Mensaje por la ciencia

Mensaje leído el 20 de mayo en la presentación del comunicado: “Integrantes de la comunidad cultural a favor de Xóchitl Gálvez” en el Palacio de Minería de la UNAM, en Ciudad de México.


Ayer quedó claro: la esperanza sí cambió de manos. Ningún integrante sensato de la comunidad académica y científica puede afirmar que tú, Xóchitl, y la candidata del partido verde ecologista, el más corrupto en la historia de México, representan lo mismo. A las y los colegas despistados, atrapados en el síndrome de Estocolmo o que están considerando votar por su verdugo, les instamos a recapacitar de inmediato, pues el tiempo apremia.

1080 académicos y académicas firmamos una carta dirigida a las dos candidatas y al candidato presidencial solicitando su apoyo. Solo tú, Xóchitl, tuviste la valentía de firmarla. La carta incluye demandas fundamentales como:

  • Incrementar anualmente la inversión en ciencia y tecnología hasta alcanzar al menos el 1 % del PIB.
  • Respetar plenamente la autonomía de universidades, institutos y centros y la libertad de investigación.
  • Garantizar los derechos humanos de los investigadores y un trato igualitario a las instituciones, sin discriminar entre públicas y privadas.
  • Impulsar los estudios de posgrado a nivel nacional e internacional y crear nuevas plazas para jóvenes doctores.
  • Fomentar la colaboración entre municipios y estados para impulsar la federalización de este sector, identificando y promoviendo iniciativas locales y regionales.

Tu firma demuestra tu compromiso con nuestra comunidad y tu empatía hacia nuestras preocupaciones. Y tenemos una petición adicional (siempre tenemos propuestas y solicitudes): que confirmes que, una vez que ganes la Presidencia, la actual Ley de Ciencia será derogada.
Desde luego, la educación superior y la ciencia son proyectos inacabados. Anhelamos ser convocados para discutir el futuro de este sector y que podamos plantear un programa ambicioso (que incluya una nueva legislación). Necesitamos más ciencia, innovación, cultura, arte, desarrollo tecnológico y, sobre todo, más y mejor educación pública.

Hace 115 años terminó sus estudios en esta escuela, aunque no fue reconocida como la primera mujer ingeniera, Dolores Rubio Ávila. Hace 94 años se graduó la primera ingeniera oficial de esta universidad: Concepción Mendizabal Mendoza. Es evidente que ha llegado el momento de que la primera mujer ingeniera gobierne este país: Xóchtil Gálvez Ruiz. Dijo Grace Hopper, matemática, científica computacional y pionera en el desarrollo de lenguajes de programación: “Deberíamos hacer lo mejor que podamos. Esa es nuestra sagrada responsabilidad humana”.

Gracias, Xóchitl, por tu compromiso y lo que has hecho. Ahora nos toca a las ciudadanas y los ciudadanos. Nuestra próxima cita es el 2 de junio cuando tachemos en la boleta presidencial el nombre de la niña de raíces otomíes de Tepatepec, Hidalgo, que llegó a Ciudad de México y desde entonces ha brillado por cuenta propia. Ahí estaremos.

 

Alma Maldonado-Maldonado
Investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav

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Publicado en: Ciencia