Después de un amplio periodo de consulta realizado del 21 de agosto al 3 de noviembre, la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) decidió designar al doctor Leonardo Lomelí Vanegas como rector de la máxima casa de estudios para el periodo 2023-2027.
Desde hace varios meses he examinado en estas páginas el proceso de elección y el contexto en el que se ha desarrollado. El nombramiento del rector en esta institución tiene una importancia mayúscula en los estudios sobre la política de ciencia y tecnología, entre otras cosas por su papel de liderazgo en diversos campos de la investigación científica, tecnológica y en las humanidades y por el contrapeso que representa frente a decisiones que pueden dañar el desarrollo de esta área del quehacer nacional. De este modo, la orientación que adopten sus políticas en esta materia durante los próximos años, pueden tener una influencia decisiva en el país.
Pero, además del interés por este campo del conocimiento, como muchos otros universitarios participé en el proceso de consulta. En este sentido me gustaría compartir con ustedes la carta que envié a la Junta de Gobierno.

“En atención a su convocatoria publicada el 21 de agosto del año en curso para que la comunidad universitaria exprese libremente ante ustedes los nombres de las personas idóneas para ocupar la rectoría de nuestra Universidad, así como las razones en que se fundamenta dicha propuesta, me permito comunicarles lo siguiente:
La investigación y la difusión de sus resultados son parte de las tareas sustantivas de la UNAM. La investigación en las ciencias naturales y exactas, así como en las ciencias sociales y en las humanidades tiene una gran relevancia, no solamente para nuestra institución, sino para todo México. Lo mismo puede decirse de la divulgación hacia la comunidad universitaria y a toda la sociedad de los conocimientos surgidos de esta actividad.
La Universidad no sólo trabaja para sí misma, lo hace para el país, de tal manera que las políticas universitarias en ciencia deben ser, y son, una contribución para la construcción de las políticas nacionales en esta materia, en especial cuando vivimos una etapa de abierta destrucción de las instituciones y capacidades científicas de México por políticas guiadas por criterios ideológicos más que científicos. Por esta razón mi propuesta se fundamenta en la revisión cuidadosa de las propuestas para la investigación y la divulgación, en los programas de trabajo de las diez personas seleccionadas por ustedes cuyos nombres dieron a conocer en su comunicado del 12 de octubre. Todos ellos son de una gran calidad y contienen aportaciones muy relevantes.
Entre ellos, el programa que presenta el doctor Leonardo Lomelí Vanegas es el que a mi juicio cuenta con las bases más sólidas para impulsar a la investigación en la UNAM y extender sus beneficios a la sociedad.
Lomelí Vanegas tiene claro el papel que juega el conocimiento científico en el escenario mundial al considerarlo una variable fundamental para enfrentar los problemas sociales y ambientales de nuestro tiempo. En su programa sostiene que en el siglo XXI la inversión en educación, ciencia, innovación tecnológica y la creación cultural, es considerada decisiva para impulsar el desarrollo de las naciones, y también sostiene que las economías que han alcanzado mayor desarrollo son aquellas en las que se han concretado importantes inversiones públicas en educación —particularmente en educación superior— y en el impulso a un sistema nacional de innovación y desarrollo. Desde este enfoque global señala:
No es viable aspirar a convertirnos en una nación plenamente desarrollada sin un apoyo decidido a la educación superior y a la ciencia, la innovación, la tecnología, las humanidades y las artes.
Como puede verse en su planteamiento considera la investigación científica y simultáneamente las humanidades y las artes. Para él, el impulso a la investigación científica y tecnológica es la mejor estrategia para la inserción favorable de México en la economía internacional y la investigación en ciencias sociales es muy importante para generar diagnósticos y propuestas para sustentar las políticas económicas y sociales.
Lomelí observa que hay una paradoja —aplicable a nuestro medio— pues en la actualidad el conocimiento científico es muy cuestionado por el retorno de fundamentalismos religiosos, extremismos ideológicos y posturas que cuestionan las explicaciones científicas a los problemas que encara la humanidad. Y añade, en referencia clara a la UNAM, que este problema lo deben encarar las instituciones académicas y combatir la desinformación y reivindicar la importancia del conocimiento científico para entender el mundo y resolver sus problemas. Afirma que la investigación es una de las mayores fortalezas de la UNAM.
Considera como disyuntivas falsas la confrontación entre ciencia básica y ciencia aplicada, así como entre las ciencias físico matemáticas, químico biológicas y de la salud e ingenierías, contra las ciencias sociales, las humanidades y las artes.
Por el contrario, estima que debe fomentarse la investigación en las facultades y escuelas y debe haber una mayor interacción entre las diferentes entidades académicas, tanto a nivel básico como en proyectos orientados a la atención de los problemas nacionales con un enfoque inter, multi y transdisciplinario.
La interacción de los subsistemas de investigación con el bachillerato, escuelas y facultades no solamente debe ser para el desarrollo de proyectos, sino además para mejorar los programas de estudio, la orientación vocacional y la divulgación de las ciencias y las humanidades. En su propuesta considera necesario incorporar en las tareas de investigación, también a los profesores de asignatura.
Se propone impulsar la investigación con perspectiva de género. Tanto en la temática de género propiamente dicha como en la eliminación de los sesgos de género en la definición de proyectos y en los apoyos para realizarlos.
Hay otros temas en su programa como la necesidad de continuar con la descentralización; el fortalecimiento de la infraestructura experimental; la evaluación, que a su juicio debe considerar no sólo los aspectos cuantitativos sino también los cualitativos. Considera que, ante el comportamiento inestable y el descenso del gasto federal en ciencia y tecnología, es necesaria la diversificación de las fuentes de financiamiento.
Finalmente en el terreno de la divulgación de la ciencia y las humanidades, además de considerarlas, como ya vimos, herramientas indispensables para contrarrestar los extremismos ideológicos que niegan la importancia de la ciencia, plantea la necesidad de incrementar los programas de difusión y divulgación de la investigación desarrollada por la UNAM con dos propósitos: a nivel interno, para que la comunidad conozca las aportaciones de la investigación científica y humanística, y para la identificación de vocaciones científicas y humanísticas en el bachillerato. A nivel externo, porque la Universidad Nacional realiza una gran cantidad de contribuciones al desarrollo de la ciencia, las humanidades y las artes, muchas de las cuales son desconocidas por la sociedad. Por ello la divulgación tiene como propósito que la sociedad valore la importancia de la investigación que realiza y propiciar con ello la vinculación de la UNAM con los diferentes sectores sociales.
Por las razones antes expuestas, su independencia frente al poder político y su compromiso con la defensa de la autonomía universitaria, considero que el doctor Leonardo Lomelí Vanegas es la persona idónea para ocupar la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México durante los próximos cuatro años.
Aprovecho la oportunidad para enviarles un cordial saludo”.
Javier Flores
Profesor de la UNAM y periodista científico
La gran difusión de las noticias científicas del mundo, en un mundo vertebrado por las redes sociales, generan la impresión de que somos participes de la épica más grandiosa de la especie: la ciencia.
La realidad es más triste. No aportamos a ese devenir ni un grano de sal. Que haya en todo lugar personajes que «tiene claro el papel que juega el conocimiento científico» no significa que la sociedad en la que viven, sus élites y gobernantes lo tengan. Ese camino es largo y difícil y requiere dinero. Aquí los buenos deseos no son acompañados de recursos.