Cuando en marzo de 2008, varios defensores de derechos humanos, en Ciudad Juárez iniciamos nuestra oposición al patrullaje del Ejército, no lo hicimos por cuestiones religiosas, sino por razones muy puntuales de defensa de derechos fundamentales, pues los abusos cometidos por soldados se sometían al fuero militar, lo cual significaba impunidad absoluta.
Le dimos la bienvenida a las corporaciones civiles porque entendíamos que habría mayores posibilidades de control jurisdiccional y no jurisdiccional de sus prácticas anticonstitucionales.
Varios defensores de derechos humanos, hemos plantado el rostro a los abusos de autoridad, hemos sido muy puntuales en insistir en que todo aquel que violenta la ley y comete delitos debe ser castigado con la sanción expresada en las norma, sin importar si es civil o funcionario público. Nadie debe tomar ventaja de su estatus para victimizar a sus semejantes, y las corporaciones policiacas no escapan a este principio.
Desde abril de 2010, han concurrido en Juárez, cuatro fuerzas policiacas civiles: la Policía Federal con entre 2500 y 4000 efectivos, según lo dispongan los altos mandos; la Policia Municipal con alrededor de 2000 efectivos; la Policía Estatal cuenta con poco mas de 50 agentes preventivos; y el área de investigación de la Fiscalía Estatal que cuenta con alrededor de 300 agentes. A su vez, la PGR puede disponer rápidamente de hasta 100 agentes.
Estos números nos indican que Ciudad Juárez no se encuentra tan abandonado como parece, salvo por la Fiscalía y la Policia Estatal, que debería multiplicar su fuerza por lo menos cuatro veces.
Entonces, ¿por qué la violencia aunque contenida sigue en niveles alarmantes, un 900 % arriba de lo normal? ¿por qué se filtran informes de abusos policiacos terribles y la tortura es repetida como práctica de investigación? si se gastaron millones de pesos en un sistema de enjuiciamiento penal que teóricamente iba a erradicar las malas practicas de la justicia mexicana.
Estos síntomas se han agravado en las últimas semanas, pareciera que la cercania de Halloween les hace aflorar a los peores demonios que traen consigo.
En la debilidad profunda de las autoridades de control interno de las policías, y en la sanciones poco enérgicas que aplican los mandos a los agentes que violen la ley, se advierte una de las mayores debilidades de las instituciones del gobierno mexicano. Una debilidad que obliga a la víctima o al defensor de derechos humanos a acudir a las dependencias de procuración de justicia, corriendo los mismos o mayores riesgos que cuando se denuncia a un delincuente común.
En la Policia Federal se inició una práctica que prometía cambios espectaculares. » El responsable de la Unidad de Asuntos Internos lo nombro el Presidente de la Republica personalmente», y empezó a dar frutos impresionantes. A través de ella se pudieron encarcelar y procesar administrativamente a cerca de 400 agentes y jefes intermedios durante un año. Sin embargo, en los dos últimos meses algo se quebró y los afectados, lograron amedrentar y someter a la Unidad de Asuntos Internos. Y otra vez sólo nos queda la denuncia penal ante la PGR, con todos los riesgos que en México implica denunciar a un agente policiaco.
Los planes de convertir a la Policia Federal en una institución profesional, de agentes y mandos dignos, honorables y confiables, se puede venir abajo si no se fortalecen los mecanismos de control interno. Si no esto se hace, el riesgo es que la policía degenera en un simple cuerpo paramilitar, corrupto y sanguinario que mejor haría en desaparecer.
En las Policías Estatal o Municipal, los departamentos de asuntos internos son meramente simbólicos y el Presidente Municipal se lava las manos cada vez que hay un escándalo diciendo: » que la Fiscalía investigue». Negándose sistematicamente a aceptar la auditoria ciudadana de su policía, las autoridades locales son amantes de la opacidad.
A lo anterior debemos añadir la tendencia de cada vez más políticos de usar las cuestiones de seguridad pública como argumentos de campaña electoral. Ya se hizo costumbre en Juárez que políticos y medios linchen a la Policía Federal, pero luego los empresarios van con el Presidente de la República a suplicarle que permanezcan en la zona, en una especie de relación sadomasoquista, que llega al extremo de que los jefes de las policías no se dirigen la palabra.
La disyuntiva es muy clara o conformamos corporaciones policiacas modernas o volvemos a alimentar el monstruo de la delincuencia con egresados de nuestras academias de policías. Porque si la Policía Federal, presenta fisuras y es la que servirá de modelo para construir nuestra policías estatales y municipales, es evidente que las copias resultaran más defectuosa que el original, considerando que estas policías se encuentran en una crisis muy severa .
Es el tiempo de acelerar los cambios si queremos verlos, los que aun vivimos en este país. Un amigo texano me repite cada vez que le cuento «accontabiliti licenciatou, accountabiliti».
Gustavo de la Rosa. Activista de derechos humanos en Ciudad Juárez.
Con respecto a la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Federal, me permito comentarle que el titular que fue nombrado por el Presidente de la República fue el Oaxaco de Marco Tulio López Escamilla, quien renunció o solicito licencia (además todo queda entre cuates) para tomar cargo a partir del 1 de diciembre de 2010, de la Secretaría de Seguridad Pública en el Estado de Oaxaca ($$$), cargo que no le duro mucho por cierto; pero a partir de que esta lacrita dejo la Titularidad de Asuntos Internos, esta Unidad permanece acéfala, aunque parezca increíble, en la etapa tan de crisis que se esta viviendo en el país, esta Unidad que se encarga de la vigilar y en su caso acreditar la responsabilidad de infracciones a la normatividad interna tiene casi un año sin titular, y a la fecha no parece que tengan prisa por nombrar alguno, ¿Por qué? No lo se, ¿algún interés personal a caso del Titular en la SSP Federal, Genaró García Luna?, El caso es que la Unidad de Asuntos Internos navega por el mar de la corrupción sin timón alguno, a río revuelto….
No tengo conocimiento de la politica estatal en Chihuahua, ojala y alguien pueda comentar al respecto (si ser grosero, altanero o partidista). Desde mi punto de vista, los electores perdieron la oportunidad de castigar al partido en el poder, es decir, volvieron a votar por el PRI. Una de mis hipotesis es que ciertos gobiernos estatales han sido muy astutos en generar la percepcion de que la violencia es culpa del Gobierno Federal. Sin embrago, las fuerzas federales han sido proveeidas a requisito de los gobiernos estatales. Con esto no quiero decir que los gobiernos de Chihuahua (estatal y municipales) no esten haciendo lo que esta a su alcance para solucionar el problema. Otra hipotesis puede ser que no habia un opcion viable de cambio. Si mi memoria no me falla, Chihuahua fue el primer estado gobernado por la opocision al PRI como tambien ha sido escenario de grandes cambios democraticos (movimiento de Francisco I Madero y el regreso de Benito Juarez del exilio).
En qué momento hemos nacionalizado la idea de que el cambio debe venir de los gobiernos? En mi corto paso por la vida he aprendido que esté quien esté gobernando no es garantía de nada. Se lograrán los cambios necesarios cuando nosotros como sociedad tengamos la plena conciencia de respetar las leyes, de educar a los jóvenes en la cultura del respeto y trabajo, como efecto dominó se reproducirá en las esferas que tenga que reproducirse. Con una sola salida a la calle podemos ver los síntomas de una sociedad en perfecto somnolencia, por llamarlo de alguna forma. Más de un auto va tocando a todo volumen corridos de narcotraficantes, si, es la misma persona que se queja de la violencia cuando está en reuniones con sus amigos. Más de uno se va a pasar el alto en un cruce de calle, el mismo que se queja de la corrupción de las autoridades.
La violencia exacerbada en las calles del país, en todas sus formas, no necesariamente son ejecuciones, secuestros, etc. son expresiones de nosotros mismos.
Tu memoria si te falla, los primeros estados gobernados por la opocision al PRI fueron: Baja California y Guanajuato, antes de Chihuahua. Y como Daniel lo indica, ya estuvo bueno de hecharle la culpa a los demas de nuestros problemas. La honestidad empieza por nosotros mismos. Vamos fomentando los valores a nuestros hijos y semejantes; ello es lo que rescatará a nuestra sociedad. No los gobiernos, que ya sabemos como actuan, de todos no se salva ninguno; en esto si coincido contigo.