La política para la ciencia de Claudia Sheinbaum

Al iniciarse las campañas de quienes aspiran a la Presidencia de la República, resulta importante examinar las propuestas con las que buscan obtener el voto en las elecciones del ya muy próximo 2 de junio. En este artículo me referiré a la oferta política de la candidata de la coalición “Sigamos haciendo historia”, Claudia Sheinbaum Pardo, en materia de ciencia, tecnología e innovación, tomando como eje o preocupación central su capacidad para apartarse de las políticas impuestas por el presidente Andrés Manuel López Obrador en este sector, las cuales han sido nocivas para el desarrollo de la ciencia en nuestro país.

El 1 de marzo Sheinbaum presentó en el zócalo de la Ciudad de México (CDMX) un programa de 100 puntos o compromisos, muchos de los cuales representan la continuidad con las políticas actuales y algunas novedades. Para el tema que nos ocupa señaló:

Haremos de México una potencia científica y de la innovación. Para ello apoyaremos a las ciencias básicas, naturales, sociales y a las humanidades y las vincularemos con áreas y sectores prioritarios del país.

Desde luego se trata de un planteamiento muy general, pero se pueden desprender tres aspectos importantes. Primero, es ambicioso, pues convertir a México en una potencia científica y de innovación implica un esfuerzo mayúsculo en diversos terrenos como el de formación de cuadros, la creación y el fortalecimiento de infraestructura y una dotación importante de recursos económicos, entre otros aspectos que no se han realizado hasta ahora. Segundo, se apoyará a todas las áreas del conocimiento, aunque omitió mencionar a la tecnología y las ingenierías, pero dada su formación se podría pensar que quedarían implícitamente dentro en ese conjunto. Y, en tercer lugar, se entiende que las áreas prioritarias serían, como ahora, definidas por su propio gobierno, o tal vez se incluyan las acordadas (impuestas) por el actual presidente. Salvo el primer punto, por su generalidad los dos restantes son indistinguibles a nivel discursivo con la política actual, por lo que se deberán especificar con mayor detalle en los próximos meses.

Pero mientras esto ocurre, se pueden examinar algunos de los planteamientos previos de Sheinbaum que tienen que ver con la conformación de su programa en estas materias.

Ilustración: David Peón

El periodo de precampaña

Claudia Sheinbaum pone el énfasis en la educación, desde el nivel preescolar hasta el posgrado; de hecho en uno de sus 100 puntos ofreció aumentar las becas en este nivel, al igual que lo hizo hace casi seis años Andrés Manuel López Obrador (aunque ninguno de los dos se refirió a la creación de plazas). Pero un aspecto relevante es que entiende a la ciencia y la tecnología vinculadas con la educación, lo cual es una diferencia respecto al periodo previo. Recordemos que en el Plan Nacional de Desarrollo la ciencia estuvo asociada con la economía, aunque después fue dando tumbos por todas partes hasta que terminó en la nada.

En la precampaña, Sheinbaum ya había planteado el “impulso al desarrollo científico y tecnológico” —así de general— como uno de los ejes de lo que sería su Proyecto de Nación. Lo hizo en su mensaje del cierre de la precampaña y antes en la presentación del equipo que coordinaría los “Diálogos por la Transformación”, un proyecto del que surgirá, al menos en parte, su programa de gobierno, al que me referiré más adelante. Un planteamiento tan sintético como el que había enunciado para la ciencia no permitía observar algún indicio de separación con la política actual.

Esto cambió parcialmente cuando obtuvo su registro como candidata ante el Instituto Nacional Electoral, en donde agregó a la frase citada un concepto importante: “Impulsaremos el desarrollo científico y tecnológico… público y privado”, lo que sí marca una gran diferencia con la política actual a nivel federal. Dicha política se caracteriza por la discriminación a los investigadores de las universidades e instituciones privadas, al no otorgarles, por ejemplo, los estímulos económicos derivados de la pertenencia al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y por limitar o negar las becas a sus estudiantes de posgrado.1

El gobierno de Ciudad de México

Más atrás, cuando ocupó la Jefatura de Gobierno de la CDMX, la hoy candidata a la presidencia se distanció de la política oficial a nivel federal en tres áreas reconocibles: en salud, especialmente en el manejo de la pandemia; en su política de seguridad, basada en la policía local con un mando civil, y en educación, ciencia y tecnología. En el último aspecto con una postura distinta a la de María Elena Álvarez Buylla Roces, directora del entonces Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Una de las voces más críticas hacia la política oficial, fue la de Rosaura Ruiz Gutiérrez, titular de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación durante el gobierno de Sheinbaum y quien actualmente es la coordinadora del área del mismo nombre en los “Diálogos por la Transformación”. Las diferencias entre el gobierno de la CDMX y el Conacyt eran abismales y algunas de ellas pueden leerse aquí.

Este antecedente indicaría que Sheinbaum no desea la continuidad de la política actual en este sector. Pero la pregunta sigue viva: ¿podrá hacerlo?

AMLO vs. Sheinbaum

Sin duda uno de los aspectos más interesantes en torno al proceso electoral es la confrontación entre Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. Todo el mundo la observa y habla o escribe acerca de esta disputa, menos los protagonistas que niegan que algo así exista. Más que una batalla, podría compararse con una partida de ajedrez de muy alto nivel, en la que el todavía presidente trata de extender su mandato a través de ella, y la candidata busca cómo expresarse, ser ella misma y construir su propio gobierno.

Son múltiples los candados que el mandatario ha impuesto sobre Claudia Sheinbaum. La ha vestido con un traje muy parecido a una camisa de fuerza. Ella se ha ido librando como puede, adoptando inicialmente una estrategia de total obediencia y consumiendo el menú que acostumbran comer los políticos en esas circunstancias. Pero ahora hay un cambio, ya es la candidata formal del partido creado por López Obrador; es una situación un tanto distinta, pues es mucho más fácil tirar a la líder de un movimiento que se apoya en un bastón de mando de utilería, que a una candidata a la presidencia. Pero hay más obstáculos en el camino: la imposición de iniciativas de ley que está obligada a asumir como propias, obras inconclusas con las que queda comprometida y que deberá terminar de llegar a la presidencia, un futuro Poder Legislativo con candidatos de su propia coalición que son aprobados desde Palacio Nacional al margen de ella, la vigilancia estrecha del sector de Morena más cercano a López Obrador que ha mostrado la capacidad de frenarla, como lo ilustra el episodio de la fallida candidatura de Omar García Harfuch a la Jefatura de Gobierno de la CDMX. Más adelante, la revocación del mandato, y de forma cotidiana la presencia de un Ejército que se dice fiel… a las instituciones.

Si todo lo anterior es cierto, ¿cuánto tiempo le llevará a Claudia Sheinbaum sacudirse de los hombros al actual presidente? Se especula: ¿dos o tres años? Si esto es así, en el inicio sólo podrá sacar adelante algunas iniciativas propias en áreas que importen poco al actual presidente. Entonces, en esta campaña ¿se está invitando a votar por una persona que empezará a gobernar sin interferencias sólo los últimos tres años?

La partida de ajedrez está muy complicada, pero veamos de qué herramientas disponen Sheinbaum y su equipo para enfrentar este desafío.

“Diálogos por la transformación”

El domingo 3 de diciembre Sheinbaum presentó al grupo que le ayudaría a construir su programa de gobierno. Se trata de un conjunto de expertos que coordinarán el proyecto titulado “Diálogos por la Transformación”. El acto realizado en el Museo de Economía, en Ciudad de México, resulta muy significativo. Llamó la atención que por fin la candidata no habló igual que el presidente, no usó el tono de voz ni los gestos o ademanes que lo caracterizan. Por un momento volvió a ser ella. Significa que es algo reversible. A diferencia de como se conduce en los actos masivos de campaña, aquí sus planteamientos fueron serios y a fondo. Reiteró los doce temas principales a los que se abocará su gobierno, entre ellos el punto once: “Fortalecer el desarrollo de la ciencia y la tecnología”.

Algunos indicios aparecen al examinar las características del equipo que presentó en ese evento. Se trata de un grupo integrado por especialistas cuyo coordinador general es Juan Ramón de la Fuente. La mayoría de ellas y ellos tiene una formación académica a nivel de posgrado, tanto en las ciencias naturales y exactas como en las sociales y las humanidades y, cuentan con experiencia en la investigación. Desde el día de la presentación se ha especulado mucho si se trata de un adelanto de lo que sería el gabinete de Sheinbaum en caso de resultar electa presidenta. Si esto fuera cierto, se trataría de un equipo muy técnico, se podría hablar incluso de un perfil tecnocrático, término que al menos para mí no tiene un sentido peyorativo si es que las decisiones de gobierno se toman principalmente con base en el conocimiento y no en otros criterios.

Para el caso de la ciencia y la tecnología, el equipo es de muy alto nivel. Se puede mencionar al propio Juan Ramón de la Fuente, quien ha sido rector de la más importante institución de educación superior e investigación en el país, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha sido presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) y secretario de Salud entre otros importantes cargos relacionados con este sector. También es importante mencionar a Rosaura Ruiz Gutiérrez, quien al igual que De la Fuente ha presidido la AMC, fue directora de la Facultad de Ciencias de la UNAM y candidata a rectora; como ya lo señalé, estuvo al frente de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación durante el gobierno de Claudia Sheinbaum en Ciudad de México. A lo largo de sus carreras, ambos han dado impulso a estas actividades en una dirección muy diferente a la de la política de ciencia que conduce la actual directora del ahora Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (Conacyt con h). También destaca la participación de David Kershenobich, gastroenterólogo que ha dirigido el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y es un reconocido líder en la investigación clínica.

La integración de este conjunto de expertos y las primeras intervenciones públicas de su coordinador general permiten atisbar algunos rasgos de lo que podría ser su política de ciencia, tecnología e innovación si es que resultara electa.

En la ceremonia mencionada, De la Fuente se refirió de manera resumida a de los doce ejes planteados por Sheinbaum, pero se extendió un poco más en uno de ellos, en el que resaltó la formación científica de la candidata, quien es integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (de la que recientemente ha abjurado Elena Álvarez Buylla) y del Sistema Nacional de Investigadores:

Qué les puedo decir de la importancia de la educación, la ciencia y la cultura, cuando tenemos una candidata científica, universitaria, investigadora distinguida como lo ha planteado desde que era muy joven, me consta. Educación pública, gratuita y de calidad, desde el preescolar hasta el posgrado. Desarrollo tecnológico e innovación, por supuesto […]

Los trabajos de este grupo parecen ir en dos direcciones. Hay una mirada dirigida hacia adentro, hacia un sector del movimiento obradorista, y otra dirigida hacia el futuro que buscaría un gobierno de ideas propias. Hacia el interior del obradorismo me refiero a los grupos duros o radicales que ejercen una estrecha vigilancia sobre las acciones de Sheinbaum, y le han hecho severas críticas por la incorporación en su equipo de personas a las que no consideran afines con la transformación como ellos la entienden.

Eso obliga a este equipo a mantener o expresar un propósito de unidad, al señalar que en sus trabajos no se parte de cero pues serían tomadas en cuenta las aportaciones —a mi juicio de muy baja calidad para la política de ciencia de un gobierno— como las surgidas de las reuniones organizadas por el Instituto de Formación Política de Morena, que si bien estuvieron presididas por personajes con prestigio intelectual como Lorenzo Meyer, no contaron en realidad con verdaderos especialistas en este campo, e incluyeron temas muy ideologizados  y de culto al presidente como quedó ilustrado con un trabajo titulado “Tecnología digital obradorista”.

El grupo coordinado por el exembajador de México en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha trabajado a gran velocidad y a la fecha ha realizado más de 250 foros. Un dato interesante es que de ese conjunto sólo seis se han dedicado a educación, ciencia y cultura.

Claudia en los Diálogos

La asociación entre educación, ciencia y cultura se hizo patente en la sesión realizada el 3 de febrero en la Universidad de Guadalajara en la que se realizó una mesa sobre posgrado e investigación. Luego de que fueran presentadas las conclusiones, la hoy candidata dijo:  

[…] soy una convencida del apoyo al desarrollo científico, la innovación y la tecnología en nuestro país y también del humanismo. Soy científica, años de mi vida los dediqué a la ciencia y estoy convencida que la soberanía nacional tiene que ver también con el desarrollo científico, con la innovación, con el desarrollo tecnológico, pero también con el humanismo. No sólo queremos tener buenos y buenas ingenieras e ingenieros o investigación científica en biomedicina, en economía o en otras disciplinas del conocimiento humano. También queremos historiadores y también queremos filósofos que hablen sobre la cuarta transformación de la vida pública. No solamente el conocimiento es para el desarrollo científico, que es fundamental, sino también para las humanidades y para el desarrollo del conocimiento humano. Así que de las letras también, por supuesto, de todo lo que tiene que ver con la creatividad, de las artes evidentemente. Así que soy una convencida de la educación superior y una convencida del apoyo a la ciencia, la investigación, el desarrollo tecnológico, la innovación, del apoyo a las humanidades y el apoyo al desarrollo cultural de nuestro país. Con eso se pueden dar una idea de qué viene hacia adelante […]

Como puede verse hay una reafirmación de la asociación de la ciencia con la educación, pero también con la cultura y las artes. Especialmente destaca la noción del humanismo que desde luego se refiere al “Humanismo Mexicano” planteado por el presidente López Obrador, que al menos a mí no me ha quedado suficientemente claro, a pesar que se repite en las conferencias mañaneras y en otros espacios del partido oficial. En fin, lo que me parece incorrecto en el planteamiento sobre los humanistas es que son considerados importantes pero para que hablen de las bondades de la 4T (quizás esto es lo que significa el “Humanismo Mexicano”).

También se refirió en esa ocasión al Sistema Nacional de Investigadores, el SNI:

El sistema nacional de investigadores tiene sus grandes virtudes, pero […]  tiene un esquema que tienen que discutir los propios investigadores, no es algo que se pueda imponer desde afuera, tiene que ser una discusión interna en las universidades. [En el SNI] se premia mucho el esfuerzo individual: ¿cuántos artículos publicaste?, ¿cuántas patentes generaste? Poco se promueve la investigación colectiva […], hay una gran experiencia de cómo los grupos colectivos generan mucho más conocimiento. Nosotros en la Ciudad de México […] generamos estos grupos que les llamamos Ecos, para distintos temas de investigación […] En cuatro años se generó una cantidad de conocimiento impresionante.

Es sin duda correcto el planteamiento de que los cambios en el SNI deben definirse por los propios investigadores y no por alguna autoridad. Pero el trabajo colectivo y el individual no deben verse como excluyentes como parece ser una consigna en el movimiento obradorista. Por un lado, con el planteamiento acerca de la investigación colectiva se favorecen los proyectos inter, multi y transdisciplinarios, lo cual es muy positivo, pero la creatividad individual tanto en la ciencia como en el arte es insustituible.

Significados de la continuidad y los cambios

En los días posteriores a la presentación formal del proyecto “Diálogos por la Transformación”, Juan Ramón de la Fuente ofreció algunas entrevistas a medios de comunicación. Una de ellas fue reveladora de los significados de la noción de cambio en el equipo encargado de la elaboración del  programa de gobierno de  Claudia Sheinbaum. En una entrevista en el espacio radiofónico del director del diario Excélsior, Pascal Beltrán del Río, De la Fuente señaló lo siguiente:

Ha quedado muy claro que la idea general es que haya continuidad con cambios, es decir, sí hay un hilo conductor, por supuesto que sí, hay una ideología, por supuesto que sí: está la idea de la transformación que tiene que consolidarse y que tiene que avanzar. Pero también está la idea de que va a haber cambios…

Este es un punto de apoyo invaluable para Claudia Sheinbaum y el grupo que coordina De la Fuente, pues resulta inobjetable para cualquier sector del obradorismo, incluidos los puros o radicales, puesto que es un planteamiento que proviene de su propio líder.

La primera vez que se refirió López Obrador con claridad la idea de la continuidad con cambio fue en su discurso con motivo del 85 aniversario de la expropiación petrolera. En su mensaje se refirió a quienes en ese momento eran precandidatos a la presidencia por Morena y partidos asociados, asegurando que habría continuidad… pero también se aplicarían cambios. Esta idea la siguió expresando en distintos momentos, a veces con mucha intensidad emocional (con el alma), por ejemplo, el 1 de diciembre de 2023 en su discurso del inicio de las operaciones del aeropuerto internacional de Tulum, dijo: “… deseo con toda mi alma que haya continuidad con cambio, que continúe la transformación con cambio”.

Regresando a la entrevista realizada por Beltrán del Río a De la Fuente, el coordinador general de los “Diálogos por la Transformación” expuso de manera más detallada cómo se entiende la idea del cambio:

Naturalmente los habría en cualquier caso (los cambios), pero no sólo serán una expresión de esta natural evolución en la política y en los proyectos y planes de los países, sino que hay deliberadamente la intención de introducir algunos cambios, de hacer algunas adaptaciones, de plantear algunas innovaciones […]

No hay incompatibilidad entre tener un proyecto que tiene continuidad pero que incorpora en el proceso mismo una serie de cambios y de elementos innovadores que van surgiendo […] habrán nuevas ideas, matices que no se habían considerado […]

Soy de los que piensa que hay que hacer ajustes y sobre todo tener flexibilidad, porque las cosas cambian muchísimo. Te pongo como ejemplo la política exterior. Nunca me imaginé que al final de mi gestión [como embajador en la ONU] íbamos a enfrentar, no una, sino dos guerras. Quién iba a pensar que íbamos a tener la pandemia que tuvimos […] entonces lo que necesitas es estar preparado para tener modelos que sean capaces, primero, de generar las mejores condiciones posibles para las personas en lo individual y en lo colectivo; y en segundo lugar, que tenga la mayor capacidad para reaccionar rápidamente a los cambios. Algunos son previsibles y otros son imprevisibles.

En el equipo de Sheinbaum están preparados y preparándose para aplicar los cambios a las políticas actuales en la forma de actualizaciones, matices e innovaciones, y también para aprovechar al máximo las coyunturas para acelerar estas modificaciones.

Primer intento de síntesis

El 12 de marzo se realizó un evento en el que se presentó el eje titulado “República educadora humanista y científica” (que no aparece en la página oficial de los “Diálogos por la Transformación”) en el que se hizo una síntesis de lo que sería la política de ciencia, tecnología e innovación del frente “Sigamos haciendo historia”. Participaron Claudia Sheinbaum,  Rosaura Ruiz Gutiérrez, Roberto Rodríguez Gómez, Juan Ramón de la Fuente y la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Viridiana León Hernández, quien fue la anfitriona.

En el auditorio de la citada Universidad y ante un público integrado —además de los simpatizantes de la candidata— por investigadoras e investigadores de las instituciones científicas de ese estado, Rosaura Ruiz, presentó un resumen de la política para la educación y la ciencia expuesta por Sheinbaum en el zócalo de la CDMX. Reiteró el propósito de convertir al país en una potencia científica y de la innovación y subrayó la importancia de la colaboración entre las instituciones de educación superior y de investigación para la atención de los grandes problemas nacionales.

Durante su intervención, Juan Ramón de la Fuente explicó cuál sería la ruta para convertir a México en una potencia científica y de innovación. La base es la educación pública gratuita y de calidad en todos los niveles. Como si se tratara de los eslabones de una gran cadena, resaltó la importancia de fortalecer la educación media superior y enfatizó que la educación superior y la ciencia van de la mano, pues en el nivel superior se forma a los cuadros científicos que son quienes generan los conocimientos, y al final es la innovación la que convierte este conocimiento en bienes y servicios para el bienestar y el desarrollo. Con su intervención finalmente apareció un hilo conductor de la política para la ciencia.

De la Fuente aclaró que cuando Sheinbaum dice que nuestro país se convertirá en una potencia científica, es porque la ciencia será la herramienta en prácticamente todas las acciones de su gobierno y puso como ejemplos las políticas de salud, medio ambiente, energía, agua, la localización y vocación de los polos de desarrollo, y en general para conseguir el bienestar individual y colectivo.

Por su parte Sheinbaum reiteró que el eje central de su proyecto de gobierno es la educación pública y uno de sus propósitos es lograr incrementar los espacios para la educación media superior, nivel en el que se requieren, de acuerdo con lo planteado por Roberto Rodríguez Gómez en su intervención, 1 500 000 lugares.

Se refirió a la necesidad de que exista una mayor vinculación de todas las instituciones de educación superior para el desarrollo del país y para el bienestar común. Uno de sus objetivos es aumentar en 300 000 los espacios para jóvenes en la educación superior e incrementar también el número de alumnos en el posgrado, ampliando paulatinamente las becas en los dos niveles. También se declaró a favor de que los jóvenes salgan a estudiar al extranjero y que regresen a México.

En este planteamiento sigue estando ausente el tema de las plazas que son indispensables para retener a los cuadros científicos que se van formando, ya sea en el país o en el extranjero.

Se incluyó en esa ocasión un tema muy importante que no había sido abordado: el presupuesto. Sheinbaum dijo que se aumentará el presupuesto a la ciencia, aunque no se refirió a una cifra o porcentaje del Producto Interno Bruto. Además —y esto es algo en lo que hay que poner mucha atención— aclaró que no sólo se trata de aumentar los recursos, sino que habrá una especie de condicionamiento. Los investigadores no deben ocuparse sólo de su trabajo individual, pues dijo, está bien publicar papers (artículos) y asistir a congresos, pero hay que participar en los temas torales como medioambiente, energía, educación, salud, seguridad y soberanía alimentaria y buscar menores impactos ambientales de los fertilizantes, dijo:

Hay una comunidad científica fuerte en el país. Que no se quede nada más en su trabajo individual, y de eso nos vamos a encargar a través de las distintas instituciones como la Secretaría de Educación Pública, el Conacyt, con h [risas], y de las instituciones que nos permitan que las y los científicos del país no solamente se formen más y que hagan ciencia básica, porque es necesaria, pero que todo ello nos ayude al desarrollo nacional.

Ante la pregunta de una reportera, profundizó en el tema del presupuesto. La candidata señaló que sí va a haber aumento al presupuesto, pero se tiene que definir entre todos cómo se distribuyen esos recursos.

Está claro, en mi opinión, que habrá un condicionamiento en la asignación de los recursos, aunque en dos ocasiones aclaró que se respetaría la autonomía de las instituciones.

Reflexión final

En las propuestas de Claudia Sheibaum y su equipo hay continuidad, como en el propósito de hacer que el trabajo de los investigadores se oriente a una especie de agenda nacional, pero hay también una clara diferenciación con el gobierno actual en la definición de una ruta para la ciencia y la innovación que tiene como centro el fortalecimiento de la educación pública.

Los planteamientos para la ciencia, la tecnología y la innovación de Claudia Sheinbaum todavía son muy fragmentarios. Piezas de un rompecabezas que requiere de más elementos aunque parece contar ya con la educación como hilo conductor. Al iniciar su campaña no puede reconocerse todavía un planteamiento acabado, salvo algunos ofrecimientos sobre el apoyo al posgrado, a la investigación pública y privada y poner las decisiones sobre el SNI en manos de los propios científicos. Otros aspectos más ideológicos como dar preferencia a la ciencia colectiva sobre los proyectos individuales e impulsar una idea aún no bien definida del humanismo en la ciencia. En general todos requieren de definiciones más claras, como el origen de los recursos para llevar a cabo sus propósitos, la asociación de estas actividades con proyectos prioritarios de su gobierno y con la autonomía de las instituciones.

Se trata de planteamientos que van surgiendo al calor de su campaña, pero que ya tienen un significado que no puede desdeñarse. Son ideas a las que seguramente darán forma los integrantes del equipo que trabaja en la formulación de su proyecto de gobierno que pronto conoceremos de manera más formal.

Sobre la pregunta de si romperá definitivamente con la política actual impulsada por Álvarez-Buylla, la cual ha sido respaldada en todo momento por el presidente, estimo que esto será posible por dos razones: las características de quienes forman parte de su equipo, y porque es un sector que, como hemos atestiguado día con día, poco importa a López Obrador.

Así va la partida y todavía no es claro el desenlace, aunque la posición más ventajosa en el tablero la tiene por ahora el presidente.

Como quiera que sea, el resultado de las elecciones no está aún definido, por lo que será muy importante examinar también las políticas de Xóchitl Gálvez Ruiz y Jorge Álvarez Máynez para la ciencia, la tecnología y la innovación.

 

Javier Flores
Profesor de la UNAM y periodista científico


1 Una situación completamente injusta pues muchos de los investigadores que trabajan en el sector privado lo hacen por la falta de plazas en instituciones públicas, y aunque no sea este el caso, los resultados de la investigación en nuestro país independientemente de cuál sea la institución en la que se originan, pueden contribuir a la solución de los problemas nacionales y al avance del conocimiento. 

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Publicado en: Ciencia, Política

2 comentarios en “La política para la ciencia de Claudia Sheinbaum

  1. El autor del artículo no expone cuales son las tensiones o problemas en torno a la ciencia, a la ciencia en México y otros países. Las tensiones o problemas generados en los más o menos 30 años de políticas neoliberales. Parece que es ajeno a informarse. Si la educación que se promoverá tenderá a ser pública y gratuita en todos los niveles, va contra las políticas anteriores. No se habla de la evaluación de la ciencia, de los científicos, de la impuesta y vigente: puntos, publicaciones, graduados, factor de impacto y rankings. Una verdadera desgracia para la ciencia (por supuesto, no impuesta por el actual gobierno), sino resultado de las políticas mansamente aceptadas por los científicos. Sin espacio para extender todo lo negativo, dejemos solo que en lugar de buscar el conocimiento por el conocimiento (aunque se sigue buscando), la prioridad se volvieron los indicadores, y fundamentalmente los externos, una desgracia doble. De nuevo, una desgracia, evidenciada por los actuales proceso de cambio en la evaluación de la ciencia en Europa o en Canadá, para poner solo ejemplos. O como dice alguno de los libros de hace pocos años que evidencian esto: «Science is conducted by press release. Higher education rewards bullshit over analytic though. » Al menos el individuo debería partir de lo expuesto una y otra vez por DORA o la Declaración de Helsinki. Y no entremos a lo lúgubre que se avisora el panorama con solo conocer un poco de lo sucio de las titulaciones a través de tesis por cientos de algún(a) investigador o tesis copiadas. Uno se pregunta: ¿A que se dedican si carecen de un diagnóstico mínimo a nivel interno y externo, individuos como este o el ya celebre por su ignorancia Antonio Lazcano (si, el mismo que escribió que Obrador destruyó la ciencia mexicana)?

  2. He aquí lo que pasará en ciencia y tecnología con el siguiente gobierno sea quien gane: NADA. Por que no habrá dinero, por que no hay una cultura científica, por que el nuevo gobierno estará atado por los ideologos trasnochados o por que la restauración tomará tiempo y dinero. En un contexto mundial de relativizacion de la verdad y en un contexto nacional envenenado por la ideología cuatrotera que desprecia el conocimiento, lograr algo sustancial más allá de la demagogia es imposible.
    Además, vamos 25 años atrazados, países como Turquía nos llevan ventaja. Hacia finales de los 90s llevábamos un gran impulso que se detuvo y estancó al cambio de siglo, justo cuando la ciencia mundial tomó mayor velocidad e hizo cambios estratégicos fundamentales. Las élites científicas nacionales, autocomplacientes, se ensimismaron en sus torres de marfil. De manera que, se proponga y analice lo que se quiera, aquí pasará NADA. En la primera mitad del siglo 21 no seremos actores globales de ningún tipo de cambio basado en la ciencia.

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