Uno de los problemas que han señalado los especialistas en educación con respecto a la relación entre las autoridades educativas y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es lo que se conoce como la "doble negociación salarial". Esta doble negociación exise debido al federalismo trunco que existe en materia educativa. Cada año, el SNTE negocia con las autoridades federales (la SEP) el salario y prestaciones de los maestros, y una vez que acaba esta negociación los líderes de las secciones en los estados replican la negociación. Esto implica que los gobiernos estatales no negocian realmente con los representantes locales de los maestros, sino con un sindicato nacional (condiciones locales) estando así en una relación de debilidad relativa.
La "doble negociación salarial" no sólo ha tenido consecuencias presupuestarias sino políticas. Los gobernadores han cambiado apoyo (y chantaje) político del SNTE (y de la CNTE) por la "colonización" de la administración de la educación en sus estados y otras prebendas. El reporte de la Coalición Ciudadana por la Eduación dice:
Como la literatura sugiere, el Sindicato ofrece beneficios electorales (desde promoción del voto hasta operación política en las mesas de casilla) a los candidatos a puestos de elección, a cambio de mantener las relaciones asimétricas en las toma de decisión del campo educativo, la obligatoriedad de las cuotas sindicales y de aumentar su poder para nombrar puestos al interior de las secretarías de educación (Raphael, 2007; Aguayo, 2010).
Una vez que llegan al puesto, la autoridad educativa, subordinada a la política, queda atada de manos para modificar la correlación de fuerzas al interior del campo educativo, en lo que Ornelas identifica como el proceso de colonización por parte del SNTE en las secretarías de educación estatales y en la federal (Ornelas, 2008b) y que Aguayo ejemplifica en la relación del SNTE con el actual gobierno de Felipe Calderón (Aguayo, 2010).
Después de la detención de Elba Esther Gordillo es difícil saber si habrá o no una reestructuración profunda del SNTE y de su relación con las autoridades educativas, más allá de la reforma constitucional sobre educación ya promulgada y la ley secundaria por venir. Dos hechos en estos días llaman la atención y apuntan hacia un escenario no muy optimista. El primero es que una vez detenida Gordillo, no se abrió un proceso de democratización interno en el SNTE, sino por el contrario, según reportan los periódicos, el secretario general del SNTE, Juan Díaz, fue electo como sustituto de Gordillo -de forma disciplinada- en acuerdo con el Secretario de Gobernación. El segundo es que, según otros reportes, en la reunión entre Enrique Peña Nieto y la mayoría de los gobernadores, después de la detención de Gordillo se decidió que la negociación salarial a nivel federal fuera la única negociación.
Está claro que para muchos gobernadores esto implica quitarse de encima el chantaje del SNTE a nivel local, sin embargo la relación de los estados con el SNTE también les representaba autonomía electoral. Como señala el documento citado arriba, parte del aparato electoral de cada gobernador, era el que podía comprar (o no) en negociación con el SNTE (por esta razón el SNTE en algunos estados apoyaba al PRI y en otros al PAN). Es decir, el efecto político de la detención de Elba Esther no sólo es que disciplinará, frente al Presidente de la República, a cualquiera que tenga transacciones bancarias ilegales en su consciencia, sino que desmonta parte del aparato electoral que los gobernadores de los estados han usado en los últimos años. Al mimso tiempo no desmonta el aparato electoral en sí, ni cambia por completo la relación con las autoridades federales.
Las consecuencias de la centralización y el federalismo ficción del sistema educativo mexicano, están bien documentados en el libro "Política, Poder y Pupitres: crítica al nuevo federalismo educativo" (2008) de Carlos Ornelas. Para Ornelas una de las formas en las que se necesita democratizar la educación es liberando al magisterio del sindicato. Sobre ello, dice:
…los documentos firmados…entre el SNTE y los gobernadores estatales contienen cláusulas leoninas que van en detrimento de la educación y ata las manos de los mandatarios para contratar o recompensar de manera distinta a los maestros. Pero si se acaba el SNTE como un organismo nacional centralizado y corporativo se cancelan estos convenios. El asunto es ése: terminar con el poder del SNTE, un poder ilegítimo – aunque institucionalizado- dentro del Estado….El proyecto democrático implica liberar al magisterio de la tutela del sindicato.
En un artículo publicado en Nexos poco más de un año Gilberto Guevara Niebla explica cómo "desmontar al dinosaurio" implica romper la centralización del sistema educativo. La negociación salarial única puede ser una medida correcta para reducir el poder de chantaje de las camarillas del SNTE, sin embargo esa negociación única tal vez debería de suceder a nivel estatal con sindicatos locales, y no con una gran sindicato nacional. La información que existe hasta el momento parece indicar, que junto con varios otros proyectos del gobierno de Enrique Peña Nieto, el objetivo principal es la centralización y el secundario es lo que se pueda hacer una vez que el poder ya haya regresado a las manos del centro.
Andrés Lajous.
