia.

Hubo también propuestas importantes.

Por ejemplo, en el área de la educación, Alma Maldonado y Yoloxóchitl Bustamante subrayaron, entre otros temas, la importancia de la educación preescolar, pues los primeros tres años de vida —explicó Maldonado— son cruciales por el desarrollo del sistema nervioso y esa etapa debe ser aprovechada para estimular las capacidades cognitivas y emocionales de niños y niñas. Poner atención en este nivel educativo podría ser la base para remediar, o por lo menos disminuir, las grandes inequidades y las desventajas de quienes viven en condiciones de pobreza, afirmó Bustamante, quien propuso además eliminar cuanto antes la Nueva Escuela Mexicana.

En el campo de la cultura, Rafael Pérez Gay propuso lo que denominó “Excepción Cultural”, como aquella desarrollada en Francia en la época de François Mitterrand mediante la cual se pudo rescatar del desastre a la cultura en ese país con medidas diseñadas en reuniones y debates entre especialistas y ciudadanos que incluyeron facilidades fiscales, impulso al consumo cultural y aumento presupuestal, entre otras.

Adriana Malvido, dijo que habría que poner más atención en el rediseño de la relación entre el Estado y las organizaciones de la sociedad civil, los colectivos independientes y la iniciativa privada para la formación de públicos y la educación artística. Destacó la importancia de la capacitación de docentes para contar en las escuelas con animadores apasionados de la lectura y las artes. Propuso además una reforma fiscal para estimular el emprendimiento y la participación de las empresas en la producción, circulación y el acceso a las expresiones artísticas, e hizo hincapié en la justicia laboral para poner fin a la precariedad como forma de vida de los trabajadores de la cultura, que en la actualidad se asume indebidamente como algo normal.

Aunque la política de esta coalición observa de manera integrada la educación, la ciencia y la cultura, me voy a detener un poco más en las críticas y propuestas surgidas en el campo de la ciencia, por ser el tema central en este artículo, sin dejar de reconocer la gran calidad de los y las participantes y sus propuestas para la educación y la cultura.

Durante la sesión, Xóchitl Gálvez recibió las propuestas de organizaciones científicas y de investigadores independientes. Las propuestas de la Academia Mexicana de Ciencias le fueron entregadas directamente por su actual presidente, José Seade Kuri (la Academia no tomará partido y entregará sus propuestas al resto de los candidatos). También participaron científicos de muy alto nivel, como el premio nacional de ciencia Martín Aluja Schuneman, quien le entregó un documento con diez propuestas para fortalecer la investigación que se realiza en las distintas entidades federativas.

Además hubo algunas intervenciones.

Roberto Blancarte subrayó la incapacidad de la clase política para entender que sin desarrollo científico el país no podrá salir adelante. Se refirió también a los jóvenes que se ven obligados a abandonar el país para buscar las condiciones apropiadas para realizar su trabajo científico. Dio cifras para ilustrar la reducción del presupuesto para la ciencia en este sexenio y propuso a Xóchitl Gálvez restablecer la meta del 1 % del PIB y cumplirla. Señaló que algo más grave que la falta de recursos, es el desprecio a la ciencia y el temor a los intelectuales y científicos. Han querido meter a colegas a la prisión con infundios absurdos —dijo— y hay investigadores que han sufrido directamente ataques viles por decir lo que piensan.

En una parte de su mensaje señaló:

Vivimos en la mediocridad y tenemos un gobierno mediocre que se regodea en los burros dando vueltas a un molino de piedra.

Antonio Lazcano Araujo expuso un listado de afrentas y abusos por parte del Conahcyt que, a su juicio, no tiene precedentes en la historia de la ciencia mexicana, entre ellas:

  1. La remoción injustificada de directores de Centros Públicos de Investigación.
  2. El desmantelamiento del CIDE, el cual —añadió— sigue siendo dirigido por un plagiario.
  3. La expropiación ilegal de cerca de un centenar de fideicomisos.
  4. La imposición de reformas extemporáneas al Sistema Nacional de Investigadores.
  5. El intento de retirar las becas de posgrado a alumnas embarazadas.
  6. La afectación de programas de apoyo a la ciencia que han acabado con los Veranos de la Investigación Científica y las olimpiadas de química, biología, matemáticas y física.
  7. La desaparición de la evaluación de pares.
  8. El desarrollo de un ambiente permanente de confrontación con la comunidad científica.

También realizó críticas a la candidata de Sigamos Haciendo Historia, Claudia Sheinbaum, por conservar en los 100 puntos de su programa la actual ley de ciencia elaborada por Elena Álvarez-Buylla. En este contexto planteó su propuesta principal: derogar la Ley General de Ciencias, Humanidades, Tecnologías e Innovación:

… no sólo por la forma irregular en que fue aprobada, sino también porque representa un modelo de ciencia al servicio de la ideología del gobierno, alejado de las necesidades del país, (su derogación) es un elemento indispensable para sanar las fracturas que se generaron entre la comunidad científica y el Estado mexicano.

La candidata

La intervención final correspondió a Xóchitl Gálvez Ruiz, quien dijo que durante este gobierno se ha degradado a la ciencia:

El 18 de marzo de 2020, en su conferencia de prensa Mañanera, el Presidente Andrés Manuel López Obrador mostró un “detente” —imagen religiosa— como supuesto escudo protector ante el inicio de la pandemia global de covid. Ese día, el presidente de México mostró un absoluto desdén hacia la vida humana y también un desdén total ante la evidencia científica.

Agregó que durante su gobierno se respetarán las libertades de cátedra e investigación, así como la autonomía universitaria. También se comprometió a restablecer los fondos —no me quedó claro si se refería a los fideicomisos—. Sin señalar algún porcentaje, aseguró que incrementaría el presupuesto para la ciencia, pero sí dejó en claro de dónde se obtendrían los recursos para alcanzar esas metas:

¿Seguimos poniendo el dinero en refinación, donde hemos perdido 800 000 millones de pesos?, o los ponemos en educación, en ciencia, en tecnología, en cultura. Yo opto por lo segundo.

Dijo que le quedaba claro que sin ciencia no habría desarrollo del país y añadió:

Es notorio el desprecio de la actual administración federal por la ciencia, el conocimiento y las instituciones. Es fundamental promover el respeto, el apoyo y el valor a la ciencia, reconociendo su papel crucial en el progreso y en el bienestar de nuestra nación. Sabemos del maltrato al que han sido sometidos quienes se dedican a la ciencia. Nuestro objetivo será garantizar un trato justo, digno, brindándoles el reconocimiento y el apoyo que merecen por su invaluable contribución al avance de nuestra sociedad…

La ciencia será el principio fundamental que alimentará nuestras políticas a través de todos los ámbitos. Si se trata de retos medioambientales, de mejorar la salud pública, de abolir la violencia, del avance de las tecnologías o de dirigir el crecimiento económico, la ciencia será el faro que nos guíe al puerto de la verdad, del desarrollo, del crecimiento y del progreso.

En una parte de su mensaje, criticó severamente a la candidata oficialista Claudia Sheinbaum:

Claudia Sheinbaum se dice ambientalista, pero guardó un vergonzoso silencio ante la desaparición de la Conabio (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad). La destrucción de la Conabio en este sexenio será uno de los peores legados de la 4T. Esta Administración se ha caracterizado por el desprecio al medioambiente, a la ciencia y el conocimiento, y esto en plena crisis ambiental […] El primer tema será recuperar la Conabio, darle los presupuestos (necesarios) porque no hay otra opción.

Y en relación con la UNAM dijo:

Claudia dice ser orgullosa egresada de la UNAM, pero no dijo nada cuando López Obrador salió a decir la estupidez de que nuestra máxima casa de estudios se derechizó y que era un referente del pensamiento retrógrado. Ojalá Claudia Sheinbaum hubiera defendido a la UNAM o la Conabio con la misma vehemencia con la que sale a defender a los combustibles fósiles.

Yo le debo mucho a la UNAM y siempre voy a defender a la universidad y a la educación pública.

Sheinbaum vs. Gálvez

Con los elementos expresados hasta ahora por Claudia Sheinbaum y su equipo, los cuales ya fueron examinados en un artículo previo, y lo expuesto en los párrafos anteriores sobre la política de Xóchitl Gálvez en ciencia, tecnología e innovación, se puede establecer una comparación inicial de las visiones de estas candidatas sobre las políticas que pretenden impulsar para este sector de llegar a la Presidencia de la República.

Las dos tienen como interés común el impulso a la educación, pues la juzgan determinante para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación. Para Sheinbaum es la base para convertir a México en una potencia científica y de innovación. También para las dos candidatas la ciencia estará presente y será guía de las políticas públicas en todas las áreas.

Pero a pesar de haber algunas coincidencias en el plano general, se expresan grandes diferencias en los contenidos; por ejemplo, en el nivel básico de la educación, en el equipo de Xóchitl Gálvez, hay total rechazo a la Nueva Escuela Mexicana, la cual, a pesar de que es considerada por distintos sectores completamente retardataria, es un tema sobre el que no se han pronunciado abiertamente Sheinbaum o su equipo para no contrariar por ahora las políticas del presidente López Obrador.

En los contenidos para la educación en el nivel básico, y especialmente el medio superior, hay hasta ahora un avance mayor del lado de Gálvez. Su Programa de Gobierno (el desarrollado por el equipo de Gurría) plantea una orientación hacia las ciencias, las ingenierías, las matemáticas y las artes, poniendo el énfasis en las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías, en particular la inteligencia artificial. En el grupo de Sheinbaum, aparte del impulso que ha anunciado para estos niveles, hace falta avanzar más en el desarrollo de los contenidos científicos, aunque estoy seguro que lo están haciendo.

Otra coincidencia es la de dotar de mayor presupuesto a las actividades científicas. Del lado de Gálvez, su Programa señala un porcentaje (1 % del PIB); del lado de Sheinbaum no se fija ninguna cantidad o porcentaje de aumento de los recursos, y el incremento anunciado por ella se encuentra condicionado a la participación de las instituciones en la solución de problemas nacionales de acuerdo con prioridades establecidas por el propio gobierno.

Otro aspecto diferente entre las candidatas es que Sheinbaum no hace referencia a los Centros Públicos de Investigación, mientras que el Programa de la coalición de Gálvez propone dotarlos de autonomía e impulsar la libertad de investigación en estas instituciones.

Un aspecto clave, yo diría que una prueba de fuego frente a la comunidad científica, es la definición que tomen sobre el futuro de la Ley General de Ciencias, Humanidades, Tecnologías e Innovación, aprobada el año pasado en condiciones irregulares, sobre la que se encuentra en curso una controversia constitucional. En las sesiones realizadas por el equipo de Xóchitl Gálvez, como hemos visto, se ha propuesto derogarla, mientras que por el lado de Sheinbaum se ha preferido no tocar ese tema para no entrar en controversia por ahora con las políticas actuales.

 

Javier Flores
Profesor de la UNAM y periodista científico


1 El tema sólo estuvo presente en una de las preguntas provenientes de los ciudadanos. Por azar correspondió dar respuesta al tercer candidato a la presidencia, un sorprendido Jorge Álvarez Máynez, quien dijo que mantendría la meta del 1% del PIB para la ciencia y obtendría los recursos de los impuestos que impondría… a las empresas tabacaleras.

2 En mi opinión, la tarea de unificar programas es más difícil en esta coalición que en la que encabeza Claudia Sheinbaum, pues las agrupaciones que integran el frente “Seguiremos haciendo historia”, los partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM), muestran menos independencia y siguen fielmente, al menos en la contienda electoral, lo que deciden el presidente de la República y el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

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Publicado en: Ciencia, Política